{"id":1024,"date":"2015-04-01T00:00:00","date_gmt":"2015-04-01T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2015\/04\/01\/los-margenes-de-la-ciudadania\/"},"modified":"2015-04-01T00:00:00","modified_gmt":"2015-04-01T03:00:00","slug":"los-margenes-de-la-ciudadania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/los-margenes-de-la-ciudadania\/1024\/","title":{"rendered":"Los m\u00e1rgenes de la ciudadan\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>En una &eacute;poca en que el discurso y el activismo en torno a los derechos humanos han ocupado buena parte de las pol&iacute;ticas orientadas a mejorar las condiciones de vida de grupos minorizados como el LGBT, atender situaciones concretas de violencia y discriminaci&oacute;n que emergen en los m&aacute;rgenes de la ciudadan&iacute;a revelan la necesidad de complejizar nuestra mirada sobre cuestiones como la homofobia y la xenofobia. Como han se&ntilde;alado numerosos autores, la garant&iacute;a de derechos est&aacute; vinculada en la pr&aacute;ctica con la posibilidad de que las personas puedan ser reconocidas como ciudadanas en el marco de un Estado-naci&oacute;n que vele por sus intereses. En este sentido, vale la pena preguntarse qu&eacute; ocurre con las personas que dejan sus pa&iacute;ses de origen e ingresan a otros de forma ilegal con el fin de huir de las violencias que los aquejan. La situaci&oacute;n de lesbianas, gays, bisexuales y trans centroamericanos migrantes a M&eacute;xico permite aproximarse a la complejidad del problema.<\/p>\n<p>Entre las d&eacute;cadas de 1970 y 1980, las crisis econ&oacute;micas, pol&iacute;tica y sociales en Centroam&eacute;rica, as&iacute; como los conflictos armados que vivieron El Salvador y <a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/ES\/destaque\/conteudo.asp?cod=12028\">Guatemala<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.oecd.org\/dev\/pgd\/43082430.pdf\">transformaron de forma sustancial los patrones migratorios en la regi&oacute;n en relaci&oacute;n con el volumen de migrantes y los destinos de llegada<\/a>. En la d&eacute;cada de 1960, las migraciones obedec&iacute;an, entre otros motivos, a la precarizaci&oacute;n de las condiciones de vida en el campo, por lo que las ciudades se convirtieron en los principales centros de recepci&oacute;n de migrantes. Pero en las d&eacute;cadas posteriores grandes flujos de personas atravesaron las fronteras nacionales rumbo a pa&iacute;ses como Costa Rica, Belice, Honduras y M&eacute;xico.<\/p>\n<p>En la actualidad, M&eacute;xico sigue siendo un importante receptor de migrantes centroamericanos, entre los que se cuentan personas LGBT. Aunque las graves situaciones de violencia y discriminaci&oacute;n a las que se encuentran expuestas estas personas han cobrado visibilidad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, como se&ntilde;ala Rodrigo Parrini, profesor e investigador de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana Unidad Xochimilco, no existen datos precisos sobre cu&aacute;ntos migrantes centroamericanos LGBT ingresan a M&eacute;xico, ni informaci&oacute;n que permita determinar si el volumen ha aumentado o disminuido en la actualidad. <i>&ldquo;Lo que diversas organizaciones han constatado es que migrantes que se identifican a s&iacute; mismos\/as como trans o gays migran por razones espec&iacute;ficas, por ejemplo, para huir de la violencia homof&oacute;bica que experimentan en sus pa&iacute;ses&rdquo;,<\/i> afirma.<\/p>\n<p>Dicha violencia es m&aacute;s notoria en el denominado Tri&aacute;ngulo del Norte de Centroam&eacute;rica, integrado por Guatemala, Honduras y El Salvador. De acuerdo con los registros de grupos activistas, desde 2009 han sido cometidos m&aacute;s de 282 cr&iacute;menes por prejuicio contra esta poblaci&oacute;n en dicha zona. Honduras sobresale a nivel latinoamericano como uno de los pa&iacute;ses con mayores agresiones y asesinatos homof&oacute;bicos. S&oacute;lo en ese pa&iacute;s se registr&oacute; la muerte violenta de 90 gays, 15 lesbianas y 69 personas trans entre 2009 y diciembre del a&ntilde;o pasado. En Nicaragua, donde la homosexualidad fue