{"id":1442,"date":"2013-02-06T00:00:00","date_gmt":"2013-02-06T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.fw2web.com.br\/es\/2013\/02\/06\/el-fantasma-venereo-de-la-sifilis-al-sida\/"},"modified":"2013-02-06T00:00:00","modified_gmt":"2013-02-06T02:00:00","slug":"el-fantasma-venereo-de-la-sifilis-al-sida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/el-fantasma-venereo-de-la-sifilis-al-sida\/1442\/","title":{"rendered":"EL FANTASMA VEN\u00c9REO, DE LA S\u00cdFILIS AL SIDA"},"content":{"rendered":"<p>M&aacute;s que una respuesta natural ante las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual, el miedo al sexo, a la muerte y a la degradaci&oacute;n moral de la sociedad han constituido un elemento central en la lucha contra estos males, cuya historia dista de ser reciente. Tampoco son nuevas las estrategias asociadas a esta empresa que mediante la segregaci&oacute;n, la moralizaci&oacute;n de las enfermedades y la criminalizaci&oacute;n de los enfermos, busca liberar a la sociedad de un mal que parece amenazar con la destrucci&oacute;n del orden social.<\/p>\n<p>Pese a las grandes diferencias que guardan entre s&iacute;, el Sida y las otrora &ldquo;enfermedades ven&eacute;reas&rdquo; son cada una a su modo asociadas con personas a quienes se atribuye una vida sexual desordenada. Los significados sociales y culturales que construyen la experiencia social de la enfermedad y las legislaciones orientadas a detener su expansi&oacute;n revelan notables permanencias a lo largo de m&aacute;s de cien a&ntilde;os, afirma la antrop&oacute;loga Claudia Rivera Amarillo. No obstante su popularidad, ninguna de estas medidas ha demostrado ser efectiva en el control de enfermedades asociadas al sexo, aunque s&iacute; han contribuido a la estigmatizaci&oacute;n y discriminaci&oacute;n de grupos como las personas negras, las prostitutas y los hombres homosexuales, se&ntilde;ala.<\/p>\n<p>En su disertaci&oacute;n de maestr&iacute;a en Historia Social de la Universidad Federal de R&iacute;o de Janeiro, Rivera Amarillo se aproxima a la lucha antiven&eacute;rea en R&iacute;o de Janeiro entre 1940 y 1965, en un momento de importantes transformaciones relacionadas con la p&eacute;rdida de legitimidad de la eugenesia y la aparici&oacute;n de medicamentos como la penicilina.<\/p>\n<p>En entrevista con el CLAM, la investigadora colombiana habla del impacto de la lucha antiven&eacute;rea en la regulaci&oacute;n de la sexualidad y reflexiona en torno a su legado en el combate actual de la epidemia del VIH\/Sida.<\/p>\n<p><b>&iquest;C&oacute;mo se desarroll&oacute; la lucha antiven&eacute;rea en R&iacute;o de Janeiro entre los a&ntilde;os 40 y 60?<\/b><\/p>\n<p>La lucha antiven&eacute;rea de estas dos d&eacute;cadas estuvo marcada por transformaciones muy profundas; principalmente por la producci&oacute;n de la penicilina a gran escala y la consolidaci&oacute;n de la industria farmac&eacute;utica. Estos cambios se dieron en un momento en el cual las enfermedades ven&eacute;reas estaban recibiendo una gran atenci&oacute;n por parte de los gobiernos y de los sistemas m&eacute;dicos en todo el mundo, siendo consideradas como una gran amenaza para las poblaciones. La lucha antiven&eacute;rea aliment&oacute;, junto con otras especialidades y pr&aacute;cticas m&eacute;dicas, la construcci&oacute;n de redes globales que tendr&iacute;an como punto &aacute;lgido la creaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud en 1948 y, a trav&eacute;s de ella, la definici&oacute;n de protocolos de investigaci&oacute;n, de atenci&oacute;n y de pol&iacute;ticas en salud de car&aacute;cter global.