{"id":1492,"date":"2013-12-05T00:00:00","date_gmt":"2013-12-05T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.fw2web.com.br\/es\/2013\/12\/05\/democratizar-la-ciudad\/"},"modified":"2013-12-05T00:00:00","modified_gmt":"2013-12-05T02:00:00","slug":"democratizar-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/democratizar-la-ciudad\/1492\/","title":{"rendered":"Democratizar la ciudad"},"content":{"rendered":"<p>La visi&oacute;n de las metr&oacute;polis como escenarios de construcci&oacute;n de di&aacute;logo e interlocuci&oacute;n democr&aacute;tica, donde hombres y mujeres puedan ejercer su libertad y ciudadan&iacute;a, parece sumarse al conjunto de promesas de la modernidad que quedaron indefinidamente postergadas. El uso diferenciado de las ciudades del siglo XXI por parte de sus habitantes no s&oacute;lo refleja, sino que contribuye a profundizar la desigualdad. No todos disponen de los mismos recursos materiales y simb&oacute;licos para apropiarse de las ciudades y transformarlas seg&uacute;n sus deseos e intereses. Las restricciones adquieren un peso particular para los grupos m&aacute;s vulnerables y marginalizados. La segregaci&oacute;n incide fuertemente en la calidad de vida urbana y los derechos de la ciudadan&iacute;a.<\/p>\n<p>A pesar del crecimiento del empleo formal, del aumento sostenido del PIB y de mejores niveles de educaci&oacute;n, en las urbes latinoamericanas, es persistente tambi&eacute;n el aumento de la violencia. En la d&eacute;cada de 1990 la regi&oacute;n se ubicaba en el segundo lugar de la escala de las &aacute;reas m&aacute;s violentas del mundo, con tasas de homicidio que pr&aacute;cticamente duplicaban los promedios mundiales, <a href=\"http:\/\/www.centrourbal.com\/sicat2\/documentos\/64_2007361057_R14-li1-spa.pdf\">se&ntilde;ala Luc&iacute;a Dammert (2004)<\/a>. Estudios recientes como el de <a href=\"http:\/\/codex.colmex.mx:8991\/exlibris\/aleph\/a18_1\/apache_media\/FMUXS5PMQ9HIMF7VS3ABQ7I1Q6J2BA.pdf\">Roberto Brice&ntilde;o-Le&oacute;n (2007)<\/a> sostienen que se trata de la regi&oacute;n m&aacute;s violenta del mundo en criminalidad urbana. La violencia en las ciudades impacta de forma ostensible la vida de sus habitantes, afecta la cotidianidad de las personas, pone l&iacute;mites a la libertad y a los derechos.<\/p>\n<p>En toda la regi&oacute;n la violencia contra las mujeres en lugares p&uacute;blicos adquiere niveles similares a los que tienen lugar puertas adentro. La agresi&oacute;n f&iacute;sica, el acoso sexual, las violaciones y asesinatos parecen formar parte del proceso de crecimiento de las ciudades. Se tornan necesarios datos desagregados por sexo que den cuenta del modo diferenciado en que dicha violencia afecta a hombres y mujeres. Ciudad Ju&aacute;rez se ha transformado en emblema de la violencia p&uacute;blica contra las mujeres. All&iacute; numerosos homicidios sin resolver han tenido gran impacto medi&aacute;tico. El estado de Chihuahua, al que pertenece Ciudad Ju&aacute;rez, en 2004 ocup&oacute; el sexto lugar del pa&iacute;s en cuanto a tasa de homicidios de ni&ntilde;as y mujeres, afirma la <a href=\"http:\/\/www.proceso.com.mx\/?p=220098\">feminista mexicana Marcela Lagarde (2008)<\/a>. Frente a ese panorama desde los a&ntilde;os noventa se ha planteado la importancia de garantizar el derecho de las mujeres a vivir en ciudades m&aacute;s equitativas, democr&aacute;ticas e inclusivas. Para lo cual resulta fundamental incluir la perspectiva de g&eacute;nero en la planificaci&oacute;n urbana, tanto de gobiernos como de la sociedad civil.