{"id":1474,"date":"2013-08-22T00:00:00","date_gmt":"2013-08-22T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.fw2web.com.br\/es\/2013\/08\/22\/mujeres-y-violencia-politica\/"},"modified":"2013-08-22T00:00:00","modified_gmt":"2013-08-22T03:00:00","slug":"mujeres-y-violencia-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/mujeres-y-violencia-politica\/1474\/","title":{"rendered":"MUJERES Y VIOLENCIA POL\u00cdTICA"},"content":{"rendered":"<p>En Bolivia, como en otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, la violencia pol&iacute;tica contra las mujeres se ha convertido en un grave contrapeso a los avances en materia de equidad de g&eacute;nero y acceso al poder pol&iacute;tico. Abusos, amenazas, hostigamiento, agresiones f&iacute;sicas, psicol&oacute;gicas, sexuales e incluso secuestros para obligarlas a dimitir de sus cargos forman parte de un repertorio de pr&aacute;cticas que buscan reforzar la esfera p&uacute;blica como dominio masculino y trasladar a ella las relaciones de subordinaci&oacute;n entre hombres y mujeres.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia Rojas Valverde, que se desempe&ntilde;a en Bolivia como consultora en g&eacute;nero y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas locales de la Federaci&oacute;n Canadiense de Municipios, ha investigado estas formas de violencia que, si bien no son nuevas, han adquirido visibilidad s&oacute;lo recientemente. En entrevista con el CLAM, habla sobre estas formas de violencia, los esfuerzos del Estado boliviano para hacerle frente y otros aspectos que obstaculizan el ejercicio pleno del derecho a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres.<\/p>\n<p><b>&iquest;De qu&eacute; formas se expresa la violencia pol&iacute;tica contra las mujeres en Bolivia? <\/b><\/p>\n<p>Bolivia, cuenta con 10.426.154 habitantes, de los cuales el 50,1% son mujeres, siendo una de sus caracter&iacute;sticas m&aacute;s importantes la diversidad &eacute;tnica y cultural en una poblaci&oacute;n predominantemente ind&iacute;gena y mestiza. Actualmente Bolivia se organiza territorialmente en departamentos, provincias, municipios y territorios ind&iacute;gena originario campesinos.<\/p>\n<p>En este escenario se observa que las mujeres en Bolivia todav&iacute;a se desenvuelven en un marco patriarcal que incide en: i) menor acceso, permanencia y t&eacute;rmino en todos los niveles del sistema educativo; ii) precaria atenci&oacute;n de salud, con una tasa de mortalidad materna elevada con relaci&oacute;n al resto del continente; iii) menores ingresos econ&oacute;micos por desempe&ntilde;arse fundamentalmente en bolsones de empleo informal. En lo que respecta a la situaci&oacute;n pol&iacute;tica de la mujer, despu&eacute;s de un largo proceso, &eacute;sta ha sido fortalecida con la inclusi&oacute;n de criterios de equidad, paridad y alternancia en la normativa electoral boliviana, situaci&oacute;n que ha permitido una creciente participaci&oacute;n de mujeres en los diferentes niveles del Estado. Sin embargo, estos avances han tra&iacute;do consigo nuevos problemas y desaf&iacute;os, como el <a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/ES\/destaque\/conteudo.asp?cod=10993\">acoso y violencia pol&iacute;tica contra las mujeres<\/a>.<\/p>\n<p>En el a&ntilde;o 2009 se identific&oacute; el primer caso. Una indagaci&oacute;n detallada mostr&oacute; que en el periodo comprendido entre 2000 y 2009, 249 concejalas y alcaldesas hicieron denuncias por acoso o violencia pol&iacute;tica, lo que representa un promedio aproximado de 28 casos por a&ntilde;o. Los principales actos denunciados est&aacute;n relacionados con el uso de la fuerza para obligar a las mujeres autoridades electas a suscribir todo tipo de documentos o avalar decisiones contrarias a su voluntad (41,37% de los casos); acciones destinadas a restringir o impedir el cumplimiento efectivo de sus funciones o atribuciones (30,12%); y actos de discriminaci&oacute;n por razones de condici&oacute;n social, cultural, racial, etc., que son la tercera causa de denuncia (16,47%). &Eacute;ste registro ha permitido realizar una clasificaci&oacute;n de actos de acoso o violencia pol&iacute;tica, que sirvi&oacute; a su vez como insumo para la tipolog&iacute;a establecida en la Ley 243 Contra el Acoso y Violencia Pol&iacute;tica Hacia las Mujeres aprobada en mayo de 2012, luego de que quedaran impunes cientos de casos.