{"id":1325,"date":"2011-09-14T00:00:00","date_gmt":"2011-09-14T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.fw2web.com.br\/es\/2011\/09\/14\/mujeres-y-economia\/"},"modified":"2011-09-14T00:00:00","modified_gmt":"2011-09-14T03:00:00","slug":"mujeres-y-economia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/mujeres-y-economia\/1325\/","title":{"rendered":"MUJERES Y ECONOM\u00cdA"},"content":{"rendered":"<p>El ingreso de las mujeres en el mercado laboral, desde la segunda mitad del siglo pasado, conllev\u00f3 transformaciones que trascendieron los roles de g\u00e9nero. La estructura familiar, la composici\u00f3n demogr\u00e1fica y la econom\u00eda de las naciones sufrieron grandes cambios a ra\u00edz de este hecho, entre los que cabe destacar: la disminuci\u00f3n del tama\u00f1o de los hogares y el crecimiento de los monoparentales, la reducci\u00f3n de la fecundidad y el aumento de la fuerza de trabajo disponible.<BR>  <P>Este proceso ha representado avances en materia de autonom\u00eda y derechos de las mujeres, as\u00ed como nuevas formas de subordinaci\u00f3n. La instauraci\u00f3n de una doble jornada de trabajo, menor retribuci\u00f3n econ\u00f3mica que los hombres por labores similares, oferta laboral restringida y condiciones laborales precarias son algunas de ellas.<BR>  <P>En el libro <I>De &ldquo;ama de casa&rdquo; a<\/I> mulier economicus<I>: sexo, g\u00e9nero, subjetividad y econom\u00eda en Costa Rica contempor\u00e1nea<\/I> (2011), la soci\u00f3loga peruana-espa\u00f1ola Mar\u00eda Fl\u00f3rez-Estrada Pimentel se\u00f1ala que estas transformaciones deben su doble car\u00e1cter al contexto en el cual se dieron, marcado tanto por la implementaci\u00f3n de pol\u00edticas neoliberales como por la expansi\u00f3n de discursos liberales-feministas. En este escenario, afirma, tuvo lugar la transici\u00f3n de un paradigma de la mujer como &ldquo;ama de casa&rdquo; a otro al que denomina <I>&ldquo;mulier economicus&rdquo;<\/I>, parafraseando la tesis econ\u00f3mica sobre el <I>homo economicus<\/I> como unidad natural del mercado.<BR>  <P>Con la emergencia del nuevo paradigma, se\u00f1ala, las mujeres empezaron a verse a s\u00ed mismas como sujeto de derechos, con mayor autonom\u00eda sobre sus proyectos de vida, y se convirtieron en agentes con poder adquisitivo, acceso a cr\u00e9dito y capital patrimonial. Las mujeres nacidas bajo este modelo buscan superar las desigualdades de g\u00e9nero a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n y desempe\u00f1arse en el mercado mediante el trabajo profesional remunerado. El matrimonio y la maternidad no forman parte necesariamente de sus aspiraciones, lo que explica la ca\u00edda de la tasa de fecundidad. No obstante, se\u00f1ala la autora, son mujeres que por lo general deben asumir la manutenci\u00f3n de sus familias de origen. Tambi\u00e9n se caracterizan por un sincretismo entre discursos y morales sexuales, en donde toman decisiones aut\u00f3nomas sobre su cuerpo a pesar de que transgredan las prohibiciones religiosas de sus credos, lo que supone tensiones entre representaciones y pr\u00e1cticas tradicionales de g\u00e9nero y sexualidad, explica.<BR>  <P>En este libro, Fl\u00f3rez-Estrada Pimentel presenta los resultados de su investigaci\u00f3n sobre representaciones y puestas en escena del g\u00e9nero y el sexo en Costa Rica, en la que entrevist\u00f3 a mujeres oficinistas y profesionales de tres instituciones p\u00fablicas de ese pa\u00eds. El an\u00e1lisis propuesto por la autora combina teor\u00edas cl\u00e1sicas de la econom\u00eda pol\u00edtica marxista y contempor\u00e1neas sobre g\u00e9nero y sexualidad, lo que le permite abordar fen\u00f3menos de gran escala, como las transformaciones econ\u00f3micas y demogr\u00e1ficas ocurridas en el \u00faltimo siglo, as\u00ed como cambios en las subjetividades de las mujeres.