{"id":1488,"date":"2013-11-28T00:00:00","date_gmt":"2013-11-28T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.fw2web.com.br\/es\/2013\/11\/28\/genero-sexualidad-y-conflicto-armado\/"},"modified":"2013-11-28T00:00:00","modified_gmt":"2013-11-28T02:00:00","slug":"genero-sexualidad-y-conflicto-armado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/genero-sexualidad-y-conflicto-armado\/1488\/","title":{"rendered":"G\u00e9nero, sexualidad y conflicto armado"},"content":{"rendered":"<p>Las normas reguladoras del g&eacute;nero y la sexualidad, as&iacute; como su simbolog&iacute;a, son un aspecto central de la producci&oacute;n de sujetos, presente en la propia fundaci&oacute;n de naciones contempor&aacute;neas y en la definici&oacute;n de su contrato social. En contextos de conflicto armado y transiciones democr&aacute;ticas, esos marcadores son incisivamente activados y se articulan de forma compleja en el despliegue de violencia por parte de actores armados. Pese a ello, la teor&iacute;a sobre g&eacute;nero y sexualidad, por un lado, y las del conflicto y construcci&oacute;n de paz, por otro, se han desarrollado de forma m&aacute;s o menos aislada las unas de las otras, lo que ha derivado en una cierta invisibilidad de los modos particulares en que estos aspectos interact&uacute;an en contextos de guerra, afirma el antrop&oacute;logo colombiano Jos&eacute; Fernando Serrano.<\/p>\n<p>Al interesarse la ONU y otras organizaciones internacionales en este asunto a partir de la &uacute;ltima d&eacute;cada, los an&aacute;lisis promovidos suelen partir de supuestos relacionados con los roles que hombres y mujeres desempe&ntilde;ar&iacute;an en dichos escenarios, ocupando el lugar de perpetradores y de v&iacute;ctimas. De forma similar, se asume que aquello que llamamos &lsquo;homofobia&rsquo; se expresa de la misma forma antes, durante y despu&eacute;s de un conflicto armado, o que las teor&iacute;as sobre la violencia por prejuicio &ndash;formuladas en pa&iacute;ses que no se encuentran en situaci&oacute;n de guerra interna&ndash; pueden ser aplicadas en cualquier contexto, explica el investigador.<\/p>\n<p>Entender los modos intrincados en que el g&eacute;nero y la sexualidad se articulan con la violencia armada contin&uacute;a siendo una tarea apremiante, sobre todo para pa&iacute;ses como Colombia, que se encuentra en plena negociaci&oacute;n del fin de uno de los conflictos armados m&aacute;s prolongados de los &uacute;ltimos tiempos. Para Serrano, de ello depende tambi&eacute;n que los procesos de reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas den cuenta del da&ntilde;o producidos por los actores armados y que el proyecto de naci&oacute;n finalmente negociado no se cimente en un orden patriarcal, sexista y heteronormativo.<\/p>\n<p>En entrevista con el CLAM, el antrop&oacute;logo colombiano se refiri&oacute; a la investigaci&oacute;n doctoral que conduce en la Universidad de Sidney, donde aborda las interacciones entre conflicto, g&eacute;nero y sexualidad en Colombia y Sud&aacute;frica. En ella analiza los modos en que se descompone y recompone la llamada &lsquo;violencia homof&oacute;bica&rsquo; en dichos contextos y cuestiona la perspectiva liberal y occidentalizante implementada en torno de la resoluci&oacute;n de conflictos.