{"id":843,"date":"2012-10-03T00:00:00","date_gmt":"2012-10-03T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2012\/10\/03\/la-politica-de-la-intimidad\/"},"modified":"2012-10-03T00:00:00","modified_gmt":"2012-10-03T03:00:00","slug":"la-politica-de-la-intimidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/la-politica-de-la-intimidad\/843\/","title":{"rendered":"La pol\u00edtica de la intimidad"},"content":{"rendered":"<p>El despido de la viceministra de juventud de Costa Rica, Karina Bola&ntilde;os, el pasado 30 de julio, luego de que fuera divulgado un video &iacute;ntimo suyo, gener&oacute; un intenso debate en el pa&iacute;s centroamericano. Pese al manejo sensacionalista del tema por parte de medios de comunicaci&oacute;n nacionales e internacionales &ndash;que incluso llegaron a discurrir sobre la poca pericia de la ex funcionaria en la realizaci&oacute;n de videos er&oacute;ticos&ndash;, dos cuestiones claves aparecieron una y otra vez en el debate: la existencia de un doble rasero con el que se juzgan los esc&aacute;ndalos sexuales en hombres y mujeres que ejercen cargos p&uacute;blicos y las complejas relaciones que se tejen entre los &aacute;mbitos privado y p&uacute;blico.<\/p>\n<p>El video grabado en 2007 fue divulgado sin el consentimiento de Bola&ntilde;os, quien declar&oacute; a los medios de comunicaci&oacute;n haber sido chantajeada desde hace algunos a&ntilde;os por un ingeniero de sistemas a quien hab&iacute;a contratado para mejorar la seguridad de su residencia y que rob&oacute; el archivo de uno de sus computadores. Pese a ello, la presidenta de la Naci&oacute;n Laura Chinchilla Miranda la retir&oacute; de su cargo sin permitirle explicar lo sucedido. A trav&eacute;s de un comunicado, la gobernante justific&oacute; su decisi&oacute;n se&ntilde;alando que <i>&ldquo;si bien las informaciones que han circulado est&aacute;n estrictamente relacionadas con la vida privada de Bola&ntilde;os y no con su quehacer como funcionaria p&uacute;blica&rdquo;,<\/i> iba a ser separada de su cargo para que ella pudiera <i>&ldquo;enfrentar este caso desde el &aacute;mbito privado&rdquo;.<\/i> Bola&ntilde;os replic&oacute; se&ntilde;alando que aunque respetaba la decisi&oacute;n de la presidenta, como mujer ten&iacute;a derecho a defenderse.<\/p>\n<p>El incidente suscit&oacute; indignaci&oacute;n en varios sectores de la sociedad costarricense para los cuales resultaba reprochable que siendo Bola&ntilde;os v&iacute;ctima de robo y difusi&oacute;n de informaci&oacute;n privada, fuera castigada por el contenido de la misma. En este sentido se pronunciaron la defensora de los habitantes Ofelia Taitelbaum, del partido gobernante, quien afirm&oacute; que las mujeres costarricenses se sent&iacute;an maltratadas en sus derechos e intimidad a ra&iacute;z de este atropello, y la ex diputada Gloria Valer&iacute;n, que calific&oacute; el hecho de discriminatorio. Paralelamente, y luego de que la fot&oacute;grafa Julia Ard&oacute;n publicara en su perfil de facebook una foto sosteniendo un cartel que rezaba &ldquo;Todas somos Karina&rdquo;, <a href=\"http:\/\/www.facebook.com\/pages\/Tods-Somos-Karina\/385374528183632\">surgi&oacute; en Internet una campa&ntilde;a ciudadana con el mismo nombre respaldando a Bola&ntilde;os<\/a>. La iniciativa, que ha congregado a m&aacute;s de 4.700 personas, busca detener los chantajes de los cuales son v&iacute;ctimas las mujeres por causa de su vida sexual, as&iacute; como luchar contra el machismo y la misoginia.