{"id":826,"date":"2012-07-18T00:00:00","date_gmt":"2012-07-18T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2012\/07\/18\/mujeres-y-violencia-sociopolitica\/"},"modified":"2012-07-18T00:00:00","modified_gmt":"2012-07-18T03:00:00","slug":"mujeres-y-violencia-sociopolitica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/mujeres-y-violencia-sociopolitica\/826\/","title":{"rendered":"Mujeres y violencia sociopol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p>En Colombia, donde el conflicto armado ha derivado en una de las peores crisis humanitarias de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, caracterizar &lsquo;la violencia&rsquo; como una fuerza irracional que destruye todo a su paso, sin distinci&oacute;n alguna, se ha convertido en un lugar com&uacute;n. El mote &lsquo;violencia ciega&rsquo; ha sido empleado por medios de comunicaci&oacute;n, actores pol&iacute;ticos y religiosos para referirse al horror que atraviesa la vida de millones de colombianas y colombianos, torn&aacute;ndolo en una expresi&oacute;n trivial que invisibiliza a grupos concretos de v&iacute;ctimas, como las mujeres, y que encubre a perpetradores que act&uacute;an de manera selectiva.<\/p>\n<p>La violencia, como afirma la antrop&oacute;loga colombiana Myriam Jimeno, <i>&ldquo;delinea diferencias sociales tales como las &eacute;tnicas, las de identidad y las de g&eacute;nero, y construye ideas, por ejemplo, sobre la sexualidad&rdquo;,<\/i> incluso cuando se ejerce a gran escala y aparece ante nosotros como algo informe. Una muestra de ello es la violencia sociopol&iacute;tica contra las mujeres, que en la &uacute;ltima d&eacute;cada registr&oacute; un dram&aacute;tico escalamiento en el pa&iacute;s.<\/p>\n<p>De acuerdo con el <a href=\"http:\/\/www.centrodememoriahistorica.gov.co\/index.php\/informes-gmh\/informes-2011\/mujeres-y-guerra-caribe\">Centro de Memoria Hist&oacute;rica (CMH) de la Comisi&oacute;n Nacional de Reparaci&oacute;n y Reconciliaci&oacute;n &ndash; CNRR<\/a>, hasta el a&ntilde;o 2000, del total de v&iacute;ctimas de las que se conoc&iacute;a la identidad o el sexo, aproximadamente 10% eran mujeres, cifra que aument&oacute; a partir del a&ntilde;o siguiente, cuando sobrepas&oacute; el 12%. En 2004 y 2005, cuando se llevaron a cabo las negociaciones entre el Gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez y la organizaci&oacute;n paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia, el porcentaje de mujeres v&iacute;ctimas aument&oacute; a 21,77%, pese a que el n&uacute;mero total de v&iacute;ctimas disminuy&oacute;.<\/p>\n<p>No obstante la gravedad y el car&aacute;cter patente de la violencia contra las mujeres en el marco del conflicto armado, su reconocimiento expl&iacute;cito es reciente, afirma Gonzalo S&aacute;nchez G&oacute;mez, director del CMH. Seg&uacute;n &eacute;l, esto se debe, por lo menos, a dos motivos: en primer lugar, a que el discurso de los derechos humanos es de ra&iacute;z universalizante y suprime las diferencias sociales al hablar sobre la igualdad en t&eacute;rminos generales, y en segundo lugar, a la <i>&ldquo;subvaloraci&oacute;n o menosprecio, dentro del conjunto de las violencias que atraviesan las sociedades contempor&aacute;neas, de la violencia contra las mujeres en particular, y la gravedad de sus implicaciones&rdquo;. <\/i><\/p>\n<p>En este sentido, destaca la labor de la <a href=\"http:\/\/www.mujeryconflictoarmado.org\/\">mesa de trabajo Mujer y Conflicto Armado<\/a>, que en los &uacute;ltimos 11 a&ntilde;os ha abordado sistem&aacute;ticamente las formas que asume y los impactos que tiene la violencia sociopol&iacute;tica contra las mujeres en el contexto colombiano. El resultado de esta labor se ha concretado en la elaboraci&oacute;n de informes anuales.<\/p>\n<p>Como en a&ntilde;os anteriores, en el <a href=\"http:\/\/www.sismamujer.org\/sites\/default\/files\/publicaciones\/INFO%202011%20final%20.pdf\">volumen de este a&ntilde;o<\/a> las organizaciones sociales y activistas que integran la mesa recopilaron testimonios de mujeres afectadas por el conflicto y fuentes secundarias sobre el tema. El documento muestra que los actos violentos registrados <i>&ldquo;obedecen a patrones de acci&oacute;n sistem&aacute;ticos que se cometen de manera deliberada contra las mujeres por parte de los grupos que participan en las hostilidades&rdquo;<\/i> y constata que existen <i>&ldquo;modalidades de ataque espec&iacute;ficas contra estas por su condici&oacute;n de mujeres&rdquo;.