{"id":855,"date":"2012-11-28T00:00:00","date_gmt":"2012-11-28T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2012\/11\/28\/los-atenuantes-del-abuso\/"},"modified":"2012-11-28T00:00:00","modified_gmt":"2012-11-28T02:00:00","slug":"los-atenuantes-del-abuso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/los-atenuantes-del-abuso\/855\/","title":{"rendered":"Los atenuantes del abuso"},"content":{"rendered":"<p>La justicia de la provincia de Salta, en el Noroeste Argentino, gan&oacute; protagonismo nacional en estos d&iacute;as a ra&iacute;z de un informe elaborado por el Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) que atribu&iacute;a a una ni&ntilde;a de 9 a&ntilde;os el haber provocado una situaci&oacute;n de abuso sexual de la que hab&iacute;a sido v&iacute;ctima.<\/p>\n<p>Las declaraciones que desataron la pol&eacute;mica provienen del informe presentado por la Fiscal&iacute;a salte&ntilde;a. Estas justificaban al autor del abuso argumentando que la menor en cuesti&oacute;n <i>&ldquo;no se muestra como ni&ntilde;a, sino que se ubica m&aacute;s bien en un lugar de mujer, mostrando un cuerpo desarrollado que puede llegar a ser objeto de deseo&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>En 2011 los padres de la ni&ntilde;a hab&iacute;an acusado al conductor del transporte escolar que la llevaba a clases por haberla manoseado. A esa acusaci&oacute;n se sumaron las de las familias de dos ni&ntilde;as por motivos similares. El caso tuvo repercusiones pol&iacute;ticas tambi&eacute;n cuando la Comisi&oacute;n de Acuerdo del Senado salte&ntilde;o confirm&oacute; a Gabriela Buabse, responsable por el informe, como fiscal penal de la provincia, sin tener en cuenta el pedido de investigar este caso antes de votar su designaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La justificaci&oacute;n de la fiscal&iacute;a de correr el foco hacia la imagen corporal de la ni&ntilde;a como atenuante del delito de abuso puede leerse a la luz de la intersecci&oacute;n entre sexualidad, g&eacute;nero, derecho y minoridad. &iquest;Sobre qu&eacute; sujetos y qu&eacute; cuerpos se est&aacute; administrando justicia? &iquest;Qu&eacute; ni&ntilde;as y qu&eacute; mujeres configura el sistema jur&iacute;dico salte&ntilde;o?<\/p>\n<p>Al responder a estos interrogantes, la fil&oacute;sofa y activista Laura Contrera cita el caso de una adolescente de la localidad bonaerense de General Villegas, quien fuera filmada por tres adultos varones que tuvieron relaciones sexuales con ella. Tambi&eacute;n en el juicio a estos adultos &ndash;que finalmente fueron condenados&ndash; las conductas sexuales de la adolescente fueron consideradas como atenuante del accionar de los mayores:<\/p>\n<p><i>&ldquo;Pareciera que la justicia necesita pintar un cuadro donde una actividad sexual an&oacute;mala &ndash;en el caso de General Villegas&ndash; o una morfolog&iacute;a corporal m&aacute;s desarrollada &ndash;en el caso de Salta&ndash; expliquen en cierta forma la actitud del adulto, incluso cuando se culmine por condenar a ese adulto por haber incurrido en una figura delictiva. &iquest;Se trata de una mera justificaci&oacute;n del adulto, como parecieran indicar las frases tan contundentes del informe de Salta?&rdquo;, <\/i> se pregunta la fil&oacute;sofa.<\/p>\n<p>Para Contrera, la insistencia en contraponer la conducta o el grado de desarrollo corporal de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes y el deseo de adultos <i>&ldquo;son indicadores de una cuesti&oacute;n que nuestras sociedades occidentales no tienen resuelta a&uacute;n: las relaciones inter-generacionales, especialmente en el plano sexual. Porque aunque la ley las condena, de hecho acontecen. Y aunque exista un admirable consenso acerca de su condena moral, la sociedad y su aparato jur&iacute;dico todav&iacute;a no pueden o no quieren explicar qu&eacute; hay detr&aacute;s del deseo adulto invasor de las corporalidades infantiles&rdquo;. <\/i><\/p>\n<p>Editora del fanzine <a href=\"http:\/\/pidoperdonzine.blogspot.com.ar\/2011\/04\/corporalidades-fragiles.html\">&ldquo;Pido