<\/p>\n<p>La intransigencia con la que Chinchilla afront&oacute; el esc&aacute;ndalo de Bola&ntilde;os contrasta con la actitud indulgente que ha mostrado hacia varios miembros hombres de su gabinete inculpados de corrupci&oacute;n, como el Ministro de Turismo Allan Flores, acusado de abuso de poder y acoso sexual, y &Oacute;scar N&uacute;&ntilde;ez, ex presidente del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados que aprovech&oacute; su carg&oacute; y emple&oacute; recursos p&uacute;blicos para viajar de vacaciones a M&eacute;xico con una funcionaria de la entidad.<\/p>\n<p>Esto le ha valido duras cr&iacute;ticas por parte feministas como la soci&oacute;loga Montserrat Sagot, quien <a href=\"http:\/\/m.nacion.com\/noticias\/422335_sexo-politica-y-videos\/7\/\">en columna de opini&oacute;n publicada en el diario La Naci&oacute;n<\/a> se&ntilde;al&oacute; que la ex viceministra <i>&ldquo;fue v&iacute;ctima de la doble moral con la que se juzga de manera diferenciada a hombres y mujeres&rdquo;<\/i> y que, adem&aacute;s, <i>&ldquo;result&oacute; v&iacute;ctima del escarnio p&uacute;blico por ser una persona sexuada&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Por su parte, la soci&oacute;loga Mar&iacute;a Fl&oacute;rez-Estrada Pimentel considera que estos hechos ponen de manifiesto el machismo y la misoginia que prevalecen en el Gobierno de Laura Chinchilla Miranda y de buena parte de la sociedad costarricense. Al respecto explica: <i>&ldquo;machismo, porque esto lo hicieron a una mujer por ser mujer. El hombre que tiene pendiente una acusaci&oacute;n de acoso sexual y laboral, como el Ministro de Turismo, Allan Flores, sigue en su cargo. Es sabido p&uacute;blicamente que cuando el notificador de la causa lo ha buscado en el Consejo de Gobierno, &lsquo;nunca lo encuentra&rsquo;. A N&uacute;&ntilde;ez, que us&oacute; recursos p&uacute;blicos para pasear con amantes, le dieron el beneficio de la duda y renunci&oacute; con bajo perfil, pasado un tiempo. Socialmente se naturaliza que un hombre tenga amantes y hasta se lo premia, como parte del elogio del poder de la masculinidad&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>La misoginia, contin&uacute;a la tambi&eacute;n autora de <a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/publique\/cgi\/cgilua.exe\/sys\/start.htm?UserActiveTemplate=_EN&amp;infoid=8642&amp;sid=51\"><i>De &ldquo;ama de casa&rdquo; a mulier economicus: sexo, g&eacute;nero, subjetividad y econom&iacute;a en Costa Rica contempor&aacute;nea <\/i> (2011)<\/a>, se evidencia en el temor y el desprecio hacia las mujeres <i>&ldquo;que exhiben poder sexual, aun cuando, en este caso, ni siquiera fuera Bola&ntilde;os quien hizo p&uacute;blico el video. Por definici&oacute;n, es decir, por ser mujer y no hombre, una mujer &lsquo;no debe poder&rsquo; hacer lo que quiera con su cuerpo y salir ilesa. En esta l&oacute;gica mis&oacute;gina, ella debe ser castigada ejemplarmente. De la misma forma en que la &lsquo;polic&iacute;a moral&rsquo; de los talibanes apalea a las mujeres que no se cubren lo suficiente o transgreden las normas del control masculino&rdquo;,<\/i> concluye.<\/p>\n<p>Si bien los esc&aacute;ndalos sexuales en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica no son algo nuevo &ndash;basta recordar los casos de los otrora dirigentes Silvio Berlusconi, de Italia, Bill Clinton, de Estados Unidos, y Fernando Lugo, de Paraguay, entre otros&ndash; estos episodios ponen de manifiesto una clara diferencia respecto a la forma como afectan a hombres y mujeres. El despido de Bola&ntilde;os, afirma Sagot, resulta <i>&ldquo;perversamente similar&rdquo;<\/i> al caso de Flor Mar&iacute;a Calvo, quien fue viceministra de Seguridad P&uacute;blica de ese pa&iacute;s y que, seg&uacute;n informa la soci&oacute;loga en su columna, <i>&ldquo;fue despedida cuando denunci&oacute; que estaba siendo hostigada sexualmente por un oficial