{"id":858,"date":"2012-12-06T00:00:00","date_gmt":"2012-12-06T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2012\/12\/06\/criminalizar-el-placer\/"},"modified":"2012-12-06T00:00:00","modified_gmt":"2012-12-06T02:00:00","slug":"criminalizar-el-placer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/criminalizar-el-placer\/858\/","title":{"rendered":"Criminalizar el placer"},"content":{"rendered":"<p>De acuerdo con el <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.gnpplus.net\/criminalisation\/\" rel=\"noopener\">Registro Global de Criminalizaci&oacute;n del VIH (<i>Global Criminalisation Scan<\/i>)<\/a>, en 2010, 56 pa&iacute;ses en el mundo ten&iacute;an leyes que castigaban expl&iacute;citamente la transmisi&oacute;n o exposici&oacute;n al virus, 11 de los cuales se ubican en Am&eacute;rica Latina y el Caribe. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha registrado una tendencia creciente en la formulaci&oacute;n de este tipo de leyes, pese a las recomendaciones que ONUSIDA y otras agencias internacionales han formulado a los Estados para derogar estas normas debido a que no existe evidencia emp&iacute;rica que compruebe su efectividad. Estas leyes resultan contraproducentes en el control de la epidemia, adem&aacute;s de redundar en la vulneraci&oacute;n de los derechos de las personas que viven con VIH\/sida.<\/p>\n<p>En el marco conmemorativo del D&iacute;a Internacional de Lucha contra el Sida, las organizaciones regionales que integran la <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.aidsalliance.org\/LanguagePagedetails.aspx?ID=4\" rel=\"noopener\">Alianza Internacional en VIH\/sida<\/a> alertaron respecto al surgimiento de iniciativas parlamentarias que penalizan <i>&ldquo;la no divulgaci&oacute;n del estado serol&oacute;gico y de la transmisi&oacute;n del VIH&rdquo;<\/i> en Rep&uacute;blica Dominicana, Nicaragua, el Salvador y Ecuador; lo que engrosar&iacute;a la lista conformada por Bahamas, Barbados, Belice, Bermuda, Colombia, Guatemala, Honduras, Panam&aacute;, Paraguay y Per&uacute;. En M&eacute;xico, donde no existe una ley federal que haga alusi&oacute;n directa al VIH, la transmisi&oacute;n puede ser castigada con penas de entre seis meses y cinco a&ntilde;os de prisi&oacute;n en concordancia con el art&iacute;culo 199 del C&oacute;digo Penal Federal, que tipifica el contagio de <i>&ldquo;un mal ven&eacute;reo u otra enfermedad grave incurable&rdquo;.<\/i> A esto se suma que en 30 de los 32 estados de la Rep&uacute;blica existen leyes similares, 2 de los cuales (Guerrero y Tamaulipas) tipifican de forma directa la transmisi&oacute;n del VIH. En el estado de Jalisco es considerado calificativa de homicidio.<\/p>\n<p>El a&ntilde;o pasado, el Congreso de Rep&uacute;blica Dominicana promulg&oacute; la <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/dl.dropbox.com\/u\/4327175\/Ley%20de%20VIH%20y%20SIDA%20de%20la%20Rep&uacute;blica%20Dominicana%20No.135-11%20-%20SLFR-1.pdf\" rel=\"noopener\">ley 135-11<\/a>, tambi&eacute;n llamada &lsquo;Ley de VIH\/SIDA&rsquo;. Luego de iniciar la revisi&oacute;n de la legislaci&oacute;n vigente (ley 55-93), que presentaba incongruencias y carencias respecto a temas relacionados con la atenci&oacute;n de las personas con VIH\/sida, problemas de articulaci&oacute;n con el Plan B&aacute;sico de Salud y el r&eacute;gimen de Seguridad Social y la destinaci&oacute;n de recursos para acciones espec&iacute;ficas, como las consejer&iacute;as relacionadas con la prueba del VIH, el parlamento decidi&oacute; sustituirla. La nueva ley, cuya reglamentaci&oacute;n a&uacute;n est&aacute; pendiente, representa algunos avances frente a la anterior y ha sido considerada progresista en lo atinente al reconocimiento de los acuerdos internacionales y espec&iacute;ficos al respecto, como el de UNGASS, a la creaci&oacute;n del Consejo Nacional para el VIH\/sida (CONAVIHSIDA) &ndash;entidad de alto nivel conformada por ministros para coordinar la respuesta nacional frente a la epidemia&ndash;, as&iacute; como al reconocimiento formal de los derechos de las personas que viven con el virus y la sanci&oacute;n de quienes vulneran sus derechos. Sin embargo, ha sido objeto de un intenso debate debido a que <i>&ldquo;avanza sobre la criminalizaci&oacute;n y penalizaci&oacute;n de la transmisi&oacute;n del VIH&rdquo;, <\/i> explica Javier Hourcade Bellocq, Editor del portal web <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.corresponsalesclave.org\/\" rel=\"noopener\">Corresponsales Clave<\/a> y Representante regional para Am&eacute;rica Latina y el Caribe de Alliance.