{"id":1339,"date":"2011-12-15T00:00:00","date_gmt":"2011-12-15T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.fw2web.com.br\/es\/2011\/12\/15\/de-las-catacumbas-al-agora\/"},"modified":"2011-12-15T00:00:00","modified_gmt":"2011-12-15T02:00:00","slug":"de-las-catacumbas-al-agora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/","title":{"rendered":"DE LAS CATACUMBAS AL \u00c1GORA"},"content":{"rendered":"<p><P align=right><I>Por Manuel Alejandro Rodr\u00edguez Rond\u00f3n<\/I><\/P> <P>En los \u00faltimos 30 a\u00f1os el mundo ha cambiado significativamente para las llamadas minor\u00edas sexuales. En pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, los desarrollos legislativos en torno a los derechos de parejas del mismo sexo, el reconocimiento legal de las identidades trans y pol\u00edticas p\u00fablicas contra la discriminaci\u00f3n y violencia por orientaci\u00f3n sexual e identidad de g\u00e9nero evidencian importantes transformaciones jur\u00eddicas y sociales. Estos logros se deben en buena medida a la agencia de organizaciones sexo-pol\u00edticas, cuyas agendas de visibilidad han posicionado la ciudadan\u00eda plena de personas LGBT como tema fundamental de debate p\u00fablico y agenda pol\u00edtica. Sin embargo, estas pol\u00edticas de la identidad tambi\u00e9n han impactado de formas insospechadas las subjetividades y formas de sociabilidad de muchos de los sujetos cobijados por ellas. Algunos, adem\u00e1s de ganancias, ven p\u00e9rdidas.<BR>  <P>En <I>Los \u00faltimos homosexuales: sociolog\u00eda de la homosexualidad y la gaycidad<\/I> (Buenos Aires, Gran Aldea, 2011), el soci\u00f3logo argentino Ernesto Meccia dialoga con hombres de Buenos Aires que en la actualidad tienen m\u00e1s de 40 a\u00f1os, para quienes esa transici\u00f3n represent\u00f3 una experiencia traum\u00e1tica. A trav\u00e9s de la reconstrucci\u00f3n de historias de vida de porte\u00f1os que vivieron esos cambios en carne propia, Meccia explora los efectos de un tr\u00e1nsito entre diferentes reg\u00edmenes de producci\u00f3n y visibilidad de la diferencia sexual en el plano de las subjetividades y las relaciones sociales de estos hombres, cuyas voces han sido escasamente escuchadas.<BR>  <P>Los \u00faltimos homosexuales, como los denomina Meccia, se socializaron inicialmente como <I>&ldquo;homosexuales&rdquo;<\/I>, pero <I>&ldquo;luego fueron testigos y protagonistas de una era naciente, la era gay&rdquo;.<\/I> Hasta su juventud, su cotidianidad transcurri\u00f3 entre contextos p\u00fablicos fuertemente represores y una clandestinidad en la que desplegaron c\u00f3digos que les permitieron comunicarse y resguardarse de las &ldquo;acciones y miradas inquisidoras de los dem\u00e1s&rdquo;. A partir de 1983, con el final de la \u00faltima dictadura militar en argentina y vuelta a la democracia, su mundo cambi\u00f3. Proliferaron los espacios comerciales de encuentro y con ello el marco secreto de relaciones se fue relajando, caducando de alguna manera los c\u00f3digos de comprensi\u00f3n a \u00e9l asociados. La liberaci\u00f3n homosexual y la salida del cl\u00f3set inauguran el r\u00e9gimen que Meccia denomina &ldquo;gaycidad&rdquo;, que representa tambi\u00e9n una suerte de &ldquo;ocaso de la homosexualidad&rdquo;.<BR>  <P>A modo de &lsquo;tipos ideales&rsquo; para comprender estos cambios, el soci\u00f3logo argentino identifica tres per\u00edodos, que denomina &ldquo;era homosexual&rdquo;, &ldquo;era pre-gay&rdquo; y &ldquo;era gay&rdquo;. La primera se caracteriz\u00f3 por la <I>&ldquo;participaci\u00f3n casi ineludible de los homosexuales en una misma colectividad de destino&rdquo;<\/I> e involucraba una experiencia pre-reflexiva respecto a la homosexualidad, ya que los sujetos <I>&ldquo;no ten\u00edan a disposici\u00f3n un capital cognitivo alternativo al dominante del discurso heterosexista&rdquo;.<\/I> En tanto no comportaba un asunto de volici\u00f3n individual, explica el autor, la pertenencia a la colectividad homosexual no estaba relacionada con atributos socio-econ\u00f3mico o pol\u00edticos. La l\u00f3gica relacional que la reg\u00eda era des-jerarquizada y fraternal, es por ello que los entrevistados de Meccia la exaltan, pese a la represi\u00f3n que la enmarcaba. En la era pre-gay, que comprende la segunda mitad de los a\u00f1os ochenta y la primera de los noventa, la otrora colectividad sufriente empez\u00f3 a reconocerse como discriminada. Aparece en escena la pol\u00edtica de la visibilizaci\u00f3n, que aporta recursos ling\u00fc\u00edsticos para enunciar la discriminaci\u00f3n.