{"id":1021,"date":"2015-03-10T00:00:00","date_gmt":"2015-03-10T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2015\/03\/10\/in-visibilidades\/"},"modified":"2015-03-10T00:00:00","modified_gmt":"2015-03-10T03:00:00","slug":"in-visibilidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/in-visibilidades\/1021\/","title":{"rendered":"In\/visibilidades"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i>Por Mar&iacute;a Luisa Peralta*<\/i><\/p>\n<p>El 7 de marzo es el d&iacute;a de la visibilidad l&eacute;sbica. No es un d&iacute;a de festejo. Es el d&iacute;a en que <a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/publique\/cgi\/cgilua.exe\/sys\/start.htm?from_info_index=51&amp;infoid=8504&amp;sid=21\">un tipo asesin&oacute; a Pepa Gait&aacute;n<\/a> (foto), una torta chonga cordobesa de 27 a&ntilde;os. La noticia se difundi&oacute; entre las lesbianas muy r&aacute;pidamente y nos impact&oacute; de lleno. Las tortas estamos habituadas a muchas violencias por ser tortas, pero poco a la de la muerte. La violencia de la muerte motivada por la homofobia y la transfobia es m&aacute;s frecuente. A nosotras nos cae con m&aacute;s rutina, aunque no con menos horror, la violencia sexual y los golpes. La muerte de una torta asesinada por ser torta nos conmocion&oacute;.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay posibilidades bastante ciertas de que se convierta en un &iacute;cono, una vida y existencia simplificadas para su masividad. Es posible que ya est&eacute; sucediendo un proceso de reconfiguraci&oacute;n que har&aacute; que la Pepa sea recordada, invocada, narrada como algo que no era pero que es m&aacute;s f&aacute;cil para las agendas del movimiento, para las pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n, para el discurso de derechos o para el discurso de la disidencia.<\/p>\n<p><b>La identidad en disputa<\/b><\/p>\n<p>Hay entre el activismo l&eacute;sbico y el activismo trans cierto cruce que a veces se expresa m&aacute;s airadamente y otras veces transcurre por lo bajo. Que si la Pepa era una torta, que si era un hombre trans (dije hombre trans, no pibe trans. Me harta esa minorizaci&oacute;n impl&iacute;cita en llamar pibe a cualquier hombre trans, independientemente de su edad o circunstancias de vida. Me harta por igual que todas las tortas seamos consideradas &ldquo;pibas&rdquo;). La disputa por momentos se torna penosa, llegando a acusaciones, como peleando los despojos de quien ha muertx. La Pepa no puede ya decirnos c&oacute;mo se identificaba, suponiendo que tuviera ganas de hacerlo, claro. Para m&iacute; no es un problema. No me resulta conflictivo que la Pepa sea reclamada por las lesbianas y por los hombres trans. Por un lado, porque soy de quienes no creen que las identidades sean estructuras cerradas, monol&iacute;ticas, sin matices, sin fluctuaciones, ni mucho menos algo esencialmente inherente a alguna supuesta naturaleza o ser de alguien. No me parece que las identidades se puedan pensar como compartimentos delimitados, ni menos como etiquetas como se dice para despreciarlas, sino como espacios con zonas de mezcla y superposici&oacute;n, como construcciones siempre contingentes e inestables. Y creo que todas las identidades de las que habla la comunidad gltb medianamente politizada, el activismo y la academia est&aacute;n determinadas por particularidades y condicionamientos de clase, de g&eacute;nero, de edad, de geograf&iacute;a. Los preciosismos en los que agota su tiempo buena parte de la academia gltb y del activismo gltb le son por completo indiferentes a vastos sectores de la comunidad.<\/p>\n<p>Por otro lado, porque nosotrxs, las personas gltb, usualmente no somos reclamadxs por nadie, nadie dice &ldquo;estxs son m&iacute;xs&rdquo;, &ldquo;este es mi l&iacute;der&rdquo;, &ldquo;este es mi muertx&rdquo;, ocasionalmente &ldquo;este es mi compa&ntilde;erx&rdquo; en tanto gtlb. Somos lxs hijxs que nadie dese&oacute; tener, aunque luego haya historias de aceptaci&oacute;n. Nadie so&ntilde;&oacute; con nosotrxs, nadie nos anhel&oacute;. Vivimos presentes que no fueron futuros que nadie deseara para nosotrxs. Entonces, que dos colectivos reclamen a la Pepa para m&iacute; no est&aacute; nada mal. Y hay una raz&oacute;n m&aacute;s. Para m&iacute; no es novedoso pensar en alguien como lesbiana y como masculinidad trans. Poco del activismo local y casi nadie de la academia institucional gltb conoce a Leslie Feinberg, pero yo, que soy torta de izquierda, s&iacute; conozco a estx comunista revolucionarix. Leslie ten&iacute;a una p&aacute;gina web que se llamaba Transgender Warrior, no se identificaba como mujer, pero s&iacute; como lesbiana, como stone butch o como trans, su expresi&oacute;n de g&eacute;nero era notablemente masculina y usaba para s&iacute; pronombres y art&iacute;culos que daban cuenta de que habitaba un lugar de superposici&oacute;n (por ejemplo, s\/he que ser&iacute;a algo as&iacute; como el\/la). Era al mismo tiempo lesbiana y trans, entrando y saliendo, transitando, redefiniendo. Ten&iacute;a una masculinidad y un origen de clase semejante al de la Pepa. No s&eacute; c&oacute;mo se identificaba Pepa, si es que hab&iacute;a tomado alguna identidad para s&iacute;, pero s&iacute; s&eacute; que prefiero que sea reclamada por lesbianas y por trans y que no haya una pretensi&oacute;n post mortem de dirimir el asunto apelando indignamente a una pseudo hermen&eacute;utica de signos como si alguien fuera capaz de deducir una verdad absoluta sobre su identidad.