{"id":668,"date":"2011-08-10T00:00:00","date_gmt":"2011-08-10T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2011\/08\/10\/cronicas-marcianas\/"},"modified":"2011-08-10T00:00:00","modified_gmt":"2011-08-10T03:00:00","slug":"cronicas-marcianas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/cronicas-marcianas\/668\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas marcianas"},"content":{"rendered":"<p><P align=right><I>Por Andrea Lacombe<\/I> <\/P> <P>En marzo de 2010 el asesinato de Natalia &ldquo;la Pepa&rdquo; Gait\u00e1n conmocion\u00f3 el barrio de Parque Liceo Segunda Secci\u00f3n de la mediterr\u00e1nea ciudad de C\u00f3rdoba, en Argentina. Daniel Torres, padrastro de Dayana, novia de &ldquo;la Pepa&rdquo; en ese entonces, le dispar\u00f3 a quemarropa con una escopeta dando fin a una discusi\u00f3n en la que \u00e9l no hab\u00eda emitido siquiera una opini\u00f3n. La pelea que se desarrollaba en el jard\u00edn de su casa era protagonizada por su mujer, Silvia S\u00e1nchez, su hijastra Dayana, Gabriela Cepeda, una amiga de la v\u00edctima y la propia Gait\u00e1n, quien lleg\u00f3 al final para tratar de mediar en la situaci\u00f3n. El disparo que puso fin a la ri\u00f1a y a la vida de &ldquo;la Pepa&rdquo; abri\u00f3 un debate que involucra a la justicia, al activismo LGBT y la sociedad, sobre cu\u00e1les &ndash;y cu\u00e1les no&ndash; son los sujetos amparados por las leyes anti-discriminaci\u00f3n.<BR> <\/P> <P>A mediados de los a\u00f1os cincuenta Ray Bradbury escribi\u00f3 sus <I>Cr\u00f3nicas marcianas<\/I>, relatos en los que la llegada a Marte y la colonizaci\u00f3n del planeta por parte de los humanos serv\u00edan como met\u00e1foras de temas como la esclavitud, la xenofobia y la discriminaci\u00f3n, modos en que el miedo construye alteridad y extra\u00f1amiento. El extra\u00f1amiento en este juicio no s\u00f3lo estuvo presente en los relatos que se escucharon a lo largo de dos semanas de juicio y que dieron cuenta de una masculinidad fuera de padr\u00f3n, sino en el mismo proceso, en la construcci\u00f3n de un relato <I>cyborg<\/I> al que tuvo que recurrir Natalia Milisenda, la abogada querellante, para hacer legibles sus argumentos por el sistema judicial: una urdiembre jur\u00eddica en la que fue entretejiendo academia y pol\u00edtica para darle nombre a lo nefando. &lsquo;Lesbiana&rsquo;, &lsquo;lesbofobia&rsquo;, &lsquo;lesbiana masculina&rsquo;, dudo que estas palabras hayan resonado tantas veces en alg\u00fan recinto judicial del pa\u00eds como lo hizo en la C\u00e1mara S\u00e9ptima del Crimen de la ciudad de C\u00f3rdoba las \u00faltimas dos semanas. Ese tribunal fue el escenario de una confluencia extraordinaria entre discurso jur\u00eddico, pol\u00edtico y acad\u00e9mico que se vio plasmada en el modo en que la querella fue llevando la oralidad del juicio, obligando tanto a la fiscal\u00eda como a la defensa a buscar en la doctrina jur\u00eddica alguna palabra que fuera capaz de dialogar con lo que se intentaba plantear.