{"id":280,"date":"2013-03-21T00:00:00","date_gmt":"2013-03-21T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/en\/2013\/03\/21\/suffering-birth-labor\/"},"modified":"2023-05-19T12:58:01","modified_gmt":"2023-05-19T15:58:01","slug":"suffering-birth-labor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/en\/news\/suffering-birth-labor\/280\/","title":{"rendered":"Suffering birth labor"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<i>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo pretendemos que el mundo cambie, si nacemos como nacemos hoy?&rdquo;<\/i>La pregunta del obstetra franc&eacute;s Michel Odent resum&iacute;a la inquietud de quienes participaron de la Conferencia Internacional sobre la Humanizaci&oacute;n del Parto, realizada en Fortaleza, Brasil, en el a&ntilde;o 2000. Alud&iacute;a a una violencia dif&iacute;cilmente visibilizada: la que se ejerce contra las mujeres en los establecimientos de salud a los cuales ellas deben recurrir durante el proceso de gestaci&oacute;n y nacimiento.<\/p>\n<p>Una d&eacute;cada y media antes en la misma ciudad la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) discut&iacute;a por primera vez las tecnolog&iacute;as apropiadas para la atenci&oacute;n del parto. De aquella deliberaci&oacute;n surgi&oacute; la&nbsp;<i><a href=\"http:\/\/ebookbrowse.com\/recomendaciones-de-la-oms-sobre-el-nacimiento-pdf-d41323559\">Declaraci&oacute;n de Fortaleza<\/a>.<\/i>&nbsp;Su objeto era garantizar el derecho fundamental de toda mujer a recibir una atenci&oacute;n prenatal apropiada. Destacaba su rol central en todos los aspectos de la atenci&oacute;n, as&iacute; como los factores sociales, emocionales y psicol&oacute;gicos que afectan la compresi&oacute;n e implementaci&oacute;n de una apropiada atenci&oacute;n prenatal. Sin embargo esta preocupaci&oacute;n hoy no ha perdido vigencia y se discute a&uacute;n la necesidad de modificar de manera urgente diversas pr&aacute;cticas relativas al nacimiento. En especial, evitar intervenciones innecesarias y t&eacute;cnicas invasivas, disminuir la tasa de ces&aacute;reas, asegurar el apego madre\/reci&eacute;n nacido y cautelar el bienestar emocional de las mujeres, entre otros aspectos.<\/p>\n<p>El uso de medicaci&oacute;n y de distintos procedimientos se ha vuelto usual en la atenci&oacute;n de todos los partos, sean regulares o con complicaciones, pese a que existen claras evidencias de que muchas de estas pr&aacute;cticas son innecesarias y pueden tener consecuencias negativas. Las mujeres y sus cuerpos son en este &aacute;mbito el objeto privilegiado de las intervenciones m&eacute;dicas.<\/p>\n<p>Michelle Sadler, especialista en antropolog&iacute;a m&eacute;dica, explica que hoy&nbsp;<i>&ldquo;el control de los cuerpos de las mujeres por parte del sistema m&eacute;dico es una pr&aacute;ctica extendida hasta ahora, [que] se manifiesta expl&iacute;citamente en la dependencia de las mujeres de tratamientos y diagn&oacute;sticos ajenos a su conocimiento&rdquo;.<\/i>&nbsp;Esta pr&aacute;ctica, contin&uacute;a, consiste en la imposici&oacute;n&nbsp;<i>&ldquo;del conocimiento biom&eacute;dico por sobre cualquier otra fuente de conocimiento, como es el de las experiencias previas de la mujer y el conocimiento que ella pueda aportar acerca del estado de su cuerpo, o sus tradiciones culturales. Quienes poseen el conocimiento autorizado son individuos, tanto hombres como mujeres, socializados en un sistema que privilegia la biomedicina como el saber legitimado&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/noticias-clam\/conteudo.asp?cod=9139\">Pese a movilizaci&oacute;n de quienes abogan por recuperar la agencia de las mujeres sobre