<\/p>\n<p><b>Nombrar<\/b><\/p>\n<p>El 7 de marzo, el d&iacute;a que Pepa Gait&aacute;n muri&oacute; asesinada de un escopetazo, las tortas instituimos desde el activismo, desde nuestro propio colectivo, el d&iacute;a de la visibilidad l&eacute;sbica. La visibilidad es un t&oacute;pico hist&oacute;rico del activismo l&eacute;sbico, quiz&aacute;s el &uacute;nico compartido por todas a pesar de la diferencia de enfoques y posiciones pol&iacute;ticas que podamos tener para todo lo dem&aacute;s. Ahora, desde el asesinato de Pepa, concentramos acciones y discurso de visibilidad especialmente para este d&iacute;a. Es necesario analizar la forma en que se hace, a qui&eacute;nes dentro de la inmensidad del t&eacute;rmino &ldquo;lesbiana&rdquo; se hace visibles y a qui&eacute;nes no. Qu&eacute; cosas vinculadas a la existencia lesbiana hacemos visibles y cu&aacute;les no. Incluso, qu&eacute; cosas de la existencia lesbiana de la Pepa hacemos visibles y cu&aacute;les no.<\/p>\n<p>La Pepa era chonga, encarnaba una masculinidad subversiva: la masculinidad tortillera, como la de los hombres trans, subvierte el orden patriarcal que asigna la masculinidad como atributo y privilegio exclusivo de los hombres cis, los hombres &ldquo;machos&rdquo;. En los procesos de construcci&oacute;n de nuestras identidades l&eacute;sbicas, cada una toma para s&iacute; elementos de masculinidad y de feminidad en cantidad y grado diversos, mucho o poco o nada de cada uno de esos dos repertorios, y los altera, los transforma, los resignifica. Vamos moldeando nuestras identidades, nuestro cuerpo, nuestro g&eacute;nero, nuestra expresi&oacute;n de g&eacute;nero. Algunas cosas van cambiando con el tiempo, vamos tomando y dejando en distintos momentos. En un momento, la Pepa se cort&oacute; el pelo bien corto. En un momento, ese mismo momento, la Pepa dej&oacute; de usar el nombre que aparec&iacute;a en su documento y decidi&oacute; que quer&iacute;a que todxs la llamaran Pepa. Ese era su nombre elegido.<\/p>\n<p>A pesar de eso, todav&iacute;a hoy por todos lados se la nombra con su nombre legal. Cuando fue su asesinato, en los primeros momentos de reacci&oacute;n del activismo l&eacute;sbico, nosotras tambi&eacute;n usamos su nombre legal. Hicimos textos, declaraciones, poemas, pintadas, stencils, remeras, hasta hicimos un blog espec&iacute;ficamente para denunciar su muerte y la lesbofobia. En todo esto usamos su nombre legal. Por entonces, no conoc&iacute;amos bien algunas cosas de la vida de la Pepa. No ten&iacute;amos claro su rechazo a ese nombre. Actuamos en la urgencia del dolor y la conmoci&oacute;n, temiendo impunidad y olvido. Pero ya pasaron cinco a&ntilde;os. Ahora sabemos. Sabemos cu&aacute;l era su nombre real. Su nombre que eligi&oacute; para s&iacute;. Entonces ahora, tanto tiempo despu&eacute;s, resulta inaceptable que una parte del activismo l&eacute;sbico siga usando el nombre legal de la Pepa Gait&aacute;n como si fuera su &ldquo;verdadero&rdquo; nombre. Se puede entender en las lesbianas que no son activistas, que se sienten movilizadas y se suman pero no est&aacute;n al tanto de todas las discusiones o que no tienen acceso a leer todo lo que ahora hay publicado. Pero el activismo l&eacute;sbico, o gltb en general, no deber&iacute;a seguir repiti&eacute;ndolo, cometiendo una negaci&oacute;n de la agencia y la voluntad de quien se dice estar recordando.<\/p>\n<p>Cabe preguntarse por qu&eacute; ocurre esto. Por qu&eacute;, si ese mismo activismo no usar&iacute;a el nombre legal de una persona trans, por qu&eacute; esas tortas no respetan el nombre elegido de la Pepa. Me pregunto si no tiene que ver con la disputa identitaria. &iquest;Ser&aacute; que creen que reconocerle que eligi&oacute; para s&iacute; otro nombre que no estaba en el documento la hace menos tortillera y m&aacute;s trans? &iquest;Ser&aacute; que se puede ser lesbiana s&oacute;lo si se cumplen ciertos est&aacute;ndares de respetabilidad que incluyen el uso del nombre legal que la madre y el padre decidieron en vez del que la torta prefiri&oacute;? &iquest;Ser&aacute; que si no hay un argumento te&oacute;rico\/pol&iacute;tico detr&aacute;s del cambio de nombre, no se lo acepta? Conozco varias activistas lesbianas que modificaron sus nombres: valeria flores, fabi tron y Gabby de Cicco, por mencionar algunas. Usan min&uacute;sculas y usan formas que no indican claramente el g&eacute;nero. Son activistas y todas dan justificaciones te&oacute;rico\/pol&iacute;ticas de sus cambios. La mayor&iacute;a del activismo l&eacute;sbico respeta sus decisiones. &iquest;Porque son activistas? &iquest;Porque dan explicaciones te&oacute;rico\/pol&iacute;ticas? &iquest;Porque como est&aacute;n vivas pueden enojarse, protestar, exigir? Como sea, si una torta decide para s&iacute; cambiar su nombre y tenemos un m&iacute;nimo de coherencia, esto deber&iacute;a ser respetado. Al menos por el activismo.