<BR>  <P>La dificultad en escucharlas fue obvia. En su alegato final el abogado defensor C\u00e9sar Lapascua a duras penas fue capaz de hablar de &ldquo;discriminaci\u00f3n gen\u00e9rica&rdquo; y s\u00f3lo para argumentar que &ldquo;nada de eso&rdquo; hab\u00eda existido en la conducta de su cliente. Luego de le\u00edda ayer la sentencia, el fiscal Fernando Amoedo reconoci\u00f3 el extra\u00f1amiento y se refiri\u00f3 al t\u00e9rmino &ldquo;lesbofobia&rdquo; como una palabra que no hab\u00eda usado nunca. <I>&ldquo;Me gusta m\u00e1s hablar de discriminaci\u00f3n por la preferencia sexual&rdquo;, <\/I>indic\u00f3, y opin\u00f3 que lesbofobia <I>&ldquo;es un r\u00f3tulo demasiado r\u00edgido&rdquo; <\/I>. Para \u00e9l fue <I>&ldquo;un hecho vinculado a la violencia de g\u00e9nero&rdquo;.<\/I> Si hubo discriminaci\u00f3n fue por mujer y no por lesbiana, asegur\u00f3.<BR>  <P>En este punto la querella discord\u00f3. La misoginia y la lesbofobia tienen la misma base cultural, explic\u00f3 Natalia Milisenda, abogada querellante, en consonancia con la opini\u00f3n de la fil\u00f3sofa Mar\u00eda Mercedes G\u00f3mez, quien explica que existen <U><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/publique\/cgi\/cgilua.exe\/sys\/start.htm?UserActiveTemplate=_BR&amp;infoid=6554&amp;ok=ok&amp;query=simple&amp;search_by_authorname=all&amp;search_by_field=tax&amp;search_by_headline=false&amp;search_by_keywords=any&amp;search_by_priority=all&amp;search_by_section=all&amp;search_by_state=all&amp;search_text_options=all&amp;sid=21&amp;text=El+crimen+que+no+osa+decir+su+nombre\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">dos tipos de violencia por prejuicio sexual, jer\u00e1rquica y excluyente<\/A><\/U> y que entre ambas hay un continuo. <I>&ldquo;La violencia contra las mujeres que no se perciben como lesbianas y la violencia dom\u00e9stica son del orden jer\u00e1rquico porque por lo general son producidas con el fin de mantener al otro subordinado. Los ataques contra lesbianas tienen un componente fuerte de exclusi\u00f3n en el sentido de que no hay negociaci\u00f3n posible&rdquo;, <\/I>detalla.<BR>  <P>En este sentido, no s\u00f3lo el caso juzgado debe ser le\u00eddo en un contexto m\u00e1s amplio que el instante en que Torres apret\u00f3 el gatillo y la perdigonada impact\u00f3 sobre Gait\u00e1n, sino el juicio en s\u00ed mismo. <I>&ldquo;Me la mataron como un perro&rdquo;<\/I> repiti\u00f3 una y otra vez para quien quisiera o\u00edrla Graciela, la madre de Natalia Gait\u00e1n, denotando la deshumanizaci\u00f3n que se necesita para usar un arma de caza para matar una persona. Construir la monstruosidad, cosificar al otro, llevarlo al terreno de la abyecci\u00f3n, desubjetivarlo, es el camino que sigue la constituci\u00f3n de un crimen de odio.<BR>  <P>Diferentes paradigmas epistemol\u00f3gicos sobre los significados de mujer, sexualidad, discriminaci\u00f3n, odio y sus implicancias a la hora de tipificar tanto&nbsp;cr\u00edmenes como sujetos de derecho, se confrontaron en la sala de la C\u00e1mara S\u00e9ptima de los Tribunales penales cordobeses. El discurso jur\u00eddico que precisa verdades \u00fanicas e irrefutables, en el alegado por el fiscal, no consegu\u00eda dar cuenta de un hecho que va m\u00e1s all\u00e1 de ese modo de concebir la prueba. G\u00e9nero y orientaci\u00f3n sexual aparecieron en la querella como categor\u00edas necesarias para pensar y poner en acto la justicia.