{"id":1514,"date":"2014-09-24T00:00:00","date_gmt":"2014-09-24T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.fw2web.com.br\/es\/2014\/09\/24\/las-politicas-anti-trata-y-sus-efectos\/"},"modified":"2014-09-24T00:00:00","modified_gmt":"2014-09-24T03:00:00","slug":"las-politicas-anti-trata-y-sus-efectos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/entrevistas\/las-politicas-anti-trata-y-sus-efectos\/1514\/","title":{"rendered":"Las pol\u00edticas anti-trata y sus efectos"},"content":{"rendered":"<p>En 2008, Argentina se sum&oacute; con &iacute;mpetua la tendencia global de lucha contra la trata de personas. Desde entonces han sido promulgadas numerosas leyes, decretos y normativas a nivel nacional y provincial que endurecieron las penas por los delitos de trata y proxenetismo, prohibieron la publicidad de oferta de servicios sexuales y pusieron en marcha una serie de mecanismos para &lsquo;rescatar&rsquo; a las mujeres v&iacute;ctimas de trata. Bajo una perspectiva ambigua que mezcla con frecuencia abolicionismo y prohibicionismo, las medidas han sido implementadas en un contexto de p&aacute;nico moral, marcado por el secuestro de Marita Ver&oacute;n&ndash;una mujer de 23 a&ntilde;os cuya desaparici&oacute;n ha sido vinculada a la prostituci&oacute;n forzada &ndash; y el asesinato y violaci&oacute;n de Candela Sol Rodr&iacute;guez, menor de edad.<\/p>\n<p>Aunque celebrada por muchos, la ola anti-trata ha despertado c<a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/es\/noticias-clam\/conteudo.asp?cod=8754\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">r&iacute;ticas por parte de organizaciones que abogan por el reconocimiento de la prostituci&oacute;n como trabajo sexual<\/a>. Adem&aacute;s de no haber sido consultadas en la formulaci&oacute;n de las medidas, se&ntilde;alan que las mismas han dado lugar a la persecuci&oacute;n y abuso policial de quienes ejercen la prostituci&oacute;n de forma voluntaria.<\/p>\n<p>Deborah Daich* y Cecilia Varela** son investigadoras y docentes de antropolog&iacute;a de la Universidad de Buenos Aires. En 2012 y 2013 investigaron los efectos concretos de las normativas y pr&aacute;cticas anti-trata en los derechos de quienes ofrecen sexo comercial en la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires. El estudio, en vez de analizarla desde la perspectiva de los modelos legales, privilegia las formas de gobierno de la prostituci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de la interpretaci&oacute;n literal de los modelos legales sobre prostituci&oacute;n, las antrop&oacute;logas buscaron comprender los efectos concretos de las normas anti-trata y de la &lsquo;industria del rescate&rsquo; en quienes manifiestan participar voluntariamente en el mercado del sexo. La investigaci&oacute;n revel&oacute; que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha tenido lugar una creciente penalizaci&oacute;n del ejercicio de la prostituci&oacute;n, as&iacute; comol a confusi&oacute;n entre prostituci&oacute;n forzada y prostituci&oacute;n voluntaria, lo que ha provocado un aumento en la clandestinizaci&oacute;n y estigmatizaci&oacute;n de las trabajadoras sexuales.<\/p>\n<p>En entrevista con el CLAM, las antrop&oacute;logas hablan sobre los principales efectos de la normativa anti-trata en los derechos de las trabajadoras sexuales, explican c&oacute;mo &eacute;sta se ha traducido en la expansi&oacute;n de un poder de polic&iacute;a en torno a la prostituci&oacute;n y de qu&eacute; modo interviene en la producci&oacute;n de subjetividades. Asimismo, detallan su propuesta de abordar la prostituci&oacute;n a partir de la antropolog&iacute;a feminista.<\/p>\n<p><b>&iquest;En qu&eacute; circunstancias se produjo y qu&eacute; ha significado en la pr&aacute;ctica, del punto de vista de sus entrevistadas, la puesta en vigencia de la Ley 26842 (Anti-trata) y reglamentos asociados, como la prohibici&oacute;n de publicidad de servicios sexuales y cierre de las whisker&iacute;as?<\/b><\/p>\n<p><b><i>Deborah:&nbsp;<\/i><\/b>La coyuntura actual se caracteriza por una serie de pol&iacute;ticas y proyectos dirigidos a combatir la trata de personas con fines de explotaci&oacute;n sexual, cuyos efectos concretos y pr&aacute;cticos penalizan, en verdad, el ejercicio de la prostituci&oacute;n. Estas pol&iacute;ticas, en la pr&aacute;ctica, se dirigen al sexo comercial pero claramente no apuntan a todo el mercado del sexo, sino que, siguiendo la selectividad propia del sistema penal, se dirigen principalmente a los sectores populares.