tipificada como delito entre 1992 y 2008, <a href=\"https:\/\/cejil.org\/sites\/default\/files\/Diagnostico%20LGBTI%20completo_0.pdf\">una investigaci&oacute;n del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional &ndash; CEJIL<\/a> determin&oacute; que entre 1999 y 2011 fueron cometidas 53 agresiones por orientaci&oacute;n sexual e identidad de g&eacute;nero, de las cuales 23 (43,4%) constituyeron agresiones graves, 15 (28,3%) terminaron en la muerte de la v&iacute;ctima y 4 (7,5%) implicaron violaci&oacute;n sexual. De ah&iacute; que esta zona sea considerada como una de las m&aacute;s peligrosas de Centroam&eacute;rica para las personas LGBT.<\/p>\n<p>Ante este panorama, M&eacute;xico aparece como un destino en el cual pueden dejar atr&aacute;s la violencia que enfrentan de forma cotidiana por su orientaci&oacute;n sexual e identidad de g&eacute;nero. Este pa&iacute;s es percibido por migrantes LGBT centroamericanos como un lugar m&aacute;s abierto a la expresi&oacute;n de la propia sexualidad, en el que pueden alcanzar mayor libertad y seguridad, afirma Parrini, quien desde 2006 adelanta una etnograf&iacute;a sobre el tema en el municipio de Tenosique, Tabasco. Dicha localidad limita con Guatemala y en la actualidad es uno de los puntos de entrada de migrantes centroamericanos al pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Julio Campos, director general de la <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/MigrantesLGBT\">organizaci&oacute;n Migrantes LGBT<\/a>, se&ntilde;ala que la capital mexicana es en la perspectiva de varias personas centroamericanas una <i>&ldquo;ciudad intercultural y <\/i>gay friendly<i>&rdquo;.<\/i> No obstante, afirma, al llegar all&iacute; o a otras ciudades de M&eacute;xico, la situaci&oacute;n de los migrantes LGBT no cambia sustancialmente. Por el contrario, se ven expuestos a otras violencias relacionadas no s&oacute;lo con su sexualidad, sino tambi&eacute;n con su estatus de migrantes indocumentados, lo que los hace objeto de una doble vulneraci&oacute;n.<\/p>\n<p><i>&ldquo;En este pa&iacute;s la Iglesia tiene mucha incidencia y no hay pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de atenci&oacute;n a quienes migramos desde Centroam&eacute;rica. En el Distrito Federal no existen oportunidades de trabajo, ni planes de integraci&oacute;n a quienes carecemos de documentos. Para establecernos en la Ciudad de M&eacute;xico tenemos que llevar a cabo actividades de trabajo no formal, lo que tambi&eacute;n reduce nuestra calidad de vida. Algunas personas que vienen de El Salvador u Honduras, donde el problema de las pandillas es mucho m&aacute;s pronunciado, ejercen el trabajo sexual en sus pa&iacute;ses de origen y se encuentran con que aqu&iacute;, en M&eacute;xico, deben dedicarse a lo mismo. Al ser indocumentadas corren el riesgo de ser deportadas, y al ejercer el trabajo sexual se exponen a ser secuestradas por actores del crimen organizado para negocios de servicios sexuales, sin recibir un trato digno, salario, acceso a salud o tener la posibilidad de comunicarse con sus familias. El poco dinero que reciben est&aacute; destinado a pagar una cuota diaria que les es impuesta&rdquo;,<\/i> relata Campos.<\/p>\n<p>Adicional a esto, buena parte de la violencia a la que est&aacute;n expuestos los migrantes en el contexto de llegada es institucional. Organizaciones sociales y activistas han denunciado m&uacute;ltiples agresiones de oficiales del Instituto Nacional de Migraci&oacute;n mexicano y por agentes de la Polic&iacute;a Federal, cuando los migrantes cruzan la frontera y llegan a las estaciones migratorias para solicitar asilo o refugio. Entre las pr&aacute;cticas denunciadas se cuentan acoso y abuso sexual, tanto por oficiales como por otros extranjeros, mediante las cuales se busca disuadir a los migrantes LGBT de llevar a t&eacute;rmino su solicitud de asilo o simplemente como una forma de ejercer violencia jer&aacute;rquica. Tambi&eacute;n se les exige la realizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas sexuales a cambio de garantizarles condiciones m&iacute;nimas de alimentaci&oacute;n o seguridad.