{"id":1379,"date":"2006-06-18T00:00:00","date_gmt":"2006-06-18T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.fw2web.com.br\/es\/2006\/06\/18\/ley-de-los-ojos-morados\/"},"modified":"2006-06-18T00:00:00","modified_gmt":"2006-06-18T03:00:00","slug":"ley-de-los-ojos-morados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/ley-de-los-ojos-morados\/1379\/","title":{"rendered":"Ley de los ojos morados"},"content":{"rendered":"<p>Claudia Rivera es antrop\u00f3loga y forma parte del Grupo de Estudios de G\u00e9nero, Sexualidad y Salud en Am\u00e9rica Latina (GESSAM) y del Grupo Conflicto Social y Violencia de la Universidad Nacional de Colombia. Fue coordinadora acad\u00e9mica de los &ldquo;Conversatorios entre hombres sobre violencia intrafamiliar&rdquo;, un proyecto de intervenci\u00f3n en prevenci\u00f3n de violencia de g\u00e9nero, con hombres en la ciudad de Bogot\u00e1. En esta entrevista, Claudia habla de la regulaci\u00f3n jur\u00eddica y otros aspectos de la violencia dom\u00e9stica y de g\u00e9nero en Colombia.<BR>  <P><B>\u00bfCu\u00e1l ha sido hist\u00f3ricamente el tratamiento legal de la violencia intrafamiliar en el pa\u00eds? <\/B> <P>Para hablar de los antecedentes y de las cr\u00edticas que se han hecho a la ley m\u00e1s reciente, es fundamental considerar el trabajo de M\u00f3nica P\u00e9rez Trujillo, &ldquo;Agresiones entre parejas. Identidad de g\u00e9nero y experiencia de ira entre hombres y mujeres en Bogot\u00e1&rdquo;. En ese trabajo la investigadora expone que las primeras leyes para la sanci\u00f3n de la violencia intrafamiliar en Colombia son muy recientes: aunque en c\u00f3digos jur\u00eddicos del siglo XIX se hablaba de algunas regulaciones sobre el maltrato f\u00edsico que los hombres infring\u00edan a sus esposas, la primera fue la <a href=\"http:\/\/www.col.ops-oms.org\/juventudes\/Situacion\/LEGISLACION\/FAMILIA\/FL29496.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ley 294, de 1996<\/A>. En ella se hace por primera vez una definici\u00f3n de violencia intrafamiliar, que inclu\u00eda infringir maltrato f\u00edsico o psicol\u00f3gico, incurrir en violencia sexual y tambi\u00e9n restringir la libertad de movilidad de las mujeres. Conten\u00eda sanciones que iban de un mes a dos a\u00f1os de prisi\u00f3n. El problema era que esa ley privilegiaba la conciliaci\u00f3n sin suministrar mecanismos suficientes ni de reparaci\u00f3n del da\u00f1o hecho ni de seguridad para las mujeres. En muchas ocasiones los maridos despu\u00e9s de 72 horas de detenci\u00f3n llegaban y tomaban represalias contra la mujer denunciante. La otra cuesti\u00f3n grave era que en el caso de violencia sexual la ley sancionaba con una pena menor el delito si se trataba del c\u00f3nyuge, el compa\u00f1ero permanente, con quien se hubiera convivido o con quien se tuvieran hijos en com\u00fan. Pero otro problema fundamental siempre ha sido la inefectividad de la aplicaci\u00f3n de la ley y la manera como son tratadas las mujeres en estos procesos.<BR>  <P><B>\u00bfQu\u00e9 desarrollos legislativos hubo posteriormente? <\/B> <P>Esa ley fue reformada por la <a href=\"http:\/\/www.secretariasenado.gov.co\/leyes\/L0575000.HTM\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ley 575, de 2000<\/A>, que se caracteriz\u00f3 por establecer claramente las responsabilidades de las Comisar\u00edas de Familia y de los Jueces de Paz en relaci\u00f3n con la violencia intrafamiliar. Esta reforma parcial tiene varias fallas, entre las que se cuenta que ninguno de estos cargos tienen facultades judiciales, y privilegian procesos de conciliaci\u00f3n sin garant\u00edas. No tienen ninguna autoridad para instaurar procesos legales en contra de los agresores y, cuando se da un proceso legal, el proceso de denuncia es un camino ag\u00f3nico que casi siempre lleva a que las mujeres desistan. Sin mencionar los penosos procesos de dictamen de medicina legal.