<BR>  <P>Fueron muchas las versiones que se escucharon en las dos semanas que dur\u00f3 el juicio. Todas ten\u00edan en com\u00fan una historia en la que la incomprensi\u00f3n actu\u00f3 como motor del miedo y el desentendimiento. Se dijo que, despechada, la madre de Dayana, quien tambi\u00e9n estaba enamorada de Gait\u00e1n, actu\u00f3 por celos al denunciar ante la justicia que su hija hab\u00eda hecho abandono de domicilio y viv\u00eda con una mayor. Silvia desminti\u00f3 este argumento y explic\u00f3 que quer\u00eda que su hija fuera normal, como lo es ahora que sale con un hombre. <I>&ldquo;Silvia S\u00e1nchez vino a verme porque estaba preocupada por su hija, primero me manifest\u00f3 su angustia porque viv\u00eda con una mayor, pero luego me explic\u00f3 que era por su orientaci\u00f3n sexual&rdquo;, <\/I>declar\u00f3 Mariana Molla, psic\u00f3loga del Programa de Revinculaci\u00f3n Familiar de la Subsecretar\u00eda de Familia de la Provincia. <I>&ldquo;Me pidi\u00f3 que la ayudara a que su hija cambiara, que fuera normal de nuevo; yo la deriv\u00e9 a otro especialista para que la ayudara a ella a aceptar la elecci\u00f3n sexual de su hija&rdquo;, <\/I>agreg\u00f3 Molla.<BR>  <P>El fiscal Fernando Amoedo en sus alegatos finales entendi\u00f3 este <I>&ldquo;malestar&rdquo; <\/I>de Silvia Su\u00e1rez como <I>&ldquo;una preocupaci\u00f3n de una madre por el bienestar de una hija &ndash;que al momento de los hechos era menor de edad&ndash; quien ejerci\u00f3 los derechos de patria potestad en cuanto estaba bajo su autoridad y cuidados&rdquo; <\/I>. Bajo tales circunstancias, y apelando a la Convenci\u00f3n Internacional de los Derechos del Ni\u00f1o, el magistrado sostuvo la necesidad de Dayana acatar la palabra de su madre. La querella, sin embargo, entendi\u00f3 que la Ley 26.061 de ni\u00f1ez y adolescencia promulgada en 2006, estableci\u00f3 en el pa\u00eds un cambio de paradigma en temas de minoridad. La idea de &ldquo;protecci\u00f3n integral&rdquo;, que modifica la concepci\u00f3n de &ldquo;menor&rdquo; e introduce el principio de la capacidad progresiva de ni\u00f1os y adolescentes, impide sostener que los padres en ejercicio de su patria potestad puedan avasallar los derechos de sus hijos. <I>&ldquo;Cuando el se\u00f1or fiscal pone sobre la mesa el derecho que otorga la patria potestad se olvida que a partir de [ese] cambio de paradigma todos los derechos de los adultos deber\u00e1n tambi\u00e9n ser respetados y garantizados a los ni\u00f1os y adolescentes, en virtud de lo que no considero viable que en nombre de la patria potestad una madre pueda avasallar a su hija en su derecho a vivir y expresar su orientaci\u00f3n sexual. La orientaci\u00f3n sexual no se adquiere con la mayor\u00eda de edad sino que es una construcci\u00f3n personal y constante que se desarrolla a lo largo de la vida de una persona&rdquo;, <\/I>argument\u00f3 Milisenda. En el momento del crimen Dayana ten\u00eda 17 a\u00f1os; en el pa\u00eds la edad de consentimiento para mantener relaciones sexuales es de 16, por lo tanto, se pregunt\u00f3 la abogada, <I>&ldquo;\u00bfpor qu\u00e9 apelar al argumento de la diferencia de edad? La preocupaci\u00f3n de la familia de Dayana se deb\u00eda a la dificultad para aceptar la orientaci\u00f3n sexual de su hija y no que estuviera en riesgo inminente su integridad f\u00edsica o emocional&rdquo;. <\/I> <P>Pelo corto, ropas