{"id":1028,"date":"2015-04-15T00:00:00","date_gmt":"2015-04-15T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2015\/04\/15\/mas-alla-de-la-paridad\/"},"modified":"2015-04-15T00:00:00","modified_gmt":"2015-04-15T03:00:00","slug":"mas-alla-de-la-paridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/mas-alla-de-la-paridad\/1028\/","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de la paridad"},"content":{"rendered":"<p>Este a&ntilde;o culmina el plazo dado por la ONU para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Ocho prop&oacute;sitos que, en el per&iacute;odo 1990-2015, buscan erradicar la pobreza extrema y el hambre, universalizar la educaci&oacute;n primaria, promover la igualdad entre hombres y mujeres, reducir la mortalidad infantil y mejorar las condiciones de vida y salud de mujeres gestantes o parturientas. Tambi&eacute;n enumeran a la detenci&oacute;n de enfermedades como el VIH\/Sida y la tuberculosis, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y sentar las bases para una alianza mundial orientada al desarrollo.<\/p>\n<p>Aunque el plazo a&uacute;n no est&aacute; vencido, los avances actuales han permitido desde hace alg&uacute;n tiempo barajar hip&oacute;tesis sobre qu&eacute; pa&iacute;ses y regiones lograr&aacute;n el cometido y qu&eacute; objetivos ser&aacute;n alcanzados. Desde el a&ntilde;o pasado algunos gobernantes han anunciado importantes victorias, pese a que sus pa&iacute;ses siguen estando marcados por una profunda desigualdad social, econ&oacute;mica y cultural. Esto ha suscitado la preocupaci&oacute;n de organizaciones sociales que temen que los indicadores de cumplimiento sean capitalizados con fines pol&iacute;ticos, enmascarando graves problem&aacute;ticas que deben ser atendidas.<\/p>\n<p>A pesar de los desatinos en la construcci&oacute;n de algunas metas e indicadores, que no dar&iacute;an plena cuenta del objetivo propuesto; de las dificultades propias de la recopilaci&oacute;n de informaci&oacute;n y a la naturaleza de la misma, que en su mayor&iacute;a proviene de fuentes oficiales; y del tono desarrollista-civilizatorio que en ocasiones define la marcha en una misma direcci&oacute;n que naciones y regiones cultural y pol&iacute;ticamente diferentes deben emprender; es claro que los ODM constituyen un hito en la visibilizaci&oacute;n de problem&aacute;ticas que profundizan las desigualdades entre distintas poblaciones, as&iacute; como en el compromiso de los gobiernos, algunos m&aacute;s que otros, con el abordaje de las mismas. En 2012, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, motivado por los logros alcanzados con los ODM conform&oacute; un equipo asesor de alto nivel para elaborar una&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/mdgs\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Agenda de Desarrollo Sostenible Post-2015<\/a>, que est&aacute; siendo debatida y ser&aacute; sometida a aprobaci&oacute;n este a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Una mirada a los ODM que tenga en cuenta tanto los balances de la ONU y sus organizaciones adscritas, como las lecturas cr&iacute;ticas de sectores activistas y acad&eacute;micos, permite hacer un balance de los principales avances y retrocesos a nivel regional en equidad de g&eacute;nero, derechos sexuales y acceso a la salud en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os; as&iacute; como situar el camino recorrido en el panorama internacional.<\/p>\n<p>En este primer reportaje sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en la regi&oacute;n, el CLAM se focalizar&aacute; en el objetivo 3: Promover la igualdad entre los g&eacute;neros y la autonom&iacute;a de la mujer. En notas posteriores ser&aacute;n analizados los objetivos 5 Mejorar la salud materna y 6 Combatir el VIH\/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.<\/p>\n<p><b>Entre la paridad y la equidad de g&eacute;nero<\/b><\/p>\n<p>El &uacute;ltimo Informe de los&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.un.org\/es\/millenniumgoals\/pdf\/mdg-report-2014-spanish.