{"id":1486,"date":"2013-11-13T00:00:00","date_gmt":"2013-11-13T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.fw2web.com.br\/es\/2013\/11\/13\/limites-de-la-regulacion\/"},"modified":"2013-11-13T00:00:00","modified_gmt":"2013-11-13T02:00:00","slug":"limites-de-la-regulacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/limites-de-la-regulacion\/1486\/","title":{"rendered":"L\u00edmites de la regulaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>En las pr&oacute;ximas semanas ser&aacute; debatido en la Asamblea Nacional francesaun proyecto de ley que busca sancionar con multas e incluso encarcelar a quienespaguen por la prestaci&oacute;n de servicios sexuales. La iniciativa sigue el ejemplo de pa&iacute;ses como Suecia, que con el fin de abolir la prostituci&oacute;n sin criminalizar a quienes la ejercen han implementado medidas similares. El proyecto franc&eacute;s ha revivido la vieja pol&eacute;mica entre quienes abogan por la prohibici&oacute;n de la prostituci&oacute;n, quienes defienden su abolici&oacute;n sin castigar a las prostitutas &ndash;consideradas con frecuencia v&iacute;ctimas de explotaci&oacute;n sexual &ndash; y quienes esgrimen que su reglamentaci&oacute;n es la &uacute;nica alternativa para garantizar los derechos de quienes la ejercen, motivo por el cual defienden que sea reconocida legamente como un trabajo con los mismos derechos y garant&iacute;as que cualquier otro.<\/p>\n<p>Si bien Suecia no es el primer pa&iacute;s abolicionista en contemplar la penalizaci&oacute;n de los clientes, ha sido considerado pioneroen desarrollarun modeloque ofrece adem&aacute;s asistencia social a las prostitutas que desean dejar de serlo y destinar recursos a campa&ntilde;as educativas sobre el tema. En ese pa&iacute;s, la prostituci&oacute;n es considerada una forma de violencia contra las mujeres. Lalegislaci&oacute;n sueca, vigente desde 1999, ha sido defendida por el gobierno aduciendo que ha contribuido a reducir a la mitad el n&uacute;mero de personas explotadas sexualmente y a disminuir tanto la prostituci&oacute;n callejera como la demanda de servicios sexuales.<a href=\"http:\/\/webs.uvigo.es\/pmayobre\/textos\/varios\/prostitucion_suecia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Seg&uacute;n el Instituto Oficial de Encuestas Sociales, la medida cuenta con amplio apoyo por parte de la poblaci&oacute;n: 8 de cada 10 suecos estar&iacute;an a favor de la misma<\/a>.<\/p>\n<p>Algunos cr&iacute;ticos de la norma han cuestionado los alcances atribuidosa la misma por considerar que las cifras no dan cuenta del debilitamiento del mercado sexual, sino de la transformaci&oacute;n del mismo. En su opini&oacute;n, los &lsquo;comerciantes&rsquo; se habr&iacute;an trasladado a otras latitudes o estar&iacute;an haciendo uso de tecnolog&iacute;as como la Internet y tel&eacute;fonos m&oacute;vilespara evadir el control legal. De este modo, en vezde mermar la prostituci&oacute;n, la legislaci&oacute;n habr&iacute;a contribuido a fortalecerlos circuitos clandestinos asociados a la misma.<\/p>\n<p>Pese a las cr&iacute;ticas, el llamado &lsquo;modelo sueco&rsquo; parece estar cobrando fuerza en otros pa&iacute;ses europeos, entre ellos Noruega, que penaliza incluso a los ciudadanos que consuman servicios sexuales fuera del pa&iacute;s, con el fin de atacar tambi&eacute;n el turismo sexual.Como en Suecia, sondeos estad&iacute;sticos han se&ntilde;alado que la medida goza de gran aceptaci&oacute;n en buena parte de la sociedad noruega.<\/p>\n<p>Las multas estipuladas por el proyecto franc&eacute;s podr&iacute;an alcanzar los 3000 euros e incluir privaci&oacute;n de la libertad hasta por seis meses en caso de reincidencia.