<\/p>\n<p>La ley de trata fue reformada en el a&ntilde;o 2012 y a partir de entonces no distingue entre prostituci&oacute;n forzada y voluntaria, por lo que todas las personas que migren o se inserten en el mercado a trav&eacute;s de un arreglo del cual extraiga beneficios un tercero &ndash;independientemente de su voluntad&ndash; son consideradas v&iacute;ctimas de trata o explotaci&oacute;n sexual, convirti&eacute;ndose a la vez en objeto de pol&iacute;ticas de &ldquo;rescate&rdquo; y &ldquo;reinserci&oacute;n social&rdquo;. As&iacute;, con Cecilia hemos identificado que mientras para el imaginario popular la &ldquo;trata&rdquo; remite a las inserciones forzosas en el mercado &ndash; la imagen de mujeres que son drogadas y forzadas, secuestradas y\/o amenazadas&ndash;, el tipo penal de la &ldquo;trata&rdquo; dispone de la criminalizaci&oacute;n de una serie de pr&aacute;cticas vinculadas al mercado sexual mucho m&aacute;s ampliay la victimizaci&oacute;n de todas las personas que se involucren en el comercio sexual.<\/p>\n<p>Los colaboradores de los procesos migratorios, quienes frecuentemente provienen de las redes de conocidos y parientes, pueden ser considerados &ldquo;tratantes&rdquo;, independientemente de la autoevaluaci&oacute;n positiva que las personas puedan realizar de su proyecto migratorio e inserci&oacute;n en el mercado del sexo. Las &ldquo;terceras partes&rdquo; (volanteros, recepcionistas, personal de seguridad) tambi&eacute;n pueden ser, y han sido, consideradas judicialmente parte de las organizaciones criminales. Y por supuesto, tambi&eacute;n los due&ntilde;os de los establecimientos (whisker&iacute;as o privados), que las leyes existentes pod&iacute;an penar por &ldquo;proxenetismo&rdquo;, cada vez m&aacute;s pueden ser vistos como &ldquo;tratantes&rdquo;, independientemente de que las trabajadoras &ndash; en un rango variable de arreglos econ&oacute;micos &ndash; ofrezcan voluntariamente servicios sexuales.<\/p>\n<p>Lo curioso, adem&aacute;s, es que los agentes institucionales participan de estas confusiones respecto de lo que la trata es o deber&iacute;a ser &ndash; lo que las personas creen que es y lo que est&aacute; en la letra de la ley. En ocasiones hablan de la ley tal y como era antes de la reforma, en ocasiones invocan el&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.ohchr.org\/Documents\/ProfessionalInterest\/ProtocolTraffickingInPersons_sp.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Protocolo de Palermo<\/a>, y en muy pocas ocasiones se refieren a lo que la letra de la actual ley efectivamente consigna. Claro que, en cuanto a las pr&aacute;cticas, es todo m&aacute;s entreverado aun.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, a partir del a&ntilde;o 2009 diversos municipios y provincias (tales como C&oacute;rdoba, Tucum&aacute;n, R&iacute;o Negro, San Luis, Entre R&iacute;os, San Juan y Tierra del Fuego) fueron sancionando normativa que proh&iacute;be el funcionamiento de whisker&iacute;as y cabarets, como forma de combatir la trata de personas. Cabe aclarar que las &ldquo;casas de tolerancia&rdquo; (regentear o administrar lugares donde exista explotaci&oacute;n de la prostituci&oacute;n ajena) ya se encontraban prohibidas por la antigua ley 12331. En este sentido, estas leyes y decretos provinciales prohibieron algo que ya estaba prohibido por una ley nacional y en plena vigencia. Pero en algunos lugares se prohibi&oacute;, adem&aacute;s, los establecimientos donde haya alterne y\/o se &ldquo;faciliten actos de prostituci&oacute;n u oferta sexual&rdquo;, ampliando as&iacute; las conductas sancionadas (por ejemplo, la chica que va al bar a &ldquo;levantar&rdquo;).<\/p>\n<p>Acompa&ntilde;ando estas pol&iacute;ticas, el&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/es\/noticias-clam\/conteudo.asp?cod=8754\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">decreto 936\/11<\/a>&nbsp;fue lanzado con el objetivo tanto de eliminar las expresiones discriminatorias referidas a las mujeres, como de luchar contra la trata de personas. El decreto cre&oacute; una oficina que monitorea la presencia de avisos de oferta de sexo comercial y de demanda de personas para integrarse al mercado, y que se ha ocupado de exigirle a grandes peri&oacute;dicos que eliminen estos avisos. Comenzaron por los avisos que lo hac&iacute;an de manera ostensible pero se dirigi&oacute; luego a los que considera &ldquo;enga&ntilde;osos&rdquo; (como por ejemplo &ldquo;Masajista&rdquo;) por lo que las personas que se ven voluntariamente envueltas en el mercado del sexo se vieron privadas de la posibilidad de publicitar sus servicios. As&iacute;, si bien el ejercicio de la prostituci&oacute;n a t&iacute;tulo personal no est&aacute; prohibido en este pa&iacute;s, ahora s&iacute; est&aacute; prohibido ofrecer un servicio sexual &ndash; de manera expl&iacute;cita o impl&iacute;cita&ndash; a trav&eacute;s de un aviso clasificado en un diario.<\/p>\n<p>En un contexto de fuerte p&aacute;nico moral y sexual en torno a la prostituci&oacute;n, cualquier forma de sexo comercial (voluntaria\/no voluntaria, bajo una relaci&oacute;n de explotaci&oacute;n\/aut&oacute;noma) comenz&oacute; a ser identificada como un delito de trata de personas. A su vez, en este contexto, los operadores de distintas burocracias estatales apelaron a diversos mecanismos y herramientas a los fines de mostrar una pol&iacute;tica exitosa de combate a la trata de personas.