<\/p>\n<p><b>S&iacute;mbolos<\/b><\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;les s&iacute;mbolos usamos para representar a las lesbianas en las gr&aacute;ficas, en los volantes, en las invitaciones a actividades, incluso a las que se van a hacer por la Pepa? No sin despertar cierto asombro, sigue apareciendo como el m&aacute;s utilizado el que representa a las lesbianas con dos s&iacute;mbolos de la mujer entrelazados. Tengo todo tipo de problemas con el uso de ese s&iacute;mbolo para las lesbianas. Surgidos de la mitolog&iacute;a grecolatina, el s&iacute;mbolo de la mujer y el del hombre, correspondientes a Venus y Marte, ep&iacute;tomes del deber ser mujer y hombre en el patriarcado, r&aacute;pidamente se extendieron a la notaci&oacute;n biom&eacute;dica, de modo que desde hace mucho representan a hembra y macho, respectivamente, en las historias cl&iacute;nicas, en los textos de medicina, en los de veterinaria, en las granjas y hasta en los textos de bot&aacute;nica. Esto me supone dos problemas: por un lado el reforzamiento permanente de la ficci&oacute;n de que hembra y macho agotan las posibilidades de constituci&oacute;n sexual humana en s&oacute;lo dos categor&iacute;as n&iacute;tidas, separadas y excluyentes. Por otro lado, tambi&eacute;n transmite la idea impl&iacute;cita de que toda lesbiana es hembra, ateni&eacute;ndonos a esa mismo ficci&oacute;n convencional bi&oacute;logica, y eso no es as&iacute;. De inmediato, entre tantas otras, acuden a mi mente Kate Bornstein y Diana Azc&aacute;rate. Tanto hablamos de teor&iacute;a queer y seguimos con estos s&iacute;mbolos binaristas, cisexistas y biologicistas.<\/p>\n<p>Luego est&aacute; el problema de que son dos, entrelazadas. Parece que las lesbianas no existen en s&iacute; mismas, por s&iacute; mismas, sino que s&oacute;lo cobran existencia cuando est&aacute;n con otra, de novias, en pareja, con otra. Durante d&eacute;cadas el feminismo critic&oacute; que las mujeres s&oacute;lo pudieran ser pensadas y valoradas en relaci&oacute;n a los hombres con los que se vinculaban, pero se sigue usando un s&iacute;mbolo que hace que las lesbianas s&oacute;lo puedan ser pensadas y valoradas cuando est&aacute;n emparejadas. &iquest;Y si estamos solas? &iquest;No somos lesbianas? &iquest;Y si no somos monog&aacute;micas, si no nos entrelazamos s&oacute;lo con una sino con varias, muchas? &iquest;No somos lesbianas? La Pepa, de hecho, se entrelazaba con varias porque era una chonga con levante y atra&iacute;a a tortas y mujeres h&eacute;tero (quiz&aacute;s tambi&eacute;n a bisexuales, pero no est&aacute;n en los relatos que yo escuch&eacute;). Visibilizamos a la Pepa, las circunstancias de su muerte a manos del padrastro de su novia, reforzando el mito del amor rom&aacute;ntico y tr&aacute;gico, pero no visibilizamos las circunstancias no monog&aacute;micas de su vida, eso lo dejamos en sombras &iquest;por qu&eacute;? &iquest;porque la hace una v&iacute;ctima menos respetable? &iquest;una v&iacute;ctima menos v&iacute;ctima?<\/p>\n<p>Los problemas siguen. &iquest;En qu&eacute; campo identitario, hist&oacute;rico y pol&iacute;tico nos inscribe esa representaci&oacute;n de las lesbianas como dos s&iacute;mbolos de mujeres juntos? &iquest;Qu&eacute; alianzas y solidaridades pone en primer plano y prioriza y cu&aacute;les otras quedan de lado? El uso de ese s&iacute;mbolo nos inscribe a fuego en el campo de las mujeres, dice una vez m&aacute;s que las lesbianas, todas, somos mujeres, que podr&iacute;amos ser descriptas con la vieja f&oacute;rmula &ldquo;mujeres que aman a mujeres&rdquo; o incluso con aquello de &ldquo;el feminismo es la teor&iacute;a, el lesbianismo la pr&aacute;ctica&rdquo;. Sin embargo, en t&eacute;rminos identitarios esa inscripci&oacute;n es cuando menos parcial y en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos esas alianzas se han demostrado l&aacute;biles m&aacute;s de una vez.<\/p>\n<p>Hace poco alguien pregunt&oacute; por algo que pudi&eacute;ramos considerar un hito de Lesbianas a la Vista. Respond&iacute; de apuro, sin poder pensar mucho. Pensando mejor, me resulta evidente que uno de los hitos centrales de aquel grupo fue la publicaci&oacute;n de un documento que sacamos para el 8 de marzo de 2000 (que se puede leer en Potencia Tortillera). Hartas de que en las reuniones de preparaci&oacute;n de las actividades del 8 de ese a&ntilde;o se nos dijera que los volantes ir&iacute;an firmados por &ldquo;feministas y movimiento de mujeres&rdquo; y con eso bastaba y no hac&iacute;a falta mencionar a las lesbianas porque ya qued&aacute;bamos incluidas en esos t&eacute;rminos, decidimos retirarnos de esa suerte de coordinadora de la actividad. Como este incidente fue uno en una larga lista, convertimos nuestro hartazgo en declaraci&oacute;n y sacamos ese documento donde dec&iacute;amos que nosotras, las Lesbianas a la Vista, no nos identific&aacute;bamos