<\/i> Esto evidencia el car&aacute;cter inteligible de la mentada &lsquo;violencia ciega&rsquo; o, como afirma el escritor colombiano H&eacute;ctor Abad Faciolince en <i>El olvido que seremos,<\/i> que esta es met&oacute;dica, organizada y racional y que si <i>&ldquo;hacemos un retrato ideol&oacute;gico de las v&iacute;ctimas pasadas podemos ir delineando el rostro preciso de las futuras v&iacute;ctimas&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Si bien la edici&oacute;n del Informe de este a&ntilde;o se focaliza en las regiones occidental (pac&iacute;fico colombiano) y central (andina), las autoras explican que las formas registradas de violencia sociopol&iacute;tica contra las mujeres &ndash;<a href=\"http:\/\/www.coljuristas.org\/documentos\/libros_e_informes\/como_procesa_su_informacion_la_ccj.pdf\">definida por la Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas<\/a> como aquella motivada por causas pol&iacute;ticas, derivada de la discriminaci&oacute;n hacia personas hist&oacute;ricamente excluidas o causada por el conflicto armado&ndash; se extienden a lo largo del territorio nacional. Ataques a las compa&ntilde;eras afectivas de integrantes de los grupos armados enemigos e imposici&oacute;n de trabajos forzados por parte de actores amados son comunes, aunque las modalidades m&aacute;s graves son la violencia sexual, el desplazamiento forzado y el feminicidio.<\/p>\n<p>En la regi&oacute;n occidental las agresiones sexuales alcanzan proporciones alarmantes. A partir de los casos denunciados, la mesa de trabajo Mujer y Conflicto Armado estableci&oacute; una tasa de delitos sexuales de 23,43 por cada 100.000 habitantes en el departamento del Cauca, 31,29 en el Choc&oacute;, 24,88 en Nari&ntilde;o y 40,57 en el Valle del Cauca. No obstante, aclara que existe un alto subregistro de este tipo de delitos debido a que las v&iacute;ctimas temen denunciar a sus agresores, por lo que el n&uacute;mero es todav&iacute;a mayor. A lo anterior se suma que muchos de los feminicidios son precedidos por agresiones sexuales, las cuales no son registradas como tales.<\/p>\n<p>Entre las formas de violencia sexual m&aacute;s recurrentes descritas por la Mesa se encuentran el reclutamiento de mujeres y ni&ntilde;as por parte de grupos armados ilegales con fines de esclavitud sexual, el control de la vida sexual y afectiva de las mujeres mediante la imposici&oacute;n de normas de comportamiento que incluyen c&oacute;digos de vestuario, horarios en los que les es permitido salir a la calle y restricciones respecto a las personas con las cuales pueden entablar relaciones. El informe tambi&eacute;n recoge casos de acoso y abuso sexual de mujeres que se niegan a tener relaciones con integrantes de grupos armados, as&iacute; como &ldquo;relaciones abusivas&rdquo; que sostienen jefes paramilitares con menores de edad a quienes atraen con comida y objetos de lujo.<\/p>\n<p>La mayor&iacute;a de estas agresiones son cometidas por grupos ilegales, sobre todo paramilitares, sin embargo, el informe alerta sobre casos que involucran a agentes de la fuerza p&uacute;blica, como el registrado en septiembre de 2011 en Buenaventura, cuando un polic&iacute;a entr&oacute; por la fuerza a la casa de una mujer a quien amarr&oacute; y amordaz&oacute; para luego abusar sexualmente de su hija.<\/p>\n<p>En lo relativo a desplazamiento forzado, es importante se&ntilde;alar que Colombia es uno de los pa&iacute;ses con mayor n&uacute;mero de desplazados internos en el mundo, superado apenas por Sud&aacute;n. Seg&uacute;n registros del gobierno colombiano, en mayo de 2011 la cifra alcanzaba los 3,7 millones de personas, aunque algunas ONG estiman cifras superiores, como la <a href=\"http:\/\/www.codhes.org\">Consultor&iacute;a para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES)<\/a> que calcula el n&uacute;mero en 5 millones de desplazados.