<\/p>\n<p>Si bien estos cambios fueron de gran envergadura, muchas de las antiguas estrategias y pr&aacute;cticas de intervenci&oacute;n de las enfermedades ven&eacute;reas persistieron. Como han se&ntilde;alado varios investigadores, antes de la d&eacute;cada de 1940 los discursos de car&aacute;cter eugen&eacute;sico primaban no solamente en el &aacute;rea de la salud o en el combate de las enfermedades ven&eacute;reas sino tambi&eacute;n en las ciencias sociales, en la pedagog&iacute;a, en la pol&iacute;tica, en los marcos jur&iacute;dicos y legales, permeando la vida de las naciones. Desde la definici&oacute;n misma de identidades nacionales hasta las pr&aacute;cticas profesionales destinadas a la intervenci&oacute;n de las sociedades, de ese modo los sectores de la poblaci&oacute;n que no se ajustaban a aquellos ideales eran criminalizados. En el Brasil, en particular, se dice que existi&oacute; una eugenesia de caracter&iacute;sticas singulares, bajo una forma &ldquo;m&aacute;s suave&rdquo;, si cabe la expresi&oacute;n, pues no se promulgaron leyes que regularan el ingreso de extranjeros provenientes de Am&eacute;rica Latina y de &Aacute;frica, como ocurri&oacute; en pa&iacute;ses de Europa y en Estados Unidos, donde denotan la fuerza de la idea de la degeneraci&oacute;n de la raza.<\/p>\n<p>En Brasil, inversamente, se dio un cierto valor al mestizaje. Con respecto a la s&iacute;filis, como indica S&eacute;rgio Carrara, algunos m&eacute;dicos afirmaron antes de 1940 que aquella que se transmit&iacute;a en suelo brasile&ntilde;o era m&aacute;s suave que la europea, llegando a asegurar en algunos casos que ten&iacute;a una menor tasa de mortalidad. Durante mi investigaci&oacute;n encontr&eacute; que con la unificaci&oacute;n de criterios diagn&oacute;sticos que comienza en la d&eacute;cada de 1940 esta preocupaci&oacute;n por la intensidad de la enfermedad desapareci&oacute; r&aacute;pidamente. La estandarizaci&oacute;n de las pruebas elimin&oacute; ese criterio e hizo que perdiera importancia esa benevolencia atribuida a la s&iacute;filis de Brasil.<\/p>\n<p><b>&iquest;Qu&eacute; vigencia tuvo el eugenismo en ese per&iacute;odo? <\/b><\/p>\n<p>La Segunda Guerra Mundial y el rechazo a los horrores del nazismo sellaron el destino de los discursos eugen&eacute;sicos. Pero una parte de las pr&aacute;cticas y significados discriminatorios, que naturalizaban diferencias sociales situ&aacute;ndolas en la biolog&iacute;a de los individuos permanecieron: mientras que en los medios escritos muchos se pronunciaron en contra de la eugenesia utilizando con frecuencia un lenguaje aparentemente igualitario, en la pr&aacute;ctica se manten&iacute;an y aun se fortalec&iacute;an algunas de las desigualdades que eran criticadas, en parte por la aparici&oacute;n del mercado farmac&eacute;utico, en parte por la utilizaci&oacute;n de las viejas t&eacute;cnicas segregacionistas. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en que las prostitutas, consideradas culpables de la epidemia, fueran a&uacute;n a mediados de siglo y despu&eacute;s el grupo mayormente intervenido por los sifil&oacute;grafos, que dejaban de lado otros sectores, a pesar de que las cifras que ellos mismos presentaban indicaban que las enfermedades ven&eacute;reas estaban presentes en todos los grupos sociales y, para el asombro de algunos, la gente parec&iacute;a estar menos avergonzada de la existencia de estas enfermedades en casa de lo que cab&iacute;a esperar.<\/p>\n<p>Esas permanencias son visibles tambi&eacute;n en los art&iacute;culos de divulgaci&oacute;n de resultados de investigaci&oacute;n sobre medicamentos, donde es notorio que el primer criterio clasificatorio de los sujetos con quienes se experimenta es el color de la piel, aunque los resultados indicaran que &eacute;ste no era un par&aacute;metro significativo.<\/p>\n<p><b>En su opini&oacute;n, &iquest;cu&aacute;l es el legado de la sifilograf&iacute;a y de la lucha antiven&eacute;rea en el combate actual de enfermedades asociadas al sexo? &iquest;De qu&eacute; modo cree que influy&oacute; el modo de ver y regular la sexualidad?