<BR>  <P>En entrevista con el CLAM, Fl\u00f3rez-Estrada Pimentel, quien ejerce como docente del Programa de Posgrado en Comunicaci\u00f3n de la Universidad de Costa Rica, habla sobre el paradigma de la <I>mulier economicus,<\/I> su contexto de aparici\u00f3n y sobre lo que supone para la vida de las mujeres.<BR>  <P><B>En su libro afirma que la <\/I><EM>mulier economicus<\/EM><\/I> surge en un contexto donde conviven reformas neoliberales &ndash;que mercantilizan la vida de las personas y reducen su estatus ciudadano al de consumidoras&ndash; y discursos liberales-feministas. \u00bfC\u00f3mo se expresa la tensi\u00f3n entre ellos en la aparici\u00f3n de ese nuevo paradigma? <\/B> <P>Mis investigaciones me han llevado a encontrar que las pol\u00edticas neoliberales tienen un efecto parad\u00f3jico para las mujeres, ya que, al tener que laborar para obtener un ingreso adicional para el hogar, las han empujado &ndash;o en el mejor de los caso han contribuido&ndash; a trascender el papel de \u00abamas de casa\u00bb. En pa\u00edses no ricos, como los nuestros, esta &ldquo;salida&rdquo; del \u00e1mbito dom\u00e9stico se ha dado a trav\u00e9s de empleos precarios e informales, o formales pero con salarios bajos e importantes brechas salariales desfavorables con respecto a los hombres. Sin embargo, esto no puede atribuirse \u00fanicamente a las necesidades del capitalismo. El movimiento social transformador m\u00e1s importante del siglo XX ha sido protagonizado por las mujeres y los feminismos. El deseo de las mujeres de apropiarse de la promesa liberal moderna de ser sujetas de derecho plenas &ndash;a pesar de que no fue una promesa pensada para ellas&ndash;, de ejercer esta autonom\u00eda sin controles patriarcales y de sacudirse las ataduras del g\u00e9nero, tambi\u00e9n est\u00e1 poniendo en jaque al capitalismo.<BR>  <P><B>Algunas autoras han se\u00f1alado que la norma de g\u00e9nero se corresponde con una racionalidad econ\u00f3mica capitalista, a la que sirve de soporte. \u00bfCu\u00e1l es su opini\u00f3n al respecto? \u00bfC\u00f3mo se ha transformado esta racionalidad ante los cambios en los roles y puestas en escena de g\u00e9nero analizados en su libro? <\/B> <P>Este es uno de los debates fundacionales del feminismo, pues, l\u00f3gicamente, de la respuesta que se d\u00e9 a este problema se derivan consecuencias distintas. Para el feminismo socialista, acabar con el capitalismo traer\u00eda como consecuencia terminar con la opresi\u00f3n de g\u00e9nero. Yo no estoy de acuerdo con esa afirmaci\u00f3n. Junto con el feminismo radical, pienso que esto es un error, pues, como afirm\u00e9 en mi libro <I>Econom\u00eda del g\u00e9nero. El valor simb\u00f3lico y econ\u00f3mico de las mujeres<\/I> (2007), el g\u00e9nero es la primera forma de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica, al ser la primera forma de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n &ndash;de las mujeres por los hombres&ndash;, y de reparto del tiempo y del espacio, que coloca a las mujeres en una posici\u00f3n subordinada y redit\u00faa econ\u00f3mica y simb\u00f3licamente a los hombres.<BR>  <P>Lo que ha cambiado en el capitalismo, con la aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales, es que se ha roto el pacto sexual y social de la segunda post-guerra mundial, que resultaba oneroso para la tasa de ganancia del capital. Para los hombres, especialmente los de izquierda, es m\u00e1s f\u00e1cil ver y entender esto en t\u00e9rminos de despojo econ\u00f3mico o sobre-explotaci\u00f3n de los trabajadores (&ldquo;proletarios&rdquo;), desmontaje del Estado y sindicalismo. Pero es lo no dicho lo que hay que mirar. El Estado de Bienestar, como pacto tripartito entre Estado, capitalistas y proletarios fue un pacto entre hombres. Y las pactadas fueron las mujeres. En el paradigma del &ldquo;ama de casa&rdquo; se le concedi\u00f3 a los hombres proletarios, como a los burgueses, salvando las distancias, una mujer con una prole a cambio de un salario social o familiar. Esto, que era el piso m\u00ednimo de la masculinidad, es lo que se ha roto. Ahora un s\u00f3lo proveedor o un s\u00f3lo salario no son suficientes para que los hogares sobrevivan. Las mujeres &ndash;que siempre han trabajado, aunque esta labor fuera considerada secundaria&ndash; y, en los hogares m\u00e1s pobres, los ni\u00f1os y las ni\u00f1as tienen que trabajar para sobrevivir.