{"id":631,"date":"2011-03-17T00:00:00","date_gmt":"2011-03-17T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2011\/03\/17\/mujeres-ante-la-violencia\/"},"modified":"2011-03-17T00:00:00","modified_gmt":"2011-03-17T03:00:00","slug":"mujeres-ante-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/mujeres-ante-la-violencia\/631\/","title":{"rendered":"MUJERES ANTE LA VIOLENCIA"},"content":{"rendered":"<p><P align=right><I>por Manuel Alejandro Rodr\u00edguez Rond\u00f3n<BR> Colaboraron: Andrea Lacombe (Argentina)<BR> Pilar Pezoa (Chile)<BR> Franklin Gil Hern\u00e1ndez (Colombia)<BR> Leonardo Bastida Aguilar (M\u00e9xico)<\/I><\/P> <P>El marco conmemorativo del 8 de marzo destaca las violencias a las que las mujeres se enfrentan en su vida cotidiana y la forma como ellas las resisten. En esta nota, el CLAM propone una reflexi\u00f3n sobre violencia, mujeres y ciudadan\u00eda, abordando cuatro ejemplos de agencia femenina que han conducido a la configuraci\u00f3n de nuevas ciudadan\u00edas.<\/P> <P><B>Orden y Violencia<\/B>  <P>Los efectos de la violencia desplegada por individuos contra otros trascienden su inmediatez y se inscriben en marcos de significaci\u00f3n socialmente compartidos por los miembros de una sociedad. Esto significa, en primer lugar y como afirma la antrop\u00f3loga colombiana Myriam Jimeno que el acto violento es <I>&ldquo;irreductible a meras patolog\u00edas individuales o a la condici\u00f3n social de pueblos o personas &lsquo;b\u00e1rbaros&rsquo;&rdquo; <\/I>(2002:3) y por ello es necesario entenderlo a la luz de lo que ella denomina &lsquo;tejido cultural&rsquo;.<BR>  <P>En segundo lugar, independientemente de su legalidad, los actos violentos son con frecuencia considerados leg\u00edtimos por sus perpetradores y, muchas veces, tambi\u00e9n por sus v\u00edctimas. Respecto a la violencia de g\u00e9nero, organizaciones y movimientos sociales de mujeres, adem\u00e1s de investigadoras e investigadores sociales, han evidenciado c\u00f3mo las agresiones contra las mujeres est\u00e1n sustentadas en una norma de g\u00e9nero que define roles, estatus y relaciones de poder entre hombres y mujeres. No obstante, es importante aclarar que los actos violentos son mucho m\u00e1s que la consecuencia de tales normas y m\u00e1s que meras herramientas empleadas por sus perpetradores para fines individuales.<BR>  <P>En tercer lugar la violencia, seg\u00fan el an\u00e1lisis propuesto por Jimeno, en tanto acto expresivo, <I>&ldquo;delinea diferencias sociales tales como las \u00e9tnicas, las de identidad y las de g\u00e9nero, y construye ideas, por ejemplo, sobre la sexualidad&rdquo;<\/I> (Jimeno, 2002:3). Es decir que la violencia responde a los \u00f3rdenes que la legitiman al tiempo que contribuye a mantenerlos. Aparte de la violencia del Estado, que como muchos autores han afirmado tiene una funci\u00f3n conservadora, la violencia ejercida por individuos tambi\u00e9n tiene un car\u00e1cter normativo. Aquellos actos que caracterizamos como &ldquo;violencia ciega&rdquo; responden a una l\u00f3gica, son dirigidos y van m\u00e1s all\u00e1 del mero accionar individual. Si bien, como se\u00f1alara la antrop\u00f3loga india Veena Das (1996), tales actos son experimentados por las v\u00edctimas como la irrupci\u00f3n de un desorden en sus vidas, este desorden se despliega para ordenar y regular determinadas dimensiones de la vida de las personas.<BR>  <P><B>La agencia m\u00e1s all\u00e1 de la resiliencia<\/B>  <P>La violencia como reafirmaci\u00f3n de un orden, en este caso de g\u00e9nero, puede amenazar la vida misma de las mujeres con el prop\u00f3sito de que act\u00faen de conformidad a unas normas de comportamiento. A pesar de su capacidad amenazante, que en ocasiones puede convertirla en una fuerza desubjetivizadora, las mujeres no son simples objetos receptores de esta violencia. Diversos autores, entre ellos el psiquiatra franc\u00e9s Boris Cyrulnik (2000), han se\u00f1alado que los sujetos consiguen desarrollar estrategias que les permiten sobreponerse a la violencia y continuar con sus vidas. A esta caracter\u00edstica se la ha denominado &ldquo;resiliencia&rdquo;.