&nbsp;<a href=\"http:\/\/es.euronews.com\/teletipos\/2186824-polemica-en-francia-ante-las-posibles-multas-a-los-clientes-de-prostitutas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">De acuerdo con una encuesta realizada por encargo del Ministerio de los Derechos de las Mujeres<\/a>, el 78% de los franceses no aprueba la sanci&oacute;n a los clientes de prostitutas, aunque la mayor&iacute;a de entrevistadosestar&iacute;a de acuerdo en emplear otro tipo de medidas como trabajos sociales para responsabilizarlos por las problem&aacute;ticas derivadas de este oficio en materia de derechos de las mujeres.<\/p>\n<p>En Am&eacute;rica Latina,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.flacsoandes.org\/relasedor\/index.php\/prostitucion\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">donde seg&uacute;n FLACSO Andes el n&uacute;mero de estados reglamentaristas aventajar&iacute;a por poco al de abolicionistas<\/a>, la propuesta suecaparece tener cierta resonanciaen sectores que ven en ellauna alternativa para acabar con el tr&aacute;fico de personas y la explotaci&oacute;n sexual, en contextos donde las medidas legales orientadas a tal fin no han surtido los efectos esperados. En Argentina, pa&iacute;s abolicionista que desde 2008 cuenta con una legislaci&oacute;n que penaliza la trata con&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/sociedad\/3-232762-2013-11-03.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">escasos resultados<\/a>, tramitan en el Congreso de la Naci&oacute;n dos proyectos de ley cuyo &eacute;nfasis es el consumo y no la oferta de servicios sexuales. Uno de ellos, propuesto por el senador An&iacute;bal Fern&aacute;ndez, busca penalizar &uacute;nicamente a los clientes de trata, mientras que el segundo, formulado por la diputada Marcela Rodr&iacute;guez y que cuenta con el apoyo de oficialistas y opositores, propone castigar con prisi&oacute;n&nbsp;<i>&ldquo;<a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/las12\/subnotas\/8351-845-2013-10-04.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">a quienes pagan por el uso sexual de una persona<\/a>&rdquo; .<\/i><\/p>\n<p>En estos y otros pa&iacute;ses, la discusi&oacute;n en torno al modo en que el estado debe responder a la prostituci&oacute;n ha cobrado nueva vigencia. En el seno del feminismo,cuestiones como los l&iacute;mites de la regulaci&oacute;n del estado en materia de sexualidad, el derecho a decidir libremente sobre el propio cuerpo, la mercantilizaci&oacute;n del sexo y la dominaci&oacute;n masculina, la victimizaci&oacute;n de las prostitutas y el reconocimiento de su agencia suscitan intensos debates que est&aacute;n lejos de ser zanjados.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/beatrizgimeno.es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Beatriz Gimeno<\/a>, escritora espa&ntilde;ola, analista pol&iacute;tica y activista feminista y lesbiana, autora de&nbsp;<i>La Prostituci&oacute;n<\/i>&nbsp;(2012, Ediciones Bellaterra), abord&oacute; estas cuestiones en entrevista con el CLAM.*<\/p>\n<p><b>Los argumentos sobre el tratamiento que deben dar los estados a la prostituci&oacute;n suelen ser clasificados en tres posturas: prohibicionismo, abolicionismo y regulacionismo. Pareciera que, pese al refinamiento del debate, dichas posturas han permanecido relativamente estables durante a&ntilde;os y que este asunto ha derivado en un&nbsp;<i>impasse<\/i>. &iquest;Se puede decir que en el seno del feminismo el debate sobre el tema se haya anquilosado?<\/b><\/p>\n<p>Para empezar yo descartar&iacute;a el prohibicionismo para no confundir. Dentro del feminismo nadie apoya el prohibicionismo. Dicha postura s&oacute;lo es apoyada por algunos grupos ultrareligiosos pero es ajena al debate social y pol&iacute;tico. En cuanto a las otras dos ahora creo que el abolicionismo s&iacute; que ha evolucionado, aunque no lo suficiente. Antes daba mucha importancia a la situaci&oacute;n de las prostitutas, a sus condiciones socioecon&oacute;micas, a su origen, a las razones de la entrada en la prostituci&oacute;n etc. Ahora, poco a poco, va abandonado esa cuesti&oacute;n para centrarse &uacute;nicamente en una cr&iacute;tica a la demanda.