<\/p>\n<p>La pol&eacute;mica se relaciona espec&iacute;ficamente con dos art&iacute;culos de la ley que obliga a las personas que viven con VIH\/sida a comunicar su estado seropositivo a sus parejas sexuales, so pena de reclusi&oacute;n de dos a cinco a&ntilde;os (art&iacute;culo 78), y castiga la transmisi&oacute;n intencional del virus con 20 a&ntilde;os de c&aacute;rcel (art&iacute;culo 79), es decir, como si fuese un homicidio.<\/p>\n<p>Organizaciones y activistas se&ntilde;alan que la norma contribuye a la criminalizaci&oacute;n de las personas que viven con VIH\/sida y las expone a una persecuci&oacute;n legal, en caso de no poder comprobar que efectivamente informaron a su pareja sobre su estado serol&oacute;gico. Hourcade apunta adem&aacute;s que la reglamentaci&oacute;n plantea una asimetr&iacute;a en la penalizaci&oacute;n, ya que promulga una medida espec&iacute;fica para castigar a las personas seropositivas sospechosas de transmitir el virus, mientras que a los profesionales e instituciones de salud, que por negligencia m&eacute;dica sean responsables de ello, se les aplican las penas establecidas por la Ley General de Salud.<\/p>\n<p>Por otro lado, pese a que el art&iacute;culo 13 de la ley reconoce el derecho a la confidencialidad de las personas que viven con el virus, estipula como excepciones <i>&ldquo;la comunicaci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de la condici&oacute;n de salud de la persona con el VIH o con SIDA para efectos probatorios en un proceso penal y a solicitud de la autoridad judicial competente&rdquo;.<\/i> Por tal motivo, los cr&iacute;ticos afirman que la ley va mucho m&aacute;s all&aacute; de la criminalizaci&oacute;n de la transmisi&oacute;n intencional del VIH y atenta contra el derecho a la intimidad, adem&aacute;s de ser excesivamente sanitarista y d&eacute;bil en materia de prevenci&oacute;n.<\/p>\n<p>En Nicaragua est&aacute; a punto de ser aprobada una iniciativa legislativa similar. El 27 de noviembre la Asamblea Nacional aprob&oacute;, en el primero de dos debates, el proyecto de Ley de Promoci&oacute;n, Prevenci&oacute;n, Atenci&oacute;n, Protecci&oacute;n y Defensa de los Derechos Humanos ante el VIH\/sida, propuesto por el Frente Sandinista de Liberaci&oacute;n Nacional, con 85 votos a favor de 92 posibles. La norma ha sido acusada de discriminatoria por parte de organizaciones sociales y activistas, ya que, al igual que su hom&oacute;loga dominicana, obliga a las personas seropositivas a revelar el estado serol&oacute;gico a sus parejas sexuales. De lo contrario, podr&aacute;n ser acusadas de  &ldquo;transmisi&oacute;n provocada&rdquo; del virus.<\/p>\n<p>La transmisi&oacute;n del VIH se convirti&oacute; en una conducta susceptible de castigo en 2006 con la aprobaci&oacute;n del C&oacute;digo Penal vigente, que contempla prisi&oacute;n de seis meses a tres a&ntilde;os a <i>&ldquo;quien a sabiendas de que padece una enfermedad de transmisi&oacute;n sexual o cualquier otra enfermedad infecciosa grave, ejecutare sobre otra persona actos que importen peligro de transmisi&oacute;n o contagio de tal enfermedad, poniendo con ello en peligro su salud, integridad f&iacute;sica o su vida&rdquo;.<\/i> En este sentido, la nueva ley profundiza lo se&ntilde;alado, hace referencia expl&iacute;cita al VIH y castiga tanto su transmisi&oacute;n dolosa como culposa. En entrevista con la agencia de noticias Inter Press Service (IPS), Arely Cano, presidenta de la <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.asonvihsida.org.ni\/asonvihsida\/\" rel=\"noopener\">Asociaci&oacute;n Nicarag&uuml;ense VIH\/sida &ndash; ASONVHISIDA<\/a>, se&ntilde;al&oacute; que estas normas no contribuyen a prevenir la transmisi&oacute;n del virus, sino a vulnerar los derechos de las personas que viven con VIH\/sida.<\/p>\n<p>La ley establece, adem&aacute;s, la obligatoria realizaci&oacute;n de la prueba de detecci&oacute;n del virus por indicaci&oacute;n del m&eacute;dico especialista, as&iacute; como la responsabilidad de las personas seropositivas de reportar informaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica a un registro nacional. Al respecto, Cano explic&oacute; que la norma entra en contradicci&oacute;n consigo misma, ya que en su art&iacute;culo 20 estipula que las personas infectadas tienen derecho a mantener en la privacidad la informaci&oacute;n relativa a su estado de salud. Otros cr&iacute;ticos han se&ntilde;alado que al no aclarar las condiciones en las que se brinda esta informaci&oacute;n, la ley pone en riesgo el derecho a la privacidad de las personas infectadas.