<BR>  <P>Sin embargo, la agencia de los sujetos no concluye aqu\u00ed. Si entendemos este t\u00e9rmino seg\u00fan la propuesta de la fil\u00f3sofa norteamericana Judith Butler, para quien la agencia es <I>&ldquo;esa lucha en las condiciones no elegidas de la propia vida&rdquo;<\/I> (2009:33), \u00e9sta implica un acto de resistencia en s\u00ed misma. Butler evoca a Foucault para afirmar que, si bien el sujeto se forma <I>&ldquo;en relaci\u00f3n con un conjunto de c\u00f3digos, prescripciones o normas&rdquo; <\/I>(30), \u00e9ste no es s\u00f3lo su efecto, pues en esta relaci\u00f3n existe un componente de autoconstituci\u00f3n, autoproducci\u00f3n de s\u00ed, donde el sujeto puede alcanzar la autorrealizaci\u00f3n de forma cr\u00edtica frente a estos c\u00f3digos, prescripciones y normas. Si por un lado los sujetos, en este caso las mujeres, se configuran como tales a trav\u00e9s de su relaci\u00f3n con distintas normas, entre ellas la de g\u00e9nero, que legitiman y son legitimadas por actos violentos, por otro lado los sujetos no s\u00f3lo intentan sobreponerse a los actos violentos que invocan los \u00f3rdenes productores (de g\u00e9nero, sexualidad, raza, entre otros), sino que tambi\u00e9n los cuestionan. La agencia que se ancla en el cuestionamiento de estas normas, puede conllevar a la construcci\u00f3n de nuevas formas de ciudadan\u00eda por parte de mujeres v\u00edctimas de la violencia.<BR>  <P>En distintos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, grupos de mujeres han resistido y cuestionado distintas violencias relacionadas con el establecimiento de la norma de g\u00e9nero, muchas veces exponiendo sus propias vidas.<BR>  <P><B>El movimiento de mujeres de Ciudad Ju\u00e1rez<\/B>  <P>Desde 1993 se han reportado m\u00e1s de 3 mil feminicidios en Ciudad Ju\u00e1rez, poblaci\u00f3n mexicana ubicada en el estado de Chihuahua, en la frontera con los Estado Unidos. En lo que va de este a\u00f1o se han registrado 30 asesinatos m\u00e1s. El \u00faltimo ocurri\u00f3 el pasado 16 de febrero, cuando una mujer y sus dos hijas fueron ejecutadas en el interior de su vivienda por un grupo armado. Diversas teor\u00edas han intentado explicar este fen\u00f3meno y pocos han sido los casos en que los victimarios han sido procesados.<BR>  <P>Ante la persistencia de estos cr\u00edmenes y la escasa respuesta del Estado para detenerlos, en la d\u00e9cada de 1990 se gest\u00f3 un movimiento de mujeres (y algunos hombres) en esa localidad por la defensa del derecho a la vida y a la no violencia. Julia Mon\u00e1rrez, investigadora de El Colegio de la Frontera Norte y experta en temas de g\u00e9nero, ha seguido de cerca tanto el fen\u00f3meno de los feminicidios como las acciones desplegadas por el movimiento de mujeres para ponerle fin y reclamar justicia. De acuerdo con Mon\u00e1rrez, autora del libro <I>Trama de una injusticia. Feminicidio sexual sist\u00e9mico en Ciudad Ju\u00e1rez<\/I> y compiladora del volumen <I>Bordeando la violencia contra las mujeres en la frontera norte de M\u00e9xico<\/I>, este movimiento se ciment\u00f3 a partir de experiencias anteriores de mujeres que se hab\u00edan organizado para formar cooperativas de trabajadoras de la industria de la maquila. En este primer momento, las organizaciones luchaban por el acceso a la tierra y a los servicios p\u00fablicos, y buscaban el reconocimiento de familias encabezadas por mujeres para acceder a programas de bienestar social. Tras la visibilizaci\u00f3n de los asesinatos de mujeres en la d\u00e9cada de 1990, la lucha de estas organizaciones se orient\u00f3 hacia la condena p\u00fablica de los feminicidios, la resoluci\u00f3n de los casos, el impulso de leyes con perspectiva de g\u00e9nero y el acceso a la justicia por parte de los familiares de las v\u00edctimas.<BR>  <P>Una de las primeras organizaciones en conformarse fue <U><a href=\"http:\/\/nuestrashijasderegresoacasa.blogspot.