<\/p>\n<p>En cuanto al regulacionismo, creo que sigue anclado en una visi&oacute;n de la prostituci&oacute;n que no tiene en cuenta los cambios que se han producido en la sociedad y se niega a introducir la variable del poder en esta instituci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por mi parte creo que lo importante de la prostituci&oacute;n es que representa (y se representa como) un modelo (el modelo perfecto) de un determinado tipo de sexualidad y de relaciones de g&eacute;nero. La prostituci&oacute;n supone, para los hombres que la usan, la posibilidad de representar una masculinidad que se encuentra acosada en muchos aspectos de la vida cotidiana. Los hombres no buscan un orgasmo cuando hacen uso de la prostituci&oacute;n, sino que buscan una determinada relaci&oacute;n, no una relaci&oacute;n sexual cualquiera, sino una relaci&oacute;n traspasada por el poder y la desigualdad. Hoy d&iacute;a lo que define a la prostituci&oacute;n no es el sexo sino el poder y, sobre todo, la posibilidad de encarnar performativamente el rol sexual de g&eacute;nero masculino tradicional, as&iacute; como &ldquo;usar&rdquo; el rol sexual de g&eacute;nero femenino. Si no se entiende esto no se entiende la prostituci&oacute;n.<\/p>\n<p><b>&iquest;De qu&eacute; modoesta performance de g&eacute;nerose conecta con el mercado?<\/b><\/p>\n<p>La relaci&oacute;n entre oferta y demanda no es lineal ni simple. A medida que las masculinidades tradicionales se ven acosadas en la vida cotidiana por los avances del feminismo, los hombres que no son capaces de cambiar o de asumir estos cambios se encuentran sin sitio para poder ejercerlas. Ni en el &aacute;mbito laboral, ni en la familia, ni en el sexo, ni en la calle, estos hombres pueden ejercer una masculinidad sobre la que se ha construido su subjetividad. La prostituci&oacute;n, en ese sentido, es uno de los pocos espacios completamente libres de feminismo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo la prostituci&oacute;n pasa de ser una ocupaci&oacute;n o un trabajo de algunas mujeres, de un trabajo propio de mujeres pobres, a convertirse en una megaindustria globalizada que necesita incrementar la demanda para lo cual ofrece cada vez m&aacute;s mujeres y m&aacute;s j&oacute;venes, m&aacute;s desempoderadas, m&aacute;s cosificadas; son productos y no personas. Adem&aacute;s se infiltra en las empresas, en el mundo laboral, en cualquier espacio masculino para normalizar el uso prostitucional y para convertirlo simplemente en ocio masculino al alcance de cualquiera. A esto hay que a&ntilde;adir una sociedad en la que todo puede ser objeto de consumo: los &oacute;rganos o partes del cuerpo, los fluidos (la sangre, el semen&hellip;) el uso de los cuerpos. Han desaparecido las barreras que hab&iacute;a entre el trabajo y el cuerpo o las partes del mismo. Tambi&eacute;n ha desaparecido cualquier barrera &eacute;tica relacionada con el consumo.Por el contrario, el consumo aparece como un derecho inalienable, todo lo que se pueda consumir es porque existe el derecho a hacerlo.<\/p>\n<p><b><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/ES\/destaque\/conteudo.asp?cod=11142\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Algunos autores han se&ntilde;alado que al pedir la intervenci&oacute;n del estado para rescatar a las mujeres que ejercen la prostituci&oacute;n<\/a>, abolicionistas y prohibicionistas estar&iacute;an sometiendo la sexualidad de las mujeres a un r&eacute;gimen de control e impidiendo que la mujer sea due&ntilde;a de su sexualidad. Otros han cuestionado el supuesto car&aacute;cter prescriptivo en materia de sexualidad que movilizar&iacute;an dichas posturas. En su opini&oacute;n, &iquest;qu&eacute; lugar deber&iacute;a ocupar el consentimiento y la autonom&iacute;a sobre el propio cuerpo en el debate sobre prostituci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;les cree que son los l&iacute;mites de dichas nociones en la definici&oacute;n de la legalidad o legitimidad de determinadas actividades y pr&aacute;cticas sexuales?