<BR>  <P>Ya en la era gay llega a operarse un desenclave territorial de la homosexualidad. Se reducen los <I>&ldquo;microcosmos clandestinos de ligue&rdquo;,<\/I> al diversificarse tambi\u00e9n los lugares de encuentro, ahora abiertos a un p\u00fablico no-gay. Es por ello que este <I>&ldquo;viaje de las catacumbas al \u00e1gora&rdquo;, <\/I>que inaugura una \u00e9poca de derechos, representa para los \u00faltimos homosexuales el fin del mundo homosexual como lo conoc\u00edan. La imagen del gay p\u00fablico es masculinizada, en detrimento de la feminizaci\u00f3n ir\u00f3nica del homosexual. Los \u00faltimos homosexuales ven en este per\u00edodo un quebranto de la solidaridad entre quienes perciben como compa\u00f1eros de infortunio.<BR>  <P>En entrevista con el CLAM, Ernesto Meccia, profesor en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional del Litoral y autor tambi\u00e9n de <I>La Cuesti\u00f3n Gay<\/I> (Buenos Aires, Gran Aldea, 2006), habla sobre algunos de los aspectos m\u00e1s pol\u00e9micos de su libro, como la aparente mitificaci\u00f3n del per\u00edodo homosexual y la relaci\u00f3n de la gaycidad con las l\u00f3gicas comerciales. Discute tambi\u00e9n la creciente atenci\u00f3n de los estudios acad\u00e9micos a las dimensiones discursivas y performativas de la sexualidad.<BR>  <P><B>En su libro muestra c\u00f3mo la homosexualidad fue experimentada por algunos de sus entrevistados como un espacio de liberaci\u00f3n, mientras que la gaycidad aparece como un r\u00e9gimen de obediencia, enmarcada muchas veces en la &ldquo;movida comercial&rdquo;. \u00bfCree que los cambios ocurridos durante este per\u00edodo responden a una normalizaci\u00f3n o asimilaci\u00f3n de lo homosexual a un orden heterosexual-capitalista? \u00bfEste tr\u00e1nsito conllev\u00f3 la aparici\u00f3n de nuevas jerarqu\u00edas sociales entre los otrora homosexuales?<\/B>  <P>Creo que la tensi\u00f3n entre la asimilaci\u00f3n, la abstenci\u00f3n y la contestaci\u00f3n de la homosexualidad respecto de la gaycidad goza de buena salud, ya que estamos ante emergentes de pensamiento recientes. Es fundamental que mantengamos una mirada polivalente de este proceso, que pueda hacer lecturas que dejen abiertos interrogantes, que no cierren prematuramente la emergencia de los sentidos involucrados en este formidable proceso de cambio social.<BR>  <P>Yo no tengo dudas de que est\u00e1 presente la normalizaci\u00f3n de la homosexualidad. Si por &lsquo;normalizaci\u00f3n&rsquo; entendemos la licuaci\u00f3n de sus aspectos subversivos, es evidente que en la era de la gaycidad esa clase de relatos est\u00e1n presentes en muchas pel\u00edculas, telenovelas, en los noticieros y en otros soportes de textos sociales. La cadencia de los relatos es bastante similar: se invita al &ldquo;paradestinatario&rdquo; a pensar que los gays no son tan diferentes y, mediante el burdo recurso de una conmiseraci\u00f3n, amparada en una ret\u00f3rica de Derechos Humanos o de &ldquo;respeto&rdquo; por el otro, se muestra a la gaycidad con la menor cantidad posible de marcadores subculturales. En Argentina este recurso ha sido utilizado hasta lo insoportable en los momentos de debate por el matrimonio entre personas del mismo sexo (y despu\u00e9s tambi\u00e9n).<BR>  <P>Con todo, tendr\u00edamos que ser capaces de visualizar a la vez otra dimensi\u00f3n de la gaycidad a la que debemos hacerle justicia. Si la din\u00e1mica propia de la homosexualidad era una &ldquo;no-din\u00e1mica&rdquo; que clasificaba a las personas y las dejaba fijadas en algunos de los \u00faltimos escalones de las jerarqu\u00edas sociales, pr\u00e1cticamente sin permitir la diferenciaci\u00f3n, la din\u00e1mica de la gaycidad es bastante parecida a su contracara: la conjunci\u00f3n (que no es una mera sumatoria) de los cambios operados en lo cultural y lo jur\u00eddico permiten, por un lado, un proceso de &ldquo;des-diferenciaci\u00f3n externa&rdquo;, es decir, la sociedad mayor ya no dispone de tantos elementos para pensar que los gays son en un todo diferentes del resto, lo cual tiende a la reducci\u00f3n de la discriminaci\u00f3n. A su vez, esta reducci\u00f3n permite otro proceso de &ldquo;diferenciaci\u00f3n interna&rdquo; de la gaycidad: al no estar (como antes) enclavados en el espacio social y adscriptos a cierto destino, esta &ldquo;diferenciaci\u00f3n interna&rdquo; en este caso ser\u00eda algo as\u00ed como una &ldquo;des-regulaci\u00f3n&rdquo; de las formas que tienen los gays de representarse y de relacionarse. Suponer, entonces, que la gaycidad es solamente asimilaci\u00f3n al heterosexismo capitalista ser\u00eda reduccionista.<BR>  <P>Pero a\u00fan as\u00ed, no debemos eludir una serie de datos que remiten muy directamente a un notorio maridaje entre la gaycidad y la mercantilizaci\u00f3n de las mediaciones para la gesti\u00f3n de la identidad social y personal, de alt\u00edsimo contraste con la sociabilidad &lsquo;de las catacumbas&rsquo;. Este ensamble ha tenido una parsimonia muy notoria en los testimonios que recog\u00ed para <I>Los \u00faltimos homosexuales.