<\/p>\n<p>Para abordar estas cuestiones el CLAM entrevist&oacute; a la arquitecta Olga Segovia, investigadora de SUR, Chile, y ex coordinadora del Programa Regional &quot;Ciudades sin Violencia hacia las Mujeres, ciudades seguras para todas y todos&quot;. El programa, implementado entre 2006 y 2012, busca <i>&ldquo;contribuir a la reducci&oacute;n de todas las formas de violencia contra las mujeres en las ciudades a trav&eacute;s de la promoci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a activa y el desarrollo de agendas p&uacute;blicas y sociales que generen condiciones para la convivencia pac&iacute;fica&rdquo;<\/i>. Se llev&oacute; a cabo en 7 ciudades de la regi&oacute;n: Bogot&aacute;, Rosario, Santiago, Guatemala, El Salvador, Recife y Lima, coordinado por UNIFEM Brasilia y Cono Sur (actual ONU Mujeres), financiado por AECID e implementado por la Red Mujer y H&aacute;bitat de Am&eacute;rica Latina.<\/p>\n<p><b>La experiencia muestra c&oacute;mo el espacio p&uacute;blico sigue siendo masculino y el modo en que las mujeres han sido hist&oacute;ricamente excluidas del mismo. Su ingreso como actor p&uacute;blico, como ciudadana, es una <i>&ldquo;irrupci&oacute;n&rdquo;<\/i> producto de sus luchas. &iquest;C&oacute;mo viven las mujeres las ciudades del siglo XXI en comparaci&oacute;n con los hombres?<\/b><\/p>\n<p>Reafirmando que las ciudades no son iguales para hombres y mujeres, agrego que tampoco lo son seg&uacute;n otras caracter&iacute;sticas como la edad, la raza, la etnia o la orientaci&oacute;n sexual. Las mujeres han vivido el espacio urbano o el territorio de manera diferente que los hombre siempre; no s&oacute;lo en el siglo XXI. Los hombres tienen una aproximaci&oacute;n del espacio desde la conquista del territorio, mientras que las mujeres est&aacute;n m&aacute;s vinculadas al h&aacute;bitat privado. Eso es hist&oacute;rico. Si en la actualidad, la salida de la mujer al espacio p&uacute;blico ha implicado un mayor uso de la ciudad, con la posibilidad de trasladarse y recorrerla, a la vez ella continua a cargo del espacio privado. Eso marca una manera diferente de vivir la ciudad. El espacio p&uacute;blico sigue siendo masculino y las mujeres lo que persiguen es un espacio para el ejercicio de una ciudadan&iacute;a activa y de participaci&oacute;n. Esto no quita que las mujeres, en general, se culpabilicen si algo malo les sucede en el espacio urbano. La internalizaci&oacute;n cultural del espacio p&uacute;blico o urbano como masculino, y por ello vedado para las mujeres, contribuye a que se sientan responsables cuando son v&iacute;ctimas de alg&uacute;n delito en la v&iacute;a p&uacute;blica, por circular en horarios considerados socialmente inapropiados o con determinada vestimenta.<\/p>\n<p>El temor de las mujeres a transitar libremente por la ciudad produce una suerte de &quot;extra&ntilde;amiento&quot; respecto del espacio en que circulan, el uso y disfrute del mismo. En tales circunstancias, algunas mujeres desarrollan estrategias individuales o colectivas que les permiten superar los obst&aacute;culos para usar las ciudades y participar de la vida social, laboral o pol&iacute;tica. En otros casos, simplemente se produce un proceso de retraimiento del espacio p&uacute;blico, el cual se vive como amenazante, llegando incluso hasta el abandono del mismo, con el consiguiente empobrecimiento personal y social.<\/p>\n<p>En el caso de Santiago, hay una investigaci&oacute;n sobre la ciudad y la violencia en la calle y en la casa que da cuenta de esta realidad. Se estudiaron tres sectores: El Castillo en la comuna de la Pintana que es un sector muy precario, emblem&aacute;ticamente en la periferia y con muchos problemas de violencia; la Florida que es un sector caracter&iacute;stico de clase media, y la Dehesa que es un sector alto en condominios cerrados. La estructura de la ciudad segregada va generando guetos de todo tipo y fomenta un nivel de relaci&oacute;n de mucha tensi&oacute;n. En el caso de la Pintana, las mujeres tienen una violencia asociada al tema del microtr&aacute;fico de drogas, de embarazos adolescentes que lleva asociadas muchas complicaciones y relaciones violentas. En La Florida hay mucho estr&eacute;s por el costo de la vida, las distancias y la mantenci&oacute;n de la casa. Y en los sectores altos est&aacute; la imagen, el estatus, donde las mujeres j&oacute;venes profesionales no trabajaban porque deben cuidar la casa. Se comprob&oacute; que en las tres partes hay violencia asociada en diferentes manifestaciones y situaciones.