masculinas, amante de las motos y del f\u00fatbol, son algunas caracter\u00edsticas que definieron a Natalia Gait\u00e1n a lo largo del juicio. El uso del sobrenombre &ldquo;la Pepa&rdquo; &ndash;que ella misma prefer\u00eda y hab\u00eda adoptado y que en C\u00f3rdoba puede designar tanto a un hombre como a una mujer&ndash;, fue otra. La forma en que estas definiciones fueron tomadas por los diferentes actores jur\u00eddicos es una met\u00e1fora de los valores morales que estas masculinidades no hegem\u00f3nicas ponen en juego socialmente.<BR>  <P><I>&ldquo;\u00bfNatalia era un mujer que daba miedo?&rdquo;, <\/I>insisti\u00f3 el defensor frente a los testigos. El Tribunal le marc\u00f3 el desacato en sus palabras, las mismas que a lo largo del juicio trataron de construir una imagen de lesbiana masculina, promiscua, pendenciera, violenta, amenazante. En su alegato final Lapascua volvi\u00f3 a la carga con este argumento. La estrategia de la defensa fue el espejo en el que la querella se par\u00f3 para mostrar el reflejo que a &ldquo;la Pepa&rdquo; le devolv\u00eda la sociedad: la masculinidad l\u00e9sbica denota inseguridad para el otro. <I>&ldquo;Las lesbianas enfrentan cierta forma de la masculinidad, que ante su presencia se ve amenazada. Si el ataque contra los gays tiene como filosof\u00eda &lsquo;yo podr\u00eda ser como usted pero no me quiero volver usted&rsquo;, contra las lesbianas es &lsquo;usted me roba lo que yo quiero ser y me devuelve una imagen de castrado, la imagen de una mentira&rdquo;,<\/I> elucida Mar\u00eda Mercedes G\u00f3mez. Esta es la imagen que Lapascua trat\u00f3 de construir a lo largo del juicio. Prefiri\u00f3 exponer la castraci\u00f3n de su cliente por parte de &ldquo;la Pepa&rdquo;, a admitir que existi\u00f3 discriminaci\u00f3n: <I>&ldquo;encontr\u00e9 en Torres una persona asustada y apabullada por la situaci\u00f3n. La realidad es que Pepa era una persona robusta que hac\u00eda boxeo y vale-todo; Pepa Gait\u00e1n era una persona que produc\u00eda miedo&rdquo;,<\/I> argument\u00f3 el defensor en su alegato final.<BR>  <P><I>&ldquo;El deseo l\u00e9sbico no se constituye en relaci\u00f3n con el deseo de lo masculino; por ello lo amenaza. Es una exclusi\u00f3n radical que, al bloquear la participaci\u00f3n masculina de los actos del deseo, desaf\u00eda el sistema y crea un orden profundamente problem\u00e1tico&rdquo;, <\/I>explica G\u00f3mez. Las masculinidades no hegem\u00f3nicas ponen al descubierto la fragilidad de las asertorias categor\u00edas de masculino-femenino\/hombre-mujer, desestabilizando su pretendida universalidad. Torres y su abogado defensor contribuyeron a corroborar este argumento.<BR>  <P>Por otro lado, la discriminaci\u00f3n por su expresi\u00f3n de g\u00e9nero masculina generaba angustia en &ldquo;la Pepa&rdquo;, quien viv\u00eda con dolor su condici\u00f3n sexual al no sentirse comprendida y aceptada. Entrar y salir de la masculinidad, desarticular el binario hombre-masculinidad\/mujer-feminidad e investirla en un cuerpo que no es el socialmente atribuido para tal son atributos que, lejos de celebrarse, son sancionados en nuestra sociedad. Su propia familia atestigu\u00f3 sobre el proceso que supuso la aceptaci\u00f3n de su orientaci\u00f3n sexual como lesbiana incluyendo su