<BR>  <P><B>La investigaci\u00f3n que menciona y los grupos de mujeres han denunciado que la \u00faltima reforma legal ha significado un gran retroceso, que se une a un marco poco efectivo de reducci\u00f3n de la violencia de g\u00e9nero. <\/B> <P>La <a href=\"http:\/\/www.secretariasenado.gov.co\/leyes\/L0882004.HTM\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ley 882 de 2004<\/A>, llamada &ldquo;la Ley de los ojos morados&rdquo;, que b\u00e1sicamente reforma el art\u00edculo 229 de la Ley 575, fue presentada por el senador Moreno de Caro y firmada por el presidente Uribe despu\u00e9s de un dudoso proceso de debate. Esa Ley ha sido considerada por diversas organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de las mujeres como un tremendo retroceso frente a las luchas de las mujeres, en cuanto al reconocimiento de la violencia conyugal contra ellas, como una violencia de g\u00e9nero y como un asunto de derechos humanos. Esta ley volvi\u00f3 a insistir en la violencia conyugal como un problema de la instituci\u00f3n familiar. Seg\u00fan el C\u00f3digo Penal que rige desde 2000, la violencia conyugal es un delito contra la familia, por lo que en vez de considerarla una violaci\u00f3n de los derechos humanos de las mujeres, la configura como un delito contra una instituci\u00f3n social, que se defiende sin ser puesta nunca en cuesti\u00f3n. De otro lado se refuerza la idea que homologa las mujeres a la familia.<BR>  <P>Lo m\u00e1s grave es que se sigue considerando como un problema individual o de la intimidad de la pareja, en el que el Estado no tiene ingerencia alguna. No es considerado un problema de derechos humanos, aunque existen estudios que muestran que en Colombia, luego del c\u00e1ncer cervical, la violencia conyugal y sus consecuencias ocupan un lugar importante en las causas de enfermedad y de muerte de las mujeres. En Bogot\u00e1 por ejemplo en el 2004, dice Medicina Legal que hubo 6.005 casos denunciados y judicializados de violencia contra las mujeres, donde en el 91% los casos el agresor era el esposo de la v\u00edctima y el resto eran ni\u00f1as. Esto indica claramente que se trata de un problema de violencia de g\u00e9nero. Y es un problema a\u00fan m\u00e1s grave que el Estado y la Ley colombiana no lo reconozcan, a pesar de que se comprometi\u00f3 en convenciones internacionales a abordar la problem\u00e1tica desde esa perspectiva. Colombia ha firmado la Convenci\u00f3n para la de Eliminaci\u00f3n de todas las Formas de Discriminaci\u00f3n contra la Mujer y la Convenci\u00f3n Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer.<BR>  <P>Otra cuesti\u00f3n fundamental es que la violencia sexual no qued\u00f3 formando parte de la ley. El Procurador General de la Naci\u00f3n recomendaba volver a la definici\u00f3n anterior del C\u00f3digo Penal sobre violencia intrafamiliar y en ese momento lleg\u00f3 a decir que, en lugar de &ldquo;los ojos morados&rdquo;, deb\u00eda llam\u00e1rsela la &ldquo;ley de despenalizaci\u00f3n del abuso sexual conyugal&rdquo;. El mismo t\u00edtulo de la ley &ndash;de los ojos morados&ndash; vuelve a una noci\u00f3n de violencia conyugal extrema, donde el \u00e9nfasis est\u00e1 en el da\u00f1o f\u00edsico, pero no insiste en considerar una definici\u00f3n m\u00e1s general que incluya los da\u00f1os emocionales, los malos tratos verbales y las restricciones a la libertad de las mujeres.