<\/p>\n<p>Los informes de la mesa de trabajo Mujer y Conflicto Armado muestran que esta problem&aacute;tica afecta de manera m&aacute;s profunda a mujeres que a hombres, aspecto que ha sido se&ntilde;alado en otras ocasiones por la <a href=\"http:\/\/www.acnur.org\/t3\/operaciones\/situacion-colombia\/desplazamiento-interno-en-colombia\/\">Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR)<\/a>, seg&uacute;n la cual aproximadamente 80% de las personas desplazadas son mujeres, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, <i>&ldquo;43% de las familias desplazadas tienen jefatura femenina y el 68% de las mujeres desplazadas cabeza de familia est&aacute;n solas&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Aunque el informe no lo menciona de manera expl&iacute;cita, puede colegirse que esto se debe, por lo menos en parte, a los papeles que tradicionalmente desempe&ntilde;an las mujeres en la sociedad, como se evidencia en las razones mencionadas por ellas para abandonar sus poblaciones: <i>&ldquo;las amenazas de que sus hijas e hijos sean reclutados por los actores armados, el miedo a que sus hijas sean v&iacute;ctimas de violencia sexual y su rol en la defensa del territorio frente a la explotaci&oacute;n indiscriminada e inconsulta de recursos naturales&rdquo;. <\/i><\/p>\n<p>Lejos de ponerlas a salvo de las amenazas contra sus vidas, el desplazamiento expone a las mujeres a otras formas de violencias e incluso a las mismas de las que buscan escapar. En las ciudades de llegada, las mujeres l&iacute;deres de poblaciones desplazadas y aquellas que participan en procesos de restituci&oacute;n de tierras se convierten nuevamente en blanco de ataque de los grupos armados. Adem&aacute;s, debido a la precaria situaci&oacute;n econ&oacute;mica que enfrentan durante el desplazamiento y a las dificultades para obtener su sustento, ellas est&aacute;n m&aacute;s expuestas que otras mujeres a la explotaci&oacute;n sexual, explica la Mesa.<\/p>\n<p>En este contexto, los asesinatos de mujeres revelan formas particulares de crueldad, orientadas a provocar sufrimiento no s&oacute;lo en las v&iacute;ctimas directas, sino tambi&eacute;n en el resto de las mujeres, lo que pone de manifiesto el car&aacute;cter expresivo de la violencia se&ntilde;alado por Jimeno.<\/p>\n<p>Al respecto, el documento cita un informe de la Defensor&iacute;a del Pueblo de Buenaventura, seg&uacute;n el cual los homicidios de mujeres perpetrados por actores armados <i>&ldquo;evidencian una clara direccionalidad de g&eacute;nero que permite calificarlos como feminicidios&rdquo;.<\/i> Entre las v&iacute;ctimas se cuentan ni&ntilde;as y adolescentes que son obligadas por jefes paramilitares a vivir con ellos, y que, despu&eacute;s de un tiempo, cuando se &ldquo;cansan de ellas&quot;, son asesinadas.<\/p>\n<p>El hecho de que las principales v&iacute;ctimas sean mujeres ind&iacute;genas, afrocolombianas, l&iacute;deres de organizaciones sociales y defensoras de los derechos humanos muestra c&oacute;mo, adem&aacute;s del g&eacute;nero, otros factores intervienen en el direccionamiento de la violencia sociopol&iacute;tica. Estas v&iacute;ctimas son denominadas &ldquo;mujeres emblem&aacute;ticas-representativas&rdquo; por el Centro de Memoria Hist&oacute;rica, ya que son aquellas que desempe&ntilde;aban un papel simb&oacute;lico en sus comunidades. En este sentido, explica el CMH, <i>&ldquo;no cabe duda de que fueron espec&iacute;ficamente seleccionadas, justamente, por el rol que cumpl&iacute;an&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Ante esta situaci&oacute;n, tanto la ONU como la Corte Constitucional colombiana han instado al gobierno nacional a tomar medidas urgentes que protejan la vida de las mujeres, teniendo en cuenta los factores que las exponen de manera ostensible a la violencia, como su lugar de procedencia, pertenencia &eacute;tnico-racial y situaci&oacute;n de desplazamiento.