<\/b><\/p>\n<p>A mediados de siglo, ante la aparici&oacute;n de una cura sin precedentes en la historia de estas enfermedades, los sifil&oacute;grafos se dispusieron a evaluar las estrategias preventivas y terap&eacute;uticas del pasado. El autocontrol, la moralizaci&oacute;n de las costumbres, la separaci&oacute;n de las personas de sexualidad dudosa, la creaci&oacute;n de tipos penales como el delito de contagio ven&eacute;reo, la notificaci&oacute;n obligatoria del contagio de enfermedades ven&eacute;reas o la realizaci&oacute;n obligatoria de ex&aacute;menes, que ocupaban los primeros lugares en las listas de tareas de los especialistas, debieron cambiar. La emergencia de una cura para las enfermedades con las que se hab&iacute;a aterrorizado a la poblaci&oacute;n hizo que el miedo a la enfermedad y a la degeneraci&oacute;n dejara r&aacute;pidamente de ser una buena estrategia. La amenaza se demostraba in&uacute;til ante la poderosa penicilina. Junto con los anticonceptivos, los antibi&oacute;ticos contribuyeron a que el miedo al sexo, que en las d&eacute;cadas anteriores fue un elemento central de todas las campa&ntilde;as, comenzara a desaparecer a la par con la especialidad m&eacute;dica, pues la sifilograf&iacute;a, la sifilolog&iacute;a y la venereolog&iacute;a dejaron de existir en 1965.<\/p>\n<p>En el horizonte parec&iacute;a dibujarse una sexualidad sin miedo. Por eso, para entender y controlar el instinto sexual, el deseo y el placer, los m&eacute;dicos deb&iacute;an valerse de otros medios, lo cual hizo que la medicalizaci&oacute;n de la sexualidad se transformarse. Podr&iacute;a decirse que la lucha antiven&eacute;rea contribuy&oacute; tambi&eacute;n a que la medicina enfocada en el placer tuviese una cierta acogida, pues la contraparte miedosa se esfumaba con los antibi&oacute;ticos y los anticonceptivos. Si bien esa medicina del placer no fue inventada en esa &eacute;poca, su florecimiento fue posible en gran parte por la debilitaci&oacute;n del miedo. Adem&aacute;s de ello, otras disciplinas como la endocrinolog&iacute;a comenzaban a ganar espacio en la literatura especializada en el sexo, dando paso a otro tipo de discursos, a otras ret&oacute;ricas y a otros estilos de escritura, diversificando las formas de hablar sobre el sexo, aunque no necesariamente sus significados. Es como si la sexualidad se regulara no solamente en lo visible, sino tambi&eacute;n en un nivel microsc&oacute;pico.<\/p>\n<p><b>&iquest;Qu&eacute; otras &aacute;reas de la vida social fueron afectadas por la aparici&oacute;n de la penicilina y el desarrollo de una industria farmac&eacute;utica asociada? <\/b><\/p>\n<p>El primer nivel afectado por la producci&oacute;n en masa de la penicilina, iniciada despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, fue el de las relaciones m&eacute;dico-paciente en su sentido m&aacute;s literal. A este respecto podemos decir que la comercializaci&oacute;n de la penicilina permiti&oacute; en muchos casos cambiar un intermediario por otro, al reemplazar al m&eacute;dico por el boticario y el tratamiento prolongado realizado por especialistas por una &uacute;nica inyecci&oacute;n. De este modo se pod&iacute;a acceder a una cura barata y r&aacute;pida sin tener que revelar a un m&eacute;dico su condici&oacute;n, pudiendo de este modo ahorrarse el sonrojo y la consulta. El miedo y la verg&uuml;enza que mediaban esta relaci&oacute;n entre especialista y enfermo pod&iacute;an ser suprimidos al eliminar el acto mismo de visitar al especialista y confesar la enfermedad, incluso evitando otros mecanismos de regulaci&oacute;n como la notificaci&oacute;n obligatoria. As&iacute;, no solamente el m&eacute;dico quedaba excluido, sino tambi&eacute;n los dem&aacute;s personajes relacionados con la criminalizaci&oacute;n de los enfermos. Confesar pr&aacute;cticas riesgosas y vergonzosas se hac&iacute;a innecesario.