<\/I> Ya lo dijimos: la represi\u00f3n extrema y su r\u00e9gimen adscriptivo concomitante produc\u00edan aquella &lsquo;sociabilidad anodina&rsquo; en los territorios clandestinos, que se amarraba fuertemente al reconocimiento entre pares en el reino de la inmisericordia. Inversamente, la gaycidad no se desarrolla en esa clase de enclaves, sino en una multiplicidad de lugares &ndash;como todos sabemos&ndash; cualitativamente distintos entre s\u00ed. Desde el punto de vista de los participantes, la asistencia a uno de ellos &ndash;no es s\u00f3lo mi hip\u00f3tesis&ndash; revelar\u00eda una distancia imaginaria poco menos que infinita con la asistencia a otro; porque justamente, en la sociedad de la des-regulaci\u00f3n los sujetos eligen c\u00f3mo construir su identidad, d\u00f3nde hacerlo, y con quienes. La cuesti\u00f3n de la reputaci\u00f3n es cosa seria, muy seria. En palabras de Pierre Bourdieu, la gaycidad represent\u00f3 el ingreso de los gays a las din\u00e1micas de la &ldquo;distinci\u00f3n&rdquo;, en las cuales las m\u00ednimas distancias objetivas pueden transformarse en cosas de vida o muerte, es decir, en las m\u00e1ximas distancias subjetivas. A diferencia de la sociabilidad de los ba\u00f1os, que reforzaba una condici\u00f3n en gran medida unitaria (remarco el singular), la sociabilidad en los lugares gays asegura la obtenci\u00f3n de condiciones de reputaci\u00f3n singulares (remarco el plural del singular). As\u00ed, la diferencia que existe entre un ba\u00f1o p\u00fablico y la mayor\u00eda de los establecimientos comerciales expresamente abiertos para los gays (y no-gays) no podr\u00eda ser m\u00e1s importante.<BR>  <P>Obviamente que el problema no es la diferenciaci\u00f3n interna, sino el hecho de que la misma pareciera dirimirse mayoritariamente en establecimientos comerciales (o a trav\u00e9s de l\u00f3gicas mercantiles m\u00e1s generales), que segmentan a los gays con base en atributos tales como la edad (algunos establecimientos lo hacen expl\u00edcitamente), los gustos er\u00f3ticos o la pertenencia socio-econ\u00f3mica, entre otros. M\u00e1s que &ldquo;nuevas jerarqu\u00edas&rdquo; dentro de la gaycidad, yo veo una proliferaci\u00f3n de segmentos de gays enfrentados por la representaci\u00f3n leg\u00edtima de la gaycidad en un contexto de des-regulaci\u00f3n donde la &ldquo;autoridad&rdquo; es imposible.<BR>  <P><B>Respecto al per\u00edodo homosexual, usted se\u00f1ala que la adscripci\u00f3n a esta colectividad no deriv\u00f3 de atributos socioecon\u00f3micos o etarios, que en la actualidad pueden constituir elementos articuladores de jerarqu\u00edas y relaciones de poder en el \u00e1mbito gay. \u00bfEstos factores no desempe\u00f1aron ning\u00fan papel en aquella colectividad homosexual antes de aparecer el mundo gay? <\/B> <P>Mis apreciaciones, como todas las apreciaciones sociol\u00f3gicas, son relativas. En consecuencia, la respuesta es que esos factores tambi\u00e9n estaban presentes dentro de lo que denomino la &lsquo;experiencia homosexual&rsquo;, pero lo estaban de una manera mucho m\u00e1s menguada que dentro de la &lsquo;experiencia de la gaycidad. Para entender esta ausencia relativa es necesario remitirse a la noci\u00f3n de colectividad social y pensar en particular la de aquellas colectividades sumergidas en contextos sociales marcados por una cultura dominante agresiva. Esto nos da algunas pistas para abordar la &ldquo;l\u00f3gica de conocimiento adscriptiva&rdquo;, sin lo cual no se podr\u00eda responder esta pregunta.<BR>  <P>\u00bfQu\u00e9 entendemos por colectividad social? \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda su elemento constitutivo? Estas preguntas nos llevan a pensar en el origen de las formas que pueden adquirir las relaciones sociales. Algunas relaciones sociales tienen su origen y se reproducen porque responden a ciertos objetivos claros y establecidos (pongamos por caso: altruistas o no altruistas); otras porque convocan personas que ostentan caracter\u00edsticas similares relativas a ciertos aspectos socialmente discernibles (consumos culturales, por ejemplo); y, finalmente, otras relaciones sociales tienen su origen y logran reproducirse con base en un complejo de sentimientos, a\u00fan en ausencia de objetivos u ostentaci\u00f3n de atributos (como por ejemplo el sentimiento de pertenencia a un contingente de inmigrantes de primera generaci\u00f3n).<BR>  <P>De las primeras relaciones sociales podremos decir que tienen la forma de un &lsquo;grupo&rsquo;, las segundas de una &lsquo;categor\u00eda&rsquo; y las terceras de una &lsquo;colectividad social&rsquo;. Hago notar, a medida que vamos de la primera a la \u00faltima forma, la importancia decreciente que tienen los objetivos que funcionar\u00edan como motivadores de la acci\u00f3n y, si vamos de la \u00faltima a la primera, la importancia decreciente de las razones sentimentales. Estas \u00faltimas, no obstante, pueden permanecer por m\u00e1s que no existan objetivos de acci\u00f3n &ndash;motivando a un sinn\u00famero de acciones.