<\/p>\n<p>Algunos migrantes llegan a M&eacute;xico en busca de una visa humanitaria que les permita obtener protecci&oacute;n del Estado frente a una situaci&oacute;n amenazante. <a href=\"http:\/\/www.inm.gob.mx\/static\/Tramites_2013\/visas_solicitadas\/VISA_POR_RAZONES_HUMANITARIAS.pdf\">De acuerdo con la legislaci&oacute;n de ese pa&iacute;s<\/a>, dicha visa puede ser expedida a quienes sean <i>&ldquo;v&iacute;ctimas de cat&aacute;strofe natural&rdquo;<\/i> o se encuentren <i>&ldquo;en situaci&oacute;n de peligro a su vida o integridad por violencia o desastre natural&rdquo;.<\/i> Asimismo, pueden ser beneficiarios de ella los migrantes que hayan sido v&iacute;ctimas de alg&uacute;n delito en el territorio mexicano. No obstante, la aplicaci&oacute;n de dichos criterios var&iacute;a ostensiblemente en la pr&aacute;ctica y en algunas ocasiones argumentos relacionados con la orientaci&oacute;n sexual o la identidad de g&eacute;nero de los solicitantes son empleados por las autoridades para justificar deliberadamente las violencias en su contra. El director de Migrantes LGBT se&ntilde;ala que en materia de g&eacute;nero, la mayor&iacute;a de las visas humanitarias son concedidas a mujeres v&iacute;ctimas de violencia dom&eacute;stica, mientras que las violencias contra personas trans por causa de su identidad de g&eacute;nero son ignoradas. Por otra parte, las denuncias por agresiones contra personas LGBT cometidas por autoridades mexicanas son mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de tramitar que en otros casos, incluso cuando involucran abuso sexual por parte de oficiales de migraci&oacute;n o de la polic&iacute;a.<\/p>\n<p><i>&ldquo;A nosotros se nos culpa de este tipo de vulneraciones porque se supone que al haber &lsquo;decidido&rsquo; no tener una vida heterosexual nos gusta el sexo. Por ello se supone que en nuestros casos no hay violaci&oacute;n como tal. A una persona que solicit&oacute; asilo ante la Comisi&oacute;n Mexicana de Ayuda a Refugiados le dijeron que si fuera heterosexual se lo habr&iacute;an concedido. Si uno logra comprobar que fue v&iacute;ctima de secuestro o de maltrato por parte de la polic&iacute;a mexicana, el proceso es muy largo. Es necesario presentar pruebas y normalmente se dispone s&oacute;lo de testimonios que son invalidados. A personas con VIH que deben continuar su tratamiento antiretroviral en M&eacute;xico a veces les conceden visas humanitarias, pero esto no es garant&iacute;a de nada. En M&eacute;xico no existe tal apertura. De cincuenta solicitudes, por ejemplo, se aceptan s&oacute;lo dos. Los dem&aacute;s deben vivir sin documentos, seguir su camino o regresar a sus pa&iacute;ses&rdquo;,<\/i> afirma Campos.<\/p>\n<p>La brecha entre la ley y su implementaci&oacute;n a cargo de organismos policiales se manifiesta en distintas situaciones. Campos se&ntilde;ala que si bien la ley de refugiados contempla la posibilidad de otorgar permisos a los migrantes para transitar de una entidad federativa a otra &ndash;lo que no es f&aacute;cil de obtener, aclara&ndash;, los agentes de inmigraci&oacute;n muchas veces hacen caso omiso de tales permisos. De este modo, en el tr&aacute;nsito de Tapachula (municipio de Chiapas y uno de los puntos fronterizos de llegada para los migrantes) a Ciudad de M&eacute;xico, los migrantes deben pasar por 17 retenes migratorios y someterse ese n&uacute;mero de veces a la arbitrariedad de las decisiones de los oficiales.<\/p>\n<p><i>&ldquo;Hemos registrado casos de personas que en dicho trayecto se encuentran con oficiales de inmigraci&oacute;n que les impiden seguir. En estos casos las bajan del cami&oacute;n, las meten en una estaci&oacute;n migratoria y las pueden deportar, sin derecho de ayuda consular, apoyo legal, sin poder poner una denuncia por dicha arbitrariedad ante la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos del estado o de la Naci&oacute;n. Esto suele ocurrir con personas que no saben leer ni escribir o que no hablan espa&ntilde;ol ni conocen sus derechos; pero tambi&eacute;n con activistas LGBT o personas que exigen el reconocimiento de sus derechos, quienes son se&ntilde;alados de atentar contra la seguridad nacional&rdquo;,<\/i> explica Campos.