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Nuestra Hijas de Regreso a Casa<\/A><\/U>, que pugna por el esclarecimiento de m\u00e1s de 500 feminicidios en esta localidad, que reuni\u00f3 a madres de mujeres asesinadas. Encabezada por Marisela Ortiz, esta agrupaci\u00f3n cobr\u00f3 relevancia a nivel nacional y posicion\u00f3 junto a otras organizaciones y activistas el tema de los feminicidios en la agenda pol\u00edtica nacional, acercando a organizaciones feministas de otros estados y poni\u00e9ndole un rostro a las v\u00edctimas y sus familiares. Este movimiento, compuesto mayoritariamente por mujeres, ha luchado para que el Estado tenga una presencia efectiva en la zona y garantice los derechos de sus ciudadanas. No obstante, afirma Mon\u00e1rrez, la impunidad y la falta de justicia permiten que contin\u00fae el asesinato de mujeres, porque Ciudad Ju\u00e1rez es un lugar de <I>&ldquo;se\u00f1ores feudales, que se siente due\u00f1os de los estados, ejercen su mandato sin transparencia, sin sensibilidad y sin escuchar a los ciudadanos&rdquo; <\/I>.<BR>  <P>A lo largo de estos a\u00f1os, destaca la experta, este movimiento se ha fortalecido en un contexto de gran adversidad, logrando que organismos nacionales e internacionales de derechos humanos se pronuncien y emitan recomendaciones al gobierno mexicano. El movimiento consigui\u00f3 llevar el <U><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/publique\/cgi\/cgilua.exe\/sys\/start.htm?from_info_index=71&amp;infoid=7004&amp;sid=21\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Caso de Campo Algodonero<\/A><\/U> a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuyo fallo favorable inst\u00f3 al Estado mexicano a reconocer la existencia de los feminicidios y a mejorar los m\u00e9todos de impartici\u00f3n de justicia en la materia. En el \u00e1mbito m\u00e1s operativo, afirma Mon\u00e1rrez, el movimiento ha conseguido que ning\u00fan cad\u00e1ver sin identificar sea llevado a las fosas comunes hasta que se cumplan con ciertos requisitos de investigaci\u00f3n, como la recolecci\u00f3n de pruebas de ADN que permitan identificar a la v\u00edctima y localizar a sus familiares.<BR>  <P>A pesar de que el movimiento se ha expandido a otros estados de la Rep\u00fablica mexicana, la investigadora se\u00f1ala que el panorama sigue siendo preocupante. Desde 2008 la desaparici\u00f3n de j\u00f3venes aument\u00f3 en un 67% y en los \u00faltimos a\u00f1os se han registrado ataques contra varias integrantes de las organizaciones sociales con el fin de replegarlas y silenciarlas. El mismo d\u00eda en que se conoci\u00f3 el \u00faltimo feminicidio de este a\u00f1o en Ciudad Ju\u00e1rez, fue denunciado el &ldquo;incendio intencional&rdquo; de la casa de la vocera de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, Mal\u00fa Garc\u00eda, mientras acompa\u00f1aba a la familia Reyes Salazar en un acto de protesta para esclarecer los asesinatos de los activistas Josefina y Rub\u00e9n Reyes. Un d\u00eda antes, fue incendiado el domicilio de la madre de ambas v\u00edctimas.<BR>  <P>La poeta y activista Susana Ch\u00e1vez, quien acu\u00f1ara la frase \u00a1Ni una muerta m\u00e1s!, fue violada y asfixiada el pasado 6 de enero. Marisela Escobedo, activista cuya hija de 16 a\u00f1os fue asesinada en 2008, tambi\u00e9n fue v\u00edctima de las represalias por denunciar estos cr\u00edmenes. Luego de se\u00f1alar a Rafael Barraza, el compa\u00f1ero de su hija, como presunto culpable, las autoridades lo detuvieron y trasladaron a Ciudad Ju\u00e1rez para ser procesado. All\u00ed, Barraza confes\u00f3 el crimen e indic\u00f3 el lugar en donde hab\u00eda enterrado los restos de la v\u00edctima. A pesar de esto, los jueces lo absolvieron argumentando falta de pruebas. Escobedo apel\u00f3 la absoluci\u00f3n de Barraza y logr\u00f3 que otro tribunal revocara la sentencia anterior y lo condenara. No obstante, para ese momento \u00e9l ya se encontraba pr\u00f3fugo. A ra\u00edz de este hecho, Escobedo protest\u00f3 ante el palacio de gobierno, en la Plaza Hidalgo en la ciudad de Chihuahua, donde fue asesinada el pasado mes de diciembre.