<\/b><\/p>\n<p>Yo no quiero la intervenci&oacute;n de la polic&iacute;a excepto para liberar a aquellas mujeres que se encuentran en esa situaci&oacute;n contra su voluntad (en prostituci&oacute;n, en servicio dom&eacute;stico, en agricultura&hellip;en lo que sea). Pero niego lo que ocasiona la mayor parte de la confusi&oacute;n: la prostituci&oacute;n no tiene nada que ver con la sexualidad de las mujeres, sino con la de los hombres. Las propias prostitutas aseguran que es un trabajo, no su sexualidad. Desde hace d&eacute;cadas no podemos entender sexualidad si no es vinculada al deseo y b&uacute;squeda de placer. La prostituci&oacute;n es una ocupaci&oacute;n (o un trabajo, me da igual) y es como tal como debemos enfrentarla. Es curioso que los regulacionistas, los que mantienen que debe ser un trabajo regulado, lo confundan interesadamente con la sexualidad.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s no creo que el estado deba inmiscuirse en las pr&aacute;cticas sexuales libres de ning&uacute;n tipo y no debe importarle que se hagan a cambio de dinero. Al fin y al cabo muchos matrimonios no son otra cosa que un intercambio de ese tipo. Lo que al estado debe importarle es que los hombres crean que tienen el derecho a disponer de un contingente de mujeres s&oacute;lo porque creen tener unas necesidades que son m&aacute;s psicol&oacute;gicas que de otro tipo. El estado tiene que ser garante y al mismo tiempo educador de la igualdad entre hombres y mujeres. El papel del estado es educar a los j&oacute;venes en la igualdad; el papel del estado es combatir la desigualdad humanizando a las prostitutas y negando que exista ning&uacute;n derecho a usar sexualmente a las mujeres. Eso implica combatir la publicidad que fomenta la desigualdad, combatir las pr&aacute;cticas sociales, econ&oacute;micas, educativas que fomentan la desigualdad; luchar por extender la percepci&oacute;n de la ilegitimidad de la desigualdad. Lo que el estado debe hacer es combatir de todas las formas posibles la normalizaci&oacute;n de la desigualdad desde la escuela. Lo que luego hagan las mujeres en sus casas no puede ser objeto de intervenci&oacute;n estatal. Se trata de educar en igualdad y derechos, no en reprimir ninguna manera de salir de la pobreza o de mejorar una situaci&oacute;n personal.<\/p>\n<p><b>&iquest;Al adoptarse una perspectiva abolicionista, no se estar&iacute;a creando un espacioen el que ciertas pr&aacute;cticas escapar&iacute;an con mayor facilidad al control del estado merced a su ocultamiento y a la sofisticaci&oacute;n de los mecanismos para ofrecer de forma ilegal servicios sexuales?&iquest;No se abrir&iacute;a la puerta para la profundizaci&oacute;n de algunas de las problem&aacute;ticas que afectan a las personas que ejercen la prostituci&oacute;n como la clandestinidad, la persecuci&oacute;n policial y la vulneraci&oacute;n de sus derechos?<\/b><\/p>\n<p>Eso es lo que siempre dicen los regulacionistas, pero no es cierto en absoluto. All&iacute; donde la prostituci&oacute;n se ha regulado lo que se ha regulado en realidad es la explotaci&oacute;n, el derecho legal de los proxenetas a explotar. La regulaci&oacute;n s&oacute;lo pretende arrebatar a las mujeres el derecho a explotar su cuerpo para ponerlo en manos de los traficantes, proxenetas etc. No hay ninguna regulaci&oacute;n que se haya dictado para favorecer el cooperativismo entre ellas o las asociaciones exclusivamente de prostitutas, sin intervenci&oacute;n de los capitalistas del sexo. Por otra parte, all&iacute; donde se ha regulado aparece inmediatamente otro sector no regulado pero m&aacute;s vulnerable al quedar fuera de la ley. As&iacute; que es al contrario. Si se regula se vulnerabiliza a&uacute;n m&aacute;s el sector no regulado. Por las propias caracter&iacute;sticas de este trabajo los clientes no quieren &ldquo;funcionarias del sexo&rdquo; (como declar&oacute; uno de ellos), sino