<\/p>\n<p><b>&iquest;C&oacute;mo se incorporan el g&eacute;nero y la sexualidad a los estudios sobre conflicto y procesos de paz? <\/b><\/p>\n<p>El g&eacute;nero y la sexualidad han tendido a permanecer invisibles en las discusiones sobre conflicto, posconflicto y construcci&oacute;n de paz. El g&eacute;nero empez&oacute; a cobrar importancia aproximadamente desde el a&ntilde;o 2000. Los movimientos de mujeres y la teor&iacute;a feminista han se&ntilde;alado que los conflictos no afectan a las personas de la misma forma por su condici&oacute;n de g&eacute;nero y las Naciones Unidas han emitido normativas al respecto. Sin embargo, en los abordajes de estos temas existen varios supuestos que no han sido cuestionados y la visibilizaci&oacute;n de los mismos, fundamental y necesaria, se ha hecho con una l&oacute;gica categorial. En la mayor&iacute;a de discusiones al respecto se habla de los hombres a partir de su lugar como soldados, combatientes o excombatientes, es decir, como actores de violencia. Si bien esto es cierto, tambi&eacute;n es una lectura reducida. Algunos trabajos han complejizado un poco m&aacute;s el papel del g&eacute;nero y han cuestionado el lugar del patriarcado en el sistema de la guerra, la militarizaci&oacute;n de las transiciones a la democracia y la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n. Pero pocas veces se observan las multiplicidades propias del mundo de los hombres y de las mujeres. La diversidad sexual y de g&eacute;nero tambi&eacute;n ha sido omitida en ese proceso de visibilizaci&oacute;n. Cuando es mencionada, se hace siguiendo la misma l&oacute;gica categorial y se asume que dichas violencias contin&uacute;an m&aacute;s o menos de la misma forma en contextos de conflicto armado y posconflicto. Por lo tanto, es importante mirar qu&eacute; ocurre con gays y lesbianas en dichos contextos, qu&eacute; lugar ocupan las violencias por g&eacute;nero y sexualidad en la guerra. Parte de mi trabajo en Sud&aacute;frica es ese.<\/p>\n<p>As&iacute; como hay problemas de conceptualizaci&oacute;n en la teor&iacute;a de conflicto y paz, tenemos un problema en &lsquo;el otro lado&rsquo;, y es que buena parte de la teor&iacute;a sobre violencia por prejuicio u homof&oacute;bica ha sido formulada en pa&iacute;ses que no est&aacute;n en guerra y que no tienen que enfrentar cuestiones pol&iacute;ticas propias de la reestructuraci&oacute;n de los estados. Estas teor&iacute;as parten de un discurso psicosocial que no reconoce lo espec&iacute;fico de los contextos de transici&oacute;n hacia la democracia o de conflictos prolongados. Existe una multiplicidad de formas de violencia que se conectan con el g&eacute;nero y la sexualidad, cuya complejidad se desconoce al aglutinarlas en conceptos como &lsquo;homofobia en contextos de guerra&rsquo;. No debemos asumir que lo que hemos llamado &lsquo;violencia homof&oacute;bica&rsquo; opera de la misma forma en contextos de conflicto o de transici&oacute;n a la democracia. En la guerra se usa la violencia sexual y de g&eacute;nero de una manera particular. Por ello es preciso preguntarnos qu&eacute; contin&uacute;a y qu&eacute; se transforma antes, durante y despu&eacute;s del conflicto.<\/p>\n<p><b>&iquest;C&oacute;mo se imbrican el g&eacute;nero y la sexualidad en el conflicto armado y el posconflicto? <\/b><\/p>\n<p>La guerra y las transiciones a la democracia est&aacute;n expresadas en claves de g&eacute;nero y sexualidad. Por lo tanto, es necesario mirar no s&oacute;lo el modo en que la guerra afecta las violencias y din&aacute;micas relacionadas con el g&eacute;nero y la sexualidad, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo dichas din&aacute;micas determinan la forma en que se entiende la guerra y las transiciones hacia la democracia. Uno podr&iacute;a preguntarse por qu&eacute; en estos contextos el g&eacute;nero y la sexualidad adquieren tanta relevancia. No creo que sea casual que en Colombia, cuando se negocia la paz con las FARC, los derechos de parejas del mismo sexo y los derechos de las mujeres como el aborto est&eacute;n en el centro de la discusi&oacute;n pol&iacute;tica. Si bien estos temas tambi&eacute;n se discuten en el resto de Am&eacute;rica Latina, las condiciones en las que se lleva a cabo ese debate son distintas.