<\/p>\n<p><b>&iquest;En qu&eacute; consiste su propuesta de abordar el tema a partir de las formas de gobierno de la prostituci&oacute;n?<\/b><\/p>\n<p><b><i>Cecilia:&nbsp;<\/i><\/b>Creemos que esta propuesta nos permite salir de un &ldquo;callej&oacute;n sin salida&rdquo; del debate p&uacute;blico respecto del sexo comercial que privilegia en demas&iacute;a los modelos legales. Como antrop&oacute;logas, creemos necesario privilegiar las formas como las personas viven cotidianamente el control jur&iacute;dico-policial por sobre la enunciaci&oacute;n de tal o cual modelo ideal como si fuera algo que funcionara perfectamente en la realidad. Entendemos que el poder opera a trav&eacute;s de una multiplicidad de circuitos que no puede ser reducido a las normas legales en un enfoque de &ldquo;arriba hacia abajo&rdquo;.<\/p>\n<p>Partimos de una perspectiva que se nutre de los aportes de Foucault y del enfoque esbozado en otros contextos por Jane Scoular y Teela Sanders. Para nosotras, el abolicionismo, el prohibicionismo y el reglamentarismo, (as&iacute; como el modelo de legalizaci&oacute;n, frecuentemente invisibilizado en el debate p&uacute;blico) describen aspiraciones pol&iacute;ticas y sociales generales en torno al estatuto de la oferta de servicios sexuales, pero no hemos encontrado que la perspectiva de los modelos resulte una herramienta &uacute;til a la hora de capturar las formas concretas que asume, en distintos contextos, la regulaci&oacute;n del mercado del sexo. En primer lugar, porque existe un enorme salto entre los objetivos planteados por los modelos y el despliegue y los efectos pr&aacute;cticos de las leyes y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas inspiradas en ellos. En segundo lugar, porque generalmente los marcos normativos responden a una articulaci&oacute;n de elementos que exceden un &uacute;nico modelo (en nuestro pa&iacute;s, por ejemplo, leyes penales inspiradas en un esp&iacute;ritu abolicionista se combinan con c&oacute;digos contravencionales y de faltas de corte prohibicionista).<\/p>\n<p>A su vez, las pol&iacute;ticas de orientaci&oacute;n abolicionista y neoabolicionista &ndash; generalmente entendidas como ausencia de regulaci&oacute;n &ndash; generan, a trav&eacute;s del sistema penal y la mir&iacute;ada de operadores de &ldquo;rescate&rdquo;, una nueva forma de regulaci&oacute;n. Y si bien formalmente plantean la no penalizaci&oacute;n y la no persecuci&oacute;n a las personas que ofrecen sexo comercial, pueden hacerlo perfectamente (y en nuestro pa&iacute;s lo hacen) porque en su despliegue pr&aacute;ctico generan consecuencias y una infrapenalidadque atraviesa las vidas cotidianas de las personas que ofrecen sexo comercial.<\/p>\n<p>Atender a la cuesti&oacute;n desde una mirada que privilegia las&nbsp;<i>formas de gobierno de la prostituci&oacute;n,<\/i>&nbsp;permite incluir en el an&aacute;lisis las leyes penales y su despliegue efectivo, las regulaciones de menor jerarqu&iacute;a y las formas de ejercicio del poder de polic&iacute;a, junto con las pr&aacute;cticas de intervenci&oacute;n y los saberes de los operadores &ldquo;psi&rdquo; y sociales abocados al &ldquo;rescate&rdquo; y &ldquo;reinserci&oacute;n&rdquo; de las mujeres que ofrecen sexo comercial. En nuestro trabajo de campo encontramos la coexistencia de formas de persecuci&oacute;n estatal que apelaban alternativamente a mecanismos legales e ilegales. Entonces, pretendemos con este concepto eludir esta dicotom&iacute;a y capturar la articulaci&oacute;n de herramientas legales y extralegales (o cuya legalidad puede ser seriamente discutida) en la gesti&oacute;n de los ilegalismos de ese espacio social.<\/p>\n<p>Otro actor que podr&iacute;a ser incluido como protagonista en esta perspectiva es el activismo anti-trata que en la Argentina permanentemente denuncia los lugares en los que se sospecha la existencia de sexo comercial, realiza campa&ntilde;as para despegar los volantes de oferta sexual que proliferan en las calles de Buenos Aires y activa as&iacute; mecanismos de vigilancia &ldquo;desde abajo&rdquo;. Hablamos de gobierno de la prostituci&oacute;n y no de formas de gobierno del mercado del sexo porque entendemos que todas estas pol&iacute;ticas se dirigen tan solo a un nicho espec&iacute;fico del mercado en el cual se insertan los sectores populares. Los conceptos de &ldquo;mercado sexual&rdquo; y &ldquo;sexo comercial&rdquo;, tal como han sugerido investigadoras como Adriana Piscitelli o Laura Agust&iacute;n, son extremadamente &uacute;tiles para mostrar la heterogeneidad de intercambios de bienes econ&oacute;micos por servicios que poseen alg&uacute;n elemento sexual. La raz&oacute;n por la cual nosotras mantenemos el uso del t&eacute;rmino &ldquo;prostituci&oacute;n&rdquo; es porque queremos privilegiar en el an&aacute;lisis las pr&aacute;cticas de gobierno sobre aquellos servicios sexuales etiquetados de ese modo por las normativas, las agencias penales, los operadores anti-trata y los activistas anti-trata.