<BR>  <P>A pesar de esto, el movimiento de Ciudad Ju\u00e1rez contin\u00faa luchando para que las mujeres sean reconocidas como ciudadanas con igualdad de derechos y para que las autoridades reconozcan la gravedad de los feminicidios e implementen acciones serias para impedirlos.<BR>  <P><B>La mesa de trabajo &lsquo;Mujer y Conflicto Armado&rsquo;<\/B>  <P>La violencia contra las mujeres, incluida la violencia sexual, en el marco del conflicto armado colombiano no es un hecho aislado. Como afirma el Informe <I><U><a href=\"http:\/\/www.oxfam.org\/sites\/www.oxfam.org\/files\/bp-sexual-violence-colombia-sp.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La Violencia Sexual en Colombia<\/A><\/U> <\/I>(2009) de la Organizaci\u00f3n internacional <U><a href=\"http:\/\/www.oxfam.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">OXFAM<\/A><\/U>: <I>&ldquo;El uso de esta violencia, lejos de ser espor\u00e1dico, se ha convertido en una pr\u00e1ctica sistem\u00e1tica y generalizada que ha pasado a formar parte integral del conflicto armado&rdquo;<\/I> (1). Esta tesis ha sido apoyada por la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos, la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer de la Comisi\u00f3n de Derechos Humanos de Naciones Unidas, la Corte Constitucional de Colombia y numerosas organizaciones nacionales e internacionales.<BR>  <P>Seg\u00fan ese mismo informe en la visita al pa\u00eds de 2001, la Relatora Especial de Naciones Unidas identific\u00f3 <\/>&ldquo;la esclavitud sexual, la esclavitud dom\u00e9stica, la violaci\u00f3n, mutilaci\u00f3n sexual, el abuso sexual y la violaci\u00f3n de los derechos reproductivos de mujeres combatientes como la anticoncepci\u00f3n y la esterilizaci\u00f3n forzada. Adem\u00e1s, se\u00f1al\u00f3 que particularmente en este contexto los grupos armados establecen l\u00edmites territoriales a la libertad de la circulaci\u00f3n y toques de queda, imponen reg\u00edmenes rigurosos de comportamiento social con restricciones a la vestimenta de las mujeres y castigos por &lsquo;mala conducta&rsquo;&rdquo;<\/I> (11-12). Entre otras pr\u00e1cticas de violencia sexual documentadas tambi\u00e9n se cuentan la prostituci\u00f3n forzada, la violaci\u00f3n de mujeres l\u00edderes de organizaciones de derechos humanos y de mujeres lesbianas, el control moral de mujeres y ni\u00f1as habitantes de las zonas en conflicto y la ejecuci\u00f3n de mujeres con VIH (OXFAM, 2009).<BR>  <P>Pese a que en el pa\u00eds se vienen realizando informes sobre violencia pol\u00edtica desde finales de los a\u00f1os ochenta, las pr\u00e1cticas de abuso sexual perpetradas por actores armados como el ej\u00e9rcito, los grupos paramilitares y la guerrilla han sido denunciadas y documentadas desde hace poco m\u00e1s de diez a\u00f1os. Este esfuerzo de documentaci\u00f3n ha generado un ejercicio de activismo entre grupos de mujeres del pa\u00eds. <U><a href=\"http:\/\/www.mujeryconflictoarmado.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La Mesa Mujer y Conflicto Armado<\/A><\/U> es un ejemplo de ello. En ella confluyen grupos de mujeres y de derechos humanos (seis organizaciones de mujeres de base, trece organizaciones no gubernamentales, dos colectivos de mujeres, un observatorio, un centro regional y tres redes nacionales e internacionales) con acompa\u00f1amiento de organismos de control e intergubernamentales.<BR>  <P>Conformada en el a\u00f1o 2000, la Mesa documenta las violencias espec\u00edficas contra las mujeres en el conflicto armado y su impacto, a partir de: talleres con mujeres de distintas regiones v\u00edctimas del conflicto; recopilaci\u00f3n de testimonios; y revisi\u00f3n de informes y denuncias p\u00fablicas. A partir de este trabajo han elaborado informes anuales sobre violencias contra mujeres, j\u00f3venes y ni\u00f1as. El m\u00e1s reciente fue publicado en enero de este a\u00f1o. Es el <I><U><a href=\"http:\/\/www.defensaterritorios.org\/images\/stories\/pdf\/X%20informe.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">X Informe sobre violencia sociopol\u00edtica contra mujeres, j\u00f3venes y ni\u00f1as en Colombia 2000-2010<\/A><\/U><\/I>.