<\/p>\n<p>Los casos denunciados y la experiencia en este tema nos muestran que las v&iacute;ctimas no son solo mujeres en ejercicio de la funci&oacute;n p&uacute;blica, sino que estos actos suelen alcanzar tambi&eacute;n a su entorno familiar. De las experiencias de acoso y violencia pol&iacute;tica identificadas se puede inferir que pervive una cultura patriarcal en el &aacute;mbito p&uacute;blico, que no solamente se encuentra enraizada en los hombres, sino que tambi&eacute;n es practicada por algunas mujeres, que reconocen o justifican este tipo de comportamientos. Esta situaci&oacute;n puede atribuirse a una ense&ntilde;anza que viene desde la propia familia, donde se relega a la mujer a un rol secundario y se le otorgan escasas posibilidades de acceder a espacios de decisi&oacute;n.<\/p>\n<p><b>Sin embargo, Bolivia tiene uno de los marcos normativos m&aacute;s progresistas en Am&eacute;rica Latina en materia de derechos de las mujeres, incluido el derecho a la participaci&oacute;n y paridad pol&iacute;tica, y ha desarrollado varias acciones para combatir esta forma de violencia&hellip;<\/b><\/p>\n<p>S&iacute;. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os se impuls&oacute; la aprobaci&oacute;n de Ley Contra el Acoso y Violencia Pol&iacute;tica Hacia las Mujeres, para lo cual se desarroll&oacute; una estrategia orientada a la conformaci&oacute;n de alianzas con otras instituciones interesadas en la tem&aacute;tica, con quienes se llev&oacute; a cabo un trabajo de incidencia pol&iacute;tica. Una cualidad de esta norma es que no limita su aplicaci&oacute;n a mujeres en cargos electivos, sino que ampl&iacute;a su alcance a mujeres designadas o en el ejercicio de la funci&oacute;n pol&iacute;tica p&uacute;blica.<\/p>\n<p>Sin embargo, quedan pendiente por implementar unas tareas definidas por la propia ley, que son: i) su reglamentaci&oacute;n a cargo del &Oacute;rgano Electoral Plurinacional; ii) incorporar en estatutos y reglamentos internos de las organizaciones pol&iacute;ticas y sociales disposiciones referidas a la prevenci&oacute;n, atenci&oacute;n y sanci&oacute;n de los actos de acoso y violencia pol&iacute;tica hacia las mujeres, as&iacute; como la incorporaci&oacute;n de disposiciones espec&iacute;ficas que promuevan y garanticen la participaci&oacute;n pol&iacute;tica en igualdad de condiciones entre mujeres y hombres y; iii) modificar reglamentos internos, de personal, disciplinarios y los de instituciones p&uacute;blicas.<\/p>\n<p>De manera complementaria a este proceso se dise&ntilde;&oacute; un protocolo para la atenci&oacute;n de casos, que ha sido pensado como ruta de atenci&oacute;n sobre los procedimientos que deben seguir los funcionarios de instituciones p&uacute;blicas en general y, en particular, los funcionarios del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y los Tribunales Electorales Departamentales (TED), instancias responsables de atender y resolver las denuncias presentadas en la v&iacute;a administrativa por faltas electorales, cuando se presenten denuncias de acoso o violencia pol&iacute;tica.