<BR>  <P>Pensemos ahora en esas formas llamadas &lsquo;colectividades&rsquo; en medio de un contexto social claramente violento y discriminador. Es dable esperar que ese sentimiento de membres\u00eda se agudice, y eso, con la siguiente particularidad: si est\u00e1 visto que la violencia est\u00e1 pronta a desencadenarse sobre cualquiera de sus integrantes, la representaci\u00f3n de cualquier integrante sobre otro integrante se alimentar\u00e1, en gran medida, de atributos que se derivan directamente de lo que se percibe como &lsquo;causa&rsquo; que los convierte en potenciales v\u00edctimas de los ataques. Y esa causa es justamente la pertenencia a esa colectividad. De esta forma, en esos contextos (y s\u00f3lo en esos contextos) el resto de los atributos sociales de las personas quedar\u00edan relativamente en suspenso. Estas personas no ser\u00edan &ldquo;nada m\u00e1s que&rdquo; aquello que los liga a la colectividad o los &ldquo;del palo&rdquo;, como se acostumbraba a decir en Argentina. Aqu\u00ed tenemos un primer elemento de la l\u00f3gica de conocimiento adscriptiva, que es propia tanto de quienes integran la colectividad como de la sociedad mayor: La pertenencia al colectivo pr\u00e1cticamente satura la lectura de la personalidad.<BR>  <P>Naturalmente, se puede objetar que este argumento no es suficiente para desestimar la existencia de jerarqu\u00edas fuertes en el seno de la sociabilidad homosexual. Si la argumentaci\u00f3n se detuviera aqu\u00ed, sin dudas que lo ser\u00eda. Pero cabe a\u00f1adir que esa l\u00f3gica de conocimiento adscriptiva no se alimentaba solamente del rechazo y la inminente represi\u00f3n externa. Tambi\u00e9n se alimentaba de una fuerte territorializaci\u00f3n de los intercambios sociales y sexuales y no es un dato menor consignar que esos lugares eran escasos (no lo digo en un sentido num\u00e9rico sino cualitativo) y que all\u00ed acud\u00edan homosexuales de todas las clases sociales, de todas las edades y de todos los etc\u00e9teras. Para traer una imagen cl\u00e1sica: muchos (much\u00edsimos) se encontraban en las &ldquo;teteras&rdquo; (como se llamaba a los ba\u00f1os p\u00fablicos). Y aqu\u00ed tenemos una segunda manifestaci\u00f3n de la l\u00f3gica de conocimiento adscriptiva, en este caso, inconciente.<BR>  <P>A trav\u00e9s de Karl Marx o de Robert K. Merton, y pasando muy especialmente por Emile Durkheim, sabemos que los sujetos dicen que hacen cosas pero que al mismo tiempo hacen cosas que no dicen porque no saben que las hacen. Quiero proponer que a trav\u00e9s de esta sociabilidad subterr\u00e1nea los homosexuales alimentaban, a trav\u00e9s de los encuentros con los otros, el sentimiento de membres\u00eda a una colectividad, a un dominio de &lsquo;lo mismo&rsquo; y que eso, contextualmente, era en gran medida necesario. Pero no confundamos: esto nada tiene que ver con la solidaridad. En una \u00e9poca en la que no exist\u00eda un discurso distinto del heterosexista, esa sociabilidad altamente territorializada era el principal\u00edsimo modo de tramitar su identidad social y personal, el principal\u00edsimo modo del lazo social, la comuni\u00f3n con una parte del mundo que, as\u00ed, disminu\u00eda la incertidumbre existencial.<BR>  <P>En este marco, y siempre hablando comparativamente, las cuestiones relativas a la estratificaci\u00f3n social ten\u00edan un rol apenas secundario. Esa pauta de sociabilidad &ndash;que en el libro he llamado &ldquo;ecumenismo social&rdquo;&ndash; ten\u00eda por misi\u00f3n hacer ver &ldquo;cu\u00e1nto de iguales&rdquo; ten\u00edamos los homosexuales en el reino de la represi\u00f3n. Advi\u00e9rtase c\u00f3mo esto refuerza la l\u00f3gica de cognici\u00f3n adscriptiva. En estas circunstancias, hablar de sentirse diferente por tener m\u00e1s dinero no me parece una hip\u00f3tesis plausible. Reitero: en las catacumbas se buscaba el lazo y se procuraba la apropiaci\u00f3n de un volumen de energ\u00eda colectiva para retornar al mundo cotidiano. En principio, all\u00ed pod\u00eda conseguirse. Contrariamente, cuando existieron m\u00e1s lugares cualitativamente distintos para tramitar la identidad social y personal, y cuando comenz\u00f3 a declinar la represi\u00f3n, surgi\u00f3 una nueva pauta de sociabilidad que tuvo por misi\u00f3n mostrar &ldquo;cu\u00e1nto de diferentes&rdquo; podemos ser los homosexuales. Es decir, diferentes de las invenciones de la imaginaci\u00f3n heterosexista, pero tambi\u00e9n diferentes entre nosotros mismos. Aqu\u00ed, s\u00ed puede decirse que comienzan a gravitar otros atributos sociales.