sus cuerpos y reconocer otros saberes<\/a>, la hegemon&iacute;a biom&eacute;dica es pocas veces cuestionada. Sadler se&ntilde;ala que el no involucrar a las mujeres en las decisiones sobre el tipo de medicaci&oacute;n a ser suministrada o el instrumental a ser utilizado para conducir sus partos no son pr&aacute;cticas percibidas como formas de violencia. Extendiendo los efectos simb&oacute;licos de este orden, la antrop&oacute;loga ve el nacimiento como una poderosa met&aacute;fora del sistema de g&eacute;nero, que&nbsp;<i>&ldquo;desde nuestro primer asomo al mundo extrauterino [nos hace] testigos de la expropiaci&oacute;n de nuestros cuerpos y saberes [y] de la invisibilizaci&oacute;n de lo que las mujeres sienten, opinan y saben&rdquo;.&nbsp;<\/i><i>Por siglos la mujer ha sido la encargada de atender el embarazo, el parto y el puerperio. Sin embargo a partir del siglo XVII el desarrollo de la ciencia m&eacute;dica occidental fue dando forma a la obstetricia como una pr&aacute;ctica masculina, donde&nbsp;<i>&ldquo;los saberes de las mujeres fueron desplazados y desvalorizados&rdquo;,<\/i>&nbsp;<\/i>afirma Sadler, quien tambi&eacute;n recuerda que la Inquisici&oacute;n llev&oacute; a la hoguera a miles de comadronas y parteras, acusadas de brujer&iacute;a.<\/p>\n<p>Las universidades tambi&eacute;n marginaron a las mujeres, que s&oacute;lo en el siglo XIX el acceso a la educaci&oacute;n superior comenz&oacute; a adquirir legitimidad social. A diferencia de las pr&aacute;cticas y conocimientos que privilegiaban una concepci&oacute;n integral de la salud, en este nuevo escenario&nbsp;<em>&ldquo;se las form&oacute; en un sistema de salud constituido sobre una visi&oacute;n androc&eacute;ntrica y fragmentaria de los seres humanos&rdquo;<\/em>, analiza la especialista. En este contexto, &ldquo;el parto se transform&oacute; en una enfermedad que deb&iacute;a ser controlada e intervenida, y los saberes de las mujeres y sus familias, protagonistas del proceso, fueron desautorizados&rdquo;, explica.<\/p>\n<p><b>Violencia Obst&eacute;trica y legislaci&oacute;n<\/b><\/p>\n<p>Feministas y otros actores civiles, sensibles ante este cuadro, se han movilizado en pos de reconocer la violencia obst&eacute;trica como una forma m&aacute;s de violencia de g&eacute;nero, lo cual ha tenido efectos en la legislaci&oacute;n de varios pa&iacute;ses. En 2007, Venezuela dict&oacute; la&nbsp;<em><a href=\"http:\/\/www.slideshare.net\/mhernandezroyett\/la-violencia-obstetrica-en-venezuela\">Ley Org&aacute;nica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia<\/a><\/em>, que incluy&oacute; por primera vez la violencia obst&eacute;trica, definida como&nbsp;<em>&ldquo;la apropiaci&oacute;n del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicalizaci&oacute;n y patologizaci&oacute;n de los procesos naturales, trayendo consigo p&eacute;rdida de autonom&iacute;a y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres&rdquo;<\/em>. La ley sanciona a m&eacute;dicos y profesionales de la salud que incurran en pr&aacute;cticas que vulneren los derechos de las mujeres.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, Argentina promulg&oacute; la&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.oas.org\/dil\/esp\/Ley_de_Proteccion_Integral_de_Mujeres_Argentina.pdf\">Ley 26.485 de protecci&oacute;n integral a las mujeres<\/a>, que define la violencia obst&eacute;trica de manera similar a su hom&oacute;loga venezolana y promueve el reconocimiento de la mujer como protagonista de su gestaci&oacute;n y parto, as&iacute; como el respeto a su derecho a un parto natural, evitando pr&aacute;cticas invasivas y medicaci&oacute;n no justificada.