<\/p>\n<p>De este modo, la penicilina marc&oacute; el regreso de la privacidad a una enfermedad considerada como un grave problema p&uacute;blico. Eso no significa que la experiencia de la enfermedad ven&eacute;rea fuera privada; por el contrario, hay una cantidad de circuitos de car&aacute;cter p&uacute;blico que est&aacute;n siempre envueltos en estas enfermedades, siendo el sistema m&eacute;dico apenas el primero de ellos. Como dec&iacute;a al comienzo, tambi&eacute;n el sistema educativo, el cient&iacute;fico-investigativo, el judicial y policial, el gobierno, la religi&oacute;n y en tiempos relativamente recientes los medios de comunicaci&oacute;n, todos ellos intervinieron y produjeron saber sobre las enfermedades ven&eacute;reas. Lo que quiero decir con esta vuelta de la privacidad o al menos de una parte de ella es que una persona contagiada en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta pod&iacute;a en alg&uacute;n momento darse el lujo de curarse guardando el secreto de su contagio.<\/p>\n<p><b>&iquest;Y el lado p&uacute;blico de la enfermedad? <\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"\/uploads\/imagem\/Tribi.jpg\" width=\"187\" height=\"300\" vspace=\"5\" hspace=\"5\" align=\"left\" alt=\"\" \/>La publicidad de los medicamentos tambi&eacute;n refleja estos cambios. En las revistas brasile&ntilde;as de dermatolog&iacute;a, a comienzos de los a&ntilde;os 1940, la publicidad de los medicamentos contra las enfermedades ven&eacute;reas ten&iacute;a, por una parte, recomendaciones de especialistas famosos en el campo, adem&aacute;s de im&aacute;genes como un esqueleto vestido de mujer sosteniendo una flor entre los dientes, para referirse a estas enfermedades. Ya para los a&ntilde;os 1960, se puede ver en la publicidad de los nuevos medicamentos im&aacute;genes microsc&oacute;picas de las bacterias siendo derrotadas por los sueros antibi&oacute;ticos, o de los avanzados aparatos utilizados en los laboratorios del llamado primer mundo, lo que resalta los cambios ocurridos a ra&iacute;z de la entrada de los laboratorios. El &eacute;nfasis estaba en el car&aacute;cter m&aacute;s &ldquo;cient&iacute;fico&rdquo; de los nuevos tratamientos.<\/p>\n<p><b>&hellip; Y su lado industrial. <\/b><\/p>\n<p>En lo que se refiere a la producci&oacute;n de los antibi&oacute;ticos se ven diferencias interesantes. Mientras que en Estados Unidos y Europa occidental el descubrimiento de los antibi&oacute;ticos gener&oacute; alianzas entre universidades, sectores gubernamentales e industrias de medicamentos, en otros pa&iacute;ses se ven reestructuraciones de esas alianzas. En el caso de Brasil, y seg&uacute;n lo muestran las fuentes tambi&eacute;n en otros pa&iacute;ses latinoamericanos como Chile y Argentina, las alianzas entre laboratorios, gobiernos y mercados, tuvieron una distribuci&oacute;n diferente. Los bombardeos de los aliados, por poner un ejemplo, provocaron la salida en varios pa&iacute;ses de los grandes laboratorios alemanes, lo que sumado a la dificultad para adquirir los equipos para la producci&oacute;n de penicilina y a la poca financiaci&oacute;n gubernamental para la investigaci&oacute;n, llevaron a las instituciones locales a iniciar sus propias experimentaciones, desarrollar estrategias para la producci&oacute;n local de los medicamentos y a&uacute;n a proponer par&aacute;metros de experimentaci&oacute;n con algunas diferencias: los aparatos utilizados en el entonces Instituto Oswaldo Cruz eran de factura local, utilizando partes locales, con lo que las redes estrat&eacute;gicas para la producci&oacute;n de penicilina ten&iacute;an formas diferentes a las usadas en otras partes, reduciendo a la vez las cantidades del medicamento que estaban en capacidad de producir. Las limitadas reservas de penicilina llevaron a los investigadores en R&iacute;o de Janeiro a utilizar dosis inferiores a las empleadas en Estados Unidos, encontrando que se necesitaban menos cantidades y menores tiempos de tratamiento para tratar la s&iacute;filis.