como mujeres, que siguiendo el planteo de Monique Wittig nos declar&aacute;bamos lesbianas no mujeres. En ese momento, fue un bombazo. Y lo pagamos caro. Recibimos cr&iacute;ticas dur&iacute;simas, burlas, segregaci&oacute;n (viejas compa&ntilde;eras feministas, con quienes hab&iacute;amos compartido activismo antes, dejaron de hablarnos), hostilidad y hasta an&oacute;nimos injuriosos. Hoy, quince a&ntilde;os despu&eacute;s, la idea se extendi&oacute; much&iacute;simo y una buena parte de las activistas lesbianas no se identifican como mujeres sino s&oacute;lo como lesbianas. Por supuesto, hay lesbianas, tanto activistas como no activistas, que se identifican como mujeres. Pero muchas de nosotras no lo hacemos. Entonces, seguir usando ese s&iacute;mbolo como representativo de &ldquo;las lesbianas&rdquo; es desconocer la forma en que una parte significativa de nosotras decidimos identificarnos y es insistir una y otra vez en que existen s&oacute;lo dos g&eacute;neros posibles.<\/p>\n<p>Y en cuanto a las alianzas, vaya un ejemplo representativo de situaciones que se multiplican sin parar. Cuando fue el asesinato de la Pepa, r&aacute;pidamente en Internet, tanto en las redes sociales como en las listas de correo, empez&oacute; a circular que &ldquo;la mataron por su triple condici&oacute;n de mujer, lesbiana y pobre&rdquo; y se empez&oacute; a hablar de femicidio. En RIMA sucedi&oacute; esto, con varias versiones de la misma idea. Casi de inmediato, las lesbianas de esa lista de correos iniciaron un debate que pronto se torn&oacute; muy agitado. Las lesbianas dec&iacute;an que no hab&iacute;a sido femicidio, que usar ese t&eacute;rmino invisibilizaba la violencia lesbof&oacute;bica que le hab&iacute;a costado la vida a una tortillera. Las heterosexuales plantearon objeciones, las tortas insistieron: no es femicidio, no la mataron por ser mujer porque no lo era, era torta y las lesbianas no somos mujeres y que por qu&eacute; les resultaba todo esto tan conflictivo. Una feminista heterosexual con much&iacute;simos a&ntilde;os de activismo en aborto lanz&oacute; una acusaci&oacute;n de &ldquo;chauvinismo l&eacute;sbico&rdquo;. Como respuesta, valeria flores mand&oacute; a RIMA un contundente texto interpelando a las feministas de la lista por su heterosexismo y un conglomerado bastante espont&aacute;neo de activistas lesbianas de distintas tendencias armamos un blog colectivo para denunciar la lesbofobia llamado &ldquo;Fusilada por lesbiana&rdquo;.<\/p>\n<p><b>Hay otros s&iacute;mbolos posibles <\/b><\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; no usar el labrys? El labrys era el hacha doble de las Amazonas, las guerreras m&iacute;ticas y temibles de la antig&uuml;edad (ellas eran m&iacute;ticas dentro de la tradici&oacute;n hel&eacute;nica, pero es conocido que en varios pueblos de la antig&uuml;edad hubo guerreras). Las Amazonas son quiz&aacute;s la figura mitol&oacute;gica m&aacute;s rescatada por las lesbianas de distintas &eacute;pocas y geograf&iacute;as, viendo un mito poderoso con el cual identificar nuestro deseo de fuerza, independencia, autosuficiencia. Tambi&eacute;n representan una sociedad sin hombres y por eso el labrys fue un s&iacute;mbolo muy usado por las lesbianas feministas radicales separatistas. No suscrib&iacute; nunca al separatismo, por muchos motivos entre los cuales uno de los principales es su esencialismo biol&oacute;gico, pero el labrys no fue usado s&oacute;lo por ellas sino por much&iacute;simas otras, que todav&iacute;a lo llevan con orgullo como gran s&iacute;mbolo l&eacute;sbico. Tengo la impresi&oacute;n de que si el labrys no est&aacute; mucho m&aacute;s extendido hoy entre las lesbianas es por dos razones, ninguna de las cuales es la asociaci&oacute;n que alguien pudiera hacer con el separatismo. Creo que una de las razones por las que no se lo usa es porque no se lo conoce, porque se ha perdido mucho de la historia, la cultura y el folklore l&eacute;sbico. La asimilaci&oacute;n tiene sus costos, los derechos como horizonte exclusivo de existencia pol&iacute;tica, tambi&eacute;n. Otra de las razones es que es un s&iacute;mbolo de guerra. El labrys era un arma. Por lo tanto, es inconveniente en estos tiempos tan domesticados e inclusivos el uso de un s&iacute;mbolo guerrero y asociable a la violencia.<\/p>\n<p>La violencia en Argentina tiene una carga de prejuicio de clase tremenda. Todas las clases sociales son capaces de y efectivamente ejercen distintas formas de violencia. Sin embargo, el prejuicio pretende que s&oacute;lo las clases populares son violentas. Lxs violentxs son &ldquo;lxs negrxs&rdquo; y todxs &ldquo;lxs negrxs&rdquo; son violentos, son casi axiomas de la clase media argentina que se juegan incluso en el imaginario de sectores del feminismo y del movimiento gltb. Una y otra vez aparece una reivindicaci&oacute;n y valoraci&oacute;n de superioridad moral de los m&eacute;todos no violentos. Esto se oy&oacute; con fuerza en relaci&oacute;n al movimiento piquetero, del que la mayor parte de la clase media desconfiaba por temor a su &ldquo;violencia&rdquo;. Pero