expresi\u00f3n de g\u00e9nero masculina, desde los primeros a\u00f1os de su adolescencia, entendiendo que lo m\u00e1s importante era el amor y la contenci\u00f3n de su propia familia. Este proceso, explic\u00f3 Milisenda, implica <I>&ldquo;desaprender la lesbofobia internalizada desde muy chicos, y que aprendemos a trav\u00e9s de mitos y prejuicios que hacen que tengamos im\u00e1genes negativas de las lesbianas, para valorar las distintas orientaciones sexuales y expresiones de g\u00e9nero como parte de la diversidad humana sin esa carga negativa&rdquo;. <\/I> <P>La Pepa muri\u00f3 no s\u00f3lo por lesbiana sino por lesbiana masculina, remarc\u00f3 una y otra vez&nbsp; la abogada. A lo largo de su vida fue repetidamente detenida por la polic\u00eda <I>&ldquo;por portaci\u00f3n indebida de masculinidad&rdquo;,<\/I> hostigada, excluida del acceso al trabajo y la educaci\u00f3n, viendo limitada su circulaci\u00f3n en la ciudad por la aplicaci\u00f3n del c\u00f3digo de faltas; encontrando distintas maneras de lidiar con el rechazo social hacia su identidad que la estigmatizaba todos los d\u00edas. <I>&ldquo;Esa misma violencia se vuelve a repetir en este juicio cuando en lugar de ser la v\u00edctima ha sido sospechada y demonizada una y otra vez, proyectando sobre &lsquo;Pepa&rsquo; la culpa sobre su propia muerte, de lo que hicieron eco muchos medios de comunicaci\u00f3n. Lo peor de estas descripciones es que contribuyen a perpetuar y reproducir el disciplinamiento social que impone la lesbofobia que hace que resuene en cada mujer, en cada adolescente y cada ni\u00f1a de C\u00f3rdoba: no ser\u00e1s como la Pepa o terminar\u00e1s como ella&rdquo;, <\/I>denunci\u00f3 Milisenda en un sentido alegato final.<BR>  <P>La ley nacional antidiscriminaci\u00f3n N\u00b0 23.592, sancionada en 1998, estipula en su art\u00edculo primero que ser\u00e1n considerados discriminatorios aquellos actos u omisiones motivados por &ldquo;raza, religi\u00f3n, nacionalidad, ideolog\u00eda, opini\u00f3n pol\u00edtica o gremial, sexo, posici\u00f3n econ\u00f3mica, condici\u00f3n social o caracteres f\u00edsicos&rdquo;. La orientaci\u00f3n sexual no est\u00e1 tipificada como acto discriminatorio. Actualmente en revisi\u00f3n en la C\u00e1mara de Diputados de la Naci\u00f3n, se espera que en un futuro incluya tanto la orientaci\u00f3n sexual como la identidad de g\u00e9nero entre las causales de discriminaci\u00f3n. Se espera tambi\u00e9n que este juicio sirva para expresar la necesidad de estas car\u00e1tulas como agravantes en otros casos.<BR>  <P>A su vez, la promiscuidad como un aspecto denostado moralmente revela la sanci\u00f3n social que trae aparejada la noci\u00f3n de &ldquo;monogamia hasta que la muerte nos separe&rdquo;. <I>&ldquo;Natalia &lsquo;la Pepa&rsquo; Gait\u00e1n era una mujer muy codiciada&rdquo;, manifest\u00f3 su madre durante el juicio. &ldquo;Las mujeres se peleaban por ella, se la disputaban, le regalaban ropa, zapatillas, hasta una moto una vez sabiendo que eran su pasi\u00f3n; ten\u00eda unas mujeres impresionantes y yo no andaba investig\u00e1ndole el coraz\u00f3n a mis hijos que ya son grandes&rdquo;,<\/I> puntualiz\u00f3. En busca de la conformaci\u00f3n del prejuicio que fundamentara el miedo de Torres hacia Gait\u00e1n, Lapascua