<\/p>\n<p>El caso de Brasil es bastante particular. Pese a que en 2006 se aprob&oacute; la Ley 11.340, conocida como Ley Mar&iacute;a da Penha, este pa&iacute;s es &ndash;junto con Chile&ndash; ejemplo de medicalizaci&oacute;n excesiva en la asistencia obst&eacute;trica (v&eacute;ase&nbsp;<em><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/ES\/destaque\/conteudo.asp?cod=10221\">El mejor parto es el normal y fisiol&oacute;gico<\/a><\/em>). El pa&iacute;s lidera la realizaci&oacute;n de ces&aacute;reas en la regi&oacute;n, con 50% de partos atendidos a trav&eacute;s de este procedimiento, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.unicef.org\/spanish\/sowc2012\/index.php\">Estado Mundial de la Infancia de Unicef<\/a>.<\/p>\n<p>Brasil y Chile superan con creces las recomendaciones sanitarias de la OMS, que insta a los pa&iacute;ses a reducir este tipo de intervenciones en un proceso natural como el nacimiento. La organizaci&oacute;n se&ntilde;ala que s&oacute;lo debe practicarse una ces&aacute;rea cuando el parto no se puede desarrollar de manera normal, lo que sucede en un 15% de los casos, m&aacute;ximo 20%. Por encima de esa cifra se consideran intervenciones quir&uacute;rgicas innecesarias.<\/p>\n<p>Las&nbsp;<em><a href=\"http:\/\/www.who.int\/whosis\/whostat\/ES_WHS10_Full.pdf\">Estad&iacute;sticas Sanitarias Mundiales<\/a><\/em>&nbsp;(2011) de la OMS &ndash;que registran las tasas de ces&aacute;reas de m&aacute;s de 180 pa&iacute;ses en la d&eacute;cada 2000-2010&ndash; revelan que durante esos 11 a&ntilde;os Chile ocup&oacute; el cuarto lugar a nivel mundial con un 40,6% de partos v&iacute;a ces&aacute;rea. S&oacute;lo tuvieron m&aacute;s ces&aacute;reas Chipre (50,9%), Brasil (43%) y Republica Dominicana (41%).<\/p>\n<p><b>Chile y la cultura de la ces&aacute;rea<\/b><\/p>\n<p>Los avances en el acceso a los beneficios de la biomedicina han provocado una importante reducci&oacute;n de las tasas de morbimortalidad materna y neonatal en gran parte del mundo. Chile no es la excepci&oacute;n; el pa&iacute;s ocupa la segunda posici&oacute;n en las Am&eacute;rica, despu&eacute;s de Canad&aacute;.<\/p>\n<p>Sin embargo, logrados estos objetivos sanitarios, a&uacute;n no se han implementado modelos de atenci&oacute;n m&aacute;s integral de la gestaci&oacute;n. El pa&iacute;s, a diferencia de Argentina, Brasil y Venezuela, no cuenta con una ley que defina y sancione la violencia obst&eacute;trica. S&oacute;lo existe una recomendaci&oacute;n program&aacute;tica que desde el a&ntilde;o 1995 invita a los hospitales a permitir el ingreso de los varones en el parto, aunque la misma no se ha implementado en todos los hospitales y depende de la voluntad de los profesionales involucrados. No existen alternativas de atenci&oacute;n al parto biom&eacute;dico para las familias de clase trabajadora, ni alternativas de atenci&oacute;n intercultural, a pesar de las demandas de diversos grupos por incorporarla. Tampoco se fomenta la creaci&oacute;n de redes de apoyo femeninas como mecanismos de transferencia de saberes.<\/p>\n<p>En opini&oacute;n de Sadler, esta situaci&oacute;n evidencia un modelo de nacimiento que privilegia las jerarqu&iacute;as de g&eacute;nero por encima de las necesidades obst&eacute;tricas fisiol&oacute;gicas y psicol&oacute;gicas de las mujeres. Para ella, los partos en el pa&iacute;s&nbsp;<em>&ldquo;responden a culturas de nacimiento extremadamente intervencionistas, que no respetan la fisiolog&iacute;a del nacimiento, en las cuales se ha construido una visi&oacute;n patologizada de la mujer gestante y parturienta, y se define el parto como un evento que requiere de intervenci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;<\/em>.