<\/p>\n<p>Para hacer efectivo el dise&ntilde;o del protocolo se defini&oacute; una estrategia conjunta entre el Tribunal Supremo Electoral y la Asociaci&oacute;n de Concejalas de Bolivia (ACOBOL), con el apoyo de ONU Mujeres, que contempl&oacute; acciones de sensibilizaci&oacute;n, capacitaci&oacute;n y validaci&oacute;n del mismo. Se hicieron talleres departamentales en los que participaron concejalas municipales y funcionarios de los Tribunales Electorales Departamentales. Los resultados de &eacute;ste proceso fueron validados en un Taller Nacional Electoral de G&eacute;nero e Interculturalidad, donde se presentaron los resultados del trabajo desarrollado. Esto permiti&oacute; acercar a mujeres concejalas y autoridades y t&eacute;cnicos\/as electorales para que los &uacute;ltimos asumieran conciencia de la dimensi&oacute;n de la problem&aacute;tica en el &aacute;mbito municipal.<\/p>\n<p>Por otro lado, como elemento transversal de todo el proceso, se ha realizado un trabajo permanente y sostenido de Empoderamiento de Autoridades Locales y Nacionales, que contempl&oacute; la realizaci&oacute;n de encuentros departamentales de concejalas en todo el pa&iacute;s, debates con mujeres y senadoras y encuentros con organizaciones de base y organismos no gubernamentales. Uno de sus resultados m&aacute;s importantes fue la organizaci&oacute;n del Comit&eacute; Impulsor de los Derechos Pol&iacute;ticos de las Mujeres en el a&ntilde;o 2004, conformado por representantes de diferentes instituciones que trabajan en temas de g&eacute;nero, con quienes se avanz&oacute; en la sensibilizaci&oacute;n y empoderamiento de mujeres de diferentes instituciones p&uacute;blicas sobre la importancia de los temas de acoso y violencia pol&iacute;tica.<\/p>\n<p><b>Con la nueva Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, Bolivia se reconoci&oacute; como un Estado anti neoliberal, descolonizador, incluyente y garante de la autonom&iacute;a de los grupos excluidos. &iquest;Qu&eacute; lugar han ocupado los derechos de las mujeres en la construcci&oacute;n del nuevo Estado Plurinacional? <\/b><\/p>\n<p>En el caso de Bolivia, la sociedad transit&oacute; de una democracia representativa a una democracia con mayor participaci&oacute;n directa, comunitaria e intercultural de diferentes actores y actoras. El per&iacute;odo comprendido entre el 6 de diciembre de 2009 y el 4 de abril de 2010 fue definido por la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado (CPE) para que las bolivianas y bolivianos emitieran su voto y participaran en la elecci&oacute;n nacional de las y los representantes de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Presidente, Vicepresidente y otras autoridades. Para ello se establecieron las reglas del juego que regular&iacute;an el proceso: la CPE, la ley del r&eacute;gimen electoral transitorio (hoy ley del r&eacute;gimen electoral y ley del &oacute;rgano electoral), el reglamento para elecciones departamentales y municipales, el c&oacute;digo electoral, la ley de partidos pol&iacute;ticos y la ley de agrupaciones ciudadanas y pueblos ind&iacute;genas. Como un logro hist&oacute;rico de las mujeres se incluy&oacute; la igualdad de oportunidades y la equidad de g&eacute;nero en los art&iacute;culos 8 y 270 de la CPE.<\/p>\n<p>El nuevo contexto definido por la Constituci&oacute;n ha requerido de un trabajo que aten&uacute;e los potenciales conflictos que puedan surgir con la nueva institucionalidad. Se ha velado para que las transformaciones fueran gestionadas pac&iacute;ficamente dentro de marcos institucionales democr&aacute;ticos de respeto a las minor&iacute;as y de mayor inclusi&oacute;n de grupos tradicionalmente vulnerables y excluidos, entre ellos las mujeres. Sin embargo, uno de los grandes obst&aacute;culos para tal fin ha sido la disponibilidad de recursos econ&oacute;micos y oportunidades de participaci&oacute;n en los partidos pol&iacute;ticos.