<\/p>\n<p><b>Las encuestas realizadas por la Red Mujer y H&aacute;bitat de Am&eacute;rica Latina, muestran que el temor es mayor en las mujeres que en los hombres, pese a que la violencia en las calles los afecta primordialmente a ellos. &iquest;A qu&eacute; se debe esto? <\/b><\/p>\n<p>Estos miedos, que refieren a las construcciones hist&oacute;ricas y culturales del <i>&ldquo;ser mujer&rdquo;<\/i>, contribuyen a debilitar la autoestima femenina y ahondan los sentimientos de inseguridad, a la vez que operan en una suerte de fortalecimiento de las dependencias y debilitamiento de las ciudadan&iacute;as, al retransmitirse en el entorno familiar, barrial, social. De esta forma contribuyen, casi sin que se lo perciba, a un proceso circular y de retrocesos, de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de viejas y nuevas subjetividades femeninas en las cuales se expresa el temor y las mujeres se vinculan a &eacute;l.<\/p>\n<p>Lo que preocupa es, justamente, la p&eacute;rdida del valor de socializaci&oacute;n y ejercicio de la ciudadan&iacute;a. El espacio p&uacute;blico, las calles, las plazas, los lugares de recreaci&oacute;n, particularmente en determinadas horas, pierden la vitalidad urbana potenciadora de las interrelaciones, de la socializaci&oacute;n, del tejido social y del ejercicio de ciudadan&iacute;a. Estas transformaciones y abandono de los espacios p&uacute;blicos de las ciudades afectan en particular a las mujeres, que viven el temor independientemente de su condici&oacute;n social o su situaci&oacute;n residencial, porque en ellas el miedo precede o acompa&ntilde;a a las violencias. Aun as&iacute;, las mujeres salen a trabajar, incluso recorriendo territorios que se tornan en trampas reales para su integridad, o percibidas como tales.<\/p>\n<p>Se comprob&oacute; que las mujeres que tienen m&aacute;s acceso a educaci&oacute;n y trabajo usan m&aacute;s los servicios, temen menos hacer uso de la ciudad. En la medida que una persona usa un espacio p&uacute;blico, el resto se suma. Hay un tema de funcionamiento y de diversidad que es fundamental para que las mujeres se apropien m&aacute;s de la ciudad.<\/p>\n<p><b>&iquest;C&oacute;mo impacta la violencia de manera diferenciada a las mujeres? &iquest;C&oacute;mo limitan su vida en espacios p&uacute;blicos?<\/b><\/p>\n<p>Las canadienses aportaron con elaboraciones sobre las consecuencias de las inseguridades de las mujeres, se&ntilde;alando las limitaciones que les imponen en el uso y disfrute de las ciudades, entre las cuales destaco: miedo a circular libremente a cualquier hora, es decir, restricci&oacute;n de la movilidad. Otro aspecto son los obst&aacute;culos a la participaci&oacute;n en la vida social: actividades f&iacute;sicas y de esparcimiento, estudios, trabajo, activismo social o pol&iacute;tico. Tambi&eacute;n falta de confianza en s&iacute; mismas, falta de autonom&iacute;a. La percepci&oacute;n de un mundo exterior amenazado y peligroso, es decir la desconfianza, as&iacute; como el aislamiento son otras consecuencias de las inseguridades de las mujeres.