<\/p>\n<p>En mi investigaci&oacute;n propongo descomponer la asociaci&oacute;n entre lo que hemos llamado &lsquo;violencia homof&oacute;bica&rsquo; y &lsquo;violencia en contextos armados&rsquo;. Algunas violencias que hemos considerado caracter&iacute;sticas contra homosexuales tal vez no lo sean. Puede que s&oacute;lo hayamos visto una parte de ellas, el elemento sexual, cuando en realidad abarcan muchos otros. Un ejemplo es la llamada &lsquo;limpieza social&rsquo;. En Colombia, cuando se discute sobre violencia por orientaci&oacute;n sexual y de g&eacute;nero, se trae a colaci&oacute;n el conflicto armado y se construye una conexi&oacute;n lineal entre ambos fen&oacute;menos, pese a que una exploraci&oacute;n detallada muestra que, a diferencia de lo se&ntilde;alado por algunas organizaciones LGBT, lo que leemos como violencia contra una minor&iacute;a no lo es. Posiblemente refiera a otras cosas o sea una entre otras. Un actor armado no act&uacute;a necesariamente con una l&oacute;gica poblacional. En determinados contextos la limpieza social tiene que ver m&aacute;s con otras problem&aacute;ticas como la exclusi&oacute;n, marginaci&oacute;n, asuntos econ&oacute;micos, control territorial o espacial, en los cuales el g&eacute;nero y la sexualidad pueden aparecer, pero no de forma independiente. Los panfletos de actores armados que amenazan a determinadas personas no tienen s&oacute;lo un efecto individual, tambi&eacute;n construyen un colectivo, pero dicho colectivo no es necesariamente el LGBT que reclama derechos.<\/p>\n<p>Se&ntilde;alo esto porque en procesos de negociaci&oacute;n, de transiciones a la democracia, de reparaci&oacute;n de v&iacute;ctimas, una cuesti&oacute;n complicada es definir qu&eacute; se va a reparar. Si esa definici&oacute;n de reparaci&oacute;n se hace siguiendo la l&oacute;gica de la homofobia creo que podemos cometer un error, porque se puede reparar un da&ntilde;o que no ha sido causado por el actor armado. Entonces tenemos que empezar a ver cu&aacute;l es ese tipo espec&iacute;fico de da&ntilde;o que el actor armado gener&oacute;.<\/p>\n<p><b>Usted estudia c&oacute;mo operan dichas violencias en el apartheid y en el conflicto armado colombiano&hellip;<\/b><\/p>\n<p>En transiciones a la democracia suelen tener un lugar preponderante los discursos militaristas y autoritarios que privilegian lo masculino y el patriarcado. Es frecuente la imagen del hombre h&eacute;roe que reconstruye la patria y de la mujer que reproduce la naci&oacute;n. Los sistemas normativos del g&eacute;nero y la sexualidad, al participar en la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n, determinan qu&eacute; comportamientos y actores se adecuan a ese objetivo, y cu&aacute;les no. Pero eso no significa que haya una persecuci&oacute;n contra tales otros actores. Es importante diferenciar all&iacute; persecuci&oacute;n de discriminaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El ejemplo que se suele tomar es el de la Segunda Guerra Mundial. Algunos autores se&ntilde;alan que hubo persecuci&oacute;n contra los homosexuales, porque el nazismo habr&iacute;a identificado a dichos sujetos con el fin de desaparecerlos o controlarlos. Pero esto tuvo lugar seg&uacute;n una l&oacute;gica muy particular. Para el sistema nazi, interesado en producir una nueva