<BR>  <P><I>Dos de cada tres mujeres colombianas consultadas para la <a href=\"http:\/\/www.profamilia.org.co\/encuestas\/00resumen\/011general.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Encuesta Nacional de Demograf\u00eda y Salud<\/A> de 2005 contestaron que sus esposos o compa\u00f1eros ejerc\u00edan o hab\u00edan ejercido formas de control sobre ellas. El 26 por ciento de las mujeres contest\u00f3 que sus esposos se expresaban en forma desobligante hacia ellas. Una tercera parte de las mujeres contest\u00f3 que sus esposos o compa\u00f1eros las amenazaban. Dos de cada cinco mujeres reportaron haber sufrido agresiones f\u00edsicas por parte de su esposo o compa\u00f1ero. El 85 por ciento de las mujeres que han sido objeto de agresi\u00f3n f\u00edsica por parte de su esposo o compa\u00f1ero ha sufrido secuelas f\u00edsicas o psicol\u00f3gicas como consecuencia de la golpiza. S\u00f3lo la quinta parte (21 por ciento) de las mujeres agredidas por su esposo o compa\u00f1ero acudi\u00f3 a un m\u00e9dico o establecimiento de salud para recibir tratamiento e informaci\u00f3n.<\/I>  <P><B>Las acciones legales atienden un hecho puntual, cuando de hecho las pocas mujeres que denuncian vienen de una larga historia de maltrato. No es la primera vez que son v\u00edctimas de agresi\u00f3n. <\/B> <P>Efectivamente, en muchos de los casos que he seguido, la mujer que denuncia tiene un largo historial de maltrato, en el cual las mujeres dejan pasar &ldquo;los peque\u00f1os maltratos&rdquo; o aquellos que seg\u00fan sus valoraciones no son importantes, y llega una &ldquo;paliza&rdquo; que las motiva a denunciar. En uno de esos casos, una mujer me comentaba que despu\u00e9s de 20 a\u00f1os de abuso f\u00edsico e incluso abuso sexual, ella finalmente decidi\u00f3 denunciar porque el marido le peg\u00f3 con la mano. Antes de eso le pegaba con objetos, con el cable de la plancha, con palos, con la escoba&#8230; pero la medida m\u00e1xima de maltrato para ella fue golpearla con sus propias manos. En otro caso, una mujer me contaba que pasados 10 a\u00f1os despu\u00e9s del primer maltrato ella fue a denunciar al compa\u00f1ero porque le peg\u00f3 en la cara, y le dej\u00f3 una lesi\u00f3n visible. Para ella no era necesario denunciar cuando le pegaba en otras partes del cuerpo y le dejaba marcas de las cuales nadie se daba cuenta.<BR>  <P><B>Aparte de estos criterios para clasificar la gravedad de las lesiones \u00bfpor qu\u00e9 otras razones las mujeres no denuncian? <\/B> <P>En primer lugar por miedo. Pero tambi\u00e9n porque muchas de ellas consideran que los hombres tienen este derecho concedido por la instituci\u00f3n matrimonial. Una de las mujeres justificaba el maltrato porque le ayudaba a corregir varios defectos que ten\u00eda en su rol de esposa: dec\u00eda que su esposo lo hac\u00eda por su bien, ya que ella se portaba mal, era gritona, rega\u00f1ona y descuidada con las labores dom\u00e9sticas.<BR>  <P><B>Es importante considerar aspectos culturales en la aplicaci\u00f3n de la ley, como el hecho de que la violencia contra las mujeres en el contexto familiar aparece como una pr\u00e1ctica natural. <\/B> <P>En varios de los casos que conoc\u00ed esto es evidente, sobretodo cuando se considera que no es un problema tan grave y que existe una fuerte posibilidad de que se d\u00e9. Como dicen algunas de las mujeres, &ldquo;hace parte de la vida conyugal&rdquo;. A pesar de que se han superado muchos sesgos de g\u00e9nero en la legislaci\u00f3n en el que las mujeres quedaban en desventaja, de todas