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Objetivos de Desarrollo del Milenio<\/a>, presentado el a&ntilde;o pasado por la ONU, destaca entre los principales logros alcanzados en estos 25 a&ntilde;os la reducci&oacute;n de la pobreza extrema a la mitad, el incremento en el acceso a las fuentes mejoradas de agua potable y el combate del paludismo y la tuberculosis a nivel mundial. Tambi&eacute;n exalta los grandes avances en materia de g&eacute;nero, suficientes para afirmar el cumplimiento de las metas correspondientes al objetivo sobre la igualdad entre hombres y mujeres.<\/p>\n<p>Aunque amplio en su formulaci&oacute;n, el tercer ODM contempla una &uacute;nica meta: la eliminaci&oacute;n de &ldquo;las desigualdades entre los sexos en la ense&ntilde;anza primaria y secundaria, preferiblemente para el a&ntilde;o 2005, y en todos los niveles de la ense&ntilde;anza para el a&ntilde;o 2015&rdquo;. Para medir dichos avances, la ONU emple&oacute; el &Iacute;ndice de Paridad entre G&eacute;neros (IPG), que consiste en la divisi&oacute;n del n&uacute;mero bruto de matr&iacute;culas de ni&ntilde;as y mujeres en primaria, secundaria y educaci&oacute;n superior sobre el n&uacute;mero correspondiente a ni&ntilde;os y varones. Entre m&aacute;s cercano a 1 sea el resultado (entre 0,97 y 1,03), el &iacute;ndice expresar&iacute;a mayor igualdad de g&eacute;nero en el &aacute;mbito educativo. Las cifras superiores a 1 dar&iacute;an cuenta de una disparidad de g&eacute;nero a favor de las mujeres.<\/p>\n<p>Luego de comparar todos los pa&iacute;ses y regiones a partir del IPG, la ONU concluy&oacute; que a 2012 el mundo hab&iacute;a hecho importantes avances en la materia y se&ntilde;al&oacute; que ese a&ntilde;o todas las regiones en desarrollo habr&iacute;an alcanzado, o estar&iacute;an pr&oacute;ximas a hacerlo, la igualdad de g&eacute;nero en la matr&iacute;cula escolar, por lo menos en la educaci&oacute;n primaria. En este panorama prometedor destaca Am&eacute;rica Latina y el Caribe, cuyos indicadores muestran una importante participaci&oacute;n femenina en la educaci&oacute;n secundaria y terciaria, que contrar&iacute;a la tendencia observada en el resto del mundo seg&uacute;n la cual a mayor nivel educativo, mayor es la disparidad de g&eacute;nero.<\/p>\n<p>En 2012, la regi&oacute;n registr&oacute; un IPG de 1,07 en ense&ntilde;anza secundaria y 1,28 en superior, siendo en ambos casos la regi&oacute;n en desarrollo con el &iacute;ndice m&aacute;s alto y aquella en la que la disparidad entre g&eacute;neros favorec&iacute;a m&aacute;s a las ni&ntilde;as y mujeres que a los ni&ntilde;os y varones. Esta situaci&oacute;n se expresa incluso a nivel de posgrado, donde, seg&uacute;n el Informe Mundial de Educaci&oacute;n 2010 de la UNESCO,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/publique\/cgi\/cgilua.exe\/sys\/start.htm?infoid=7588&amp;sid=21\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la participaci&oacute;n de las mujeres latinoamericanas y caribe&ntilde;as en programas de doctorado y en investigaci&oacute;n es &uacute;nica respecto a otras regiones del mundo, incluso las &lsquo;desarrolladas&rsquo;. La regi&oacute;n ostenta la mayor proporci&oacute;n de investigadoras del mundo: 45%<\/a>, mientras que el promedio global apenas alcanza el 25%.<\/p>\n<p>Sin desconocer la importancia de dichas cifras, activistas e investigadoras han formulado cr&iacute;ticas al modo en que estas han sido interpretadas. Mar&iacute;a del Carmen Feijo&oacute;, representante del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educaci&oacute;n &ndash; IIPE de la UNESCO, sede regional Buenos Aires,&nbsp;<a href=\"http:\/\/lasa.international.pitt.edu\/forum\/files\/vol44-issue2\/Debates5.