raza, una nueva naci&oacute;n, aquello que no fuera reproductivo deb&iacute;a ser controlado. Lo que nos lleva a la pregunta de si hubo persecuci&oacute;n contra homosexuales por lo que eran o porque ocupaban un lugar contrario al modelo reproductivo. Otros autores afirman que dicha persecuci&oacute;n oper&oacute; de manera similar a la que se llev&oacute; a cabo contra los jud&iacute;os; es decir que se trata a los homosexuales como si fueran otro grupo &eacute;tnico. Pero el sistema no creaba a ambos colectivos de la misma forma. En la Alemania nazi, la oficina desde la cual se persigui&oacute; a los hombres homosexuales era la misma que regulaba la reproducci&oacute;n, que era distinta de la encargada de la persecuci&oacute;n a los jud&iacute;os. Por otro lado, la forma como se regulaba a hombres y mujeres homosexuales tambi&eacute;n era distinta. Ellas eran &lsquo;mujeres asociales&rsquo;, categor&iacute;a que abarcaba a las que se hab&iacute;an casado con hombres extranjeros o de otro grupo &eacute;tnico, divorciadas, prostitutas, etc&eacute;tera. Ellas eran perseguidas por contravenir las normas de g&eacute;nero y sexualidad.<\/p>\n<p>Esta idea podr&iacute;a extenderse al caso sudafricano. El apartheid no puso en marcha una persecuci&oacute;n expl&iacute;cita contra homosexuales como parte de su l&oacute;gica de guerra. Sin embargo, era un sistema que estaba impregnado de una l&oacute;gica normativa y regulatoria del g&eacute;nero y la sexualidad. Dicha l&oacute;gica se expresaba en clave de raza, por lo que operaba de forma diferente para la comunidad blanca [de origen europeo] que para la negra [de origen africano] o la de color [en Sud&aacute;frica la categor&iacute;a <i>&lsquo;colored&rsquo;<\/i> es restricta a las personas de origen surasi&aacute;tico]. Eso, a su vez, gener&oacute; formas diferentes de violencia. No hab&iacute;a una persecuci&oacute;n expl&iacute;cita, sino un tipo de polic&iacute;a de la sexualidad centrada en los hombres blancos, que deb&iacute;an ajustarse a una l&oacute;gica reproductiva y masculina y expresar a trav&eacute;s de su corporalidad ideas de fuerza y de lucha contra el otro, las comunidades negras, representadas como salvajes e incontrolables. El coraz&oacute;n del apartheid estaba centrado en las fuerzas armadas, los hombres blancos ten&iacute;an que prestar servicio militar y era preciso proteger el ej&eacute;rcito a como diera lugar. Pero hab&iacute;a otros espacios para hombres blancos en los cuales, gracias a los privilegios de los que gozaban, la aplicaci&oacute;n de la ley era parcial y se permit&iacute;a una alta actividad homoer&oacute;tica. La violencia que se ejerc&iacute;a contra las comunidades negras y de color era racista, pero estaba sexualizada y generizada. La sexualidad no aparec&iacute;a como un objeto particular de persecuci&oacute;n pero tampoco estaba separada de la violencia racial ni de la dimensi&oacute;n de g&eacute;nero de dicha violencia. Exist&iacute;a una econom&iacute;a especifica que determinada cu&aacute;ndo, c&oacute;mo, de qu&eacute; modo se ejerc&iacute;a o se aprovechaba la exclusi&oacute;n, la subordinaci&oacute;n, la segregaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En Colombia los paramilitares no persiguieron a todos los homosexuales. Lo hicieron de manera selectiva. En este contexto, marcado por la clase, lo masculino y la raza, aparecen historias de hombres a quienes el actor armado les advirti&oacute; que deb&iacute;an sacar a sus hijos del territorio, pues de lo contrario los matar&iacute;an. En estos casos se da una amenaza, pero tambi&eacute;n se observa una forma de protecci&oacute;n