perd&oacute;n&rdquo;<\/a> (sobre &ldquo;cosas que pasan en la infancia&rdquo;), Contrera sostiene que la clave de lectura para entender la argumentaci&oacute;n de la fiscal&iacute;a est&aacute; <i>&ldquo;un paso m&aacute;s all&aacute; del r&oacute;tulo &lsquo;sexismo&rsquo;, &lsquo;machismo&rsquo; o &lsquo;visi&oacute;n patriarcal&rsquo; de las y los operadores del derecho y agentes judiciales. La perplejidad de la justicia a la hora de describir un posible escenario de abuso infantil o adolescente habla de esta cuesti&oacute;n pendiente de debate y resoluci&oacute;n en nuestras sociedades&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>El feminismo hace tiempo que coloca al cuerpo en el centro de sus luchas y reivindicaciones, un cuerpo sexuado, reproductivo o no, aut&oacute;nomo, que supone sujetos capaces de decidir sobre s&iacute; mismos. El informe del Cuerpo de Investigaciones Fiscales de Salta parece tirar por tierra estas reivindicaciones: la objetivaci&oacute;n del cuerpo de la ni&ntilde;a en tanto expresi&oacute;n de un sujeto deseante lo lleva a legitimar el control de ese deseo a manos de un adulto.<\/p>\n<p>La abogada Carmen Colazo, directora regional de la Red Mujeres, G&eacute;nero y Desarrollo con Equidad de G&eacute;nero de la Organizaci&oacute;n Universitaria Interamericana, no encuentra casual que el foco se corra del lugar del abusador para centrarse en el cuerpo de la ni&ntilde;a: <i>&ldquo;Esto indica claramente c&oacute;mo el cuerpo es el espacio de disputa de las relaciones de g&eacute;nero. El informe no hace m&aacute;s que remarcar al cuerpo como categor&iacute;a espec&iacute;fica de an&aacute;lisis de estas relaciones. Justamente porque estos cuerpos son desvalorizados, objetivados, menospreciados, es que considera que pueden ser abusados o violentados; que estos cuerpos son objetos de deseo y que por lo tanto, incluso, merecen estas violencias o &lsquo;inducciones al pecado&rsquo;&rdquo;. <\/i><\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo opera entonces el argumento de considerar el cuerpo de la ni&ntilde;a como un cuerpo adulto como atenuante del delito de abuso sexual? &iquest;D&oacute;nde deja esta operaci&oacute;n a la mujer adulta como sujeto aut&oacute;nomo? <i>&ldquo;Hay un viejo dispositivo&rdquo;,<\/i> afirma Contrera, &ldquo;que funciona muy bien a la hora de producir una sexualidad masculina que se supone siempre dotada de un impulso irrefrenable (e involuntario). Este impulso estar&iacute;a constantemente en riesgo de excederse, pas&aacute;ndose incluso en ocasiones al &aacute;mbito de lo delictual.&rdquo;<\/p>\n<p>En contrapartida &ndash;Contrera contin&uacute;a&ndash; <i>&ldquo;esta masculinidad hegem&oacute;nica tiene su doble, que es la sexualidad feminizada en todas sus variantes (sean biol&oacute;gicas o trans) como un territorio pasivo, blando, penetrable, expuesto en todo tiempo y circunstancia al ejercicio abusivo de la sexualidad masculina. Estas corporalidades feminizadas requieren, por definici&oacute;n, de un resguardo nunca suficientemente amplio, ya que est&aacute;n en un peligro permanente. Tenemos, entonces, un paisaje habitual donde algunos cuerpos son extremadamente vulnerables mientras que otros est&aacute;n dotados de una voluntad de poder avasalladora e irrefrenable. La extrema vulnerabilidad sindica como una potencial v&iacute;ctima, inexorablemente. Sin entrar a considerar las variables de clase, &eacute;tnicas, etarias y de g&eacute;nero, este estatuto limita tremendamente la autonom&iacute;a, porque por el solo hecho de portar una corporalidad feminizada se est&aacute; en riesgo&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p><i>&lsquo;Este cuerpo es m&iacute;o pero que no me pertenece.&rsquo;<\/i> Para una demanda judicial ser admitida en casos de abuso o violaci&oacute;n cometidos en el seno del hogar familiar, Judith Butler destaca la exigencia t&aacute;cita de una conducta idealizada, que no ofrezca dudas sobre la pureza sexual de una mujer. Versiones de esta exigencia se comprueban en cualquier delito contra la integridad sexual, incluso los cometidos fuera del &aacute;mbito familiar, como sucede en el caso de Salta.