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">afirma en art&iacute;culo<\/a>&nbsp;que, desde la perspectiva de g&eacute;nero, la situaci&oacute;n educativa en Am&eacute;rica Latina &ldquo;ya no responde a la caracterizaci&oacute;n lisa y llana de las mujeres en el acceso a la educaci&oacute;n&rdquo;, y cuestiona las posturas triunfalistas que ven en el alto n&uacute;mero de mujeres matriculadas un avance en la materia. En su opini&oacute;n, esto implica desconocer la persistencia de patrones discriminatorios que se expresan de otras formas y que se articulan, adem&aacute;s del g&eacute;nero, con la etnicidad, la procedencia urbana o regional y la pobreza. Feijo&oacute; explica que la informaci&oacute;n cuantitativa recogida s&oacute;lo permite ver la cobertura en materia de educaci&oacute;n, pero no las demandas de calidad acad&eacute;mica que, en el panorama actual latinoamericano, deben ser consideradas si se quieren ponderar avances reales. La experta se&ntilde;ala que la inclusi&oacute;n de temas relacionados con la equidad, entre otras la de g&eacute;nero, en los contenidos educativos, ayudar&iacute;a a dar cuenta de la direcci&oacute;n en la que avanza la regi&oacute;n.<\/p>\n<p>En t&eacute;rminos estad&iacute;sticos la balanza con la que se mide la igualdad entre hombres y mujeres parecer&iacute;a inclinarse a favor de las mujeres latinoamericanas y caribe&ntilde;as. No obstante, &ldquo;la discriminaci&oacute;n se sostiene a nivel del curriculum, de las pr&aacute;cticas escolares y, m&aacute;s avanzado el nivel, en las orientaciones que las chicas toman en el marco de las ofertas de especializaci&oacute;n de los sistemas educativos. Adicionalmente, la discriminaci&oacute;n tambi&eacute;n se reproduce en la forma en que las pr&aacute;cticas no visibles del sistema educativo refuerzan estereotipos de g&eacute;nero que retroalimentan los modelos de divisi&oacute;n sexual del trabajo, que definen como mundo propio de las mujeres principalmente el dom&eacute;stico, incluyendo en el mismo no s&oacute;lo la vida de &lsquo;las familias&rsquo; sino tambi&eacute;n opciones laborales ligadas a la econom&iacute;a del cuidado&rdquo;, afirma. Es por ello que hablar s&oacute;lo del derecho de las ni&ntilde;as a la educaci&oacute;n, sin tener en cuenta a qu&eacute; tipo de educaci&oacute;n est&aacute;n accediendo, resulta insuficiente, aclara Feijo&oacute;. La representante del IIPE recalca la importancia de luchar contra la discriminaci&oacute;n no s&oacute;lo por fuera del sistema educativo, sino tambi&eacute;n desde dentro; y concluye se&ntilde;alando la urgencia de que estas cuestiones sean consideradas en la Agenda Post-2015.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta lo anterior habr&iacute;a que distinguir a qu&eacute; hace referencia la expresi&oacute;n &lsquo;igualdad entre g&eacute;neros&rsquo;, que suele ser empleada como sin&oacute;nimo de equidad entre hombres y mujeres, pero que en este contexto se limita &uacute;nicamente a la paridad. La UNESCO define la paridad de g&eacute;nero como un mayor equilibro en la participaci&oacute;n de hombres y mujeres en educaci&oacute;n, teniendo en cuenta las proporciones de uno y otro sexo en cada franja etaria. Equidad de g&eacute;nero, en tanto, es un concepto m&aacute;s amplio y m&aacute;s complejo, se refiere tanto al derecho de hombres y mujeres a acceder y participar en educaci&oacute;n y al beneficio que les reportan ambientes educativos y logros sensibles al g&eacute;nero, como a los resultados que se obtienen en este &aacute;mbito y que suponen beneficios en la vida econ&oacute;mica y social de hombres y mujeres.<\/p>\n<p><b>Las mujeres en el mercado laboral<\/b><\/p>\n<p>En&nbsp;<a href=\"http:\/\/feim.org.ar\/pdf\/csw58-ong.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La mirada de Am&eacute;rica Latina y el Caribe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el Post-2015<\/a>&nbsp;&ndash; informe elaborado por la ONG Committee on the Status of Women &ndash; CSW (Comisi&oacute;n sobre la Condici&oacute;n de la Mujer) en coordinaci&oacute;n con m&aacute;s de 93 redes y organizaciones sociales de la regi&oacute;n, as&iacute; como por 26 investigadoras\/es y activistas que participaron a t&iacute;tulo personal&ndash; las autoras afirman que el ODM 3 es uno de los m&aacute;s problem&aacute;ticos en su formulaci&oacute;n e indicadores. Los logros en la cobertura educativa, se&ntilde;alan, distan de dar cuenta de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres; a&uacute;n m&aacute;s si son abordados en relaci&oacute;n con el &aacute;mbito productivo, es decir, con la situaci&oacute;n de las mujeres despu&eacute;s de la escuela o la universidad.