<\/p>\n<p>La &ldquo;prostituci&oacute;n&rdquo; no es un universo acotado de pr&aacute;cticas comerciales&nbsp;<i>a priori,<\/i>&nbsp;sino que es justamente producto de un proceso de permanente diferenciaci&oacute;n que llevan adelante los mismos operadores y activistas en sus tareas de vigilancia y control. En ese proceso, determinados nichos del mercado sexual, perfectamente criminalizables con el marco normativo actual, tales como el sexo online pago y la pornograf&iacute;a, resultan diferenciados de la &ldquo;prostituci&oacute;n&rdquo; como objeto de preocupaci&oacute;n social y gobierno. Finalmente, no es que las leyes no importen; s&oacute;lo que importan despu&eacute;s de este largo rodeo.<\/p>\n<p><b>&iquest;Qu&eacute; aportes puede hacer una antropolog&iacute;a feminista para esta perspectiva?<\/b><\/p>\n<p><b><i>Deborah:&nbsp;<\/i><\/b>La antropolog&iacute;a feminista es clave en nuestra propuesta. Justamente porque somos antrop&oacute;logas feministas es que planteamos la necesidad de salirnos de esta discusi&oacute;n basada en modelos generales y abordar la problem&aacute;tica desde la experiencia misma de las personas involucradas, de analizar el asunto a partir del tejido de un campo que habilite nuestra comprensi&oacute;n del mismo. La antropolog&iacute;a feminista est&aacute; bien acostumbrada a dar lugar a voces diversas y a atender a las diferencias, as&iacute; como a se&ntilde;alar cuando las diferencias se tornan desigualdad. No puede abordarse esta tem&aacute;tica sin una perspectiva de g&eacute;nero que atienda, adem&aacute;s, a las diferencias de clase, edad, etnia y raza &ndash; con las que el g&eacute;nero se intersecta de manera compleja &ndash;, y sin un compromiso pol&iacute;tico por una sociedad m&aacute;s equitativa e igualitaria.<\/p>\n<p><b>Ustedes se&ntilde;alan que la normativa argentina contra la trata y los modos en que ha sido implementada han creado una &ldquo;zona de excepci&oacute;n&rdquo; en la cual los derechos de las personas que ofrecen servicios sexuales se ven suspendidos o subordinados. &iquest;De qu&eacute; modo, al ser declaradas &ldquo;v&iacute;ctimas de la trata&rdquo; estas personas son sometidas a abusos y violaciones de derechos?<\/b><\/p>\n<p><b><i>Cecilia:&nbsp;<\/i><\/b>B&aacute;sicamente, el derecho &ldquo;a ser rescatadas&rdquo; ha subordinado tanto derechos ciudadanos ya consagrados (a trabajar, a migrar, a acceder a la salud) como derechos por los cuales las feministas luchamos (a decidir sobre los usos del propio cuerpo y a respetar la identidad autopercibida).<\/p>\n<p><b><i>Deborah:<\/i><\/b>&nbsp;Nuestro trabajo de campo se ha basado en la Ciudad de Buenos Aires y en algunos puntos del conurbano bonaerense. Y por lo que hemos visto all&iacute;, el derecho &ldquo;a ser rescatadas&rdquo; se transforma, en verdad, en el &ldquo;deber de rescate&rdquo; de los y las funcionarias, lo que habilita una variedad de acciones que pueden terminar vulnerando derechos. Hemos trabajado con personas que participan voluntariamente del mercado del sexo por lo que, en principio, ser declaradas &ldquo;v&iacute;ctimas de trata&rdquo;&ndash;contrariamente a las formas en que estas personas construyen su&nbsp;<i>self&nbsp;<\/i>&ndash; resulta estigmatizante. Para estas personas es casi una encerrona: se sienten estigmatizadas y etiquetadas cuando las declaran v&iacute;ctimas, y si se niegan a ser consideradas de tal forma, resultan sospechosas y doblemente estigmatizadas. Esta distinci&oacute;n jerarquizada entre v&iacute;ctima y trabajadora sexual viene a reproducir la divisi&oacute;n entre buenas y malas, la santa y la puta, la que merece ser reconocida y la que no. Y las feministas ya conocemos las implicancias de estas construcciones.<\/p>\n<p>Cuando la empresa se vuelve salvacionista y se enmarca en el &aacute;mbito de la justicia penal, los derechos de las personas involucradas pueden verse subordinados o suspendidos. Ello tanto por mecanismos propios de la investigaci&oacute;n penal que son violentos&nbsp;<i>per se<\/i>&nbsp;(como los allanamientos), como por los usos que particularmente adoptan las formas de gobierno de la prostituci&oacute;n.<\/p>\n<p><b><i>Cecilia:&nbsp;<\/i><\/b>Hemos podido registrar cuestiones muy graves, como las restricciones en el ejercicio de las libertades ambulatorias. Por ejemplo, en un operativo del a&ntilde;o pasado, ordenado por un juez federal en la Ciudad de Buenos Aires, casi 50 mujeres que ofrec&iacute;an sexo comercial en distintos departamentos privados de la ciudad fueron obligadas a subir a unos micros para trasladarse a otro lugar de la ciudad para ser entrevistadas por las operadoras de rescate. Tal como nos fue narrada esa escena por distintas mujeres que all&iacute; estuvieron, no se trataba de algo muy distinto a una razzia policial. Varias de ellas plantearon que no ten&iacute;an voluntad de ir hasta este lugar, pero los operadores les plantearon que se encontraban &ldquo;a su cargo&rdquo; les ordenaron subir a los micros. Permanecieron &ldquo;detenidas&rdquo; hasta por 10 horas.