<BR>  <P>Esta salida de lo dom\u00e9stico abre nuevas oportunidades de autonom\u00eda econ\u00f3mica, pero tambi\u00e9n de cambios en la posici\u00f3n subjetiva de las mujeres, dif\u00edciles de soportar para muchos hombres. Los cambios subjetivos pueden ser tan potentes, o incluso m\u00e1s, que los cambios econ\u00f3micos. Por otro lado, para las mujeres, el trabajo remunerado como paradigma &ndash;pues sobre todo las m\u00e1s pobres han trabajado siempre&ndash;, implica una doble inversi\u00f3n de tiempo y de esfuerzo, ya que no se las ha eximido socialmente del trabajo de la reproducci\u00f3n y cuidado de la fuerza de trabajo. El capitalismo debe su existencia a las mujeres. Yo invertir\u00eda, entonces, la afirmaci\u00f3n inicial: si acabamos con la opresi\u00f3n de las mujeres, se derrumba el capitalismo tal y como lo conocemos.<BR>  <P><B>\u00bfConsidera que estas transformaciones redundan en una mayor equidad de g\u00e9nero en el plano econ\u00f3mico?<\/B>  <P>Las cifras muestran que no. Esta es otra prueba de que la econom\u00eda pol\u00edtica del g\u00e9nero es m\u00e1s fuerte que el capitalismo. En todas partes la brecha salarial es desfavorable para las mujeres. Y esto ocurre a pesar de que, como tendencia mundial, ellas hoy alcanzan niveles de escolaridad m\u00e1s altos que los hombres. Incluso, siendo m\u00e1s educadas que ellos, sus salarios son m\u00e1s bajos mientras m\u00e1s especializados sean los cargos. La verdadera guerra econ\u00f3mica tiene lugar en la econom\u00eda sexual y de g\u00e9nero, donde las proletarias son las mujeres. Sin embargo, creo que si las mujeres est\u00e1n presentes en la disputa econ\u00f3mica de manera m\u00e1s masiva y agresiva que en el pasado, se debe a la lucha por alcanzar alg\u00fan d\u00eda la equidad e igualdad.<BR>  <P><B>\u00bfCree que el paradigma de la <I>mulier economicus<\/I> es generalizable a todas las mujeres costarricenses o latinoamericanas? \u00bfQu\u00e9 diferencias encontr\u00f3 al respecto?<\/B>  <P>Es un hecho, en Costa Rica, y aunque no he estudiado en igual detalle todos los casos, las estad\u00edsticas demogr\u00e1ficas en Am\u00e9rica Latina as\u00ed lo sustentan: actualmente hay menos amas de casa y m\u00e1s mujeres que trabajan por un salario o por un ingreso. Es un hecho tambi\u00e9n que la tasa de fecundidad ha bajado de 7,3 hijas\/os por mujer, en los a\u00f1os 50 del siglo XX, a 2 o menos &ndash;es decir, por debajo de la tasa de reposici\u00f3n-, como ocurre ya en Costa Rica y otros pa\u00edses.<BR>  <P>Creo que los debates pol\u00edticos del siglo XX nos llevaron a prestar una atenci\u00f3n casi unilateral al tema de la propiedad y de la justicia social, pero no atendieron la importancia de esta transformaci\u00f3n sexual y demogr\u00e1fica que protagonizan las mujeres. Poco antes de la \u00faltima crisis financiera, en 2008, el Presidente de la Reserva Federal de EE.UU advert\u00eda que el capitalismo estadounidense ya no volver\u00eda a ser el mismo debido a dos factores culturales &ndash;protagonizados por las mujeres, a\u00f1ado yo&ndash;: por un lado, a que la generaci\u00f3n del llamado <I>baby boom<\/I> comenzaba a jubilarse sin que se esperara un aumento en las tasas de reposici\u00f3n demogr\u00e1fica &ndash;pues las mujeres ya no par\u00edan tanta fuerza de trabajo como antes&ndash;; y por el otro, a que el incremento en la participaci\u00f3n laboral de las mujeres habr\u00eda alcanzado ya su tope. Es decir que esa parte del &ldquo;ej\u00e9rcito industrial de reserva&rdquo; del capitalismo, a la que hizo referencia Marx, en tanto reserva, ya estaba siendo usada a tope. Pero nadie prest\u00f3 atenci\u00f3n a esta parte del discurso de Ben Bernanke.