maneras esos sesgos siguen presentes en la manera como act\u00faan los jueces. En algunos casos de crimen pasional, las penas que se imponen a las mujeres son comparablemente m\u00e1s severas. Cuando t\u00fa matas a tu c\u00f3nyuge te dan el doble de pena y no se distingue el sexo del infractor, pero en algunos casos se expresan diversos estereotipos de g\u00e9nero en los argumentos, por ejemplo suponer que las mujeres cometen un asesinato premeditado, mientras que los hombres act\u00faan en un momento cr\u00edtico de alteraci\u00f3n emocional y dolor, ante una traici\u00f3n, por ejemplo. Cabe decir que en muchos casos de mujeres que matan a sus maridos, existen antecedentes de violencia de parte de sus compa\u00f1eros, los cuales muchas veces no han sido atendidos oportunamente, o situaciones de defensa propia ante una golpiza.<BR>  <P>El formulario de reporte de casos de violencia sexual es un claro ejemplo de procedimientos legales cargados ideol\u00f3gicamente. El formulario es expl\u00edcito al respecto: existe una pregunta a la v\u00edctima que indaga si llevaba prendas provocativas. Esta pregunta mantiene la sospecha de que la mujer es responsable por la agresi\u00f3n que recibi\u00f3. Asumir un marco de equidad de g\u00e9nero y de derechos humanos tiene como consecuencia eliminar esta sospecha: la mujer puede ir vestida como sea y eso no significa que otorgue alg\u00fan derecho a quien la ve de hacer nada que ella no permita de manera libre. Esa manera de pensar est\u00e1 tambi\u00e9n presente en los relatos de las mujeres agredidas. Muchas de ellas se sienten en parte responsables, e incluso he conocido terapias sicol\u00f3gicas que tienen un componente para hacer conscientes a las mujeres de la responsabilidad que tuvieron en el evento de abuso.<BR>  <P><B>Aspectos m\u00e1s generales como la paridad dom\u00e9stica y el acceso al trabajo son claves en la soluci\u00f3n de este problema. <\/B> <P>Por supuesto. Aunque el problema de la violencia de g\u00e9nero no es algo que se da s\u00f3lo en las clases populares, hay una diferencia fundamental que tiene que ver con el acceso a la ley. En \u00e9ste, el capital econ\u00f3mico o cultural, en el caso de clases medias, es fundamental para que una mujer est\u00e9 dispuesta a denunciar. De la misma manera las mujeres que no tienen independencia econ\u00f3mica y que tienen muchos hijos soportan por muchos a\u00f1os situaciones de maltrato en el que el argumento m\u00e1s fuerte es el bienestar de los hijos.<BR>  <P><B>Estas violencias deben ser consideradas como cuestiones de g\u00e9nero y de derechos humanos. <\/B> <P>Es claro que el foco de estas pol\u00edticas p\u00fablicas no son las mujeres, y la \u00faltima reforma a la Ley es clara en esto. No para decir que no sea algo importante, pero la preocupaci\u00f3n por la violencia intrafamiliar nace como una preocupaci\u00f3n por los ni\u00f1os, y en esta preocupaci\u00f3n las pol\u00edticas p\u00fablicas se hicieron en especial para proteger una instituci\u00f3n social: la familia (nuclear, heterosexual) es considerada a ultranza la c\u00e9lula de la sociedad y ambiente fundamental e ideal de la reproducci\u00f3n social. Ese modelo nunca es puesto en cuesti\u00f3n.