<\/p>\n<p>Para Colazo, la menor salte&ntilde;a est&aacute; siendo sometida a una doble violencia de g&eacute;nero. En primer lugar, la del chofer, actor del abuso sexual a que fue sometida. Este <i>&ldquo;objetiv&oacute; su cuerpo cuando deb&iacute;a cuidar de ella por su funci&oacute;n frente a un transporte escolar y &eacute;l estar en una situaci&oacute;n de autoridad por su mayor&iacute;a de edad, y de poder, e incluso resguardo, sobre ella. En segundo lugar, la violencia del sistema judicial, y espec&iacute;ficamente de quien inform&oacute; la causa y dijo, desde el discurso jur&iacute;dico que la ni&ntilde;a se ubica en un lugar de mujer y que por ser objetos de deseo son <i>susceptibles<\/i> a abusos sexuales y violencia sexual. &iquest;Esto significa que las mujeres pueden ser abusadas y violadas por ser tales? Nos queda claro por qu&eacute; han ocurrido las violaciones sistem&aacute;ticas en las guerras y las dictaduras, y en las calles todos los d&iacute;as&rdquo;,<\/i> reflexiona Colazo.<\/p>\n<p>Si bien desde finales del siglo XX vivimos en la era del &ldquo;superior inter&eacute;s del ni&ntilde;o&rdquo;, en la vida cotidiana el paisaje es otro. Esta idealizaci&oacute;n de la infancia, sostiene Contrera, <i>&ldquo;no corre paralela a su respeto y cuidado&rdquo;.<\/i> Para ella, si bien el lugar de la infancia delineado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha sido uno de v&iacute;ctima, <i>&ldquo;el sistema que negocia con cuerpos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, que produce deseo de cuerpos infantiles, es el mismo que legisla m&aacute;s medidas de protecci&oacute;n y control que, en la realidad concreta, fracasan en su intento declamado de cuidarlos&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Y resalta: <i>&ldquo;tenemos una forja de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as m&aacute;rtires; v&iacute;ctimas fr&aacute;giles (y deseables para muchos), pero indefensas. Sin autonom&iacute;a para disponer de sus cuerpos, tampoco reciben cuidados por quienes tienen que ser responsables. Los cuerpos infantiles no est&aacute;n siendo cuidados sino excepcionalmente. Se los controla, se los disciplina, se los contiene en el mejor de los casos. Esa es la apuesta general de nuestras sociedades. En el caso salte&ntilde;o, adem&aacute;s, vemos un mensaje claro: tu cuerpo no es tuyo, es un objeto de goce de los otros.&rdquo; <\/i> Natalia Buira, defensora oficial de Salta, se preguntaba en declaraciones al diario salte&ntilde;o El Tribuno <i>&ldquo;&iquest;d&oacute;nde quedan los derechos de las v&iacute;ctimas de la violencia sexual, en este caso dos ni&ntilde;as de tan corta edad, si a un informe cargado de prejuicios y expresiones irresponsables y vulneratorias de derechos se suma que en Salta no existe un Cuerpo de Querellantes Oficiales que defienda los derechos de las v&iacute;ctimas, m&aacute;xime frente a delitos contra la integridad f&iacute;sica?&rdquo; <\/i><\/p>\n<p>El interventor del Instituto Nacional contra la Discriminaci&oacute;n y el Sexismo (INADI), Pedro Mouratian, tambi&eacute;n repudi&oacute; el informe, se&ntilde;alando en un comunicado la preocupaci&oacute;n por el agravio que supone para la figura de la mujer y <i>&ldquo;la vulneraci&oacute;n flagrante que esto configura para los derechos de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes, teniendo en cuenta que la Argentina ha ratificado la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o&rdquo;. <\/i> Agrega que el informe citado no hace <i> &ldquo;m&aacute;s que reproducir relaciones de poder intentando justificar la conducta de un abusador e invirtiendo, con fundamentos irrisorios, la responsabilidad objetiva de quien comete un delito en quien es v&iacute;ctima indiscutida del mismo&rdquo;. <\/i><\/p>\n<p>Es que, adem&aacute;s de los problemas citados, el expediente presenta anomal&iacute;as legales que pueden poner en juego la validez de las declaraciones de las menores y el caso entero: los testimonios fueron recogidos por personal judicial ante