<BR>  <P><B>Usted se\u00f1ala que encontr\u00f3 en las mujeres entrevistadas un sincretismo moral y \u00e9tico marcado por la convivencia entre concepciones religiosas cat\u00f3licas y liberales-feministas. \u00bfC\u00f3mo se manifiesta la coexistencia de estos marcos ideol\u00f3gicos en la vida cotidiana de las mujeres? \u00bfSon fuente de conflicto? <\/B> <P>Efectivamente. En las entrevistas realizadas observ\u00e9 que las mujeres, a lo largo de sus vidas, tuvieron que encontrar una forma de realizar sus deseos &ndash;en tanto sujetas de derechos&ndash;, contra los mandatos cat\u00f3licos y patriarcales liberales, incluso aquellas que se identificaron como cat\u00f3licas practicantes. Y esto es fuente de sufrimiento y culpa para ellas. Tambi\u00e9n encontr\u00e9 que, en el secreto del confesionario, algunos curas las eximieron pragm\u00e1ticamente de transgresiones &ldquo;graves&rdquo;, como hacerse una salpingectom\u00eda (esterilizaci\u00f3n quir\u00fargica), para no perder gobernabilidad. En Costa Rica, el a\u00f1o pasado la jerarqu\u00eda de la Iglesia cat\u00f3lica decret\u00f3 que durante la llamada Cuaresma, los confesores perdonar\u00edan a las mujeres que se hubieran practicado abortos.<BR>  <P>En t\u00e9rminos culturales, y de identidad nacional, si se quiere, el sincretismo moral y \u00e9tico que ellas viven al tener que poner en pr\u00e1ctica el mandato liberal y feminista de ser sujetas de derechos, y a la vez, el mandato cat\u00f3lico, cuando profesan esta religi\u00f3n, configura un estilo caracterizado por una doble moral &ndash;y lo digo literalmente, sin darle a este t\u00e9rmino un contenido valorativo&ndash;, que resulta estresante y falto de asertividad.<BR>  <P><B>\u00bfQu\u00e9 papel desempe\u00f1a este sincretismo en la vida de las mujeres? <\/B> <P>Aparte de los ejemplos que acabo de poner, encontr\u00e9 dos formas de resistencia a la angustia que causa esta culpa inscrita tan profundamente en los cuerpos y &ldquo;almas&rdquo; de las mujeres. Ambas son una especie de &ldquo;fuga hacia adelante&rdquo; en el marco de la heterosexualidad obligatoria. La primera corresponde a una mujer heterosexual, en sus treinta, que se dec\u00eda orgullosa de no tener un compa\u00f1ero o esposo, pues le parec\u00eda escandaloso ver c\u00f3mo sus compa\u00f1eras de trabajo se desviv\u00edan por servir a los suyos. En contraste, afirmaba vivir feliz con su padre, madre, un hermano y una perra. Pero al pedirle que describiera la cotidianidad en su hogar, fue evidente que ella y su madre serv\u00edan tanto al padre como al hermano, a los que ella, con su dinero, quer\u00eda comprar un auto y pagaba los estudios, respectivamente.<BR>  <P>La otra resistencia la encontr\u00e9 en una mujer heterosexual cercana a los cuarenta a\u00f1os, que se hab\u00eda decepcionado del amor rom\u00e1ntico debido a una infidelidad. Ella hab\u00eda decidido, como la otra, clausurar su sexualidad &ndash;aunque esta vez de forma literal&ndash;, intern\u00e1ndose durante un tiempo en un convento de monjas de clausura en Suiza. En la actualidad, esta mujer resiste los reclamos sociales, incluyendo los de su propio hijo, un adolescente, para que vuelva a &ldquo;tener hombre&rdquo;. Sin embargo, ella ya no tiene inter\u00e9s en una pareja sexual. \u00danicamente quiere educar a su hijo, comprarse una casa y dejar de vivir en la de su padre y su madre.