<\/p>\n<p>Hace pocos meses en uno de los habituales eventos anti-trata que proliferan en la Argentina, una activista cont&oacute; orgullosamente como ten&iacute;an que soportar que a veces las &ldquo;v&iacute;ctimas&rdquo; les pegaran a las rescatistas. Quiero decir, no se trata de algo muy oculto, en ocasiones no hay m&aacute;s que ir hacia la letra de lo que las propias activistas anti-trata dicen para percibir la violencia intr&iacute;nseca a la l&oacute;gica del rescate. As&iacute;, el problema general es que las mujeres que ofrecen servicios sexuales, vistas como &ldquo;presuntas v&iacute;ctimas&rdquo;, permanecen en una suerte de zona gris, limbo legal, pudiendo ser incluso retenidas contra su voluntad en el marco de los operativos anti-trata. El derecho penal moderno estipula cu&aacute;les son los derechos y garant&iacute;as que asisten al presunto autor de un acto criminal; pero las &ldquo;presuntas v&iacute;ctimas&rdquo; que se resisten a ser &ldquo;rescatadas&rdquo;, en cambio, carecen de reglas claras o garant&iacute;as.<\/p>\n<p><b><i>Deborah:<\/i><\/b>&nbsp;Y los ejemplos podr&iacute;an seguir, puesto que hemos registrado tambi&eacute;n una serie de vulneraciones de derechos que tienen que ver con restricciones en el acceso a la salud, allanamientos seguidos de la clausura de la vivienda de estas personas; robos y abusos por parte de las fuerzas de seguridad, amedrentamientos y otros. Una cuesti&oacute;n que nos llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n y m&aacute;s nos preocup&oacute;, no s&oacute;lo como investigadoras sino tambi&eacute;n como militantes por la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, fue encontrarnos con casos en los que en los allanamientos se buscaban tambi&eacute;n pastillas de Oxaprost, droga utilizada para practicar abortos en un contexto siempre dif&iacute;cil ya que en nuestro pa&iacute;s el ejercicio de tal derecho se encuentra criminalizado. Esta interferencia disciplinadora sobre otras decisiones de las mujeres sobre sus cuerpos no s&oacute;lo constituye otra vulneraci&oacute;n de derechos sino que adem&aacute;s deber&iacute;a encendernos una alarma.<\/p>\n<p><b>En su investigaci&oacute;n tambi&eacute;n establecen v&iacute;nculos entre las normativas citadas y la expansi&oacute;n de un &ldquo;poder de polic&iacute;a&rdquo; en torno a la prostituci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas de dicho poder?<\/b><\/p>\n<p><b><i>Cecilia:&nbsp;<\/i><\/b>A la sombra de la discusi&oacute;n dominante sobre el tipo penal de la trata de personas y la cuesti&oacute;n del consentimiento en el que gran parte de las feministas abolicionistas parecen haber concentrado todas sus energ&iacute;as, han proliferado en la Argentina toda una serie de normativas de baja jerarqu&iacute;aque proh&iacute;ben cuestiones tales como los &ldquo;actos de prostituci&oacute;n&rdquo;. Por eso los l&iacute;mites entre un esquema legal abolicionista y un marco normativo prohibicionista se han tornado cada vez m&aacute;s difusos. Estas normativas de prohibici&oacute;n de whisker&iacute;as y cabarets, tanto como las reapropiaciones de normativas menores como las que analizamos en el informe para el caso de la CABA [Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires], son las que tienen los efectos m&aacute;s fundamentales al permitir una ampliaci&oacute;n del poder de polic&iacute;a en cada escala local.<\/p>\n<p>Las 6 provincias que han seguido el modelo de la provincia de C&oacute;rdoba delimitaron una nueva zona de actuaci&oacute;n, definida de una manera laxa y amplia como&nbsp;<i>&ldquo;lugares abiertos al p&uacute;blicos en los cuales se realicen, toleren, promocionen, regenteen, organicen o de cualquier modo faciliten actos de prostituci&oacute;n u oferta sexual, cualquiera sea su tipo y modalidad&rdquo;.&nbsp;<\/i>As&iacute;, ya no se trata de la persecuci&oacute;n de la explotaci&oacute;n de la prostituci&oacute;n ajena, sino sencillamente la prohibici&oacute;n de aquellos espacios en los que se realicen &ldquo;actos de prostituci&oacute;n&rdquo;. De manera un tanto parad&oacute;jica, si bien el ejercicio de la prostituci&oacute;n no se encuentra penalizado en la Argentina, en algunas regiones del pa&iacute;s se encuentra prohibido.<\/p>\n<p>Dejamos a los abogados la explicaci&oacute;n de esta paradoja legal, respecto de la cual seguramente se podr&iacute;a argumentar su inconstitucionalidad. Me gusta a veces pensar que es una suerte de modelo sueco-argentino, una manera de prohibir la prostituci&oacute;n sin sancionar directamente a la trabajadora sexual. En la pr&aacute;ctica esta situaci&oacute;n arroja a las mujeres que ofrecen sexo comercial a la permanente discrecionalidad de los operadores locales. Polic&iacute;as e inspectores municipales pueden irrumpir en domicilios particulares, sin control judicial ni orden de allanamiento, expulsar a los moradores, y clausurar viviendas en las que se presuma se desarrolla el trabajo sexual. En algunas localidades, como Mar del Plata, cuando todo esto fracasa, los inspectores municipales procuran cortar los servicios de gas y electricidad a las viviendas.