<\/p>\n<p>Aunque la ONU no contempl&oacute; en el tercer objetivo una meta relacionada con la situaci&oacute;n laboral de las mujeres, &eacute;sta es considerada en la ponderaci&oacute;n de avances del primer ODM: Erradicar la pobreza extrema y el hambre. Sobre este punto, el organismo internacional reconoce la dif&iacute;cil situaci&oacute;n que enfrentan las mujeres en el mercado laboral, tanto a nivel mundial como regional, pese a que en Am&eacute;rica Latina y el Caribe muchas de ellas cuentan con la formaci&oacute;n necesaria para desempe&ntilde;arse en cargos o &aacute;reas de alto nivel de las cuales siguen siendo excluidas. A nivel mundial, el porcentaje de mujeres que accedi&oacute; a un empleo remunerado en sectores no agr&iacute;colas aument&oacute; muy poco. Entre 1990 y 2012 pas&oacute; de 35% a 40%. A nivel regional este porcentaje alcanz&oacute; el 44%, que es la cifra m&aacute;s alta registrada en todas las regiones en desarrollo.<\/p>\n<p>Sobre la mejora de condiciones en la inserci&oacute;n laboral de las mujeres latinoamericanas y caribe&ntilde;as, el documento de la CSW se&ntilde;ala que tuvo lugar en un per&iacute;odo (2003-2008) caracterizado por el crecimiento econ&oacute;mico de la regi&oacute;n. Cuando dicho crecimiento lleg&oacute; a su fin con la crisis de 2008, los avances en materia de g&eacute;nero se interrumpieron o disminuyeron. En otras palabras, dichos cambios obedecieron m&aacute;s a una coyuntura econ&oacute;mica que a una transformaci&oacute;n perdurable de los nichos de trabajo a los cuales las mujeres pueden acceder, lo que plantea serias dudas respecto a que estos constituyan verdaderos avances. Esto constatar&iacute;a la ineficacia de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para mejorar la calidad de los empleos femeninos.<\/p>\n<p>En el informe de la CSW, las autoras afirman que, a nivel regional, las brechas por g&eacute;nero en la participaci&oacute;n en el mercado laboral siguen siendo profundas y que estas se acent&uacute;an todav&iacute;a m&aacute;s en el caso de mujeres migrantes, ind&iacute;genas, afrodescendientes, LBT y aquellas que viven con VIH. En Chile, por ejemplo, la tasa de participaci&oacute;n econ&oacute;mica de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena llega al 55,2%, pero s&oacute;lo 40,1% de las mujeres ind&iacute;genas se emplea de forma remunerada. En M&eacute;xico, Centroam&eacute;rica y el Caribe la participaci&oacute;n de los hombres casi duplicaba a la de las mujeres en 2012, con entre 70-80% de la participaci&oacute;n laboral masculina y 40-50% de la femenina. En el Cono Sur y Brasil se reportaron mayores avances, aunque la subocupaci&oacute;n horaria y el trabajo en puestos poco calificados segu&iacute;a aquejando a las mujeres.<\/p>\n<p>A lo anterior se suma la brecha salarial entre mujeres y hombres, que en Am&eacute;rica Latina oscila entre el 10% y el 25%, seg&uacute;n el pa&iacute;s. Aunque dicha diferencia puede explicarse por la mayor participaci&oacute;n de mujeres en empleos de menor remuneraci&oacute;n y duraci&oacute;n, tambi&eacute;n est&aacute; presente entre mujeres y hombres que alcanzaron el mismo nivel educativo y desempe&ntilde;an cargos similares.<\/p>\n<p>Aparte de las mayores dificultades que enfrentan las mujeres para obtener un empleo con respecto a los hombres, las probabilidades de que &eacute;ste sea estable son a&uacute;n m&aacute;s reducidas. Datos de la ONU apuntan a que en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses el n&uacute;mero de mujeres que tienen un empleo a tiempo parcial duplica al de hombres. Esto se debe, afirma la ONU, a que la desigualdad de g&eacute;neros se extiende a la esfera familiar, as&iacute; como a la ausencia de instituciones para el cuidado de ancianos y ni&ntilde;os, por lo que las mujeres deben emplear m&aacute;s tiempo en tareas de cuidado y menos en la esfera laboral.