la presencia de los padres. De acuerdo con un comunicado emitido por la Corte de Justicia de Salta, el informe del CIF no sigui&oacute; las normativas que desde 2007 determinan como pr&aacute;ctica judicial en esa provincia <i>&ldquo;el uso de la c&aacute;mara Gesell para recibir la declaraci&oacute;n de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes v&iacute;ctimas o testigos de delitos que atenten contra su integridad sexual&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Seg&uacute;n ese protocolo, en un cuarto, las o los menores relatan lo que vivieron a profesionales con entrenamiento especializado (psic&oacute;logas\/os) y en otro separado por una ventana espejada los jueces y las partes presencian la declaraci&oacute;n que queda grabada para evitar que las o los declarantes deba volver a contar algo que les resulta traum&aacute;tico. Este punto no es menor, ya que est&aacute; siendo obviada la palabra de especialistas cuya funci&oacute;n es colaborar con los operadores del derecho en aquellos temas que escapan a lo estrictamente jur&iacute;dico.<\/p>\n<p>Se pone en juego tambi&eacute;n la reputaci&oacute;n y las supuestas intenciones de las v&iacute;ctimas y de sus familias. Contrera hace hincapi&eacute; en el trato que habitualmente reciben quienes denuncian delitos sexuales, sean personas adultas o familiares y allegados de menores. La v&iacute;ctima y su entorno inmediato son m&aacute;s investigados que los presuntos autores. <i>&ldquo;Este mecanismo, que se conoce como &lsquo;revictimizaci&oacute;n&rsquo;, es s&oacute;lo una de las grandes falencias del sistema y un veh&iacute;culo de violencia institucional m&aacute;s&rdquo;,<\/i> explica. <i>&ldquo;Los pronunciamientos judiciales en este tipo de casos tienen otro punto en com&uacute;n: el &eacute;nfasis en las cualidades de la persona denunciante. Incluso en sentencias donde se ha castigado el abuso sexual hacia ni&ntilde;os y ni&ntilde;as o adolescentes se incurre en la calificaci&oacute;n de las actitudes, comportamientos y morfolog&iacute;as de las v&iacute;ctimas para luego encuadrar el accionar adulto agresor.&rdquo;<\/i><\/p>\n<p>Agrega Contrera que existe <i>&ldquo;un innegable inter&eacute;s pol&iacute;tico y econ&oacute;mico del Estado en los cuerpos infantiles y la gesti&oacute;n &ndash;legal e ilegal&ndash; de esos cuerpos en distintos circuitos de producci&oacute;n. Por el otro lado, abunda una mirada moral que lo reduce todo al binomio v&iacute;ctima y victimario. O que, a lo sumo, dando un paso m&aacute;s adelante, da lugar a la voz querellante, adulta, erigida en representante de alguien siempre silencioso. En el medio, invisibilizado, ese alguien silencioso, en su espacio de eterna inocencia mancillada por los poderes voraces. Me gustar&iacute;a escuchar lo que tiene para decir la ni&ntilde;a salte&ntilde;a, fuera de los circuitos sordos del poder judicial y sus agentes&rdquo;,<\/i> concluye Contrera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Argentina un pol\u00e9mico informe judicial justific\u00f3 una situaci\u00f3n de abuso sexual a una ni\u00f1a de 9 a\u00f1os al se\u00f1alar que su cuerpo desarrollado provocar\u00eda el deseo masculino. \u00bfQu\u00e9 sucede cuando el derecho confunde abuso con deseo? La fil\u00f3sofa argentina Laura Contrera aporta claves para responder a ese interrogante.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-855","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias-clam"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Los atenuantes del abuso - CLAM - ES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/los-atenuantes-del-abuso\/855\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Los atenuantes del abuso - CLAM - ES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En Argentina un pol\u00e9mico informe judicial justific\u00f3 una situaci\u00f3n de abuso sexual a una ni\u00f1a de 9 a\u00f1os al se\u00f1alar que su cuerpo desarrollado provocar\u00eda el deseo masculino. \u00bfQu\u00e9 sucede cuando el derecho confunde abuso con deseo? 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