<BR>  <P><B>Para sus entrevistados el per\u00edodo de la homosexualidad parece representar un para\u00edso interclases e intergeneracional, una especie de edad de oro. De hecho, su descripci\u00f3n del per\u00edodo homosexual le atribuye caracter\u00edsticas m\u00edticas, como la existencia de un tiempo que no transcurre. \u00bfCu\u00e1l es su posici\u00f3n personal frente a esta mitificaci\u00f3n de la homosexualidad? \u00bfQu\u00e9 cr\u00edticas har\u00eda a la pol\u00edtica de la visibilizaci\u00f3n y al per\u00edodo de la gaycidad? <\/B> <P>He trabajado con una cantidad importante de entrevistas sobre las que he aplicado el m\u00e9todo sociol\u00f3gico de las <I>life stories,<\/I> que otorga centralidad al discurso de los actores, particularmente a la forma en que desde el presente valoran o desvaloran el pasado y la forma en que se imaginan el futuro. Y all\u00ed he encontrado una cadencia discursiva magnificadora en t\u00e9rminos positivos del pasado homosexual. La verdad es que me llama la atenci\u00f3n que algunos colegas de Argentina me digan que eso es &ldquo;mentira&rdquo;, que es una &ldquo;idealizaci\u00f3n&rdquo;. Desde un punto de vista sociol\u00f3gico, no creo que haya algo m\u00e1s entendible que estas mentiras e idealizaciones (casi glorificaciones) del pasado homosexual. De ellas, dir\u00eda que casi exclusivamente se alimenta mi libro.<BR>  <P>Usted compare lo que los \u00faltimos homosexuales comparan: &ldquo;ligar&rdquo; en un espacio en el que se imantaban todos indiferenciadamente, frente a ir a ligar a un sauna en el cual un cartel reza que despu\u00e9s de las 22 horas los menores de 25 a\u00f1os tienen descuentos especiales; no haber sido libre de caminar por las playas, recibiendo insultos horrorosos a cualquier ahora, con que en los bares de esas playas, hoy, los mozos se les acerquen y les digan &ldquo;\u00bfqu\u00e9 van a tomar, chicos?&rdquo;. Le puedo afirmar que mis entrevistados diferencian muy bien las cosas en la gaycidad: el plano de los derechos representan conquistas maravillosas, pero el espacio de la sociabilidad amerita quejas que no se guardan, que est\u00e1n a flor de piel.<BR>  <P>La memoria de los colectivos sociales marcados por la discriminaci\u00f3n es perdurable. Que me disculpen los propagandistas epid\u00e9rmicos y espasm\u00f3dicos de la civilizaci\u00f3n gay, los &lsquo;inconscientes colectivos&rsquo; poseen una inercia que reenv\u00eda a los momentos de su constituci\u00f3n: yo creo que en el fondo mis entrevistados no creen en tanto reconocimiento luego de tanto aislamiento. Y es que hace no mucho m\u00e1s de 10 a\u00f1os que, si usted iba a la ciudad balnearia de Mar del Plata, por ejemplo, no lo dejaban pasar de Playa Chica a Playa Grande (la \u00faltima, una playa familiar), si los salvavidas advert\u00edan que usted era supuestamente homosexual. Los \u00faltimos homosexuales no son soci\u00f3logos, pero saben (y muy bien) cu\u00e1ntas veces el consumo hace difuso el estatus social. Por eso desconf\u00edan del r\u00e9gimen gay y por eso magnifican &ndash;\u00a1y con cu\u00e1nta raz\u00f3n sociol\u00f3gica!&ndash; el pasado homosexual.<BR>  <P>Lo expresado no quita que valore las pol\u00edticas que se llevaron adelante. Me cuesta mucho criticar las pol\u00edticas de la visibilidad (o identitarias) a pesar de que eso est\u00e1 tan de moda. Fueron escalones apropiados en la conquista de derechos, que impulsaron los cambios culturales respecto de la no-heterosexualidad. Que esas pol\u00edticas tuvieran tambi\u00e9n consecuencias adversas e impensadas forma parte de las consecuencias de la acci\u00f3n humana misma. Es impropio, a mi entender, adem\u00e1s de injusto, tomarse de los efectos impensados para defenestrar con tanto desprecio las estrategias que hicieron visible un problema ante el Estado y la sociedad. Por otra parte, quisiera saber, en el plano de las pol\u00edticas reales, qu\u00e9 diferencias sustantivas han sembrado los cr\u00edticos a las pol\u00edticas de la visibilizaci\u00f3n y la identidad. Yo sigo comprobando la vigencia de esa situaci\u00f3n que hab\u00eda se\u00f1alado Leo Bersani quien, refiri\u00e9ndose a los gays, sosten\u00eda que la pelotera por los derechos revelaba un dilema que, como todo dilema, es insoluble: dec\u00eda que en la historia de los grupos minoritarios en lucha por el reconocimiento y la igualdad de tratamiento, ninguno de ellos realiz\u00f3 nunca un intento an\u00e1logo por hacerse inidentificable al mismo tiempo que exig\u00eda que lo reconocieran.<BR>  <P><B>En pa\u00edses como Colombia, algunas personas m\u00e1s j\u00f3venes han manifestado una incomodidad similar a la de sus entrevistados. A veces prefieren nombrarse como homosexuales, e incluso como maricas, por considerar que lo gay representa la imposici\u00f3n de una identidad o un estilo de vida norteamericano basado en el consumo. \u00bfHa observado un malestar respecto a la sociedad gay por parte de generaciones m\u00e1s j\u00f3venes en Argentina? <\/B> <P>Es una excelente pregunta y espero que podamos contestarla a futuro poniendo en relaci\u00f3n elementos de distintas realidades nacionales. Cuando avanzaba en la idea de <I>Los \u00faltimos homosexuales,<\/I> era tan patente el malestar que me expresaban respecto de la sociedad gay las personas &lsquo;mayores&rsquo;, que decid\u00ed acercarme al Grupo de J\u00f3venes de la Comunidad Homosexual Argentina, donde hice 2 sesiones de <I>focus group.