<\/p>\n<p>Si se aborda la disparidad entre g&eacute;neros en el mercado laboral a partir de la tasa de subempleo por carencia de horas disponibles para trabajar de forma remunerada, el lugar que ocupa Am&eacute;rica Latina y el Caribe en el mundo pierde todav&iacute;a m&aacute;s relieve. La regi&oacute;n cuenta con una tasa de subempleo por carencia horaria correspondiente al 8,8% en el caso de hombres y 10,4% en el de mujeres, que la sit&uacute;a en un lugar intermedio frente a otras regiones en desarrollo. De ah&iacute; que sea necesario formular pol&iacute;ticas que atiendan la igualdad entre hombres y mujeres y generen un equilibrio entre el trabajo y la familia, pero que tambi&eacute;n mejoren la calidad de los trabajos a tiempo parcial y consideren cuestiones relacionadas con la flexibilidad horaria, los permisos para que los padres, y no s&oacute;lo las madres, puedan ausentarse, y que modifiquen pr&aacute;cticas laborales sexistas, concluye la ONU.<\/p>\n<p><b>Participaci&oacute;n pol&iacute;tica<\/b><\/p>\n<p>Examinar los progresos en igualdad entre g&eacute;neros a la luz de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica revela una situaci&oacute;n similar a las anteriores, donde paridad y equidad parecen enfrentadas. La ONU se&ntilde;ala que la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres en el mundo ha aumentado significativamente y que s&oacute;lo entre 2013 y 2014 el n&uacute;mero de mujeres que ocupaban esca&ntilde;os parlamentarios aument&oacute; del 20,3% al 21,8%. En enero de 2014, 46 pa&iacute;ses ten&iacute;an m&aacute;s del 30% de mujeres parlamentarias en al menos una de las c&aacute;maras. Nuevamente, Am&eacute;rica Latina y el Caribe es la regi&oacute;n en desarrollo con el mayor porcentaje de mujeres en puestos parlamentarios. &ldquo;En 2014, las mujeres ocupaban el 26% de los esca&ntilde;os de los parlamentos nacionales, lo cual supone un aumento frente al 15% registrado en 2000. Este porcentaje es tambi&eacute;n m&aacute;s elevado que la participaci&oacute;n media de los pa&iacute;ses desarrollados, donde fue de 25% &uacute;nicamente&rdquo;, reza el informe de ODM 2014 para la regi&oacute;n.<\/p>\n<p>Aunque cada vez m&aacute;s pa&iacute;ses promulgan leyes de cuotas electorales, as&iacute; como otros mecanismos de participaci&oacute;n paritaria, estos no necesariamente redundan en un n&uacute;mero similar de esca&ntilde;os para hombres y mujeres o en una mayor influencia de ellas en la toma de decisiones. Al respecto, la CSW cita el caso de Rep&uacute;blica Dominicana, donde pese a existir una ley de cuotas, s&oacute;lo 10% de las mujeres integran el Senado y 21% la C&aacute;mara de Diputados. Colombia, por su parte, cuenta desde 2000 con una ley de cuotas electorales que busca garantizar una representaci&oacute;n de las mujeres no menor al 30% en las distintas ramas del poder p&uacute;blico, pero hasta ahora, dicha representaci&oacute;n no ha logrado que las mujeres tengan una participaci&oacute;n superior al 14% en el poder legislativo.<\/p>\n<p>Los casos exitosos de paridad en participaci&oacute;n pol&iacute;tica no muestran una mejora en la situaci&oacute;n de las mujeres.&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/ES\/destaque\/conteudo.asp?cod=11930\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">En Bolivia, las leyes de cuotas llevaron al pa&iacute;s a ocupar en 2014 el el segundo lugar en el mundo con mayor participaci&oacute;n de mujeres en la rama legislativa, seg&uacute;n el Mapa de las Mujeres en Pol&iacute;tica de la Uni&oacute;n Interparlamentaria y ONU Mujeres<\/a>. Sin embargo, el pa&iacute;s andino es tambi&eacute;n el segundo de la regi&oacute;n que registra el mayor n&uacute;mero de agresiones contra las mujeres.&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/ES\/destaque\/conteudo.asp?cod=10993\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">En materia de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, investigadoras y activistas han denunciado m&uacute;ltiples pr&aacute;cticas que limitan el acceso de las mujeres al poder pol&iacute;tico y las disuaden de aspirar a posiciones en el gobierno<\/a>. Cuando logran sortearlas y son electas, las mujeres enfrentan violencias que van desde el acoso hasta el secuestro, con las cuales se busca subordinarlas y coartar su capacidad de tomar decisiones u obligarlas a firmar su renuncia y permitir la toma de su cargo por parte de un hombre.