<\/p>\n<p><b>&iquest;Qu&eacute; nos puede decir sobre la comercializaci&oacute;n de medicamentos en esa etapa?<\/b><\/p>\n<p>En un nivel m&aacute;s amplio de las relaciones entre m&eacute;dico y paciente, la penicilina contribuy&oacute; con la aparici&oacute;n de un mercado farmac&eacute;utico y la transformaci&oacute;n de los pacientes en consumidores. No es que no existiera una comercializaci&oacute;n de medicamentos, pues esta era bastante antigua, sino que se desarroll&oacute; un &aacute;rea del mercado en t&eacute;rminos mundializados, dominado por unas cuantas compa&ntilde;&iacute;as multinacionales, compa&ntilde;&iacute;as con un tipo espec&iacute;fico de compradores que contribuyeron a conformar una clase de consumidores. Inclusive, como indica Nancy Tomes, aparecieron asociaciones de consumidores de medicamentos en defensa de sus derechos en pa&iacute;ses como Estados Unidos. Con la penicilina y otros antibi&oacute;ticos, la medicalizaci&oacute;n de los contagiados de enfermedades ven&eacute;reas, y probablemente la de muchos otros enfermos, pues la penicilina en sus inicios fue utilizada para tratar toda clase de enfermedades, se rigi&oacute; por las normas del mercado en su acepci&oacute;n m&aacute;s simple. En el caso  de los tratamientos antibi&oacute;ticos contra las enfermedades ven&eacute;reas se podr&iacute;a hablar tambi&eacute;n de un mercado emergente de medicamentos para el sexo, para su disfrute, donde entrar&iacute;an los anticonceptivos y ya en un per&iacute;odo m&aacute;s reciente los medicamentos contra la disfunci&oacute;n er&eacute;ctil, los tratamientos de hormonas para aumentar el deseo sexual, etc&eacute;tera. De este modo, la industria farmac&eacute;utica y el circuito m&eacute;dico-econ&oacute;mico en el que se conecta gener&oacute; nuevas sujeciones y nuevas resistencias.<\/p>\n<p><b>En su trabajo analiza la asociaci&oacute;n entre enfermedades de transmisi&oacute;n sexual y grupos determinados, como personas negras y mujeres prostitutas, y se&ntilde;ala c&oacute;mo entre las d&eacute;cadas de 1950 y 1960 se vincul&oacute; la homosexualidad masculina con el contagio ven&eacute;reo. &iquest;Qu&eacute; elementos operaron en la definici&oacute;n m&eacute;dica de &quot;sujetos contagiantes&quot;?<\/b><\/p>\n<p>La asociaci&oacute;n entre enfermedades ven&eacute;reas, personas negras y prostituci&oacute;n, que se evidencia en las estrategias de combate a estas enfermedades a mediados de siglo, viene de las formas en que se representaba la sexualidad de estos grupos de personas. Estas representaciones proven&iacute;an, entre otras cosas, de los preceptos de la eugenesia. El miedo a la degeneraci&oacute;n de las razas y de la sociedad hab&iacute;a servido en aquel entonces para justificar la intervenci&oacute;n m&eacute;dica y en muchos casos policial sobre las poblaciones que se consideraban degeneradas o focos potenciales de la tal degeneraci&oacute;n. Esto lo muestran varios investigadores como Alain Corbin para el caso de Francia comenzando el siglo XX y Judith Walkowitz en la Inglaterra victoriana. En el caso de Brasil, entre otros, S&eacute;rgio Carrara para los primeros a&ntilde;os del siglo XX y la historiadora Ju&ccedil;ara Leite, que hace algunas referencias a la medicalizaci&oacute;n de las prostitutas en R&iacute;o de Janeiro a mediados del siglo XX. Lo que muestran las fuentes acerca de la prostituci&oacute;n y la intervenci&oacute;n m&eacute;dica es que las prostitutas eran tratadas como el origen mismo de las enfermedades ven&eacute;reas, sin hacer alusi&oacute;n a la forma en que ellas se contagiaban, por lo cual en muchos casos tratarlas a ellas era el punto central de la profilaxia de