<\/p>\n<p>Se trata de eliminar toda oferta de sexo comercial&nbsp;<i>indoors<\/i>&nbsp;&ndash; ya inextricablemente asociada a la &ldquo;trata&rdquo;. No importa mucho si los mecanismos que se utilizan son legales o ilegales. Entonces, &ldquo;poder de polic&iacute;a&rdquo; no remite aqu&iacute; &uacute;nicamente a las atribuciones de la instituci&oacute;n policial, sino a aquel poder que puede ser ejercido por distintos operadores de las burocracias estatales (tales como los inspectores municipales) justamente cuando no existeuna clara situaci&oacute;n de derecho.<\/p>\n<p><b><i>Deborah:<\/i><\/b>&nbsp;Esto es bien claro en la Ciudad de Buenos Aires y es de lo que, en buena parte, nos hemos ocupado en el informe. Desde el a&ntilde;o 2011 y con mayor fuerza desde el a&ntilde;o 2013 el Gobierno de la Ciudad, a trav&eacute;s de la Agencia Gubernamental del Control &ndash; AGC (la oficina que habilita y fiscaliza locales comerciales, industriales, obras civiles y de servicios privados, entre otras cuestiones) &ndash; comenz&oacute; a desplegar un dispositivo de permanente inspecci&oacute;n sobre los lugares en los que se ofrece sexo comercial con el fin de clausurarlos (independientemente de si se trataran de lugares p&uacute;blicos o domicilios particulares). As&iacute;, esta pol&iacute;tica combin&oacute; herramientas legales (inspecciones administrativas a los lugares que cuentan con habilitaciones en rubros como whisker&iacute;as o bar) y otras de dudosa legalidad (&ldquo;tareas de inteligencia&rdquo; que llevaron a &ldquo;inspecciones&rdquo; a domicilios particulares que no cuentan con ninguna habilitaci&oacute;n comercial), y se propuso, a su vez, una amplia estrategia de espectacularizaci&oacute;n medi&aacute;tica de las acciones emprendidas.<\/p>\n<p>En los casos en que carec&iacute;an de una orden judicial, los inspectores municipales desarrollaron estrategias tales como concretar citas telef&oacute;nicamente, como falsos clientes, para poder ingresar al lugar. En algunos casos tambi&eacute;n, en los d&iacute;as previos tomaron servicios con las trabajadoras sexuales del lugar. De acuerdo a los relatos de las protagonistas, una vez ingresados al domicilio en calidad de clientes, los inspectores revelaban que se trataba de un &ldquo;allanamiento&rdquo; en busca de &ldquo;trata de personas&rdquo;, permitiendo ellos mismos el ingreso de la Polic&iacute;a Metropolitana. Parad&oacute;jicamente, en esos procedimientos irregulares y violatorios de garant&iacute;as constitucionales tales como la inviolabilidad del domicilio, tambi&eacute;n se presentaron operadores de asistencia del &aacute;rea trata de la subsecretar&iacute;a de Derechos Humanos del gobierno de la CABA, quienes intentaron dialogar con las posibles &ldquo;v&iacute;ctimas&rdquo;. Y aqu&iacute; es donde la &ldquo;industria del rescate&rdquo;, concepto que retomamos de Laura Agust&iacute;n, se articula y\/o se mimetiza con este poder de polic&iacute;a.<\/p>\n<p><b>Los efectos de dichas normativas y pr&aacute;cticas se extienden al &aacute;mbito de la subjetividad de quienes ejercen la prostituci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; aspectos destacar&iacute;an al respecto?<\/b><\/p>\n<p><b><i>Cecilia:&nbsp;<\/i><\/b>Ese es un asunto extraordinariamente complejo y a seguir explorando. B&aacute;sicamente hemos trabajado bajo la comprensi&oacute;n de que el poder opera a partir de una multiplicidad de circuitos. Una perspectiva que no privilegia el nivel discursivo de la ley y se ancla en el universo de las pr&aacute;cticas, necesariamente tiene que ponderar los modos en que esas normativas legales y los andamiajes burocr&aacute;ticos puestos en marcha, entre otras cuestiones, producen sujetos al estimular y provocar determinadas modalidades de identificaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Trabajadoras&rdquo; y &ldquo;v&iacute;ctimas&rdquo; son las ficciones legales a partir de las cuales algunas feministas debaten sobre el estatuto que deber&iacute;a darse a la oferta de servicios sexuales, no son ni lejanamente las categor&iacute;as bajo las cuales se identifican la mayor&iacute;a de las mujeres que ofrecen sexo comercial. M&aacute;s all&aacute; de que como feminista piense que la categor&iacute;a &ldquo;trabajadora&rdquo; &ndash; impulsada por organizaciones de mujeres que han significado su experiencia de vender sexo comercial de determinada manera&ndash; es la m&aacute;s potente pol&iacute;ticamente, me parece que lo que planteaba Deborah sobre una perspectiva de la antropolog&iacute;a feminista tiene que ver con recuperar todas esas otras perspectivas y puntos de vista.