<BR>  <P>Aparte de su valor documental, el informe anual de la Mesa ha sido una herramienta para la visibilizaci\u00f3n de las voces de mujeres v\u00edctimas de estas violencias, que tienen mucho que decir acerca del conflicto armado, pero a quienes pocos actores desean escuchar. Con el d\u00e9cimo informe, la Mesa se propuso adem\u00e1s evaluar el cumplimiento de las recomendaciones formuladas en 2001 por la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer, as\u00ed como por otras organizaciones que se han pronunciado sobre este tema.<BR>  <P>De forma paralela al trabajo de documentaci\u00f3n, la Mesa Mujer y Conflicto Armado ha desarrollado herramientas de an\u00e1lisis que permitan entender mejor la problem\u00e1tica de la violencia sexual contra las mujeres en el contexto del conflicto armado con una perspectiva de g\u00e9nero. Se destacan las observaciones sobre los procesos de militarizaci\u00f3n de los territorios y de la sociedad civil, a trav\u00e9s de la <I>&ldquo;asignaci\u00f3n de tareas militares a civiles y la ejecuci\u00f3n de acciones civiles a militares&rdquo;<\/I> (18), as\u00ed como la identificaci\u00f3n de un proceso de militarizaci\u00f3n de los cuerpos de las mujeres. El informe afirma: <I>&ldquo;En el contexto de guerra, el cuerpo de las mujeres aparece como un territorio en el cual se expresa el poder de la cultura patriarcal. Las relaciones de poder marcan el cuerpo, lo obligan, lo dominan y lo someten a la negaci\u00f3n, lo fuerzan a trabajos y exigen signos. El cuerpo de las mujeres se convierte en fuerza \u00fatil cuando es productivo y sometido. El cuerpo de las mujeres es campo pol\u00edtico definido, disciplinado para la producci\u00f3n, para la reproducci\u00f3n y el dominio de los armados&rdquo; <\/I>(22).<BR>  <P>Por otro lado, investigadoras y organizaciones sociales han llamado la atenci\u00f3n sobre el peligro de reducir la violencia sexual al conflicto armado. Si bien es cierto que esta violencia se expresa de manera m\u00e1s extrema en el marco del conflicto, \u00e9sta no es consecuencia del mismo sino de una forma m\u00e1s generalizada de violencia contra las mujeres. Explicar la violencia sexual a trav\u00e9s del conflicto armado puede restarle importancia a las razones estructurales de la violencia de g\u00e9nero. Para varias estudiosas feministas la agenda de paz y conflicto armado en Colombia han cooptado los esfuerzos de los grupos de mujeres y aplazado, o restado importancia, a otras agendas como la autonom\u00eda reproductiva, la paridad econ\u00f3mica y pol\u00edtica, y el acoso sexual en el trabajo. No obstante, an\u00e1lisis como el de la Mesa llaman la atenci\u00f3n sobre la importancia de estudiar la violencia contra las mujeres en relaci\u00f3n con otros factores como el conflicto armado colombiano, sin dejar de lado la especificidad de las violencias basadas en g\u00e9nero.<BR>  <P><B>Internet como espacio de repudio y acci\u00f3n<\/B>  <P>Internet ha sido uno de los espacios elegidos por las mujeres, sobre todo las m\u00e1s j\u00f3venes, para compartir vivencias relacionadas con situaciones de la vida urbana que constituyen formas de violencia simb\u00f3lica relacionadas con formas de dominaci\u00f3n de g\u00e9nero. Han aparecido en el espacio virtual blogs, as\u00ed como una intensa actividad en redes sociales como Facebook, Twitter y Orkut, donde mujeres j\u00f3venes relatan experiencias callejeras vividas como violaci\u00f3n de su intimidad. Piropos indeseados, improperios homof\u00f3bicos, flirteo insistente cuando no es correspondido y ser seguidas por la calle son las principales tem\u00e1ticas abordadas. Estos relatos se articulan a estrategias para desnaturalizar la agresi\u00f3n callejera y defender la privacidad, una puesta en acci\u00f3n del conocido eslogan feminista de &ldquo;mi cuerpo es m\u00edo&rdquo;.