que no est&aacute; presente en otros casos. El actor armado hace un balance a partir de cuestiones como qui&eacute;n tiene poder econ&oacute;mico en la comunidad y a partir de ello negocia. En sentido estricto, existe un ejercicio de violencia y desplazamiento, pero funciona diferente para un chico gay, blanco, de clase media o hijo de un terrateniente que para una chica trans o para una mujer lesbiana. Hay personas que aprenden a vivir en dichos contextos, a quienes incluso el actor armado incorpora en su estrategia de control. Algunas no s&oacute;lo no son perseguidas, sino que, por el lugar que ocupan en la comunidad, son mantenidas cerca del actor armado. El ejercicio de poder de los actores armados es complejo, ya que tiene no s&oacute;lo la capacidad de destruir, sino tambi&eacute;n de aprovechar. La mayor&iacute;a de las veces hacen las dos cosas al mismo tiempo. Entonces, ese modelo seg&uacute;n el cual todos somos perseguidos, en contextos de conflicto no funciona. Esto no significa que el actor armado no produzca vulnerabilidades; lo hace, pero tambi&eacute;n las administra. Y los sujetos vulnerados encuentran formas de sobrevivir, de negociar con ese ejercicio de poder. Encuentran fisuras en &eacute;l.<\/p>\n<p><b>&iquest;Qu&eacute; ocurre en el posconflicto?<\/b><\/p>\n<p>Los usos de estas violencias se activan y desactivan dependiendo de la fase en la que se encuentre el conflicto. Los escenarios posconflicto no implican menos violencia por g&eacute;nero o por sexualidad. Esta incluso puede incrementarse. En ocasiones se observa c&oacute;mo formas de violencia que no exist&iacute;an aparecen. O formas de violencia que operaban de cierto modo adquieren otra forma. Un ejemplo son las llamadas &lsquo;violaciones correctivas&rsquo; en Sud&aacute;frica. El a&ntilde;o pasado m&aacute;s o menos 13 mujeres lesbianas negras de clases trabajadoras fueron asesinadas, lo que ha suscitado preguntas respecto a si estas violencias ocurr&iacute;an o no antes del fin del apartheid, si aumentaron en la posguerra o si hubo un cambio en la forma de leer este fen&oacute;meno. Buena parte de esa violencia tiene un elemento nacionalista. Durante los posconflictos, los nacionalismos se exacerban. El contrato que se negocia en el posconflicto es el de la nueva naci&oacute;n, que por lo general sigue siendo patriarcal, masculina, etc&eacute;tera. Todo lo que vaya contra esa naci&oacute;n es considerado antinacional. En el caso de las mujeres que han sufrido dichas violaciones, un elemento constante es su aspecto f&iacute;sico y su forma de vida que es le&iacute;da culturalmente como masculina y que transcurre en espacios masculinos. Muchas de ellas juegan billar, est&aacute;n con los hombres en espacios masculinos, interact&uacute;an con ellos y algunos las perciben como invasoras de su territorio. Incluso afirman que ellas les roban a sus novias, como si ellas no decidieran con qui&eacute;n desean estar. Esta violencia no se dirige contra todas las lesbianas, sino contra algunas. Si bien la cuesti&oacute;n de la sexualidad est&aacute; presente, es la conformidad o no conformidad con las normas de g&eacute;nero la que determina c&oacute;mo se activa dicha violencia.