s&oacute;lo puede declamar que renuncia a la violencia quien sabe que no la necesita porque el aparato represivo del estado no le caer&aacute; encima con violencia f&iacute;sica y porque incluso ese aparato represivo en ocasiones ejercer&aacute; violencia en representaci&oacute;n de lxs sujetxs que se declaran no violentxs. La Pepa era una tortillera capaz de violencia: el d&iacute;a que culmin&oacute; con su muerte, se agarr&oacute; a trompadas con la madre de su novia y otras veces se habr&iacute;a agarrado con otrxs. &iquest;Por qu&eacute; no? Si un tipo o una barrita la acosaba en una esquina de su barrio por ser torta chonga y tener levante con las mujeres, &iquest;qu&eacute; iba a hacer? &iquest;llamar al Inadi? Si alguien le pegaba o la amenazaba &iquest;acaso ir&iacute;a a hacer una denuncia en la misma polic&iacute;a que la hostigaba por ser torta pobre? Claramente, esas no son opciones viables para todxs. No lo son para lxs pobres de los barrios y los conurbanos de las grandes ciudades. En eso, la Pepa estaba m&aacute;s cerca de Luciano Arruga que de Mar&iacute;a Elena Walsh. La Pepa era una chonga morocha de barrio, como Romina Pereyra, que tuvo que soportar que una lesbiana clase media universitaria de capital con quien compart&iacute;a grupo de activismo hiciera el comentario de que ella le daba temor porque supon&iacute;a que era violenta. &iquest;Qu&eacute; es ser violenta? En algunos lugares, quien no es capaz de actuar f&iacute;sicamente, probablemente no llegue a llenar un papel con una denuncia. Por supuesto que Romina se ha defendido a trompadas de agresiones lesbof&oacute;bicas y machistas. &iquest;Acaso acudir&iacute;a a la polic&iacute;a que m&aacute;s de una vez la interrog&oacute; a dos cuadras de su propia casa porque estaba en un barrio de clase media &ldquo;blanca&rdquo;? La Pepa, como tanta otra gente de las clases populares, como el propio Torres que le dispar&oacute;, se defend&iacute;a y tambi&eacute;n dirim&iacute;a sus asuntos de forma f&iacute;sica y acaso violenta. No porque esa gente sea particularmente violenta, o m&aacute;s que otra gente de otras clases sociales, sino porque hay recursos que no est&aacute;n disponibles para ellxs y violencias que se manifiestan en otras formas. El Estado en general no est&aacute; disponible para ellxs si no es en la forma de asistencialismo (por lo general como un ejercicio de control biopol&iacute;tico) o de represi&oacute;n. El Estado no est&aacute; disponible con sus instituciones de mediaci&oacute;n de conflictos, con su poder judicial, con sus oficinas antidiscriminaci&oacute;n. Tampoco suele estar presente con su sistema de salud de manera eficiente ni mucho menos en las urgencias: la Pepa, como cientos en los barrios populares y en la villas, esper&oacute; una ambulancia hasta que la muerte no esper&oacute; m&aacute;s.<\/p>\n<p>Entonces, &iquest;por qu&eacute; no el labrys? Tanto hablar de empoderamiento, de fuerza, de confianza en s&iacute; misma, de &ldquo;ninguna agresi&oacute;n sin respuesta&rdquo;, pero cuando las tortas en los barrios (y no s&oacute;lo las chongas, las tortas en general y tambi&eacute;n las mujeres) se defienden o viven vidas insertas en contextos de violencias que son parte de lo cotidiano y responden con acci&oacute;n, a los golpes, entonces no, eso est&aacute; mal y eso no hay que visibilizarlo, parece que mejor callarlo. Finalmente &iquest;s&oacute;lo podemos reclamar a nuestrxs muertxs si son buenas v&iacute;ctimas, indefensas? &iquest;Es que acaso la &uacute;nica forma de acci&oacute;n f&iacute;sica que el movimiento de lesbianas es capaz de reivindicar es la tan mentada &ldquo;autodefensa feminista&rdquo;? &iquest;El adjetivo &ldquo;feminista&rdquo; le da una cualidad distinta a esa acci&oacute;n f&iacute;sica? La Pepa no era una tortillera apacible que iba por ah&iacute; caminando tranquila y sali&oacute; un tipo de una casa y le dispar&oacute;. Estaba en medio de una pelea a trompadas y el desenlace fue el disparo. No era indefensa. Ten&iacute;a fuerza, sab&iacute;a usarla y estaba dispuesta a eso. Quiz&aacute;s Torres sali&oacute; con la escopeta justamente porque temi&oacute; perder una pelea mano a mano con &ldquo;una mujer&rdquo;, como &eacute;l la ve&iacute;a, algo insoportable para su machismo.<\/p>\n<p>Esa determinaci&oacute;n a no permanecer en estado de indefensi&oacute;n es claramente un gesto de inmenso peso pol&iacute;tico: es un desaf&iacute;o frontal al patriarcado, que desde ni&ntilde;as nos entrena en la indefensi&oacute;n, utilizando los estereotipos de g&eacute;nero y los castigos por no cumplirlos como formas de adoctrinarnos en la indefensi&oacute;n, priv&aacute;ndonos del desarrollo de capacidades f&iacute;sicas, neg&aacute;ndonos ciertos juegos, ciertos juguetes, ciertos roles, dici&eacute;ndonos c&oacute;mo debemos pararnos y sentarnos, alien&aacute;ndonos de nuestra fuerza. Las tortilleras sobrevivimos a esas infancias donde se nos quiso inculcar la indefensi&oacute;n que lleva a aceptar la subordinaci&oacute;n, esas infancias donde se pretende imponer la domesticaci&oacute;n. No somos indefensas. La Pepa no era indefensa. Eso simboliza el labrys: nuestra negaci&oacute;n a entrar o permanecer en estado de indefensi&oacute;n.