<\/I> El grupo estaba formado por aproximadamente 20 integrantes (gays, lesbianas y trans) y recuerdo exactamente la edad promedio: 21.8 a\u00f1os. Dem\u00e1s est\u00e1 decir que no voy a enunciar nada &lsquo;representativo&rsquo;. Pero fij\u00e9monos qu\u00e9 dato interesante: los varones dijeron que pod\u00eda hablarse de &ldquo;homosexualidad&rdquo; y &ldquo;gaycidad&rdquo; como de dos etapas distintas. No sab\u00edan bien por qu\u00e9, pero sent\u00edan que hubo un antes muy distinto. Las lesbianas y las trans, en cambio, pensaban que pod\u00eda hablarse de &ldquo;homosexualidad&rdquo; y &ldquo;gaycidad&rdquo; pero que de ninguna manera existi\u00f3 nada parecido a un per\u00edodo de &ldquo;lesbianismo&rdquo; seguido de uno de &ldquo;lesbianicidad&rdquo;, ni un per\u00edodo de &ldquo;travestismo&rdquo; seguido de uno de &ldquo;travesticidad&rdquo;. Yo jugu\u00e9 con esos t\u00e9rminos luego de explicar &ldquo;homosexualidad&rdquo; y &ldquo;gaycidad&rdquo;. Cuando pregunt\u00e9: &ldquo;pero entonces: \u00bfpor qu\u00e9 solamente la homosexualidad tiene un per\u00edodo posterior?&rdquo; la respuesta predominante del grupo fue &ldquo;porque se meti\u00f3 el mercado&rdquo;.<BR>  <P>Me gustar\u00eda mucho seguir trabajando este tema porque me parece sumamente complejo. En contraposici\u00f3n con lo que acabo de relatar, una vez, un famoso diario de mi pa\u00eds, public\u00f3 una nota m\u00eda en la que yo alertaba sobre el maridaje entre gaycidad y l\u00f3gicas comerciales. Por <I>blogs<\/I> y a trav\u00e9s de mi cuenta de Facebook, muchos j\u00f3venes me manifestaron que mis conjeturas eran no solamente antojadizas, sino discriminatorias. En fin, se trata de un tema dif\u00edcil de pensar, de un aut\u00e9ntico desaf\u00edo: \u00bfcu\u00e1nto de &ldquo;expresivo&rdquo; tiene el &ldquo;<I>merchandising<\/I> gay&rdquo;? \u00bfCu\u00e1nto de &lsquo;performativo&rsquo;? Es una cuesti\u00f3n atrapante.<BR>  <P><B>En la introducci\u00f3n de <I>Los \u00faltimos homosexuales<\/I> se refiere a un &lsquo;uso maquinal&rsquo; de conceptos provenientes de la filosof\u00eda, la teor\u00eda literaria y el psicoan\u00e1lisis por parte de soci\u00f3logos y otros cient\u00edficos sociales. \u00bfC\u00f3mo ve la creciente atenci\u00f3n a las dimensiones discursivas y performativas en las investigaciones sociales sobre sexualidad? <\/B> <P>Le voy a responder como investigador emp\u00edrico. Si bien en mis escritos encarno y defiendo un punto de vista (el de la Sociolog\u00eda) no me considero un &ldquo;imperialista disciplinario&rdquo;. Dir\u00eda que, en contraposici\u00f3n, me interesa circunvalar los objetos anal\u00edticos a trav\u00e9s de conceptos que provengan de contextos te\u00f3ricos pertenecientes a otras disciplinas.<BR>  <P>Humildemente, creo que esta postura no es la de diversos colegas que se enmarcan en los denominados estudios de la discursividad o la performatividad. Al menos en su estado actual (al principio de esta entrevista le dije que todo es relativo) noto que esta perspectiva derrocha una energ\u00eda impresionante en desmarcarse de distintos &ldquo;objetivismos&rdquo;, &ldquo;esencialismos&rdquo; y &ldquo;binarismos&rdquo; que tendr\u00edan el resto de las formulaciones te\u00f3ricas en Ciencias Humanas, con la particularidad de que nunca logra saberse cu\u00e1les son sus &ldquo;programas&rdquo; desde el punto de vista de la investigaci\u00f3n emp\u00edrica que, al menos a m\u00ed, es lo que me interesa. Recalco lo de &ldquo;emp\u00edrico&rdquo; porque si me pongo a leer muchas de esas producciones, lo que leo son m\u00e1s bien declaraciones de principios que dan a entender claramente que proponen ontolog\u00edas sociales radicalmente constructivistas y nada m\u00e1s.<BR>  <P>Hasta donde yo s\u00e9, creo que nosotros, los investigadores, al mismo tiempo que manejamos una ontolog\u00eda (imprescindible, ya que nos sirve de base para realizar una &ldquo;vigilancia epistemol\u00f3gica&rdquo; sobre nuestra producci\u00f3n) tambi\u00e9n debemos manejar un conjunto de &ldquo;teor\u00edas formales&rdquo; y darnos al desarrollo de &ldquo;teor\u00edas sustantivas&rdquo; referidas a distintos objetos anal\u00edticos espec\u00edficos, adem\u00e1s de propuestas metodol\u00f3gicas que nos ayuden a apuntalar emp\u00edricamente nuestros interrogantes.