<\/p>\n<p>Eso no quita que las mujeres pongan en pr&aacute;ctica innumerables estrategias de autoprotecci&oacute;n, que limitan gravemente sus libertades y autonom&iacute;as personales. Muchas nunca salen de noche solas. Esta es una actitud defensiva limitante de su autonom&iacute;a, que puede llegar a ser tan victimizadora como el delito mismo. Hicimos hace poco un curso con la Polic&iacute;a de Investigaciones de Chile debido a la violencia en el norte del pa&iacute;s en un territorio llamado Alto Hospicio que tiene antecedentes serios de violencia contra la mujer, con denuncias graves que han sido difundidas en la prensa. Es un sector muy complicado y las mujeres pr&aacute;cticamente no salen de sus casas. En este sector en particular existe una restricci&oacute;n extrema del uso de la ciudad, del espacio p&uacute;blico. Si caminas por un barrio en el que no hay mujeres y ni&ntilde;os, te encuentras con un indicador clave respecto de la percepci&oacute;n de violencia. En Santiago de Chile, por ejemplo, la percepci&oacute;n de riesgo que comunican las mujeres se vincula tanto a las condiciones f&iacute;sicas de los conjuntos de vivienda social como a su ambiente social. As&iacute;, el miedo como emoci&oacute;n que orienta la conducta de los adultos repliega a las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os hacia el espacio manejable y restringido de la vivienda. El corolario del miedo es el encierro, la p&eacute;rdida de libertad; tambi&eacute;n la restricci&oacute;n de las posibilidades de juego y esparcimiento de los menores. En este marco, se reduce y acota la posibilidad de &lsquo;descubrir el mundo&quot;, de que se produzca esa apertura hacia los otros que va paralela a la exploraci&oacute;n del entorno, de dar cauce al desarrollo de la sociabilidad.<\/p>\n<p><b>Muchos autores sostienen que la fragmentaci&oacute;n urbana que se evidencia en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo est&aacute; vinculada directamente al gran impacto de la globalizaci&oacute;n y las pol&iacute;ticas neoliberales sobre una estructura urbana y social previa individualista y de gran desigualdad. En este contexto, &iquest;de qu&eacute; manera las mujeres consiguen apropiarse, usar y vivir las ciudades?<\/b><\/p>\n<p>Es dif&iacute;cil. Uno de los grandes problemas es que la cultura asociada a este modelo establece que debes resolver tus problemas aislado, en tu casa, sin ayuda. Una forma que hemos impulsado y que ha tenido resultados positivos es trabajar con organizaciones de mujeres y dar visibilidad a sus logros. &iquest;C&oacute;mo revertir esta ideolog&iacute;a individualista y temerosa que restringe y genera una educaci&oacute;n en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que se repite? Para hacerlo es fundamental usar los espacios p&uacute;blicos y que las organizaciones de mujeres tengan voz en los proyectos locales. Nos interesa poner en debate la cuesti&oacute;n del espacio p&uacute;blico, de lo p&uacute;blico y lo privado como dimensiones pol&iacute;ticas. Una ciudad donde las mujeres se apropien de sus derechos y recuperen las calles, extendiendo el discurso de reconocimiento de los derechos a otros colectivos excluidos.<\/p>\n<p><b>&iquest;Qu&eacute; trae de nuevo el programa &quot;Ciudades sin Violencia hacia las Mujeres, ciudades seguras para todas y todos&quot;?<\/b><\/p>\n<p>El Programa logr&oacute; instalar otras dimensiones de la tem&aacute;tica de la violencia desde el punto de vista de la violencia urbana, entendida como seguridad ciudadana. &Eacute;ste es un concepto que se ha usado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y se ha definido como la seguridad ante la delincuencia, el delito o la violencia urbana en todas sus manifestaciones. El programa introdujo la violencia de g&eacute;nero como un eje que cruza la violencia urbana. Nuestra mirada buscaba enfocar la violencia hacia las mujeres basada en g&eacute;nero con una perspectiva m&aacute;s de ciudad, de h&aacute;bitat donde transcurre la vida de las personas, y donde, por lo tanto, deber&iacute;an existir condiciones para garantizar la seguridad.