<\/p>\n<p>Yo creo que las estructuras de interpelaci&oacute;n con las cuales dialogan las mujeres que ofrecen sexo comercial tienen que ver con la figura de la &ldquo;puta&rdquo; que las deval&uacute;a como &ldquo;malas mujeres&rdquo;, por un lado, y con la figura de la &ldquo;delincuente&rdquo; que las ancla en el mundo de los ilegalismos. Nuestro trabajo nos ha llevado a desconfiar de la relevancia que pudiera tener una ausencia de criminalizaci&oacute;n del ejercicio de la prostituci&oacute;n. En t&eacute;rminos de las vidas concretas de unos sujetos que son objeto permanente de vigilancia y control por parte de las burocracias penales, invisibles frente al estado como trabajadoras (y de manera m&aacute;s amplia como sujetas de derecho), pero objeto de inspecci&oacute;n permanente por parte de polic&iacute;as y operadores judiciales, la cuesti&oacute;n de si la prostituci&oacute;n a t&iacute;tulo personal se encuentra penalizada es un asunto a veces meramente formal. Pensamos que el sistema penal es un espacio de producci&oacute;n de sujetos y que el sujeto que all&iacute; se produce queda muchas veces m&aacute;s del lado del mundo de los ilegalismos, que de cualquier otro.<\/p>\n<p>En este marco, el impacto del rescatismo es una cuesti&oacute;n a ponderar y sobre la cual no tenemos a&uacute;n todos los elementos. Se trata de una modalidad de intervenci&oacute;n basada en los saberes &ldquo;psi&rdquo; que &ldquo;trabaja&rdquo; sobre el estigma ya existente, orient&aacute;ndose a mostrar a estos sujetos lo &ldquo;indigno&rdquo; de su condici&oacute;n tanto como les demanda que asuman esa verdad sobre s&iacute; mismos. Es evidentemente un dispositivo de subjetivaci&oacute;n. Que esa idea de &ldquo;dignidad&rdquo; se presente aparentemente despojada de valores morales en un discurso recubierto de un lenguaje de derechos no es relevante en t&eacute;rminos de sus intervenciones pr&aacute;cticas. La estructura moral del estigma que divide a las mujeres entre &ldquo;santas&rdquo; y &ldquo;putas&rdquo; atraviesa la relaci&oacute;n entre la rescatista y la rescatada y es previa a la patada del polic&iacute;a tras el cual ingresan las psic&oacute;logas al allanamiento.<\/p>\n<p>Sin embargo, una perspectiva desde la antropolog&iacute;a feminista deber&iacute;a aportarnos un panorama m&aacute;s complejo, capaz de contemplar las m&uacute;ltiples y cambiantes identificaciones de las mujeres que ofrecen sexo comercial, tanto como las t&aacute;cticas que ellas pueden desplegar incluso para lidiar con el rescatismo. Por ejemplo, ellas pueden usar t&aacute;cticamente la idea de &ldquo;inocencia&rdquo; y armonizar su testimonio de acuerdo a los requerimientos de los operadores porque entienden que ese recurso las libera m&aacute;s r&aacute;pidamente de la intervenci&oacute;n. Habitualmente lo que m&aacute;s preocupa a las mujeres en el contexto del &ldquo;rescate&rdquo; es la ruptura de la red de ocultamientos que se tejen alrededor de la inserci&oacute;n en el sexo comercial, es decir, el estigma. Otras veces, en la ausencia de otros mecanismos que permitan resolver conflictos con la patronal, presentarse como &ldquo;v&iacute;ctimas&rdquo; es la &uacute;nica forma disponible para hacerse visible frente al estado y demandar alg&uacute;n tipo justicia o resarcimiento.<\/p>\n<p>El precio es borrar todo trazo de agencia en la eventual migraci&oacute;n e inserci&oacute;n en el mercado, present&aacute;ndose como &ldquo;v&iacute;ctimas perfectas&rdquo;. Desde ya que una perspectiva que entiende que las mujeres que ofrecen sexo comercial son meros cuerpos sufrientes, v&iacute;ctimas, sujetos enajenados, despersonalizados, incapaces de elaborar &ldquo;planes de vida&rdquo; (para nombrar algunos de los t&eacute;rminos que son habituales escuchar en el campo argentino) no permite ver esos movimientos. Yo pienso que es necesario combinar un an&aacute;lisis sobre las condiciones de explotaci&oacute;n y desigualdad a partir de las cuales se produce la inserci&oacute;n en el sexo comercial junto con las t&aacute;cticas que las mujeres despliegan para paliar esas asimetr&iacute;as, las cuales pueden en algunos casos recurrir a la victimizaci&oacute;n. Se trata de ver c&oacute;mo se negocia la propia identidad y se presentan versiones adecuadas de &ldquo;s&iacute; mismo&rdquo; en un contexto inestable, de pocas certezas, de tiempos cortos, atravesado por el estigma y en el cual el &uacute;nico efecto de legibilidad posible frente al estado se produce bajo la categor&iacute;a &ldquo;v&iacute;ctima&rdquo;.