<BR>  <P>Lo que advierto en el uso de estas perspectivas (n\u00f3tese que digo en el &ldquo;uso&rdquo; y no en la perspectiva misma) es que se antepone &ldquo;la ontolog\u00eda como una teor\u00eda&rdquo; en todo momento y ante cualquier objeto. Dicho de un modo m\u00e1s amable, se pone el carro delante de los caballos, lo cual convierte a las investigaciones en profec\u00edas que se autorrealizan: si yo no manejo nada m\u00e1s que una ontolog\u00eda constructivista y digo que los g\u00e9neros son invenciones, obviamente que voy a encontrar eso y nada m\u00e1s que eso en el transcurso de la investigaci\u00f3n, es decir, una afirmaci\u00f3n sin duda correcta pero con escaso valor informativo. Perm\u00edtame un ejemplo: si los miembros de un grupo social cumplen un rito inici\u00e1tico sumergi\u00e9ndose en un r\u00edo, los de otro, en el mar y los de un tercero, unt\u00e1ndose sangre en los brazos, podr\u00e9 decir &ldquo;los tres se han iniciado en la vida adulta de su respectiva sociedad&rdquo;. Esta afirmaci\u00f3n es innegablemente correcta, sin embargo, no informa nada. Porque es propio del conocimiento en Ciencias Sociales comprender &ldquo;por qu\u00e9&rdquo; unos se inician a trav\u00e9s del agua dulce, otros con el agua salada y otros con la sangre. Casi como un calco, una vez, Lohana Berkins (una de las m\u00e1s destacadas militantes travestis de Argentina) se quejaba del uso f\u00e1cil, universal y correcto del &ldquo;diccionario Butler&rdquo;, diciendo que nada aclaraba acerca de las circunstancias concretas en las cuales ella y sus compa\u00f1eras experimentaban la opresi\u00f3n de g\u00e9nero (la provincia de &ldquo;Salta&rdquo; dec\u00eda, donde &ldquo;se comen empanadas&rdquo;).<BR>  <P>Existen algunas circunstancias preocupantes asociadas al uso de estas perspectivas que me gustar\u00eda se\u00f1alar. En primer lugar, la extrema desconfianza con la que miran las producciones sociol\u00f3gicas, a las que acusan a menudo de &ldquo;objetivistas&rdquo;. Recuerdo que en un congreso un asistente bas\u00f3 su cr\u00edtica a mi trabajo en el hecho de que yo buscaba &ldquo;regularidades&rdquo; o &ldquo;patrones de comportamiento&rdquo;, que luego &ldquo;categorizaba&rdquo;. Incre\u00edble pero real: me estaban solicitando que me destituyera como soci\u00f3logo. Segundo: en una porci\u00f3n significativa de la investigaci\u00f3n se viene produciendo una adopci\u00f3n abusiva (&ldquo;maquinal&rdquo; como escrib\u00ed en el libro) de algunos t\u00f3picos. Intuyo que esta adopci\u00f3n se deriva del terror de no cumplir los c\u00e1nones del lenguaje pol\u00edticamente correcto, lo cual deja a muchos analistas no solamente repitiendo las mismas cosas, sino paralizados a la hora de decidir con libertad un plan de acci\u00f3n metodol\u00f3gica. Tercero: como un derivado de lo anterior, me preocupa la frecuencia con la que desde el uso de estas perspectivas se reproduce el vicio intelectual de convertir la &ldquo;explicaci\u00f3n en una humillaci\u00f3n&rdquo;, como dec\u00eda Howard Becker. He escuchado con escalofr\u00edos las apreciaciones que muchos &ldquo;practicantes&rdquo; de estas perspectivas tienen, por ejemplo, sobre el <I>coming out,<\/I> las pol\u00edticas identitarias o el matrimonio igualitario, entre tantos otros temas. El actor del <I>coming out,<\/I> por ejemplo, no puede ser sino una m\u00e1quina que &ldquo;re-cita&rdquo; un discurso que no pretende otra cosa que oprimirlo. Lo que quiero significar no es que este no sea un aspecto a considerar, sino la cantidad de aspectos que no se consideran si se adopta una postura tan estricta. Flaco favor le hacen a las ontolog\u00edas constructivistas estos razonamientos que ven solamente alienaci\u00f3n por todas partes. Los &ldquo;aspectos&rdquo; por los que reclamo son, ni m\u00e1s ni menos, probables &ldquo;sentidos&rdquo; emergentes de los actores cuyo no-barrido por un investigador ser\u00eda imperdonable. En \u00faltimo lugar, intuyo que mucho de lo que le expres\u00e9 acaso sea una secuela de confundir la &ldquo;investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica&rdquo; con la &ldquo;intervenci\u00f3n pol\u00edtica&rdquo;. Yo sigo pensando que es conveniente separarlas, para conocer m\u00e1s e intervenir mejor.<BR>  <P>MECCIA, Ernesto. 2011. Los \u00faltimos homosexuales: sociolog\u00eda de la homosexualidad y la gaycidad. Buenos Aires: Gran Aldea Editores. Primera edici\u00f3n. ISBN: 978-987-1301-49-2. <\/P> <P>Para leer un art\u00edculo de Ernesto Meccia en Sexualidad, Salud y Sociedad. Revista Latinoamericana, <U><a href=\"http:\/\/www.e-publicacoes.uerj.br\/index.php\/SexualidadSaludySociedad\/article\/view\/1836\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">haga clic aqu\u00ed<\/A><\/U>.<\/P><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las pol\u00edticas de la identidad inauguraron una \u00e9poca de derechos para las minor\u00edas sexuales. Sin embargo, para muchos homosexuales este nuevo mundo tambi\u00e9n represent\u00f3 p\u00e9rdidas. En su libro <I>Los \u00faltimos homosexuales,<\/I> el investigador argentino Ernesto Meccia propone un abordaje sociol\u00f3gico de &ldquo;la otra cara de la gaycidad&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1339","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevistas"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>DE LAS CATACUMBAS AL \u00c1GORA - CLAM - ES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"DE LAS CATACUMBAS AL \u00c1GORA - CLAM - ES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las pol\u00edticas de la identidad inauguraron una \u00e9poca de derechos para las minor\u00edas sexuales. Sin embargo, para muchos homosexuales este nuevo mundo tambi\u00e9n represent\u00f3 p\u00e9rdidas. En su libro Los \u00faltimos homosexuales, el investigador argentino Ernesto Meccia propone un abordaje sociol\u00f3gico de &ldquo;la otra cara de la gaycidad&rdquo;.