<\/p>\n<p>Hay otro s&iacute;mbolo posible. El tri&aacute;ngulo negro. Cuando los nazis pusieron en marcha sus campos de concentraci&oacute;n y de exterminio, establecieron un c&oacute;digo de clasificaci&oacute;n de sus prisionerxs. Las lesbianas no fueron perseguidas por el nazismo con intensidad (b&aacute;sicamente, porque aceptar la existencia del lesbianismo como algo m&aacute;s o menos frecuente implicaba reconocer iniciativa sexual a las mujeres y eso iba en contra de la ideolog&iacute;a nazi que postulaba un lugar de pasividad total para las mujeres). Pero algunas lesbianas s&iacute; fueron detenidas y enviadas a los campos. Algunas llevaron los s&iacute;mbolos que correspond&iacute;an a otros cargos, como el de prisioneras pol&iacute;ticas. Otras llevaron el tri&aacute;ngulo negro. Ese era el s&iacute;mbolo de lxs &ldquo;asociales&rdquo;: cualquiera que desafiara al orden nazi o no se ajustara a las normas sociales pero que no hubiera cometido ning&uacute;n delito. En la categor&iacute;a de &ldquo;asociales&rdquo; entraban lxs sin techo, lxs &ldquo;vagxs&rdquo;, las putas, lxs alcoh&oacute;licxs, lxs que necesitaban ayudas sociales del Estado, lxs desempleadxs, lxs discapacitadxs mentales, lxs enfermxs mentales, lxs pacifistas, lxs gitanxs y tambi&eacute;n las lesbianas.<\/p>\n<p>Se puede argumentar que es un s&iacute;mbolo asociado a situaciones de extremo dolor y crueldad. Es verdad. Pero tanto el tri&aacute;ngulo negro como el rosa con que se marcaba a los gays fueron resignificados por el movimiento gltb durante los ochenta y noventa en varios pa&iacute;ses y tambi&eacute;n en este. Fueron convertidos en s&iacute;mbolos de resistencia y de orgullo por los gays y las lesbianas. En plena epidemia de vih, ACT UP utiliz&oacute; el tri&aacute;ngulo rosa como s&iacute;mbolo principal, como imagen de su slogan &ldquo;silencio = muerte&rdquo;, un llamado a hablar, a hacer visible. Lo que se impuso como estigma y marca infamante de aquello que deb&iacute;a ser aniquilado, se convirti&oacute; en expresi&oacute;n de orgullo, de existencia a pesar de los intentos de exterminio por acci&oacute;n o por abandono y de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. A pesar de su origen tr&aacute;gico y adem&aacute;s de su resignificaci&oacute;n militante, el tri&aacute;ngulo negro tiene a su favor que no nos inscribe en el campo identitario y pol&iacute;tico de las mujeres y que remite a un marco de alianzas posibles m&aacute;s atravesadas por cuestiones de clase y de pol&iacute;tica sexual, de resistencia a la normalizaci&oacute;n de los cuerpos y de las conductas. De haber vivido en la Alemania nazi, la Pepa, como tantas de nosotras, podr&iacute;a haber terminado con un tri&aacute;ngulo negro por torta, por chonga, por pobre, por desempleada, por tener un &ldquo;plan&rdquo; y hoy seguro que adem&aacute;s del alcohol el uso de marihuana conducir&iacute;a al mismo destino.<\/p>\n<p><b>Las rejas te hacen invisible<\/b><\/p>\n<p>No hacemos visibles a las lesbianas presas. Las travestis y las transexuales presas s&iacute; han recibido la atenci&oacute;n de sus pares, que reclamaron por ellas e incluso el resto del movimiento gltb reclamamos por ellas. En menor medida, los hombres trans presos han generado preocupaci&oacute;n del movimiento debido al alto riesgo de violencia extrema al que quedaban expuestos si los mandaban a c&aacute;rceles de varones. Pero las lesbianas, los gays y lxs bisexuales presxs no existen. Para nosotrxs, para el movimiento gltb no existen (sin negar algunos esfuerzos puntuales de algunxs activistas, como por ejemplo los de Martha Miravete C&iacute;cero que trabaj&oacute; mucho en c&aacute;rceles). En muchos a&ntilde;os, la &uacute;nica vez que el movimiento reclam&oacute; p&uacute;blicamente, incluso buscando alianzas, por una lesbiana presa fue en 2013, cuando a una lesbiana madre, casada, de clase media, condenada por sus responsabilidades como funcionaria del gobierno de An&iacute;bal Ibarra cuando fue el incendio de Croma&ntilde;&oacute;n, le negaron la prisi&oacute;n domiciliaria que pidi&oacute; para estar con su beb&eacute; y amamantarlo, argumentando que como hab&iacute;a otra madre no se justificaba darle ese beneficio. Aparte de esta bestialidad de suponer que las madres son intercambiables, vale la pena recordar que por este caso s&iacute; hubo reclamos de varias organizaciones, se lograron notas en la prensa y hubo solidaridad de otros movimientos. La esposa de esta lesbiana hablaba por radio acerca de las comodidades que ten&iacute;a su casa para el beb&eacute; y lo inadecuada que es la c&aacute;rcel. Una y otra vez ella y lxs periodistas y los reclamos del movimiento mencionaban que eran madres casadas y que ten&iacute;an una casa propia confortable. Entonces, no me interesa mencionar a las lesbianas presas para que hagamos un listado m&aacute;s amplio que enumere a un mont&oacute;n de sujetos abyectos, algo tan en boga, sino para analizar algunas de las pol&iacute;ticas del movimiento.