<\/p>\n<p>Nicaragua es otro pa&iacute;s que dar&iacute;a cuenta de los avances se&ntilde;alados por la ONU: &ldquo;El porcentaje de mujeres con cargos ministeriales de nivel ejecutivo en el gobierno del pa&iacute;s alcanz&oacute; el 17,2% en 2014; en 2008 era del 16,1%. [&hellip;] A nivel mundial, Nicaragua estuvo al frente pues el 57 % de los puestos ministeriales estuvieron ocupados por mujeres, seguido de Suecia, Finlandia, Francia, Cabo Verde y Noruega&rdquo;. Al respecto, la organizaci&oacute;n internacional destaca el papel desempe&ntilde;ado por el compromiso pol&iacute;tico y la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas para el avance de las mujeres en dicha esfera.<\/p>\n<p>Este y otros avances pusieron a Nicaragua en el sexto lugar de los pa&iacute;ses donde &ldquo;el g&eacute;nero es m&aacute;s neutral&rdquo;, de acuerdo con el &uacute;ltimo Informe Global de la Brecha de G&eacute;nero. El documento elaborado por el Foro Econ&oacute;mico Mundial afirma que en 7 a&ntilde;os Nicaragua ascendi&oacute; 84 posiciones en materia de equidad de g&eacute;nero. Las felicitaciones dadas al pa&iacute;s centroamericano por organismos internacionales autorizados para se&ntilde;alar qu&eacute; naciones avanzan por la senda de la equidad y cu&aacute;les no&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/es\/noticias-clam\/conteudo.asp?cod=11957\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">suscitaron las reacciones de organizaciones sociales de derechos en el pa&iacute;s<\/a>, que desde hace varios a&ntilde;os vienen denunciado la persecuci&oacute;n de organizaciones feministas por parte del gobierno de Daniel Ortega, as&iacute; como la penalizaci&oacute;n total del aborto durante su segundo mandato. En lo relativo a la alta presencia de mujeres en pol&iacute;tica, feministas nicarag&uuml;enses se&ntilde;alaron que dicha cifra se contradice con su poca capacidad de participar efectivamente en la toma de decisiones.<\/p>\n<p>Ante este panorama, activistas por los derechos de las mujeres e investigadoras de la regi&oacute;n han cuestionado el modo como la &ldquo;igualdad entre g&eacute;neros&rdquo; fue abordada en la formulaci&oacute;n de los objetivos, metas e indicadores de desarrollo del milenio. El documento de la CSW se&ntilde;ala que si bien dos de los ocho ODM tocan cuestiones de g&eacute;nero (tanto el tercero como el quinto sobre salud materna), la equidad de g&eacute;nero no fue incluida de forma expl&iacute;cita. Al limitar los derechos de las mujeres a dos objetivos se desconoci&oacute; el papel de la igualdad de g&eacute;nero en el desarrollo y la interdependencia de esta con todos los objetivos, afirman. Tambi&eacute;n es cuestionada la ausencia de metas e indicadores sobre violencia contra las mujeres en un objetivo que busca la igualdad de g&eacute;nero, sobre todo cuando se ha mostrado de forma abundante el lugar que las agresiones, tanto sutiles como letales, ocupan en el mantenimiento de relaciones jer&aacute;rquicas de poder entre hombres y mujeres al rededor del mundo.<\/p>\n<p>Es por ello que las organizaciones, activistas e investigadoras latinoamericanas y caribe&ntilde;as que suscribieron el documento de la CSW le piden a los pa&iacute;ses miembro de la ONU formular un objetivo espec&iacute;fico que aborde la equidad de g&eacute;nero en su complejidad en la Agenda Post-2015, y que sean incluidos indicadores en los otros objetivos para darle transversalidad a la perspectiva de g&eacute;nero en el nuevo plan de trabajo. Asimismo, recalcan la importancia de darle centralidad a problemas graves en el escenario global como la violencia contra las mujeres, la vulneraci&oacute;n de los derechos sexuales y reproductivos y la trata y tr&aacute;fico de personas con fines de explotaci&oacute;n sexual, cuya obliteraci&oacute;n har&iacute;a imposible avanzar en la transformaci&oacute;n real de las relaciones entre hombres y mujeres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los Objetivos de Desarrollo del Milenio muestran grandes avances en la reducci\u00f3n de las desigualdades de g\u00e9nero y en el empoderamiento de las mujeres en el mundo. 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