<\/p>\n<p>La apuesta por ciudades m&aacute;s seguras llev&oacute; impl&iacute;cita como condici&oacute;n fundamental la erradicaci&oacute;n de la violencia contra las mujeres, su empoderamiento y la promoci&oacute;n de sus derechos como ciudadanas. Se identific&oacute; como problema central la creciente violencia que se ejerce contra las mujeres y su inseguridad en los espacios p&uacute;blicos y privados. Se apunt&oacute;, y se sigue haciendo, a formular pol&iacute;ticas p&uacute;blicas participativas con perspectiva de g&eacute;nero que contribuyan garantizar mayor seguridad y convivencia en los espacios urbanos. Estas pol&iacute;ticas as&iacute; concebidas tienen alta incidencia en la prevenci&oacute;n de la violencia contra las mujeres y la percepci&oacute;n de seguridad.<\/p>\n<p><b>&iquest;Cu&aacute;l fue su impacto?<\/b><\/p>\n<p>Se avanz&oacute; en varios terrenos, uno de ellos fue el de generar conocimientos e innovaci&oacute;n. Un ejemplo lo constituye el <a href=\"http:\/\/www.ciudadesygenero.org\">Observatorio Regional  Ciudades, Violencias y G&eacute;nero<\/a>, que se propone dar cuenta de la evoluci&oacute;n y diversificaci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero, y generar an&aacute;lisis y propuestas para el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Su enfoque considera central la dimensi&oacute;n territorial y espacial tanto de los hechos de violencia como de las medidas para prevenirlos. Otro avance significativo fue la sensibilizaci&oacute;n, capacitaci&oacute;n y formaci&oacute;n de actores a trav&eacute;s de campa&ntilde;as de sensibilizaci&oacute;n p&uacute;blica por el derecho de las mujeres a la ciudad y a una vida libre de violencias. En forma conjunta se implementaron propuestas innovadoras en diversas ciudades de la regi&oacute;n, en colaboraci&oacute;n con gobiernos y organizaciones de mujeres. Y por &uacute;ltimo, se fortalecieron alianzas con redes de mujeres y feministas y se aument&oacute; su capacidad de incidencia en las agendas sociales y de gobierno a nivel local, nacional y regional. Se logr&oacute; instalar en las agendas sociales y pol&iacute;ticas la problem&aacute;tica de la seguridad de las mujeres en las ciudades, se institucionalizaron propuestas, las mujeres de la comunidad se constituyeron en algunos casos en grupos organizados y son reconocidas en su di&aacute;logo con los gobiernos locales y la comunidad.<\/p>\n<p><b>&iquest;En qu&eacute; consiste el &eacute;xito de una experiencia?<\/b><\/p>\n<p>Destaco tres experiencias significativas de Ciudades Seguras en los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n en t&eacute;rminos de su impacto, visibilidad, trabajo con ciudadan&iacute;a o gobiernos locales. La primera fue una experiencia de incidencia en la pol&iacute;tica de seguridad ciudadana en Rosario, Argentina, a partir de la alianza con un actor identificado como estrat&eacute;gico: la Guardia Urbana Municipal (GUM), cuya funci&oacute;n es resolver conflictos en la v&iacute;a p&uacute;blica. Luego de un per&iacute;odo de capacitaci&oacute;n al personal de la GUM, se construy&oacute; el <i>Protocolo de actuaci&oacute;n de la Guardia Urbana Municipal para prevenir y atender situaciones de violencia y maltrato hacia las mujeres en la ciudad<\/i>. Actualmente el &Aacute;rea de la Mujer y la GUM trabajan de forma articulada y los y las agentes de la GUM est&aacute;n en condiciones de observar las situaciones de violencia hacia las mujeres con otros recursos cognitivos y afectivos, y las mujeres reconocen al agente como un actor social a quien acudir en caso de situaciones de violencia.<\/p>\n<p>La segunda experiencia fue en Bogot&aacute; y tiene que ver con el empoderamiento de las mujeres para la incidencia pol&iacute;tica. En 2010, Alcald&iacute;a Local de Usaqu&eacute;n, crea el <i>Consejo Local de Seguridad de Mujeres<\/i>. Este Consejo, presidido por el Acalde Local y con la participaci&oacute;n de las distintas instituciones locales competentes en el tema de seguridad, propuso como su principal funci&oacute;n el abordaje y seguimiento de pol&iacute;ticas y acciones desplegadas en torno a la seguridad para las mujeres, destacando su incidencia en el Plan Integral de Seguridad Local de Usaqu&eacute;n. Este proceso, que constituye un valioso aprendizaje, provee herramientas para su replicabilidad en otras ciudades, ha permitido fundir un enfoque diferencial de g&eacute;nero con las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas locales de seguridad, mejorando la participaci&oacute;n de grupos de mujeres y su interacci&oacute;n con el gobierno local y sus instituciones.