<\/p>\n<p>Entonces, la pregunta podr&iacute;a tener dos direcciones:no solo pensar c&oacute;mo el dispositivo del rescate produce efectos subjetivos en las mujeres que ofrecen sexo comercial, sino tambi&eacute;n observar como ellas se apropian t&aacute;cticamente de ese dispositivo y lo incorporan a un repertorio de pr&aacute;cticas que permite paliar asimetr&iacute;as en un marco de relaciones de desigualdad y desplegar t&aacute;cticas de evasi&oacute;n en tiempos cortos, sin presuponer por ello que ellas asumen esencialmente la categor&iacute;a de &ldquo;v&iacute;ctima&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin embargo, en ese punto tal vez los efectos subjetivos m&aacute;s notables de la campa&ntilde;a se encuentren entre quienes justamente no ejercen la prostituci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; con los cientos de operadores sensibilizados, directores de escuelas, maestras, operadores de justicia que crecientemente identifican cualquier forma de inserci&oacute;n en el sexo comercial con el delito de trata de personas y la prostituci&oacute;n con el aniquilamiento subjetivo de la persona? Se trata de sujetos que tienen la posibilidad de amplificar los mecanismos de inspecci&oacute;n y que pueden tomar decisiones que impactan de manera directa sobre las vidas de estas mujeres.<\/p>\n<p><b><i>Deborah:&nbsp;<\/i><\/b>El a&ntilde;o pasado, durante el trabajo de campo, tuvimos varias oportunidades de apreciar estas situaciones, recuerdo particularmente una, cuando conversaba con una mujer que hace a&ntilde;os participa del mercado del sexo comercial. Nos conocimos cuando con Cecilia est&aacute;bamos siguiendo los cursos judiciales de los casos de allanamientos y clausuras porque a ella le hab&iacute;an clausurado el departamento en el que trabajaba junto con su amiga. Mientras tom&aacute;bamos un caf&eacute; y convers&aacute;bamos, sali&oacute; el tema de los hijos. Y entonces ella me cont&oacute; cu&aacute;nto quer&iacute;a contarle a sus hijas la verdad acerca de su actividad. Para sus hijas adolescentes, ella trabaja como empleada de limpieza en un hotel. Entonces pens&eacute; en c&oacute;mo las trabajadoras sexuales deben lidiar cotidianamente con el estigma de puta, que habilita la denostaci&oacute;n social y funciona como mediaci&oacute;n ideol&oacute;gica para la violencia de g&eacute;nero. Y cuando le pregunt&eacute; si tem&iacute;a que la juzgaran o que sus propias hijas la discriminaran y desvalorizaran, me mir&oacute; sorprendida y me dijo:&nbsp;<i>&ldquo;No, no. Yo hace muchos a&ntilde;os que trabajo de esto. Esper&eacute; a que las nenas fuesen m&aacute;s grandes para contarles pero ahora con todo lo que sale en la tele, yo no s&eacute; c&oacute;mo dec&iacute;rselo. Yo no quiero que ellas piensen que soy una v&iacute;ctima, que me violan, que me castigan, &iquest;entend&eacute;s? &iquest;C&oacute;mo hago para explicarles lo que hago cuando todos los d&iacute;as en la tele ven cualquier cosa?&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Las pol&iacute;ticas actuales respecto de la trata y de la explotaci&oacute;n sexual tienen una fuerte impronta victimista. Y la forma en que aparece este victimismo tanto en las pol&iacute;ticas como en los discursos p&uacute;blicos me parece que es bien problem&aacute;tica. Que dificulta nuestras posibilidades de comprensi&oacute;n de los fen&oacute;menos, al tiempo que permiten alentar nuevas formas de estigmatizaci&oacute;n. Todo esto no implica desconocer la existencia de relaciones de poder, ni las desigualdades que estructuran nuestra sociedad. Como en tantas oportunidades lo ha mostrado Adriana Piscitelli, o tambi&eacute;n Jos&eacute; Miguel Nieto Olivar, esto no implica negar las historias de miseria y opresi&oacute;n que pueden existir alrededor de la prostituci&oacute;n.<\/p>\n<p>Creo que quiz&aacute;s el desaf&iacute;o consista en elaborar discursos que nos piensen como sujetos con derechos y no v&iacute;ctimas inevitables, que reconozcan las relaciones de poder y las m&uacute;ltiples desigualdades pero que asuman tambi&eacute;n que &eacute;stas no siempre se traducen en pura y absoluta dominaci&oacute;n.<\/p>\n<p><i>*Deborah Daich es Doctora en Antropolog&iacute;a (UBA), Investigadora del CONICET y docente del Departamento de Ciencias Antropol&oacute;gicas, FFyL, UBA. Integrante de la Colectiva de Antrop&oacute;logas Feministas, Instituto Interdisciplinario de Estudios de G&eacute;nero, FFyL, UBA. deborahdaich@yahoo.com.ar<\/i><\/p>\n<p><i>**Cecilia Varela es Doctora en Antropolog&iacute;a (UBA), Investigadora del CONICET, IIGG-FSOC-UBA y docente del Departamento de Ciencias Antropol&oacute;gicas, FFyL, UBA. ceciliainesvarela@gmail.com<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lucha contra la trata de personas ha conllevado una creciente penalizaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n, la suspensi\u00f3n de los derechos de quienes la ejercen y la expansi\u00f3n del poder de polic\u00eda vinculado a la industria del rescate, seg\u00fan hallazgos de investigaci\u00f3n desarrollada por Deborah Daich y Cecilia Varela en Argentina.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1514","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevistas"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - 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