<\/p>\n<p>El per&iacute;odo entre el momento en que los migrantes LGBT centroamericanos dejan sus pa&iacute;ses y cuando su situaci&oacute;n en M&eacute;xico es legalizada, si logran hacerlo, es particularmente cr&iacute;tico en cuanto a las violencias a las cuales se encuentran expuestos. Al no poder acudir en calidad de ciudadanos o asilados ante una entidad estatal para que les brinde amparo, se encuentran en una situaci&oacute;n de doble abandono, tanto por la naci&oacute;n a la que se encuentran vinculados por una lazo de nacimiento, como por aquella que ahora habitan como migrantes ilegales. Aunque la <a href=\"http:\/\/dof.gob.mx\/nota_detalle.php?codigo=5190774&amp;fecha=25\/05\/2011\">Ley de Migraci&oacute;n mexicana<\/a> establece que se le <i>&ldquo;conceder&aacute; igual trato a las personas que tienen una nacionalidad pero que no es efectiva&rdquo;<\/i> &ndash;este es el caso extremo de los ap&aacute;tridas, quienes no son considerados nacionales por ning&uacute;n Estado&ndash;, el poder de polic&iacute;a que ejercen los funcionarios oficiales en la pr&aacute;ctica revela esos m&aacute;rgenes de la ciudadan&iacute;a, en donde casi cualquier cosa puede sucederle a una persona que se encuentre en ellos. Dicha situaci&oacute;n, de la que ya hablaba Hannah Arendt con respecto a los refugiados europeos a mediados del siglo XX, se complejiza cuando se cruza con formas de violencia y discriminaci&oacute;n relacionadas con la orientaci&oacute;n sexual o la identidad de g&eacute;nero, tanto en M&eacute;xico <a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/publique\/cgi\/cgilua.exe\/sys\/start.htm?infoid=6818&amp;sid=51\">como en otros pa&iacute;ses receptores de migrantes<\/a>.<\/p>\n<p>El relato del director de Migrantes LGBT es muy claro: <i>&ldquo;Nosotros no tenemos apoyo consular de ninguna embajada centroamericana en M&eacute;xico. Cuando intentamos visibilizar algunos de estos casos hemos tenido la misma respuesta homof&oacute;bica seg&uacute;n la cual estamos en un estado de vulnerabilidad porque queremos. En la Embajada de Nicaragua no atienden los mensajes de correo electr&oacute;nico ni el tel&eacute;fono, y cuando lo hacen dicen que no tienen recursos para asistencia. Tampoco acompa&ntilde;an los casos en las estaciones migratorias aunque se trate de personas que se encuentran en un estado grave de salud. En la de Honduras nos han dicho que no les corresponde prestar ayuda, que su asistencia consular se limita a personas que requieren servicios como sacar pasaporte. La Embajada de El Salvador no tiene un plan de acci&oacute;n espec&iacute;fico de asistencia humanitaria para personas de diversidad sexual, pese a que en el pa&iacute;s existe una Secretar&iacute;a de Inclusi&oacute;n Social que tiene una dependencia de diversidad sexual. Nosotros salimos de nuestros pa&iacute;ses por situaciones como las que ocurren en El Salvador, donde no hay ninguna ley vinculante en materia de derechos humanos de las personas LGBT. Si alguien de la polic&iacute;a violenta a una persona trans por ejercer la prostituci&oacute;n en la calle, no se tipifica eso como una violaci&oacute;n a su derecho de ejercer el trabajo sexual, aunque la prostituci&oacute;n no sea criminalizada. Con el problema de las pandillas se vulneran nuestros derechos a&uacute;n m&aacute;s. Por eso salimos de nuestros pa&iacute;ses y venimos a encontrarnos que en M&eacute;xico estamos en una situaci&oacute;n igual o peor como migrantes&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Si bien estas situaciones han sido reportadas de forma creciente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la naturaleza de las mismas pareciera ubicarlas en una zona de dif&iacute;cil acceso para el activismo de los derechos humanos y la ciudadan&iacute;a. Campos se&ntilde;ala que la creaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n que dirige en enero del a&ntilde;o pasado se debi&oacute; a la ausencia de organizaciones LGBT mexicanas que abordaran el problema. <i>&ldquo;Nosotros estamos solos en M&eacute;xico. No tenemos apoyo de ninguna