<\/p>\n<p>En Colombia tambi&eacute;n se observa eso. En mi trabajo de campo habl&eacute; con mujeres trans que si bien como colectivo forman parte de ese sujeto considerado peligroso, tambi&eacute;n negocian e interact&uacute;an de formas inusitadas con los actores armados. Una de ellas confront&oacute; al actor armado que la amenazaba y le pregunt&oacute; por qu&eacute; lo hac&iacute;a si ella era &ldquo;una mujer buena, trabajadora&rdquo;, que atend&iacute;a un sal&oacute;n de belleza y no &ldquo;hac&iacute;a esc&aacute;ndalo&rdquo;. De acuerdo con su narrativa, ella era una mujer normal que se comportaba como deb&iacute;a. El actor armado fue interpelado en esos t&eacute;rminos e incluso empez&oacute; a brindarle protecci&oacute;n. Mantenerse en la norma de g&eacute;nero constituy&oacute; un marcador. Pero otras mujeres trans que eran vistas como masculinas y que protagonizaban peleas fueron desplazadas.<\/p>\n<p><b>La regulaci&oacute;n del g&eacute;nero y la sexualidad es aprovechada no s&oacute;lo por los sistemas totalitarios, sino tambi&eacute;n por movimientos de liberaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; observ&oacute; en la lucha contra el apartheid? <\/b><\/p>\n<p>En Sud&aacute;frica hay un personaje que es icono de la lucha contra el apartheid, pero tambi&eacute;n de los derechos LGBT: Simon Nkoli. &Eacute;l es visto como el que hizo la conexi&oacute;n entre ambas luchas. En el <a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Delmas_Treason_Trial\">Juicio Delmas<\/a>, varios l&iacute;deres del ANC (<i>African National Congress<\/i>) fueron acusados de traici&oacute;n. Nkoli tambi&eacute;n fue procesado y durante el juicio sali&oacute; a flote el tema de su orientaci&oacute;n sexual. Esto gener&oacute; tensiones al punto que se lleg&oacute; a pensar que iba a ser juzgado aparte debido a su homosexualidad, pero tambi&eacute;n por el lugar problem&aacute;tico que ocupa la homosexualidad en los movimientos de liberaci&oacute;n. Hab&iacute;a l&iacute;deres del ANC que cre&iacute;an que la homosexualidad pod&iacute;a ser utilizada en su contra, como de hecho ocurri&oacute; con otras movilizaciones sociales, como la que se opon&iacute;a al servicio militar obligatorio. Finalmente se hizo un juicio colectivo, porque la raz&oacute;n por la cual Nkoli hab&iacute;a sido detenido era su oposici&oacute;n al apartheid, y cuando sali&oacute; de la c&aacute;rcel se convirti&oacute; en una figura internacional. Lo invitaron a los Estados Unidos y se convirti&oacute; en un icono de ambas luchas. El movimiento gay oficial de Sud&aacute;frica era blanco y se defin&iacute;a como no pol&iacute;tico. Sus l&iacute;deres se&ntilde;alaban que la lucha contra el apartheid no era suya y que no quer&iacute;an tener que ver con ella. Afirmaban que su raz&oacute;n de ser no era pol&iacute;tica, sino social. Nkoli cuestion&oacute; eso y mostr&oacute; c&oacute;mo dicho movimiento era racista, clasista y masculino.<\/p>\n<p>Al conocer el caso de Nkoli me pregunt&eacute; por qu&eacute; no hab&iacute;a mujeres que ocuparan un lugar como el suyo, pese a que hubo lesbianas encarceladas por luchar contra el apartheid. A partir de algunas conversaciones intuyo que hay una gran diferencia en la forma como se lee la resistencia de hombres y de mujeres. La violencia de g&eacute;nero ocup&oacute; un segundo lugar, porque la lucha principal era frente al racismo. Muchas mujeres decidieron ocultar dicha violencia, pero en el caso de los hombres la violencia homof&oacute;bica se hizo evidente. Esto muestra los problemas de hacer lecturas categoriales de estos fen&oacute;menos, ya que pueden generar uniformidades que no existen.<\/p>\n<p><b>&iquest;Puede decirse entonces que su an&aacute;lisis, en vez de centrarse en sujetos, se refiere a los sistemas de g&eacute;nero y sexualidad? <\/b><\/p>\n<p>Mi planteamiento se centra en el sujeto, pero no en la identidad. Creo que el error est&aacute; en las lecturas que toman como punto de partida la identidad, lo LGBT y la homofobia para analizar el conflicto. Se trata de leer el sistema de forma no lineal. Hay que entender c&oacute;mo funcionan los sistemas de g&eacute;nero y sexualidad, pero pensando c&oacute;mo estos se componen y recomponen por efecto del conflicto y qu&eacute; efectos tienen en momentos espec&iacute;ficos de la guerra.