<\/p>\n<p>La antrop&oacute;loga se&ntilde;ala que durante el trabajo de parto las mujeres son obligadas a acostarse de espaldas, a mantenerse quietas a pesar de las contracciones y se les proh&iacute;be la ingesta de l&iacute;quidos y alimentos. Tambi&eacute;n son aisladas de sus seres queridos. Esto les ocasiona estr&eacute;s y sufrimiento f&iacute;sico y psicol&oacute;gico,&nbsp;<em>&ldquo;que no pueden calmar con masajes de otra persona, ni con palabras de aliento&rdquo;<\/em>. Como resultado, el parto se ralentiza, e incluso se detiene, por lo que los m&eacute;dicos optan por administrar oxitocina artificial.<\/p>\n<p>Las consecuencias inmediatas de esta acci&oacute;n son contracciones con mucho dolor, que conlleva el uso de anestesia, cuando est&aacute; disponible.&nbsp;<em>&ldquo;Probablemente se le haga rotura artificial de membranas y otra serie de intervenciones derivadas del no respetar el tiempo fisiol&oacute;gico de ese trabajo de parto, ni las necesidades de esa mujer. En estas condiciones, es mucho m&aacute;s probable que esos partos concluyan en ces&aacute;reas&rdquo;<\/em>, afirma.<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo aparte son las ces&aacute;reas programadas por la comodidad de los horarios m&eacute;dicos, para evitar largos trabajos de parto, y por una serie de criterios instrumentales, funcionales a los centros de salud o equipos m&eacute;dicos, pero que no responden a las necesidades y expectativas de las mujeres. Las cifras parecen corroborar esta afirmaci&oacute;n. Mientras en el a&ntilde;o 2000 en el sector p&uacute;blico y privado las ces&aacute;reas representaban un 36% del total de partos, en 2011 esta cifra alcanz&oacute; un 48%.<\/p>\n<p>En la actualidad, tanto sector p&uacute;blico como el privado presentan porcentajes m&aacute;s altos. En los &uacute;ltimos 12 a&ntilde;os, el sector privado aument&oacute; el n&uacute;mero de ces&aacute;reas de 60% a 70%. En otras palabras,&nbsp;<em>&ldquo;2 de cada 3 ni&ntilde;os que en Chile nacen en una instituci&oacute;n privada lo hacen a trav&eacute;s de una ces&aacute;rea, muy lejos de la recomendaci&oacute;n 2 de cada 10 propuesta para estos tiempos&rdquo;<\/em>, advierte Gonzalo Leiva en su reportaje<em><a href=\"http:\/\/revoluciondelamor.wordpress.com\/2012\/12\/01\/el-parto-robado-los-numeros-que-nos-entrega-el-nacimiento-en-chile\/\">&nbsp;El Parto Robado: los n&uacute;meros que nos entrega el nacimiento en Chile<\/a><\/em>. Por su parte, el sector p&uacute;blico aument&oacute; sus tasas de un 30,4% en 2000 a un 38% en 2011.<\/p>\n<p>A esto se suma que las familias muchas veces consideran la ces&aacute;rea como la forma m&aacute;s segura, menos dolorosos y m&aacute;s pr&aacute;ctica de dar a luz y participan en lo que se puede llamar la&nbsp;<em>&ldquo;cultura de la ces&aacute;rea&rdquo;<\/em>, que destaca s&oacute;lo los beneficios aparentes de dicha operaci&oacute;n, sin discutir sus peligros. Los estudios contempor&aacute;neos revelan que una ces&aacute;rea no implica ning&uacute;n beneficio para la madre o el ni&ntilde;o. En su lugar, se multiplica por diez el riesgo de que el beb&eacute; ingrese en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), seg&uacute;n la OMS.<\/p>\n<p><b>Por la Humanizaci&oacute;n del Parto<\/b><\/p>\n<p>Ha adquirido cierta vigencia en los discursos p&uacute;blicos la idea de humanizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n de salud. Esta perspectiva postula que un excesivo tecnicismo de la biomedicina occidental ha ido en detrimento de la integralidad del ser humano, al tratar &uacute;nicamente sus aspectos fisiol&oacute;gicos.