prefiri\u00f3 el adjetivo de &ldquo;promiscua&rdquo; al de &ldquo;codiciada&rdquo; y trat\u00f3 de valerse de esta situaci\u00f3n en el interrogatorio a Karen, de quien &ldquo;la Pepa&rsquo;&rsquo; se separ\u00f3 luego de comenzada su relaci\u00f3n con Dayana, buscando dejos de violencia y descuido. El argumento fue tajantemente refutado por Karen, quien declar\u00f3 que <I>&ldquo;yo con &lsquo;la Pepa&rsquo; siempre tuve una muy buena relaci\u00f3n, a\u00fan despu\u00e9s de separarnos, porque ella era una excelente persona que s\u00f3lo opt\u00f3 por estar con alguien m\u00e1s&rdquo;.<\/I> Esos prejuicios son los que construyen el abismo de sentido entre la defensa y la querella: atenuantes para una, agravantes para la otra.<BR>  <P>Para que un juicio tenga lugar son necesarios un jurado, un fiscal que represente los &ldquo;intereses del pueblo&rdquo; y una defensa que garantice los derechos del acusado. A veces estas dos \u00faltimas voces no alcanzan. En el juicio por el asesinato de Natalia &ldquo;la Pepa&rdquo; Gait\u00e1n fue necesaria una querellante que pusiera voz al odio silenciado, al crimen que se perpetra contra &lsquo;lo otro&rsquo;, al lesbicidio. En el final de su alegato la querella dej\u00f3 sentada la relevancia de su participaci\u00f3n al dirigirse al Jurado, inst\u00e1ndolos a la reflexi\u00f3n: <I>&ldquo;hoy tienen ante sus estrados un caso paradigm\u00e1tico; no \u00fanico ni aislado. Estas muertes, como la de &lsquo;la Pepa&rsquo;, suceden d\u00eda a d\u00eda en nuestro pa\u00eds, en nuestra ciudad. Hoy los motivos de su muerte llegan para ponerse en tela de juicio en su tribunal. Les propongo que nos animemos a la tarea de reconocer hasta qu\u00e9 punto tenemos internalizada la lesbofobia y estos prejuicios que le dan sentido a muchos sentimientos y pensamientos en nuestra vida cotidiana a todos y cada uno de nosotros&rdquo;.<\/I>  <P>Por unanimidad, y oyendo lo solicitado por el fiscal Amoedo, el jurado integrado por los jueces V\u00edctor V\u00e9lez, Ricardo Iriarte y Carlos Ruiz sentenci\u00f3 a Daniel Torres a 14 a\u00f1os de prisi\u00f3n efectiva por el cargo de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego. El 23 de agosto har\u00e1n conocer el pleno de su dictamen. Habr\u00e1 que esperar hasta ese d\u00eda para saber si los fundamentos hacen eco del alegato de la querella, que pone en cuesti\u00f3n cu\u00e1les son las posibilidades que personas como Natalia &ldquo;la Pepa&rdquo; Gait\u00e1n tienen de habitar este mundo o si, como en las cr\u00f3nicas de Bradbury, la alteridad necesita un mundo externo y extempor\u00e1neo &ndash;otro planeta&ndash; para ser vivida sin esa severa cuota de extra\u00f1amiento.<\/P><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El juicio por el asesinato de Natalia \u00abla Pepa\u00bb Gait\u00e1n evidenci\u00f3 c\u00f3mo operan los significados sobre mujer, g\u00e9nero y sexualidad a la hora de impartir justicia, as\u00ed como la necesidad de tipificar la discriminaci\u00f3n por orientaci\u00f3n sexual e identidad de g\u00e9nero.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-668","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias-clam"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - 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