mujeres vulnerables que acepten lo que los clientes demanden sin rechistar. Al regular esta actividad la demanda se mueve, invariablemente, en busca del sector no regulado que tiene que bajar el precio, que tiene que cuidarse de la polic&iacute;a y de los clientes agresivos etc. Regular a unas supone sumir a la mayor&iacute;a en un pozo a&uacute;n m&aacute;s negro. Los clientes no quieren mujeres con derechos, asertivas, empoderadas, que exijan cond&oacute;n o que se nieguen a determinadas pr&aacute;cticas; quieren j&oacute;venes baratas que acepten cualquier cosa. Eso es la prostituci&oacute;n y para eso van.<\/p>\n<p><b>El reconocimiento de la prostituci&oacute;n como trabajo ha sido defendido como el punto de partida para garantizar los derechos de las prostitutas. &iquest;Cu&aacute;l es su posici&oacute;n al respecto? &iquest;De qu&eacute; modo se podr&iacute;an garantizar los derechos de las prostitutas en un contexto que no reconozca dicha labor como trabajo?<\/b><\/p>\n<p>Ya contesto un poco en la anterior pregunta. No es posible defender los derechos de las prostitutas como si fueran trabajadoras normales porque por su propia esencia, la prostituci&oacute;n actual es un espacio que los clientes quieren sin derechos. Es eso lo que buscan, no sexo. Quien cree que a las prostitutas se le pueden garantizar derechos es porque sigue confundiendo la prostituci&oacute;n con sexualidad femenina, con libertad o con la simple b&uacute;squeda de un orgasmo y no con el ejercicio de una masculinidad tradicional confrontada a la igualdad. La prueba es que, por ejemplo, en los pa&iacute;ses con la prostituci&oacute;n regulada los clientes que pueden se van a los pa&iacute;ses del sudeste asi&aacute;tico en busca de ni&ntilde;as muy pobres que se sometan a cualquier deseo a cambio de una comida. Los clientes no quieren a una mujer que imponga l&iacute;mites, los l&iacute;mites los quieren poner ellos.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, no todo tiene que estar regulado como trabajo. El sexo no debe estarlo (aunque se cobre por &eacute;l). En mi opini&oacute;n, la prostituci&oacute;n, si bien combatida desde el punto de vista ideol&oacute;gico, debe estar en la alegalidad. &iquest;Por qu&eacute; hay que regular las pr&aacute;cticas sexuales personales?<\/p>\n<p><b>Las diferencias entre abolicionistas y regulacionistas parecen cada vez m&aacute;s irreconciliables. En su opini&oacute;n, &iquest;existe un horizonte de trabajo sobre prostituci&oacute;n que pueda convocar a ambas posturas?<\/b><\/p>\n<p>Cuando escrib&iacute; mi libro pensaba que s&iacute;. En los dos a&ntilde;os que han pasado desde entonces ya s&eacute; que no; porque me he dado cuenta que aunque hay muchas personas de buena fe que son regulacionistas, ese discurso est&aacute; sustentando socialmente, construido y mantenido por el lobby de los empresarios del sexo. Los empresarios gastan mucho dinero, como cualquier lobby importante, en fomentar por todos los medios un discurso regulacionista para lo que crean asociaciones de prostitutas, pagan cursos acad&eacute;micos, publican art&iacute;culos etc. Es lo que hace cualquier lobby. Lo que pretenden es que la opini&oacute;n p&uacute;blica exija la regulaci&oacute;n.<\/p>\n<p>*<i>V&eacute;ase tambi&eacute;n&nbsp;<\/i><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/entrevistas\/conteudo.asp?cod=11139\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El dinero en el amor<\/a>&nbsp;<i>y&nbsp;<\/i><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/noticias-clam\/conteudo.asp?cod=11145\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El amor en el mercado sexual<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Beatriz Gimeno, lo que define a la prostituci\u00f3n no es el sexo sino el poder y los clientes no quieren \u2018funcionarias del sexo\u2019, sino mujeres vulnerables que acepten lo que ellos demanden sin chistar. 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