<BR>  <P>Como muchas violencias legitimadas, es dif\u00edcil catalogar el acoso como delito a pesar de la agresi\u00f3n sufrida por la persona hacia quien va dirigida. Al respecto, una internauta expresa: <I>&ldquo;Me alegro de haber encontrado este sitio, donde poder volcar nuestras experiencias, porque muchas veces una siente que si lo contamos nos van a decir que no es para tanto, que de \u00faltima es un halago. Pero la realidad es que una va caminando, o en un tren o un colectivo y de repente se siente violada por un se\u00f1or que cree tener derecho a decir cualquier cosa que le pasa por la mente y que una tiene que aguantarla&rdquo;<\/I>.<BR>  <P>Un ejemplo de estas acciones reales en espacios virtuales es la llegada a la Argentina de <I><U><a href=\"http:\/\/buenosaires.ihollaback.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hollaback<\/A><\/U><\/I>, un movimiento internacional que se inici\u00f3 en Nueva York con el fin de erradicar el acoso en la calle, que usa la internet y los tel\u00e9fonos m\u00f3viles. A trav\u00e9s esta iniciativa se busca combatir el acoso verbal callejero ejercido generalmente por varones en la v\u00eda p\u00fablica y posicionar en el debate p\u00fablico sobre seguridad esta forma de &ldquo;violencia invisible&rdquo; contra las mujeres, para que sea tenida en cuenta por legisladores, autoridades, polic\u00edas, ciudadanos y ciudadanas. <I>&ldquo;El acoso en la calle es una de las formas m\u00e1s generalizadas de violencia de g\u00e9nero y una de las mas carentes de legislaci\u00f3n. Rara vez se denuncia y es culturalmente aceptado como &lsquo;el precio que debemos pagar&rsquo; por ser mujer o por ser gay&rdquo; <\/I>explica este blog.<BR>  <P>El blog tambi\u00e9n apunta a combatir los comentarios y actitudes discriminatorias en la v\u00eda p\u00fablica contra personas trans y parejas del mismo sexo: <I>&ldquo;Creemos que toda persona tiene derecho a sentirse segura sin ser clasificada como un objeto. El acoso sexual es un crimen que propicia un ambiente cultural donde la violencia de g\u00e9nero es aceptada cada vez m\u00e1s. Existen marcos jur\u00eddicos para el acoso y el abuso sexual en el hogar y en el trabajo, pero cuando se trata de las calles dif\u00edcilmente se puede actuar en su contra&rdquo;. <\/I> <P><U><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/sociedad\/3-162777-2011-02-21.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">En nota publicada en el diario P\u00e1gina 12<\/A><\/U>, la representante local del movimiento, Inti Mar\u00eda Tidball-Binz, explica que no todas las mujeres perciben los piropos como un halago o algo positivo, sino que <I>&ldquo;muchas los experimentamos como un acto sumamente agresivo y desagradable. [\u2026] Algunos amigos me han dicho si no estoy exagerando. [\u2026] Tambi\u00e9n me interesa reconocer el acoso que sufre gente transexual o gay en la calle. Me pregunto: \u00bfcu\u00e1nta gente encontr\u00f3 el amor de su vida dici\u00e9ndole un piropo en la calle a otra? No creo que muchas. Uno de los objetivos es que quien pretenda decir un piropo se d\u00e9 cuenta de que no siempre esa frase es recibida como algo agradable&rdquo; <\/I>, agrega.<BR>  <P>La activista feminista Dora Barrancos, directora del \u00e1rea de Ciencias Sociales y Humanidades del <U><a href=\"http:\/\/www.conicet.gov.ar\/web\/conicet\/inicio\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Conicet<\/A><\/U>, explica en la misma nota que el piropo en la calle es una expresi\u00f3n que antes oscilaba entre la galanter\u00eda y la ofensa y el acoso. <I>&ldquo;Hoy hay m\u00e1s provocaci\u00f3n, comentarios m\u00e1s cercanos a la t\u00edpica actitud grosera, que se aleja del piropo y es una manera un poco ultrajante, bien marchante del macho, una forma de violencia simb\u00f3lica&rdquo; <\/I>.<BR>  <P>A trav\u00e9s de blogs como &ldquo;<U><a href=\"http:\/\/bastadesexismo.blogspot.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Basta de sexismo<\/A><\/U>&rdquo; y &ldquo;<U><a href=\"http:\/\/exocitosis.blogspot.com\/2011\/02\/coca-cola-fomenta-el-acoso-callejero.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Exocitosis<\/A><\/U> &rdquo;, se ha hecho una fuerte cr\u00edtica a la campa\u00f1a de Coca-Cola que apoya la propuesta de un concejal de la ciudad de Buenos Aires de promulgar el &ldquo;d\u00eda del piropo&rdquo;. En ambos blogs se destac\u00f3 el car\u00e1cter violento de la forma como algunos hombres vulneran la libertad de circulaci\u00f3n de las mujeres en la v\u00eda p\u00fablica al abordarlas verbal o f\u00edsicamente sin su consentimiento.