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"CLAM - ES\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2011-12-15T02:00:00+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"fw2\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"fw2\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"25 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/\",\"url\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/\",\"name\":\"DE LAS CATACUMBAS AL \u00c1GORA - CLAM - ES\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/#website\"},\"datePublished\":\"2011-12-15T02:00:00+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/#\/schema\/person\/fbd9a86032bf7479f94b0ded196f1010\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"In\u00edcio\",\"item\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"DE LAS CATACUMBAS AL \u00c1GORA\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/\",\"name\":\"CLAM - ES\",\"description\":\"S\u00f3 mais um site CLAM - Centro Latino-Americano em Sexualidade e Direitos Humanos sites\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/#\/schema\/person\/fbd9a86032bf7479f94b0ded196f1010\",\"name\":\"fw2\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/c38472c0cdbde82d9b6fcc26adb3779d?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/c38472c0cdbde82d9b6fcc26adb3779d?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"fw2\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/clam.fw2web.com.br\"],\"url\":\"https:\/\/clam.org.br\/es\/author\/fw2\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"DE LAS CATACUMBAS AL \u00c1GORA - CLAM - ES","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"DE LAS CATACUMBAS AL \u00c1GORA - CLAM - ES","og_description":"Las pol\u00edticas de la identidad inauguraron una \u00e9poca de derechos para las minor\u00edas sexuales. Sin embargo, para muchos homosexuales este nuevo mundo tambi\u00e9n represent\u00f3 p\u00e9rdidas. En su libro Los \u00faltimos homosexuales, el investigador argentino Ernesto Meccia propone un abordaje sociol\u00f3gico de &ldquo;la otra cara de la gaycidad&rdquo;.","og_url":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/","og_site_name":"CLAM - ES","article_published_time":"2011-12-15T02:00:00+00:00","author":"fw2","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"fw2","Tiempo de lectura":"25 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/","url":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/","name":"DE LAS CATACUMBAS AL \u00c1GORA - CLAM - ES","isPartOf":{"@id":"https:\/\/clam.org.br\/es\/#website"},"datePublished":"2011-12-15T02:00:00+00:00","author":{"@id":"https:\/\/clam.org.br\/es\/#\/schema\/person\/fbd9a86032bf7479f94b0ded196f1010"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/de-las-catacumbas-al-agora\/1339\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"In\u00edcio","item":"https:\/\/clam.org.br\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"DE LAS CATACUMBAS AL \u00c1GORA"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/clam.org.br\/es\/#website","url":"https:\/\/clam.org.br\/es\/","name":"CLAM - ES","description":"S\u00f3 mais um site CLAM - Centro Latino-Americano em Sexualidade e Direitos Humanos sites","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/clam.org.br\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/clam.org.br\/es\/#\/schema\/person\/fbd9a86032bf7479f94b0ded196f1010","name":"fw2","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/clam.org.br\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/c38472c0cdbde82d9b6fcc26adb3779d?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/c38472c0cdbde82d9b6fcc26adb3779d?s=96&d=mm&r=g","caption":"fw2"},"sameAs":["https:\/\/clam.fw2web.com.br"],"url":"https:\/\/clam.org.br\/es\/author\/fw2\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/clam.org.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/clam.org.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/clam.org.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/clam.org.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/clam.org.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1339"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/clam.org.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1339\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/clam.org.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/clam.org.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/clam.org.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}