<BR>  <P>En el tratamiento de este problema se considera el valor de las vidas humanas. Es claro que la vida que &ldquo;vale m\u00e1s&rdquo; no es la de las mujeres, a no ser que su bienestar contribuya al bienestar de la familia y de los hijos. Ese nudo axiol\u00f3gico es evidente tambi\u00e9n en el actual proceso de despenalizaci\u00f3n del aborto; la mayor\u00eda de las sentencias, las ponencias y los argumentos en contra se concentran en exponer cu\u00e1l es la vida que vale m\u00e1s, que es &ndash;por supuesto en esos argumentos&ndash; la del nonato. El hecho de que la violencia contra las mujeres no sea un asunto de derechos humanos es una muestra m\u00e1s de que las mujeres tienen un menor valor, lo cual como dec\u00eda no es s\u00f3lo un problema de formulaci\u00f3n de la ley, sino tambi\u00e9n un problema cultural que afecta tanto la concepci\u00f3n de la Ley como su puesta en pr\u00e1ctica.<BR>  <P><B>\u00bfQu\u00e9 son los &ldquo;Conversatorios entre hombres sobre violencia intrafamiliar&rdquo;? <\/B> <P>Se trata de una intervenci\u00f3n de tipo cultural con un componente de investigaci\u00f3n. Usualmente el problema de la violencia contra las mujeres se aborda como una especie de terapia de tipo psicol\u00f3gico a la v\u00edctima, mientras que los agresores s\u00f3lo son convocados para ser sancionados. Esta es una de las primeras veces que se involucra a los hombres en este tipo de programas para trabajar en este problema. No podemos afirmar que todos los hombres sean de hecho agresores, pero s\u00ed reconocer que los hombres, tanto los agresores como los no agresores, son aliados fundamentales para poner en pr\u00e1ctica las pol\u00edticas p\u00fablicas orientadas a reducir la violencia de g\u00e9nero.<BR>  <P><B>\u00bfQui\u00e9nes qu\u00e9 alcance tuvieron? <\/B> <P>Fue un programa del Departamento Administrativo de Bienestar Social (DABS) de la ciudad de Bogot\u00e1. Participaron de manera voluntaria 450 hombres de 22 localidades de Bogot\u00e1. Los grupos eran bastante heterog\u00e9neos y la edad de los hombres oscilaba entre los 15 y 60 a\u00f1os. Algunos de ellos eran beneficiarios de los programas de las comisar\u00edas de familias, al haber sido objeto de demandas de violencia conyugal.<BR>  <P><B>\u00bfEn qu\u00e9 consistieron? <\/B> <P>El eje central de los conversatorios fue violencia de g\u00e9nero y derechos humanos. Los talleres se basaban en una estrategia en la que se buscaba hablar de la violencia desde la propia experiencia y desde aspectos culturales locales. Esta forma de trabajo part\u00eda de la base de que el problema de la violencia conyugal contra las mujeres era una violencia de g\u00e9nero fuertemente reproducida en la cultura local. Ciertas construcciones de masculinidad (especialmente las que relacionan masculinidad a fuerza y a agresi\u00f3n) y ciertas socializaciones de g\u00e9nero otorgaban una cierta legitimidad a los actos violentos de los hombres contra las mujeres. Por eso en los talleres se pon\u00edan en cuesti\u00f3n representaciones de g\u00e9nero y se abordaba la socializaci\u00f3n de g\u00e9nero en las diferentes etapas de la vida a trav\u00e9s de actividades de teatro, composici\u00f3n musical, escritura y deportes como el f\u00fatbol. Para atraer a los participantes usamos elementos de la cultura popular local, especialmente de la m\u00fasica. Los 8 talleres llevaban t\u00edtulos de canciones populares como &ldquo;golpe con golpe yo pago, beso con beso devuelvo&rdquo;, &ldquo;muy delicioso&rdquo;, &ldquo;naci\u00f3 var\u00f3n&rdquo; y &ldquo;juntos caminemos juntos&rdquo;.