<BR>  <P><B>Las mujeres chilenas despu\u00e9s del terremoto<\/B>  <P>El terremoto y maremoto que abati\u00f3 a Chile el 27 de febrero de 2010, a las 3:35 de la ma\u00f1ana, con 8,8 grados en la escala de Richter, afect\u00f3 hondamente a seis de las quince regiones del pa\u00eds, especialmente las de Maule y B\u00edo B\u00edo, provocando un derrumbe cuyo largo es un tercio del total del pa\u00eds.<BR>  <P>En contextos de cat\u00e1strofes de tales dimensiones, en otros pa\u00edses la violencia contra las mujeres y las ni\u00f1as se ha exacerbado. De acuerdo con la <U><a href=\"http:\/\/www.paho.org\/Spanish\/AD\/GE\/genderdisasterssp.PDF\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud<\/A><\/U>, las mujeres tienen menos acceso a los recursos esenciales para la preparaci\u00f3n, mitigaci\u00f3n y rehabilitaci\u00f3n despu\u00e9s de estas tragedias. Esta situaci\u00f3n es agravada por la divisi\u00f3n sexual del trabajo, ya que la industria agr\u00edcola y la econom\u00eda informal, sectores en los que se desenvuelven mayoritariamente mujeres, son los m\u00e1s afectados por los desastres naturales. A esto se suma el desempleo y las dificultades de migrar, consecuencia de la atribuci\u00f3n social de determinados roles a las mujeres, como la responsabilidad por el cuidado de los ni\u00f1os, los ancianos y las personas con discapacidades, a quienes deben garantizarles alimentaci\u00f3n, vestuario, atenci\u00f3n y suministros m\u00e9dicos, sin descuidar las obligaciones dom\u00e9sticas.<BR>  <P>Adem\u00e1s de estas problem\u00e1ticas, tambi\u00e9n es com\u00fan que haya un escalamiento de la violencia sexual; lo que se hizo evidente luego de los terremotos de Hait\u00ed (2010) y del Per\u00fa (2007). Al respecto, Olga Segovia, coordinadora del <U><a href=\"http:\/\/www.ciudadesygenero.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Observatorio Regional: Ciudades, Violencias y G\u00e9nero<\/A><\/U>, afirma que <I>&ldquo;es habitual que, tras una tragedia de estas proporciones, las ciudades afectadas vean aumentar el alcoholismo, la prostituci\u00f3n forzada y la violencia dom\u00e9stica y otros problemas ligados a las diferencias de g\u00e9nero&rdquo; <\/I>. Chile no ha sido la excepci\u00f3n.<BR>  <P>Segovia relata que, en talleres realizados en distintas regiones del pa\u00eds, el Observatorio detect\u00f3 que la oferta anticonceptiva tambi\u00e9n se vio afectada luego del terremoto. <I>&ldquo;Hay menos servicios, no hay por ejemplo una protecci\u00f3n anticonceptiva porque no se est\u00e1n repartiendo p\u00edldoras en los consultorios, o no est\u00e1n atendiendo&rdquo; <\/I>, agreg\u00f3. Si a esta situaci\u00f3n de vulnerabilidad se le suma el hacinamiento en el que viven las v\u00edctimas luego de estas tragedias, situaci\u00f3n en la que deben compartir ba\u00f1os y otros espacios en condiciones precarias de seguridad, los derechos de las mujeres se ven seriamente amenazados. Por esta raz\u00f3n, se\u00f1ala Segovia, es necesario que las mujeres se agrupen, enfrenten colectivamente estas dificultades y compartan experiencias con otras mujeres que se encuentran en la misma situaci\u00f3n.<BR>  <P>En este sentido, cabe destacar la labor realizada por el <U><a href=\"http:\/\/www.fondoalquimia.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Fondo Alquimia<\/A><\/U>, organizaci\u00f3n surgida luego de la Cuarta Conferencia Mundial Sobre la Mujer (Beijing, 1995) con el fin de apoyar organizaciones de mujeres chilenas, particularmente aquellas que viven en situaciones de exclusi\u00f3n. En una primera etapa postragedia, el Fondo Alquimia lider\u00f3 una campa\u00f1a para llevar alimentos e insumos b\u00e1sicos, tales como toallas higi\u00e9nicas y art\u00edculos de aseo, a las mujeres de las regiones m\u00e1s afectadas por el terremoto. Posteriormente, durante los meses de mayo y julio de 2010, en asociaci\u00f3n con Casa de los Colores, Centro Social Quidell y otras organizaciones locales de mujeres, el Fondo llev\u00f3 a cabo veedur\u00edas con los objetivos de examinar la situaci\u00f3n de derechos de las mujeres del Maule y B\u00edo-B\u00edo, identificar sus principales problem\u00e1ticas, coordinar acciones para atenderlas y contribuir a la restauraci\u00f3n del quehacer pol\u00edtico de las organizaciones sociales en los territorios afectados.