estas enfermedades. A trav&eacute;s del control del cuerpo de las prostitutas, se pretend&iacute;a controlar la sexualidad de los hombres que a ellas acud&iacute;an, que ven&iacute;an a ser el elemento m&oacute;vil del contagio pues eran quienes transportaban la enfermedad de la cama de la mujer promiscua a la de la esposa fiel, y con ella, a los hijos e hijas que la heredaban. Es interesante ver que a trav&eacute;s de la prostituci&oacute;n aparece tambi&eacute;n la homosexualidad masculina en escena y las pr&aacute;cticas homoer&oacute;ticas comienzan a ser tema de discusi&oacute;n entre los m&eacute;dicos dedicados al tratamiento de las enfermedades ven&eacute;reas.<\/p>\n<p>No es que la homosexualidad masculina estuviese ausente de las publicaciones m&eacute;dicas en Brasil y otros pa&iacute;ses. De hecho, las pr&aacute;cticas homoer&oacute;ticas entre hombres ya hab&iacute;an cobrado varias p&aacute;ginas de las publicaciones especializadas; en el caso brasile&ntilde;o, en los a&ntilde;os 1920 hasta 1950 varios debates en torno a la homosexualidad masculina, su origen y sus caracter&iacute;sticas hab&iacute;an tenido lugar. Hab&iacute;an sido tratados como una muestra de la tan temida degeneraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, y su deseo hab&iacute;a sido ya en estas d&eacute;cadas inculpado de los &iacute;ndices de criminalidad en las ciudades, como recuerda el famoso caso de Febr&ocirc;nio Indio do Brasil, estudiado por importantes investigadores como Carrara y Peter Fry. Ya entonces se hab&iacute;a discutido extensamente acerca de las causas de la homosexualidad, habl&aacute;ndose de psicoan&aacute;lisis, hormonas, biolog&iacute;as. Instituciones como la Marina y el Ej&eacute;rcito hab&iacute;an hecho patente su preocupaci&oacute;n por las pr&aacute;cticas sexuales entre sus integrantes buscando alg&uacute;n remedio para lo que ellos consideraban una perversi&oacute;n en la misma &eacute;poca en que los sifil&oacute;grafos trabajaban en el combate a las enfermedades ven&eacute;reas.<\/p>\n<p>Al revisar por ejemplo los <i>Arquivos de Medicina Naval<\/i> de mediados de siglo llama la atenci&oacute;n que respecto a la s&iacute;filis y la gonorrea, las enfermedades ven&eacute;reas de mayor presencia entre los cuerpos armados, no se encuentra menci&oacute;n alguna a la homosexualidad, pues los altos &iacute;ndices de contagio bien podr&iacute;an haber sido utilizados como un medio para culpabilizar y medicalizar a&uacute;n m&aacute;s las pr&aacute;cticas homoer&oacute;ticas. Finalmente un m&eacute;dico ingl&eacute;s estableci&oacute; que exist&iacute;a una asociaci&oacute;n entre estas pr&aacute;cticas y el contagio de s&iacute;filis ya a mediados de la d&eacute;cada de 1950, coincidiendo con un repunte de las cifras en todo el mundo en un momento en que se la daba por derrotada por la penicilina. En Brasil no encontr&eacute; ninguna asociaci&oacute;n entre pr&aacute;cticas sexuales entre hombres y enfermedades ven&eacute;reas hasta 1965, fecha de cierre de mi investigaci&oacute;n por ser el a&ntilde;o en que desapareci&oacute; la sifilograf&iacute;a. Lo que dicen estos m&eacute;dicos es una mezcla de los argumentos usados en los a&ntilde;os 1920 y lo que se afirmaba en las publicaciones inglesas sobre la &ldquo;cuestionable conducta sexual de los acomodados j&oacute;venes de la posguerra&rdquo;, que no conocieron las privaciones de sus padres. Es una mezcla curiosa, ya que la situaci&oacute;n de los j&oacute;venes brasile&ntilde;os era bien diferente: la situaci&oacute;n econ&oacute;mica no era comparable y la dictadura militar estaba comenzando.<\/p>\n<p><b>Usted se&ntilde;ala varias similitudes entre la lucha contra la s&iacute;filis y el combate actual a la epidemia del Sida. &iquest;Qu&eacute; elementos comunes destacar&iacute;a en el combate de estas enfermedades y la representaci&oacute;n social de las personas enfermas?