<\/p>\n<p>Como no trabajamos la cuesti&oacute;n de la c&aacute;rcel a fondo, no tenemos mucha reflexi&oacute;n articulada en relaci&oacute;n a eso ni un an&aacute;lisis interseccional ni mucho menos un discurso p&uacute;blico que no refuerce prejuicios ya instalados. No es secreto que la c&aacute;rcel es un instrumento de control social que b&aacute;sicamente act&uacute;a contra lxs pobres, son relativamente pocas las personas de clase media y poqu&iacute;simas las de clase alta que van presas. Tampoco es un secreto que las lesbianas, percibidas como mujeres, en general somos m&aacute;s pobres que los varones: los trabajos de las mujeres, en promedio, se pagan menos que a los varones o son trabajos de inferior calidad y peor remunerados. Si le sumamos la expresi&oacute;n de g&eacute;nero de las lesbianas masculinas, el problema del trabajo se agudiza. El de la pobreza tambi&eacute;n. Lesbianas presas hay y aunque no haya n&uacute;meros precisos por simple l&oacute;gica se deduce que hab&iacute;a varias lesbianas pobres presas al momento de la detenci&oacute;n y condena de la ex funcionaria municipal. Sin embargo, antes de ella el movimiento no reclam&oacute; p&uacute;blicamente por las dem&aacute;s. Tampoco en ese momento, no se denunci&oacute; las violencias a las que estaban sometidas las lesbianas en las c&aacute;rceles. Tampoco se busc&oacute; una solidaridad y alianza inter clase con otras madres presas. Quiero dejar claro que comparto el reclamo de la lesbiana ex funcionaria: su beb&eacute; no deb&iacute;a estar en una c&aacute;rcel. Ni ese ni ning&uacute;n beb&eacute; y ning&uacute;n ni&ntilde;x debe estar en una c&aacute;rcel. Pero el movimiento no reclam&oacute; por las dem&aacute;s madres, heterosexuales y pobres, no denunci&oacute; que es inaceptable la presencia de ni&ntilde;xs y beb&eacute;s viviendo en la c&aacute;rcel. S&oacute;lo reclam&oacute; por su lesbiana ex funcionaria de clase media madre casada. La Pepa no era nada de eso. Ten&iacute;a muchas m&aacute;s chances que cualquiera de clase media de ir presa en alg&uacute;n momento de su vida, como tantas otras tortas pobres que est&aacute;n presas. No hicimos visible eso. Pobre era la Pepa y pobre es el tipo que la mat&oacute;. Como la gran mayor&iacute;a de la gente que est&aacute; en la c&aacute;rcel.<\/p>\n<p>Hablamos de la Pepa, de la visibilidad l&eacute;sbica hecha efem&eacute;ride el d&iacute;a de su muerte, pero sigue rondando en el movimiento y en la comunidad la idea de que hay que exigir la sanci&oacute;n de leyes que contemplen los cr&iacute;menes de odio, con agravantes de penas. En Estados Unidos, donde la c&aacute;rcel es no s&oacute;lo un dispositivo privilegiado de control social de clase y racial sino una industria fabulosa, parte del activismo gltb que trabaja en alianza con lxs negrxs, lxs homeless, lxs latinxs, lxs musulmanxs, lxs migrantes y lxs pobres tiene claro c&oacute;mo funciona la c&aacute;rcel y denuncian que las leyes de cr&iacute;menes de odio s&oacute;lo empeoran la situaci&oacute;n para esas mismas minor&iacute;as que ya son blanco de las pol&iacute;ticas polic&iacute;acas y carcelarias del estado (esto fue denunciado, entre otrxs, por Amber Hollibaugh, Leslie Feinberg, Minnie-Bruce Pratt, The Audre Lorde Project y por supuesto &Aacute;ngela Davis). Las leyes sobre cr&iacute;menes de odio no hacen mayor mella en quienes no son objetivo de la c&aacute;rcel. Lxs pobres, lxs negrxs, lxs latinxs recibir&iacute;an abrumadoramente m&aacute;s condenas con penas mayores por el calificativo &ldquo;de odio&rdquo; que lxs blancxs y lxs ricxs. Por eso ese sector del movimiento gltb yanky se opone a ese tipo de legislaci&oacute;n. Nosotrxs no visibilizamos que la Pepa y su matador compart&iacute;an la pobreza y no analizamos cr&iacute;ticamente los pedidos de leyes m&aacute;s represivas. De hecho, a ra&iacute;z del crimen de la Pepa resurgi&oacute; el reclamo de dar prioridad a buscar la sanci&oacute;n de leyes sobre cr&iacute;menes de odio. Los proyectos de ley antidiscriminatoria, que est&aacute;n presentados y abrevan en esta idea, no est&aacute;n siendo discutidos de forma p&uacute;blica, participativa y profunda por la comunidad lgtb ni por el movimiento en su conjunto. No quiero decir que todos tengan como prioridad aumentar el poder punitivo del Estado, pero s&iacute; digo que este tipo de leyes merecen discusiones m&aacute;s abiertas.