subalterno&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Todo esto parece indicar que aun hoy resulta dif&iacute;cil pensar a las mujeres como sujetos sexuados sin que se vea afectada su legitimidad como sujetos p&uacute;blicos, incluso cuando ellas son v&iacute;ctimas en los llamados &lsquo;esc&aacute;ndalos sexuales&rsquo;. Contrario a los hombres, para ejercer sus funciones ellas deben conservar esa cualidad moral com&uacute;nmente llamada &lsquo;honor&rsquo;, que seg&uacute;n una l&oacute;gica aviesa puede ser socavada f&aacute;cilmente incluso cuando son objeto de violencia sexual, mientras que la imagen de sus colegas masculinos parece resistir a cualquier m&aacute;cula. En este sentido, Sagot afirma que <i>&ldquo;la ex viceministra fue lapidada simb&oacute;licamente y expulsada de su trabajo, y de ese territorio fantasioso, construido por el imaginario patriarcal, donde residen las &lsquo;mujeres buenas&rsquo;&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Como en otros casos, el esc&aacute;ndalo de la ex viceministra no estuvo exento de usos pol&iacute;ticos. Al respecto, Fl&oacute;rez-Estrada Pimentel comenta que Chinchilla <i>&ldquo;aprovech&oacute; la exposici&oacute;n p&uacute;blica del video de manera oportunista &ndash;es decir, explotando el machismo y la misoginia en la sociedad costarricense&ndash; para, al destituirla, sin el debido proceso y sin darle oportunidad alguna de ser escuchada, explotar el clima religioso y patriotero que en ese momento viv&iacute;a el pa&iacute;s por la fiesta de la virgen de los &aacute;ngeles, que es la patrona oficial del Estado confesional cat&oacute;lico costarricense&rdquo;.<\/i> As&iacute;, marcando un contraste moral entre Bola&ntilde;os y ella misma mediante el recurso dial&eacute;ctico de la virgen y la prostituta, la Presidenta apareci&oacute; dos d&iacute;as despu&eacute;s de la destituci&oacute;n en una peregrinaci&oacute;n religiosa portando una mantilla negra en la que le pidi&oacute; a la patrona de Costa Rica <i>&ldquo;que le diera fuerzas para enfrentar los problemas del pa&iacute;s&rdquo;,<\/i> explica la investigadora. Con esto busc&oacute; desviar la atenci&oacute;n de los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, aunque de forma fallida.<\/p>\n<p>Cuando se habla sobre la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres, los medios de comunicaci&oacute;n usualmente destacan como grandes logros el hecho de que cargos de poder, como la presidencia de un pa&iacute;s, sean ocupados por mujeres. No obstante, como evidencia el caso de Bola&ntilde;os, la realidad es mucho m&aacute;s compleja. Al hacer un balance en materia de equidad de g&eacute;nero en Costa Rica durante el gobierno de Chinchilla, Mar&iacute;a Fl&oacute;rez-Estrada Pimentel se&ntilde;ala que la situaci&oacute;n de los derechos de las mujeres es preocupante: <i>&ldquo;En el pa&iacute;s han aumentado los femicidios; el desempleo de las mujeres sigue superando en mucho al de los hombres; la brecha salarial por sexo en contra de las mujeres se mantiene sin que se castigue a los empleadores por esta pr&aacute;ctica. Los embarazos en ni&ntilde;as y adolescentes son un problema grave. La participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres, en t&eacute;rminos de su acceso a cargos verdaderamente importantes en los partidos y en puestos elegibles, sigue siendo &lsquo;cuesta arriba&rsquo;&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>De acuerdo con la soci&oacute;loga, los avances que se han logrado en esta direcci&oacute;n se deben a las luchas de las organizaciones de mujeres y feministas y a las leyes de acci&oacute;n afirmativa promulgadas mucho antes de que Chinchilla subiera al poder y de las cuales ella se ha beneficiado.