<\/p>\n<p>En el &aacute;mbito de la salud p&uacute;blica, a fines de la d&eacute;cada de 1990 en Chile tuvo comienzo un incipiente movimiento de personalizaci&oacute;n del nacimiento. Nuevas pr&aacute;cticas fueron tomando forma hasta que en el 2008 se public&oacute; la nueva normativa para la atenci&oacute;n de la gestaci&oacute;n y nacimiento en el&nbsp;<em><a href=\"http:\/\/www.redsalud.gov.cl\/portal\/url\/item\/795c63caff4fde9fe04001011f014bf2.pdf\">Manual de Atenci&oacute;n Personalizada en el Proceso Reproductivo<\/a><\/em>, que fomenta el protagonismo de la familia en el proceso y plantea la importancia de disminuir intervenciones innecesarias de rutina en un modelo m&aacute;s integral de atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>En septiembre de 2009, durante el gobierno de Michelle Bachelet, se cre&oacute; mediante la&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.diarioficial.cl\/actualidad\/20ulle\/20379.html\">Ley 20.379 el Sistema de Protecci&oacute;n Integral a la Primera Infancia&nbsp;<em>Chile Crece Contigo<\/em><\/a>, destinado a apoyar integralmente a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y sus familias, desde la gestaci&oacute;n hasta su ingreso a la educaci&oacute;n formal. El Sistema contempla el&nbsp;<em>Programa de apoyo al desarrollo biopsicosocial<\/em>que, entre otras cosas, reconoce el derecho de la madre a estar acompa&ntilde;ada por el padre, otro familiar o persona significativa durante el parto. Este programa ha reportado algunos beneficios. En 2001, en un 20,5% de los nacimientos ocurridos en el sistema p&uacute;blico de salud las madres estuvieron acompa&ntilde;adas, cifra que aument&oacute; a un 71% en 2008, trat&aacute;ndose en la mayor&iacute;a de los casos del padre, seg&uacute;n revela el&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/docs.google.com\/fileview?id=0B86ZMfDoWobLMDFjMWI1N2UtYjNiOC00YWU4LWFmMDYtZmU5NTU0ZGE1NjQ0&amp;hl=es\">Informe 2007-2008. Observatorio de Equidad de G&eacute;nero en Salud<\/a><\/em>.<\/p>\n<p>No obstante, afirma Sadler, para seguir avanzando se necesita un Estado dispuesto a implementar pol&iacute;ticas que fomenten la transformaci&oacute;n del modelo de atenci&oacute;n y no dejen al libre arbitrio de cada instituci&oacute;n las normativas de atenci&oacute;n del nacimiento. Probablemente sea preciso implementar incentivos para las maternidades que reduzcan sus tasas de ces&aacute;reas, o a la inversa,&nbsp;<em>&ldquo;castigos&rdquo;<\/em>&nbsp;a quienes no lo hagan.<\/p>\n<p>Pero los desaf&iacute;os van m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito legislativo, puesto que el asunto involucra nociones culturales sobre el parto y su inscripci&oacute;n entre lo normal y lo patol&oacute;gico. En este sentido, la antrop&oacute;loga considera&nbsp;<em>&ldquo;urgente reformular el tratamiento actual del parto, para volver a considerarlo un proceso natural, normal y saludable, cuya experiencia afecta profundamente a las mujeres y sus familias&rdquo;<\/em>, devolvi&eacute;ndoles su autoconfianza y saberes.<\/p>\n<p>En su opini&oacute;n, para impulsar estas transformaciones culturales es necesario que las comunidades de usuarios\/as de la salud se empoderen y se gestionen cambios significativos en la formaci&oacute;n de profesionales m&eacute;dicos que trabajan en torno al nacimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Suffering birth labor The recognition and sanction of obstetric violence in Argentina and Venezuela illustrate the accomplishments of the movement towards the humanization of birth labor in the region. However, Brazil and Chile still report high rates of invasive and unjustified medical interventions. 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