<\/p>\n<p>En Bolivia pr&oacute;ximamente se redactar&aacute; una nueva Ley de Organizaciones Pol&iacute;ticas (en remplazo de la anterior Ley de Partidos Pol&iacute;ticos) adecuada al texto constitucional. El nuevo proyecto de Ley de Organizaciones Pol&iacute;ticas establecer&aacute; el respeto a la equidad de g&eacute;nero en las elecciones internas que realicen los partidos pol&iacute;ticos para elegir a sus candidatos y candidatas. Ser&aacute; obligatorio el respeto de la equidad de g&eacute;nero en la designaci&oacute;n de candidatos y que el voto de militantes en los partidos pol&iacute;ticos tenga en cuenta la alternabilidad para los pr&oacute;ximos procesos electorales. Es decir que la democratizaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos podr&iacute;a dar un salto cualitativo, estrat&eacute;gico, pues se prev&eacute; que los militantes de las organizaciones pol&iacute;ticas elijan a sus candidatos y candidatas con base en determinados par&aacute;metros. Adem&aacute;s el Tribunal Supremo Electoral (TSE) impuso dos hitos para consolidar la normativa: que exista mayor participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a dentro de los partidos pol&iacute;ticos y que las organizaciones respondan a las necesidades de la poblaci&oacute;n con ofertas program&aacute;ticas. Elaborar&aacute;n reglamentos para ejecutar las elecciones internas en las contiendas pol&iacute;ticas, esperando que los partidos realicen sus elecciones internas d&aacute;ndole la claridad necesaria a la selecci&oacute;n. Las justas internas o primarias en los partidos son el mecanismo de elecci&oacute;n de candidatos y candidatas por parte de militantes. Estas modificaciones podr&iacute;an incentivar la participaci&oacute;n de las mujeres y contribuir a una mayor democratizaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos.<\/p>\n<p><b>&iquest;Qu&eacute; ha obstaculizado entonces la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres en condiciones de equidad? <\/b><\/p>\n<p>A partir del <a href=\"http:\/\/www.acobol.org.bo\/acobol\/images\/pronunciamiento_14082013.pdf\">hostigamiento que sufri&oacute; una Concejala por parte de una autoridad municipal<\/a>, en 1999 las concejalas y alcaldesas de Bolivia, con la perspectiva de defender sus intereses y derechos, fundamentalmente los pol&iacute;ticos, se organizaron y crearon la Asociaci&oacute;n de Concejalas de Bolivia (ACOBOL). Entre 2000 y 2001 se llev&oacute; a cabo una labor de denuncia, se analiz&oacute; la legislaci&oacute;n nacional y municipal en busca de art&iacute;culos que permitieran pedir un amparo legal para los casos de acoso y violencia pol&iacute;tica y al constatar su inexistencia, se propuso en 2001 la promulgaci&oacute;n de una ley contra el acoso pol&iacute;tico.<\/p>\n<p>En dicha revisi&oacute;n se detectaron varios vac&iacute;os en el &aacute;mbito normativo nacional que justificaron la importancia de esta iniciativa legislativa: el marco normativo vigente no contemplaba un cat&aacute;logo espec&iacute;fico de derechos pol&iacute;ticos de las mujeres; no exist&iacute;a una definici&oacute;n jur&iacute;dica del acoso y la violencia en raz&oacute;n de g&eacute;nero; las conductas de acoso y violencia contra las mujeres que ejercen cargos p&uacute;blicos no se encontraban tipificadas como infracciones o delitos en las normas que regulan la funci&oacute;n p&uacute;blica a nivel municipal, departamental o nacional; y la normativa relacionada no previa (ni prev&eacute; actualmente) mecanismos e instancias espec&iacute;ficas para la atenci&oacute;n, denuncia, tratamiento y resoluci&oacute;n de casos de acoso y violencia pol&iacute;tica en raz&oacute;n de g&eacute;nero.<\/p>\n<p>Estas limitaciones normativas pusieron al descubierto algunos problemas pr&aacute;cticos a la hora de combatir el acoso y violencia pol&iacute;tica en raz&oacute;n de g&eacute;nero: por un lado, no existen instancias p&uacute;blicas que registren y hagan seguimiento a los casos, y por otro, pese a que la mayor parte de conductas de acoso y violencia son tipificadas como delitos en el C&oacute;digo Penal (con penas m&iacute;nimas que en la mayor parte no implica privaci&oacute;n de libertad) ninguno de los casos denunciados ha concluido en sanci&oacute;n para el infractor o la restituci&oacute;n de los derechos de la v&iacute;ctima.