<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, est&aacute; la experiencia de Recuperaci&oacute;n de Barrios desde un enfoque de seguridad y g&eacute;nero en Chile. El prop&oacute;sito de esta iniciativa fue generar propuestas de desarrollo urbano integral que surgen del trabajo conjunto de la comunidad, los gobiernos locales y el gobierno central. La experiencia posibilit&oacute; fomentar el ejercicio de los derechos ciudadanos de las mujeres en un ambiente urbano no violento, como contenido program&aacute;tico de la pol&iacute;tica urbana. Se realizaron seminarios-taller en las regiones de Coquimbo, Los Lagos y Arica-Parinacota. En estos encuentros se produjo un intercambio de experiencias nacionales e internacionales en torno a los temas de violencia hacia las mujeres, seguridad urbana y convivencia en barrios vulnerables, las cuales fueron analizadas con vecinos y vecinas, dirigentes barriales, equipos t&eacute;cnicos e invitados internacionales.<\/p>\n<p><b>&iquest;C&oacute;mo se puede avanzar en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que contribuyan al desarrollo de ciudades y territorios de mayor inclusi&oacute;n y respeto a las diversidades? &iquest;De qu&eacute; modo se podr&iacute;a garantizar la seguridad de las mujeres a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sin minar el ejercicio de sus derechos, libertades, y autonom&iacute;a?<\/b><\/p>\n<p>Hay que ver qu&eacute; hacen los gobiernos locales, el gobierno central, los ministerios de viviendas de cada pa&iacute;s. Pero por sobre todo, hay que partir de no privatizar m&aacute;s el espacio p&uacute;blico e impulsar una pol&iacute;tica de fortalecimiento del mismo en el sentido de adecuar y habilitar m&aacute;s espacios m&aacute;s amables. Est&aacute; comprobado que las pol&iacute;ticas de mano dura y de mayor restricci&oacute;n y penalizaci&oacute;n no funcionan. M&aacute;s control ciudadano y m&aacute;s control social permite que las ciudades sean menos peligrosas. No dejar el espacio abandonado, y usarlo no s&oacute;lo desde la perspectiva f&iacute;sica y espacial, sino tambi&eacute;n de la gesti&oacute;n, ir&aacute; generando la posibilidad de erradicar el abandono, el temor y mal uso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La desigual incidencia de la violencia urbana restringe la movilidad de las mujeres en el espacio p\u00fablico y limita su autonom\u00eda y la posibilidad de participaci\u00f3n. Para la investigadora chilena Olga Segovia, es necesario acabar con la privatizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico y formular pol\u00edticas p\u00fablicas que promuevan la regulaci\u00f3n social del espacio p\u00fablico, en lugar de su restricci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1493,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1492","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevistas"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Democratizar la ciudad - CLAM - ES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/democratizar-la-ciudad\/1492\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Democratizar la ciudad - CLAM - ES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La desigual incidencia de la violencia urbana restringe la movilidad de las mujeres en el espacio p\u00fablico y limita su autonom\u00eda y la posibilidad de participaci\u00f3n. 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