<\/p>\n<p><b>La existencia lesbiana y sus condiciones materiales<\/b><\/p>\n<p>No visibilizamos lo suficiente la cuesti&oacute;n del trabajo. La Pepa no ten&iacute;a trabajo fijo, hac&iacute;a changas, le negaban el trabajo por su expresi&oacute;n de g&eacute;nero, es decir, por ser chonga y adem&aacute;s era gorda, o al menos no era tan flaca como se exige en muchos trabajos. La cuesti&oacute;n del trabajo deber&iacute;a ser uno de los temas principales de nuestra reflexi&oacute;n y de nuestro activismo, pero sin embargo no lo es. Apenas aparece cada tanto y la mayor&iacute;a de las veces es solamente bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n&rdquo; o demandas de cupos. Pero eso no va al fondo de lo que est&aacute; en juego en este plano. Los cupos y las pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n podr&aacute;n servir para algunas, permitir&aacute;n a otras escapar transitoriamente de situaciones de mucha necesidad, pero por su propia din&aacute;mica este tipo de programas insertan a la gente en estructuras que no se modifican por su incorporaci&oacute;n. En este caso, por lo general ser&iacute;an empresas, todas organizaciones jer&aacute;rquicas, con fuerte machismo interno manifiesto en diferencias salariales, en ascensos, en promociones, etc y un marcado heterosexismo. Muchas lesbianas tenemos problemas para funcionar en este tipo de estructuras. Una vez alcanzado un cierto grado de conciencia, es bastante dif&iacute;cil tolerar a diario a un machito jefe arbitrario y prepotente. Por otro lado, suelen tener pautas bastante fijas en cuanto a vestimenta, peinado, maquillaje y eso a menudo choca con nuestra expresi&oacute;n de g&eacute;nero, no s&oacute;lo de las m&aacute;s masculinas sino tambi&eacute;n de las lesbianas femeninas, porque no hay un modo &uacute;nico de construir y encarnar la feminidad. Para otras de nosotras, adem&aacute;s, est&aacute; el problema de que son estructuras capitalistas y con valores que no compartimos. O que los empleos disponibles son s&oacute;lo en cierto tipo de tareas, determinadas por estereotipos de g&eacute;nero.<\/p>\n<p>Es habitual que las lesbianas trabajemos, que lo hagamos como forma de supervivencia y de realizaci&oacute;n personal, que muchas se hayan visto obligadas a hacerlo desde muy j&oacute;venes para poder vivir su sexualidad y escapar de familias opresivas. Muchas tienen formaci&oacute;n y talento para desarrollar tareas y trabajos que la mirada machista considera reservados a los hombres, tanto trabajos manuales como los oficios asociados a la construcci&oacute;n y a la fabricaci&oacute;n de cosas como trabajos intelectuales. Muchas, queriendo buscar alternativas a los trabajos alienantes en estructuras jer&aacute;rquicas, heterosexistas y capitalistas, conforman cooperativas, trabajan por su cuenta, encuentran un valor en la autogesti&oacute;n. De esta forma, muchas nos hicimos un trabajo, pero no tenemos empleo, no somos empleadas de nadie. Esta opci&oacute;n de vida de trabajo sin patr&oacute;n nos da m&aacute;s libertad y satisfacci&oacute;n, pero tambi&eacute;n nos supone mayor precariedad no s&oacute;lo por la falta de cobertura social (jubilaci&oacute;n, atenci&oacute;n m&eacute;dica y acceso a medicamentos, licencias) ya que muchas trabajan de manera informal porque les resulta demasiado costoso registrarse como aut&oacute;nomas, sino que hay una cantidad de otros temas derivados, como la dificultad para acceder al cr&eacute;dito (incluso para mejorar nuestra capacidad de trabajo) o a la vivienda. La vivienda, o mejor dicho la dificultad para comprar o alquilar una vivienda, es otro de nuestros grandes temas invisibilizados.<\/p>\n<p>Sin embargo, no le damos centralidad pol&iacute;tica al trabajo, no visibilizamos nuestros problemas para trabajar dentro del mundo h&eacute;tero, ni tampoco visibilizamos nuestras construcciones propias, nuestras experiencias, nuestras redes de solidaridad, no socializamos estrategias ni saberes sobre estos temas. Hacemos &eacute;nfasis en visibilizar nuestra existencia lesbiana, pero no hacemos el mismo &eacute;nfasis en hablar, politizar y visibilizar las condiciones materiales de esas existencias.<\/p>\n<p><b>Viva la Pepa<\/b><\/p>\n<p>El asesinato de la Pepa Gait&aacute;n nos sacudi&oacute;, nos conmovi&oacute;, nos cambi&oacute; algunas perspectivas. Nos comprometimos a no olvidar, a no permitir que se la olvide. Instalamos, desde abajo, desde el colectivo de lesbianas, el d&iacute;a de la visibilidad l&eacute;sbica. No convirtamos en mera fiesta o en listado de demandas de inclusi&oacute;n o de derechos lo que debe ser tambi&eacute;n un d&iacute;a de reflexi&oacute;n, de denuncia, de declaraci&oacute;n pol&iacute;tica, de manifestaci&oacute;n de los matices y las categor&iacute;as, cultura, creaciones y formas propias de la existencia lesbiana.<\/p>\n<p>* <em>Activista independiente<\/em><\/p>\n<p><i>Publicado originalmente en <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/notes\/maria-luisa-peralta\/invisibilidades\/863099060429808\">Facebook<\/a> y en <a href=\"http:\/\/potenciatortillera.blogspot.com.br\">http:\/\/potenciatortillera.blogspot.com.br\/ <\/a><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Luisa Peralta discute, en torno de la instituci\u00f3n del D\u00eda de la Visibilidad L\u00e9sbica (7 de marzo), el borramiento de la identidad masculina de Pepa Gait\u00e1n, torta chonga cordobesa asesinada en 2010, y su lugar en relaci\u00f3n con la representaci\u00f3n l\u00e9sbica y trans en las pol\u00edticas identitarias.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-1021","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias-clam"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - 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