<\/p>\n<p>Las mujeres que han sufrido acosos y agresiones que perjudican su participaci&oacute;n pol&iacute;tica, e incluso las llevan a renunciar, no encontraron una instancia que pueda asumir su defensa, debido a que al ser autoridades se encontraban en una situaci&oacute;n de desventaja en relaci&oacute;n a las ciudadanas comunes, sin que la ley contemplara alguna disposici&oacute;n al respecto. Del total de casos denunciados, 40% fueron derivados a instancias p&uacute;blicas de gobierno pero quedaron impunes. De estos, 32.4% no tuvieron ning&uacute;n tipo de respuesta y el 7,6% de las veces las instituciones se excusaron indicando no tener competencia en la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, cuando la queja se hizo en instancias municipales, no se cumpli&oacute; con el proceso administrativo interno previsto por la Ley de Municipalidades, que establece sanciones a las autoridades y, en caso de constituir delitos, los deriva a la justicia ordinaria.<\/p>\n<p><b>En su investigaci&oacute;n llama la atenci&oacute;n sobre el papel que desempe&ntilde;an la cultura pol&iacute;tica y una institucionalidad informal en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres, incluso m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito normativo&hellip;<\/b><\/p>\n<p>Los avances normativos que tienden a promover el acceso de la mujer en los cargos de representaci&oacute;n ciudadana en Bolivia se contradicen con los rasgos de la cultura pol&iacute;tica. Las mujeres que se presentan como candidatas o potenciales lideresas para ser electas y compiten con los hombres en la arena pol&iacute;tica por el acceso a los cargos de representaci&oacute;n, son v&iacute;ctimas de acoso y violencia por parte de otros hombres y de mujeres de sus propios partidos pol&iacute;ticos, por los l&iacute;deres de esos partidos y por otras organizaciones pol&iacute;ticas.<\/p>\n<p>Por lo tanto resulta clave analizar no solamente los avances normativos sino tambi&eacute;n las <i>pr&aacute;cticas asociadas a los procesos electorales<\/i> para determinar de qu&eacute; modo incentivan o desincentivan la participaci&oacute;n pol&iacute;tica femenina en Bolivia.<\/p>\n<p>Al respecto se observa que hasta hace poco no hubo una sola representante &ndash;l&iacute;der o acompa&ntilde;ante de f&oacute;rmula&ndash; de ning&uacute;n partido pol&iacute;tico, que se haya distinguido en la vida democr&aacute;tica boliviana, debido al monopolio del liderazgo por parte de los hombres o a la falta de experiencia de las mujeres.<\/p>\n<p>Es decir que la democracia en el seno de los partidos pol&iacute;ticos ha sido excluyente, insuficiente y discriminadora del g&eacute;nero femenino; adem&aacute;s de amedrentadora en t&eacute;rminos de informalidad partidaria. Por otro lado es importante resaltar que los partidos pol&iacute;ticos y las organizaciones pol&iacute;ticas que han logrado incluirlas en sus listas, usualmente lo han hecho como relleno. Esto se evidencia en la manipulaci&oacute;n e instrumentalizaci&oacute;n que sucede ante su falta de experiencia y conocimiento de lo pol&iacute;tico y la pol&iacute;tica; y en que no las asisten o entrenan para la gesti&oacute;n pol&iacute;tica o gubernamental. De este modo, mujeres que son identificadas en primera instancia como lideresas sobresalientes y que son convocadas a integrar listas electorales se convierten en presas f&aacute;ciles en &eacute;pocas electorales (antes, durante y despu&eacute;s de las mismas). Cuando son electas y est&aacute;n en ejercicio de su cargo, son enga&ntilde;adas, relegadas, invisibilizadas, maltratadas, manipuladas y violentadas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La inclusi\u00f3n de mujeres en la pol\u00edtica de la mano de la refundaci\u00f3n del Estado boliviano no consigue hacerse efectiva merced a un ambiente hostil y t\u00e1cticas violentas de sus pares partidarios. 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