<BR>  <P><B>\u00bfCu\u00e1les fueron los principales resultados del proyecto? <\/B> <P>Los resultados m\u00e1s interesantes fueron los de tipo cualitativo. A veces existen dificultades para valorar ese tipo de logros desde los entes gubernamentales, que normalmente manejan metodolog\u00edas cuantitativas para medir resultados y no las aplican a un proceso de larga duraci\u00f3n y o a problemas que demanden m\u00e1s que una intervenci\u00f3n puntual. Se recogi\u00f3 informaci\u00f3n cualitativa, a trav\u00e9s de la realizaci\u00f3n de talleres y de etnograf\u00eda, sobre relaciones de g\u00e9nero y violencia en las diferentes localidades. Entre estas informaciones se encuentran: la fuerte presencia de la idea de &#8216;guerra de los sexos&#8217; difundida por los medios de comunicaci\u00f3n; el reconocimiento de la importancia del trabajo de las mujeres en el \u00e1mbito p\u00fablico y laboral; una apreciaci\u00f3n del trabajo en el hogar como algo valioso y fundamental, aunque pocas veces visto como trabajo. Del lado del tema de la violencia, se encontr\u00f3 que muchos de los hombres hab\u00edan sufrido violencia intrafamiliar en su infancia, as\u00ed como muchos de los adolescentes la viv\u00edan en ese momento, situaci\u00f3n que motivaba a generar cambios en las pautas de crianza en el caso de ser padres.<BR>  <P>En primera instancia se obtuvo un reconocimiento de la violencia intrafamiliar como fen\u00f3meno presente e importante de tratar. Esto puede sonar extra\u00f1o, pero en Colombia la violencia considerada grave es la del conflicto armado y la de la inseguridad, pero no la intrafamiliar. Fue un primer cambio y el m\u00e1s notorio. En segundo lugar, en los \u00faltimos talleres, las mujeres que participaron dec\u00edan que sus compa\u00f1eros hab\u00edan cambiado con ellas, que las respetaban m\u00e1s, que hab\u00edan comenzado a ayudar en la casa &ndash; &ldquo;de a poquitos&rdquo; &ndash;, tambi\u00e9n con los hijos e hijas, con los oficios dom\u00e9sticos y que andaban m\u00e1s tranquilos. Tambi\u00e9n surgieron inquietudes para organizar en algunas comunidades grupos de hombres en torno a la problem\u00e1tica de violencia intrafamiliar. En tercer lugar, en algunos lugares observamos que algunos hombres comenzaron a reconocer que algunas pr\u00e1cticas que los reafirmaban como hombres ten\u00edan muchas veces como consecuencia la producci\u00f3n de violencia contra las mujeres, los ni\u00f1os y ni\u00f1as y a veces contra otros hombres.<BR>  <P>En el caso de adolescentes en los colegios, ni\u00f1os como entre 12 y 16, obtuvimos otra clase de resultados relacionados con la convivencia en la comunidad educativa, especialmente con relaci\u00f3n al trato a las compa\u00f1eras y profesoras. Incluso, en uno de los colegios, tres j\u00f3venes tomaron la iniciativa de crear un Observatorio de la Violencia Intrafamiliar que funcionara dentro de la instituci\u00f3n educativa, pero dirigida a su barrio. Es una l\u00e1stima no poder hacer un seguimiento a todo esto, pues valdr\u00eda la pena ver como siguen estos procesos iniciados.<BR>  <P>Una \u00faltima cosa que se encontr\u00f3, lo cual es preocupante, fue una profunda homofobia. Esto nos mostr\u00f3 la necesidad de enfocar esfuerzos hacia la problem\u00e1tica de la discriminaci\u00f3n de pr\u00e1cticas sexuales y del deseo, poniendo \u00e9nfasis en los Derechos Sexuales. Si bien los talleres ten\u00edan estos derechos como parte fundamental de las actividades, se hab\u00edan pensado m\u00e1s hacia las mujeres.<\/P><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudia Rivera, que en Bogot\u00e1 coordina los &ldquo;conversatorios entre hombres sobre violencia intrafamiliar&rdquo;, habla de la violencia de g\u00e9nero y del retroceso que signific\u00f3 la Ley de violencia intrafamiliar en Colombia.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1379","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevistas"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - 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