<\/p>\n<p>En el <a href=\"http:\/\/www2.ohchr.org\/english\/bodies\/hrcouncil\/docs\/16session\/A-HRC-16-45-Add1_sp.pdf\">informe A\/HRC\/16\/45\/Add.1<\/a> la Experta independiente sobre cuestiones de las minor&iacute;as Gay McDougall afirma que <i>&ldquo;las mujeres afrocolombianas son particularmente vulnerables a la violencia, en particular la violencia sexual y el trabajo forzoso&rdquo;<\/i> y que <i>&ldquo;las mujeres que asuman roles dirigentes deben ser reconocidas y se les debe brindar una protecci&oacute;n adecuada y en condiciones de igualdad&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Por su parte, en el Auto 092 de 2008, la Corte Constitucional reconoce que <i>&ldquo;la violencia ejercida en el marco del conflicto armado interno colombiano, en sus distintas manifestaciones, afecta de manera diferencial y agudizada a las mujeres&rdquo;, <\/i> con mayor intensidad en el caso de <i>&ldquo;ciudadanas que forman parte de grupos vulnerables de la poblaci&oacute;n, tales como las mujeres ind&iacute;genas, afrodescendientes y habitantes de zonas marginadas&rdquo;.<\/i> Por ello, ordena al gobierno nacional investigar en profundidad estas violencias e implementar un Programa de Promoci&oacute;n de la participaci&oacute;n de la mujer desplazada y de prevenci&oacute;n de la violencia sociopol&iacute;tica contra las mujeres l&iacute;deres de la poblaci&oacute;n desplazada.<\/p>\n<p>Pese a las alertas de las organizaciones sociales, el tribunal constitucional y la ONU, los avances en materia de investigaci&oacute;n judicial y de garant&iacute;a de los derechos de las mujeres son lamentables. A la poca voluntad del gobierno nacional para atender esta situaci&oacute;n se suma la dificultad de las mujeres para acceder a la justicia. Adem&aacute;s de sortear el miedo a denunciar a sus agresores, explica la Mesa, ellas deben enfrentarse a la complicidad de funcionarios de la Fiscal&iacute;a y la Polic&iacute;a con los grupos armados, que entorpecen las investigaciones judiciales o les suministran informaci&oacute;n a los perpetradores sobre las denuncias que cursan contra ellos para que tomen medidas al respecto, lo que deriva en la revictimizaci&oacute;n de las denunciantes. Se han reportado casos de mujeres que, luego de entablar medidas judiciales contra sus agresores, son violadas nuevamente por ellos, quienes adem&aacute;s les muestran los documentos de su denuncia como un gesto que busca demostrar la futilidad de sus esfuerzos.<\/p>\n<p>La violencia sexual es considerada crimen de guerra y de lesa humanidad por la Corte Penal Internacional. Pese a su gravedad y prevalencia en Colombia, donde cerca del 30% de los casos tienen lugar en el marco del conflicto armado, &eacute;sta no pasa de ser un crimen ordinario, juzgado por la justicia ordinaria, incluso cuando es perpetrado por integrantes de las Fuerzas Armadas del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Hace algunas semanas, los representantes a la C&aacute;mara Iv&aacute;n Cepeda y &Aacute;ngela Robledo presentaron un proyecto de ley que busca reducir la impunidad de los casos de violencia sexual y elevar este delito a crimen de lesa humanidad. De ser aprobada, la ley podr&iacute;a representar un avance significativo en materia penal. Sin embargo, a nivel general de la violencia sociopol&iacute;tica contra las mujeres, quedan pendientes por resolver asuntos estructurales relativos tanto al acceso a la justicia, como a la relativa aceptaci&oacute;n del proyecto paramilitar por parte de representantes del Estado y de sectores de la sociedad civil.<\/p>\n<p>En el plano de las pol&iacute;ticas de gobierno y de Estado, otro reto consiste en superar la visi&oacute;n militarista y neoliberal de los planes de desarrollo, caracter&iacute;stica de los &uacute;ltimos gobiernos, para incorporar una perspectiva de derechos humanos. Como afirma la mesa de trabajo Mujer y Conflicto Armado en su &uacute;ltimo informe: <i>&ldquo;el modelo de desarrollo que se ha venido implementando por este Gobierno [el de Juan Manuel Santos] ha hecho prevalecer los intereses econ&oacute;micos de las grandes empresas transnacionales y nacionales sobre los derechos de poblaciones enteras. La subordinaci&oacute;n de lo civil a lo militar sigue siendo una constante fuente de violencia contra las mujeres y las ni&ntilde;as en el pa&iacute;s&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Colombia, la violencia contra las mujeres en el marco del conflicto armado alcanza proporciones dram\u00e1ticas. 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