organizaci&oacute;n LGBT mexicana. Las organizaciones de diversidad sexual no est&aacute;n involucradas porque no lo ven como parte de su agenda. Estas organizaciones se dedican a campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n del VIH, a impulsar una ley de identidad, al reconocimiento de las familias homoparentales, de las adopciones y de algunos beneficios para personas de la diversidad sexual. Pero esto s&oacute;lo est&aacute; disponible para aquellas que tienen documentos. Los migrantes no pueden acceder a ninguno de esos planes. Deben ser ciudadanos mexicanos o personas con una forma regular de vivir en el pa&iacute;s: una visa humanitaria, una residencia temporal o una residencia permanente. Si alguien no tiene documentos, no puede acceder&rdquo;,<\/i> explica.<\/p>\n<p>En su investigaci&oacute;n sobre migrantes LGBT en Tenosique, Parrini ha constatado la complejidad del fen&oacute;meno migratorio y se&ntilde;ala que &eacute;ste obedece a distintos factores. En el caso de gays y trans hondure&ntilde;os\/as, la violencia que afecta su pa&iacute;s tambi&eacute;n aparece como un factor asociado a la migraci&oacute;n. <i>&ldquo;&Eacute;ste es un motivo que comparten con otros migrantes, especialmente hombres adolescentes que han rechazado pertenecer a una pandilla (mara) y que son amenazados de muerte o familias que han sido extorsionadas, algunos de sus integrantes asesinado o herido&rdquo;,<\/i> explica.<\/p>\n<p>En este sentido, el investigador de la UAM Xochimilco se&ntilde;ala que la homofobia se entrelaza con otras razones que deben ser consideradas en el an&aacute;lisis y abordaje de las migraciones LGBT. Entre ellas destaca la pobreza, la ausencia de perspectivas de desarrollo personal, el deseo de conocer otros espacios y formas de vida. <i>&ldquo;La violencia es un motivo, pero no el &uacute;nico, para que estos colectivos migren. De todas formas, hay casos en los que la migraci&oacute;n es una forma de salvar la vida. Creo que estos datos muestran una migraci&oacute;n muy compleja, que no puede reducirse al campo del derecho&rdquo;,<\/i> afirma.<\/p>\n<p>Parrini tambi&eacute;n llama la atenci&oacute;n sobre el doble car&aacute;cter que pueden desempe&ntilde;ar las identidades sexuales en el contexto migratorio. As&iacute; como pueden producir mayor vulnerabilidad, tambi&eacute;n pueden facilitar formas de solidaridad. Al respecto se&ntilde;ala la rapidez con la que los migrantes se conectan con personas LGBT locales: <i>&ldquo;Conoc&iacute; tres chicas trans que se quedaron durante varios meses en Tenosique, rentaron un cuarto y trabajaron en distintos oficios durante su estad&iacute;a. Cuando consiguieron papeles para residir (no s&eacute; si temporal o permanentemente) se mudaron a la capital del pa&iacute;s. Otras migrantes trans tambi&eacute;n han residido en la ciudad o viven en ella ahora. Creo que esto se explicar&iacute;a, en parte, porque activan redes de solidaridad vinculadas con la identidad sexual y el deseo, lo que les permite acceder a recursos materiales y sociales que posibilitan o facilitan su estad&iacute;a. He escuchado, por ejemplo, pl&aacute;ticas entre chicas trans hondure&ntilde;as y algunas locales en las que se llaman mutuamente \u00abhermanas\u00bb. La hermandad es un sost&eacute;n para relaciones de solidaridad, aunque sean limitadas y temporales&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>La intrincada situaci&oacute;n de las y los migrantes LGBT, la multiplicidad de factores que inciden en sus trayectorias migratorias y los modos como hacen frente a las violencias de las que son v&iacute;ctimas requiere de una mirada que, sin abandonar necesariamente el discurso de los derechos, d&eacute; cuenta de la complejidad de sus problem&aacute;ticas y plantee alternativas. De lo contrario, se corre el riesgo de que ellas permanezcan en la suerte de punto ciego en el que se encuentran.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre con las personas LGBT que dejan sus pa\u00edses de origen e ingresan a otros de forma ilegal con el fin de huir de las violencias que los aquejan? 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