<\/p>\n<p>Por tal motivo, la investigadora advierte sobre el error de caer en esencialismos de g&eacute;nero y en el <i>&ldquo;mujerismo&rdquo;<\/i> a la hora de ponderar los avances efectivos en derechos de las mujeres. <i>&ldquo;En materia de g&eacute;nero, no existe una f&oacute;rmula matem&aacute;tica. Si otra mujer hubiera gobernado a partir de valores que no fueran mis&oacute;ginos, machistas y  religiosos, probablemente se hubiera potenciado mucho la situaci&oacute;n de las mujeres. Pero con la Presidenta Chinchilla estuvo claro, desde el principio, que ella concuerda con el estado actual de las cosas. Por eso fue declarada &lsquo;hija predilecta de la virgen de los &aacute;ngeles&rsquo; por la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica&rdquo;,<\/i> concluye.<\/p>\n<p><b>Entre lo privado y lo p&uacute;blico: las paternidades de Fernando Lugo<\/b><\/p>\n<p>Otra de las cr&iacute;ticas frente al despido de Bola&ntilde;os versa respecto al car&aacute;cter privado del video divulgado y se&ntilde;ala que, al no relacionarse con su gesti&oacute;n p&uacute;blica, la medida tomada por la presidenta era no s&oacute;lo injustificada sino tambi&eacute;n injusta, pues, al igual que cualquier ciudadano o ciudadana, la ex viceministra ten&iacute;a derecho a mantener una parte de su vida reservada de las miradas de los dem&aacute;s. Esto plantea interrogantes respecto a si lo privado y lo p&uacute;blico son &aacute;mbitos efectivamente desligados el uno del otro, as&iacute; como si existen aspectos de la vida privada que puedan o deban trascender leg&iacute;timamente a la vida p&uacute;blica. En este sentido, el caso de las paternidades no reconocidas del hasta hace poco presidente de Paraguay Fernando Lugo puede resultar esclarecedor.<\/p>\n<p>De acuerdo con Jos&eacute; Eduardo Leon Szwako, investigador de posdoctorado del Centro de Estudios de la Metr&oacute;polis (CEM) del Centro Brasile&ntilde;o de An&aacute;lisis y Planeaci&oacute;n (CEBRAP), antes de ser depuesto el pasado 22 de junio hubo m&aacute;s de 20 intentos por sacar a Lugo del poder, algunos de los cuales aprovecharon el esc&aacute;ndalo de los hijos para desacreditarlo. As&iacute;, el primer intento de juicio pol&iacute;tico en su contra baraj&oacute; entre sus acusaciones que el ex obispo padec&iacute;a una enfermedad relacionada con el sexo que lo inhabilitaba para continuar ejerciendo su cargo: la ninfoman&iacute;a.<\/p>\n<p>Sobre este punto, Szwako se&ntilde;ala que pese al uso que hicieron del esc&aacute;ndalo los opositores al gobierno, &eacute;ste <i>&ldquo;s&oacute;lo asust&oacute; a la gente de forma c&iacute;nica y superficial&rdquo;, <\/i> ya que las personas reconoc&iacute;an como algo corriente el hecho de que un cura tuviese hijos. Asimismo, tampoco represent&oacute; una novedad el uso de su vida privada como elemento de chantaje y negociaci&oacute;n pol&iacute;tica, agrega el investigador. Lo que resulta interesante es lo que estos casos revelan frente a las relaciones que se establecen entre uno y otro &aacute;mbito. En su opini&oacute;n, estos hechos revelan un proceso contrario a la politizaci&oacute;n de la vida privada por el que han luchado las feministas y que se resuma en su lema de &lsquo;lo personal es pol&iacute;tico&rsquo;.<\/p>\n<p><i>&ldquo;Lo que ocurre en esos casos es la privatizaci&oacute;n de la vida p&uacute;blica, la exposici&oacute;n de la intimidad y sus aventuras &iacute;ntimas, pero en un sentido negativo&rdquo;,<\/i> explica, aclarando que privatizaci&oacute;n no se refiere a un sentido econ&oacute;mico, sino a la <i> &ldquo;insistencia de la vida &iacute;ntima de los gobernantes sobre sus personas p&uacute;blicas&rdquo;.