<BR>  <P>A trav\u00e9s del <U><a href=\"http:\/\/www.urgentactionfund.org\/translations\/Brochure_Spanish.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Fondo de Acci\u00f3n Urgente para Am\u00e9rica Latina<\/A><\/U>, obtuvieron recursos que les permitieron llevar a cabo esta acci\u00f3n de monitoreo y denuncia. En un <U><a href=\"http:\/\/www.fondoalquimia.org\/Fondo-Alquimia-presenta-el.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">documento que recoge la metodolog\u00eda, acciones y resultados de las veedur\u00edas<\/A><\/U>, la organizaci\u00f3n explica que esta labor <I>&ldquo;consiste en que las organizaciones informan, difunden y accionan, sobre las prioridades de las mujeres, a fin de garantizar que existe un marco de derechos humanos y una perspectiva de g\u00e9nero en la distribuci\u00f3n de ayuda y en el proceso de reconstrucci\u00f3n&rdquo; <\/I>(3).<BR>  <P>Las organizaciones participantes llevaron a cabo talleres de prevenci\u00f3n y denuncia de maltrato, violencia de g\u00e9nero, violencia sexual y autocuidado con las mujeres afectadas, acciones de denuncia en medios de comunicaci\u00f3n locales y regionales (prensa y radio) de las vulneraciones de las cuales eran objeto, as\u00ed como capacitaciones en derechos humanos, ciudadan\u00eda y participaci\u00f3n para el control de la gesti\u00f3n de los servicios p\u00fablicos, con el fin de fortalecer el ejercicio de los derechos de las mujeres como ciudadanas activas.<BR>  <P>Tambi\u00e9n gestionaron ante empresas prestadoras de servicios la reposici\u00f3n del alumbrado p\u00fablico y el mejoramiento del transporte en sectores alejados para garantizar la seguridad de las mujeres. Adicionalmente, consiguieron relocalizar la poblaci\u00f3n transg\u00e9nero de la ciudad de Talca, que inicialmente hab\u00eda sido ubicada como damnificada en un barrio a las afueras de la ciudad, d\u00f3nde sufrieron hostigamiento por parte de los vecinos.<BR>  <P>En acciones como estas, grupos de mujeres de M\u00e9xico, Colombia, Argentina y Chile han trabajado en red con organizaciones locales, nacionales e internacionales, para transformar contextos generadores de violencia contra las mujeres, cuestionar los reg\u00edmenes que las excluyen y subordinan, y fortalecerse como ciudadanas capaces de ejercer y exigir la garant\u00eda de sus derechos.<BR>  <P>Referencias<BR> <BR> Butler, Judith. 2009 (2005). <I>Dar cuenta de s\u00ed mismo: Violencia \u00e9tica y responsabilidad<\/I>. Buenos Aires &#8211; Madrid: Amorrortu editores.<BR>  <P>Cyrulnik, Boris. 2000. <I>Etolog\u00eda. Tres entrevistas con Boris Cyrulnik<\/I>. Cali: CEIC.<BR>  <P>Das, Veena. \u00abLanguage and Body: Transactions in the Construction of Pain\u00bb, en <I>Daedalus<\/I> 125 no.1 (1996) 67-91.<BR>  <P>Jimeno, Myriam. &ldquo;Crimen pasional: com el coraz\u00f3n en tinieblas&rdquo;, en: <I>S\u00e9rie Antropolog\u00eda<\/I>. Brasilia, 2002. Disponible en <<http:\/\/vsites.unb.br\/ics\/dan\/Serie323empdf.pdf>><BR>  <P>Jimeno, Myriam. 2004. <I>Crimen pasional: Contribuci\u00f3n a una antropolog\u00eda de las emociones<\/I>. Bogot\u00e1: Editorial Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas. Disponible en &lt;<A href=\"http:\/\/www.myriamjimeno.com\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/crimen-pasional.pdf%3E\">http:\/\/www.myriamjimeno.com\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/crimen-pasional.pdf&gt;<\/A><\/P><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La conmemoraci\u00f3n del 8 de marzo destaca las violencias contra las mujeres y la forma como ellas las resisten. 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