<\/p>\n<p><b>&iquest;C&oacute;mo se implementa esta mirada en los procesos de reparaci&oacute;n?<\/b><\/p>\n<p>Aclaro que yo no niego la existencia de procesos de victimizaci&oacute;n por g&eacute;nero o sexualidad. Hay victimizaciones que tienen que ser reparadas de acuerdo con la situaci&oacute;n espec&iacute;fica que cada persona vivi&oacute;. Si una persona fue desplazada por su orientaci&oacute;n sexual, si fue amenazada por ser lesbiana, el sistema debe construir formas de repararla. Ese es uno de los retos de los sistemas de reparaci&oacute;n: definir qu&eacute; repara y qu&eacute; no. En Colombia, la ley de v&iacute;ctimas estableci&oacute; una fecha a partir de la cual se define si alguien es v&iacute;ctima del conflicto armado o no.<\/p>\n<p>En Sud&aacute;frica se defini&oacute; como objeto de reparaci&oacute;n las violaciones atroces de los derechos humanos que estaban asociadas sobre todo con la violencia pol&iacute;tica en el apartheid, pero que dej&oacute; de lado la violencia de g&eacute;nero. Despu&eacute;s de la Comisi&oacute;n de la Verdad se intensific&oacute; el debate porque hubo muchas v&iacute;ctimas del apartheid que no fueron reconocidas como tales. Eso ha pasado en todos los escenarios de conflicto. Es claro que no se pueden considerar todas las formas de violencia, porque ser&iacute;an imposibles de manejar. Pero lo que se incluye deja de lado otras cosas. En Colombia, a&uacute;n no se sabe c&oacute;mo va a reparar la ley de v&iacute;ctimas. Son claros los mecanismos de reparaci&oacute;n individual, pero no los de reparaci&oacute;n colectiva. Esto plantea una pregunta muy grande para los sectores LGBT. Si se va a hacer una reparaci&oacute;n colectiva, &iquest;qu&eacute; se va a reparar? &iquest;La discriminaci&oacute;n, la intolerancia, la invisibilidad por parte del estado? &iquest;Cu&aacute;l es el da&ntilde;o causado? Los operadores de estos mecanismos tienen un reto muy grande si en realidad quieren hacer reparaciones colectivas.<\/p>\n<p>Hist&oacute;ricamente, los sistemas de reparaci&oacute;n han incrementado gradualmente lo que cubren. Ning&uacute;n homosexual fue reparado en los juicios de N&uacute;remberg durante la Segunda Guerra Mundial. El tema s&oacute;lo apareci&oacute; hasta los a&ntilde;os ochenta y esas v&iacute;ctimas quedaron fuera. Hasta hace pocos se hicieron los &uacute;ltimos reconocimientos a los homosexuales sobrevivientes de los campos de concentraci&oacute;n. En Sud&aacute;frica las organizaciones LGBT no reclamaron un tipo espec&iacute;fico de victimizaci&oacute;n por el apartheid. Esta fue una decisi&oacute;n consciente; no es que se les haya olvidado. Mucha gente dijo &ldquo;no vamos a separar el asunto, porque esto se trata de racismo. As&iacute; sepamos que hubo homofobia, no la vamos a incluir&rdquo;.<\/p>\n<p>Los grupos LGBT no pidieron una sesi&oacute;n espec&iacute;fica de la Comisi&oacute;n de la Verdad para presentar casos sobre ese tipo de violencia y reclamar reconocimiento, sino que apuntaron a incidir en la reforma a la Constituci&oacute;n. La Constituci&oacute;n sudafricana es la primera en el mundo en incluir la orientaci&oacute;n sexual como categor&iacute;a protegida contra discriminaci&oacute;n. Fue la primera pieza del domin&oacute; que les reconoci&oacute; derechos a las personas LGBT en ese pa&iacute;s, siendo el matrimonio igualitario uno de los m&aacute;s recientes. En Colombia, los debates sobre matrimonio igualitario han tomando como base la experiencia de pa&iacute;ses como Estados Unidos y Holanda, pero no la de Sud&aacute;frica, que es un pa&iacute;s con una transici&oacute;n reciente a la democracia. Creo que este caso ofrecer&iacute;a m&aacute;s lecciones que los otros.