<\/i> Paralelo a esto, contin&uacute;a Szwako, se observa un proceso de vigilancia diferente al control democr&aacute;tico de los gobernantes por parte de la sociedad civil. Estos casos revelan una l&oacute;gica distinta, <i>&ldquo;pornogr&aacute;fica en un sentido radiogr&aacute;fico&rdquo;,<\/i> afirma, en donde se sustituye el control pol&iacute;tico por el esc&aacute;ndalo.<\/p>\n<p>Como en el caso de Bola&ntilde;os, algunos defensores de Lugo se&ntilde;alaron en su momento que las cr&iacute;ticas contra &eacute;l, provenientes en su mayor&iacute;a del Partido Colorado &ndash;que gobern&oacute; el pa&iacute;s de forma ininterrumpida durante m&aacute;s de 60 a&ntilde;os, entre los cuales se cuenta la dictadura de Alfredo Stroessner de 1954 a 1989&ndash; mezclaban de forma indebida vida &iacute;ntima y p&uacute;blica. Para las feministas paraguayas, este caso represent&oacute; un complejo dilema, ya que deb&iacute;an hacer una cr&iacute;tica que no se prestara al juego de la derecha, comenta Szwako.<\/p>\n<p><i>&ldquo;Para las feministas no fue f&aacute;cil apoyar a Lugo o identificarse como una base suya, incluso desde las elecciones&rdquo;,<\/i> explica el investigador. Pese a que ellas abogaban por el cambio frente al coloradismo, exist&iacute;a incertidumbre respecto a si un sacerdote era la persona m&aacute;s id&oacute;nea para ello, as&iacute; como sobre las consecuencias de su elecci&oacute;n en materia de g&eacute;nero, comenta. <i>&ldquo;Un grupo m&aacute;s fundamental s&iacute; lo hizo, el Conamuri (Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Ind&iacute;genas), pero el resto de feministas no lo hizo colectivamente, quiz&aacute;s algunas individualmente&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Pese a que la elecci&oacute;n de Lugo como presidente puso fin a la hegemon&iacute;a colorada, aclara Szwako, &eacute;sta no debe ser entendida como la derrota del coloradismo o como la manifestaci&oacute;n de una voluntad de cambio por parte de la sociedad, ya que su victoria se debi&oacute;, en buena medida, a la divisi&oacute;n interna del coloradismo en dos partidos, el tradicional, y el UNASE, liderado por Lino Oviedo, militar de derecha que en el pasado hab&iacute;a intentado realizar un golpe de Estado. Por otra parte, la alianza que llev&oacute; al ex obispo al poder abarcaba un espectro pol&iacute;tico de centro a centro derecha: <i>&ldquo;Lugo ten&iacute;a un discurso articulado a los pobres, los campesinos, las mujeres&hellip; Pero su oposici&oacute;n no era de izquierda, s&oacute;lo era oposici&oacute;n en los t&eacute;rminos relacionales del campo, oposici&oacute;n al coloradismo. Entonces, eso no fue la revoluci&oacute;n&rdquo;,<\/i> explica.<\/p>\n<p>En este complejo panorama, las feministas lograron desarrollar un argumento progresista en t&eacute;rminos de cr&iacute;tica al patriarcado y evitar ser atrapadas por la derecha. Al respecto, el investigador del CEBRAP relata que la Coordinaci&oacute;n de Mujeres del Paraguay (CMP) emiti&oacute; un comunicado en el que repudi&oacute; la actitud irresponsable y machista del presidente y exigi&oacute; la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas sobre derechos sexuales y reproductivos. En el comunicado, la CMP se&ntilde;al&oacute;, entre otros aspectos, que la paternidad responsable era un asunto de inter&eacute;s p&uacute;blico y que la conducta del presidente reflejaba la persistencia de un orden patriarcal. De este modo, mostraron, adem&aacute;s, que existe una relaci&oacute;n de mutua dependencia entre los &aacute;mbitos p&uacute;blico y privado en la que el hombre puede desarrollar un trabajo productivo, en este caso una carrera pol&iacute;tica y p&uacute;blica, gracias a una serie de labores que la mujer lleva a cabo en el &aacute;mbito privado, permiti&eacute;ndole a &eacute;l despreocuparse por aspectos como el cuidado de la casa y los hijos. <i>&ldquo;En el caso de Lugo, el hecho de que no haya reconocido a sus hijos se inscribe en una l&oacute;gica patriarcal que adem&aacute;s privatiza a una persona, alguien ha sido esclavizado para que &eacute;l no sea responsable por su placer y su reproducci&oacute;n&rdquo;,<\/i> afirma.