<\/b><\/p>\n<p>Creo que el VIH hered&oacute; muchas cosas de la lucha antiven&eacute;rea en general, no solo de la s&iacute;filis, pues la gonorrea y el linfogranuloma ven&eacute;reo tambi&eacute;n aparec&iacute;an frecuentemente. Lo que encontr&eacute; en la literatura sobre el tema en revistas m&eacute;dicas norteamericanas, europeas y suramericanas de las d&eacute;cadas de 1950 y 1960 es muy similar a lo que aparecer&iacute;a a mediados de la d&eacute;cada de 1980 con las primeras publicaciones sobre el Sida. Para los m&eacute;dicos, la s&iacute;filis y el Sida resultaban semejantes pues se trataba de enfermedades con largos per&iacute;odos de latencia y produc&iacute;an entre sus s&iacute;ntomas lesiones cut&aacute;neas, sifilomas en el caso de la primera y sarcomas de Kaposi en la segunda. Adem&aacute;s, la intervenci&oacute;n de estas enfermedades se desarroll&oacute; m&aacute;s intensamente entre personas a las cuales se les atribu&iacute;a una vida sexual desordenada.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/uploads\/imagem\/Se_busca.jpg\" width=\"256\" height=\"300\" vspace=\"5\" hspace=\"5\" align=\"right\" alt=\"\" \/>Cabe recordar que los primeros casos de VIH no fueron directamente reconocidos por los m&eacute;dicos como enfermedades de transmisi&oacute;n sexual; me vienen a la memoria la biograf&iacute;a de Eribon y el libro de Guibert sobre Foucault, quien estuvo en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os aislado en La Piti&eacute;-Salp&ecirc;tri&egrave;re pues se desconoc&iacute;a a&uacute;n si la suya era una enfermedad contagiosa. Poco despu&eacute;s har&iacute;an la asociaci&oacute;n entre las pr&aacute;cticas homoer&oacute;ticas entre hombres y la transmisi&oacute;n de esta enfermedad, mortal y temible entonces como lo fue la s&iacute;filis unas d&eacute;cadas atr&aacute;s. Las formas de representar la homosexualidad masculina, la promiscuidad y la perversi&oacute;n que se le atribuyen resultaron ser un notorio punto de anclaje entre la s&iacute;filis y el Sida, mostrando la supervivencia de estrategias tan viejas como la segregaci&oacute;n de poblaciones y la criminalizaci&oacute;n de los enfermos. El miedo al sexo reapareci&oacute; con el Sida, y a&uacute;n hoy hace parte de la forma en que experimentamos esta enfermedad. Hoy, como hace cien a&ntilde;os, en algunos pa&iacute;ses se est&aacute; haciendo del contagio un delito. Por otro lado, se proh&iacute;be a determinadas poblaciones que donen sangre y en algunos lugares la notificaci&oacute;n de la enfermedad, que en principio busca facilitar la vigilancia epidemiol&oacute;gica, vulnera el derecho a la privacidad a trav&eacute;s del se&ntilde;alamiento. Como si no hubi&eacute;semos aprendido nada de un siglo de errores, de discriminaci&oacute;n, de miedo.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; la sifilograf&iacute;a aparezca en una primera mirada como un fracaso, como una especialidad m&eacute;dica fundada en un conocimiento rudimentario y cuestionable sobre las enfermedades y sobre el mundo microbiol&oacute;gico que habr&iacute;a de ser superada por una era de descubrimientos cient&iacute;ficos de grandes dimensiones como fue, indudablemente, la penicilina. Pero la permanencia de sus m&eacute;todos y de los significados sociales y culturales con los que se construye la experiencia social de una enfermedad, y c&oacute;mo estos pasan a hacer parte de la experiencia de otra con la que tiene pocas similitudes y tantas diferencias, dan cuenta no de una derrota, sino de su fuerza y del gran trabajo que tendremos que hacer para transformarla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El miedo ha sustentado durante m\u00e1s de cien a\u00f1os las luchas contra las enfermedades de transmisi\u00f3n sexual. 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