<BR>  <P>Estos conflictos, que tienen lugar en el marco de racionalidades de la heterosexualidad obligatoria, tambi\u00e9n son vividos por las mujeres en sus cuerpos, y se revelan como s\u00edntomas: la primera era excesivamente delgada y ten\u00eda una voz feblemente &ldquo;femenina&rdquo;, pero ella se consideraba &ldquo;gorda&rdquo;. La segunda dec\u00eda no tener, por lo general, angustias con respecto a su peso corporal, aunque cada tanto se sent\u00eda con unas &ldquo;libras de m\u00e1s&rdquo;. No por gusto, esta \u00faltima, a quien, siendo heterosexual todo el mundo le demandaba tener un hombre, expres\u00f3 durante la entrevista la compulsi\u00f3n de afirmar que se consideraba a s\u00ed misma &ldquo;muy femenina&rdquo;, cosa que interpret\u00e9 como la necesidad de certificar al mundo su heterosexualidad, &ldquo;a pesar&rdquo; de no &ldquo;tener hombre&rdquo;.<BR>  <P><B>En pa\u00edses de Europa oriental con bajas tasas de fecundidad han aparecido discursos gubernamentales que postulan la vuelta a los roles tradicionales de g\u00e9nero como una forma de garantizar el desarrollo de la naci\u00f3n. \u00bfHa observado alg\u00fan fen\u00f3meno similar en Costa Rica u otro pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina? <\/B> <P>En Costa Rica, un mensaje de este tipo provino, recientemente, de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica y del representante del Vaticano, quienes durante una celebraci\u00f3n cat\u00f3lica nacional llamaron a las mujeres a &ldquo;devolverse&rdquo; al recato de la vida maternal y familiar, as\u00ed como al recato en el vestir. Para m\u00ed, esto metaforiza la reacci\u00f3n eclesial cat\u00f3lica a este &ldquo;desbordarse&rdquo; de las mujeres en el siglo XX. En el plano estatal, el Gobierno actual promueve la instalaci\u00f3n de una infraestructura y red de centros para el cuidado infantil. Una medida como esta es socialmente necesaria para aliviar la carga del doble trabajo de las mujeres. Pero, desde otro punto de vista, y tomando en cuenta el conservadurismo cat\u00f3lico manifiesto de la Presidenta Laura Chinchilla, tambi\u00e9n puede interpretarse como una acci\u00f3n destinada a &ldquo;levantar&rdquo;, o al menos mantener, la tasa de fecundidad y la instituci\u00f3n de la maternidad. En Cuba, donde la tasa de reposici\u00f3n demogr\u00e1fica tambi\u00e9n est\u00e1 por debajo de la de reemplazo, el Gobierno est\u00e1 ofreciendo est\u00edmulos para que uno de los dos integrantes de la pareja heterosexual se quede en la casa, dedicado a labores de crianza, recibiendo el salario de su empleo. Pero ya sabemos, por <I>habitus<\/I> de g\u00e9nero, que quienes se quedar\u00e1n ser\u00e1n las mujeres.<BR>  <P><\/P><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&ldquo;El deseo de autonom\u00eda sin controles patriarcales tambi\u00e9n est\u00e1 poniendo en jaque al capitalismo&rdquo;, afirma en entrevista con el CLAM la soci\u00f3loga Mar\u00eda Fl\u00f3rez-Estrada Pimentel, que estudi\u00f3 la transformaci\u00f3n del paradigma del &ldquo;ama de casa&rdquo; al de la <I>mulier economicus<\/I>.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1325","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevistas"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>MUJERES Y ECONOM\u00cdA - CLAM - ES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/mujeres-y-economia\/1325\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"MUJERES Y ECONOM\u00cdA - CLAM - ES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&ldquo;El deseo de autonom\u00eda sin controles patriarcales tambi\u00e9n est\u00e1 poniendo en jaque al capitalismo&rdquo;, afirma en entrevista con el CLAM la soci\u00f3loga Mar\u00eda Fl\u00f3rez-Estrada Pimentel, que estudi\u00f3 la transformaci\u00f3n del paradigma del &ldquo;ama de casa&rdquo; 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