<\/p>\n<p>Las feministas que llevaron a cabo esta cr&iacute;tica fueron tanto las de la sociedad civil, como aquellas que representaban al Estado en cuanto ministras. <i>&ldquo;Fue importante que hubieran salido en apoyo de esas madres. La, en aquel entonces, Secretar&iacute;a de la Mujer, que ahora se llama Ministerio de la Mujer, las apoy&oacute; a todas, lo que mostr&oacute; tambi&eacute;n una capacidad de disenso muy grande al interior del gobierno&rdquo;.<\/i> Este proceso, se&ntilde;ala Szwako guarda semejanzas con el esc&aacute;ndalo del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton, quien cont&oacute; con el respaldo de varias feministas para que no fuera destituido de su cargo, como abogaban los republicanos, pero quienes manifestaron de manera enf&aacute;tica su enojo respecto a su conducta, a la que calificaron de intolerable.<\/p>\n<p>Sobre la relaci&oacute;n entre lo p&uacute;blico y lo privado, el investigador retoma la obra de la feminista brit&aacute;nica Carole Pateman en la que afirma que la existencia del contrato social depende del contrato sexual, al cual silencia, para destacar el estrecho v&iacute;nculo entre ambas esferas. <i>&ldquo;Todav&iacute;a falta analizar mejor la interconexi&oacute;n entre lo p&uacute;blico y lo privado, que esos casos demuestran de manera ostensible. Cuando las feministas hablan de la no oposici&oacute;n entre lo p&uacute;blico y lo privado, de la no separaci&oacute;n entre esos mundos, se refieren tambi&eacute;n a las implicaciones desiguales que esto representa para las mujeres. Ellas est&aacute;n subrepresentadas pol&iacute;ticamente, no obtienen suficientes trabajos y su sueldo es m&aacute;s bajo, lo que demuestra la importancia de esa interconexi&oacute;n. No existe vida pol&iacute;tico-p&uacute;blica sin base privada. Lo m&aacute;ximo que nosotros podemos hacer es vivir en la vida p&uacute;blica como si no existiera la vida &iacute;ntima, suspenderla parcialmente, aunque en realidad no se pueda hacer tal separaci&oacute;n&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Ante esta imposibilidad, Szwako se&ntilde;ala la necesidad de ahondar en el debate respecto a c&oacute;mo politizar los contenidos de la vida privada, sin que esto constituya un uso pol&iacute;tico antidemocr&aacute;tico de la intimidad, como en los casos de Bola&ntilde;os y Lugo: <i>&ldquo;es importante ver cu&aacute;les contenidos y cu&aacute;les cosas deben ser tomadas en serio para que sean p&uacute;blicas. No cualquier relaci&oacute;n tiene que ser politizada o publicitada. Nosotros estamos muy acostumbrados a hablar sobre lo p&uacute;blico y lo privado, pero no estamos tomando eso en serio. Este debate involucra nociones de ciudadan&iacute;a, responsabilidad, autonom&iacute;a, cosas mucho m&aacute;s amplias y vinculantes de c&oacute;mo deben ser las relaciones, que est&aacute;n en juego en esa interdependencia entre lo p&uacute;blico y lo privado&rdquo;,<\/i> concluye.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El despido de la viceministra de juventud de Costa Rica, Karina Bola\u00f1os (foto), a ra\u00edz de la divulgaci\u00f3n de un video \u00edntimo suyo, suscit\u00f3 una fuerte pol\u00e9mica. 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