<\/p>\n<p><b>Usted se&ntilde;ala que la resoluci&oacute;n de conflictos puede tener una dimensi&oacute;n correctiva y disciplinaria, cuando es considerada con una perspectiva liberal y occidentalizante. Como alternativa propone abordar estos procesos desde formas no normalizadoras ni preconcebidas. &iquest;En qu&eacute; consiste esa perspectiva, esa idea de <i>&lsquo;queering conflict&rsquo;<\/i>?<\/b><\/p>\n<p>La resoluci&oacute;n de conflictos y las transiciones a la democracia suelen repetir las l&oacute;gicas de exclusi&oacute;n y jerarqu&iacute;a del g&eacute;nero y la sexualidad. Ambas son l&oacute;gicas normalizantes. En los discursos de paz y resoluci&oacute;n de conflictos se habla de &ldquo;ordenar la sociedad&rdquo; y de normalizar aquello que ha sido &ldquo;alterado por el caos&rdquo;. Si la polic&iacute;a de la sexualidad en la modernidad fue la psiquiatr&iacute;a y el sistema m&eacute;dico, en los procesos de paz y resoluci&oacute;n de conflictos el aparataje de instituciones internacionales, agencias de Naciones Unidas, de derechos humanos y ayuda humanitaria, a mi modo de ver, hace casi lo mismo que la psiquiatr&iacute;a: controlan, regulan, miden y normalizan las sociedades. Normalizaci&oacute;n de la sexualidad y normalizaci&oacute;n de la sociedad.<\/p>\n<p>Si bien es v&aacute;lido incluir la diversidad sexual y de g&eacute;nero en los procesos de paz, no hacemos mayor diferencia si nos detenemos all&iacute;. Es importante repensar las l&oacute;gicas con las cuales los discursos y mecanismos de construcci&oacute;n de paz y de transiciones a la democracia han sido elaborados. Existe un equivalente a la escala de Kinsey para los conflictos, con la que se mide qu&eacute; tan ca&oacute;ticas y qu&eacute; tan normalizadas son las sociedades. El concepto de &lsquo;Estado fallido&rsquo; que se emplea en estas discusiones es equivalente al de homosexualidad como sexualidad inadecuada. Desafortunadamente tendemos a reproducir esas equivalencias lineales.<\/p>\n<p>El proceso de verdad y reparaci&oacute;n de Sud&aacute;frica dej&oacute; un sinsabor muy fuerte en la gente, porque repar&oacute; muy poco. La transici&oacute;n no trajo consigo los ideales de igualdad, equidad y dignidad. El movimiento de v&iacute;ctimas est&aacute; fragmentado. Todav&iacute;a hay gente que est&aacute; pidiendo reconocimiento y reparaci&oacute;n. Muchas de las nuevas formas de violencia se deben a que ese modelo de normalizaci&oacute;n y de regulaci&oacute;n de la sociedad no funcion&oacute;, sino que desplaz&oacute; las violencias hacia otros lugares. Yo veo que en los instrumentos de reparaci&oacute;n y de construcci&oacute;n de paz hay fallas muy grandes, por lo que es necesario inventar otros modelos que no sean lineales, ni normalizantes, ni que operen de la forma como han sido reguladas las sexualidades en las sociedades occidentales modernas. Hay gente que plantea como alternativa perspectivas emancipadoras de la resoluci&oacute;n de conflictos. Eso habr&aacute; que explorarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El antrop\u00f3logo Jos\u00e9 Fernando Serrano cuestiona la perspectiva normalizadora de la resoluci\u00f3n de conflictos y su abordaje de la homofobia. 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