<\/p>\n<p>Uno de los aspectos m&aacute;s cuestionados de estas legislaciones tiene que ver con la responsabilidad frente al control de la epidemia. ONUSIDA y otras organizaciones internacionales han sido claras al se&ntilde;alar que tales medidas culpan a las personas que viven con el VIH de su expansi&oacute;n y descargan a los Estados de su responsabilidad jur&iacute;dica en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas efectivas de prevenci&oacute;n, educaci&oacute;n y acceso oportuno a los servicios de salud, lo que resulta contraproducente en la lucha contra la pandemia y env&iacute;a una se&ntilde;al equ&iacute;voca respecto a la responsabilidad de todas las personas, seropositivas o no, frente a su salud sexual.<\/p>\n<p>Estos organismos tambi&eacute;n afirman que existen numerosas evidencias sobre la baja efectividad de estas medidas y las graves consecuencias de su aplicaci&oacute;n en la salud p&uacute;blica y en la garant&iacute;a de los derechos humanos de las personas que viven con el virus. En su <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.unaids.org\/en\/media\/unaids\/contentassets\/dataimport\/pub\/manual\/2008\/jc1601_policy_brief_criminalization_long_es.pdf\" rel=\"noopener\"><i>Informe de Pol&iacute;tica: Penalizaci&oacute;n de la transmisi&oacute;n del VIH (2008)<\/i><\/a>, ONUSIDA se&ntilde;ala adem&aacute;s que <i>&ldquo;este tipo de actos dolosos son raros en el contexto del VIH y los datos disponibles demuestran que la mayor parte de las personas que viven con el VIH y conocen su estado serol&oacute;gico toman las medidas necesarias para prevenir la transmisi&oacute;n del virus a las dem&aacute;s&rdquo;.<\/i> Dado que la transmisi&oacute;n intencional es baja, no es necesario formular leyes penales al respecto, sino que bastan las contempladas en la mayor&iacute;a de c&oacute;digos penales, concluye.<\/p>\n<p>Algo que llama la atenci&oacute;n es la persistencia de este tipo de medidas a lo largo de la historia, pese a que en todos los casos los resultados de su implementaci&oacute;n han sido m&aacute;s o menos los mismos. Al respecto, Claudia Rivera Amarillo, antrop&oacute;loga colombiana e investigadora en historia de la medicina, explica que <i>&ldquo;las leyes que convirtieron en delito el contagio ven&eacute;reo &ndash;cuya aparici&oacute;n en las Am&eacute;ricas se remonta a las primeras d&eacute;cadas del siglo XX&ndash; tienen como fundamento la intencionalidad del otrora llamado &lsquo;contagiante&rsquo; para que &eacute;ste pudiera ser judicializado. Debido a la dificultad de demostrar la intenci&oacute;n de contagio y a la falta de denuncias, entre otros, este tipo de leyes han demostrado ser in&uacute;tiles en cuanto a la prevenci&oacute;n, adem&aacute;s de discriminatorias&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Este problema lo afrontan actualmente las legislaciones que criminalizan la transmisi&oacute;n del VIH. Tanto en el caso de Nicaragua como en el de Rep&uacute;blica Dominicana, los cr&iacute;ticos se&ntilde;alan que estas leyes no establecen con claridad c&oacute;mo certificar que la persona seropositiva inform&oacute; o no a la pareja sobre su estado de salud, ni qu&eacute; mecanismos pueden emplearse para determinar si la transmisi&oacute;n del virus fue dolosa. En este sentido, Hourcade asevera que <i>&ldquo;estamos muy cerca de promover el tatuaje &lsquo;VIH+&rsquo; en alg&uacute;n lugar estrat&eacute;gico del cuerpo con el &uacute;nico prop&oacute;sito de evitar la c&aacute;rcel&rdquo;.<\/i> A esto se suma que la mayor&iacute;a de las personas con VIH no saben que est&aacute;n infectadas y dado que las legislaciones parten del supuesto de que cada persona conoce su estado serol&oacute;gico, pr&aacute;cticamente todas ser&iacute;an culpables de no comunicarlo a sus parejas sexuales.<\/p>\n<p>En el caso de la norma nicarag&uuml;ense, que busca resolver esta cuesti&oacute;n mediante la realizaci&oacute;n obligatoria de las pruebas de VIH\/sida, se plantea el problema del sentido de las campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n e informaci&oacute;n y del efecto que buscan generar entre las personas, respecto a si se quiere formar ciudadanos y ciudadanas conscientes de sus derechos y responsables del autocuidado, o sujetos obedientes de la ley. Sobre este punto, Arely Cano refiri&oacute; a IPS Noticias que esta es <i> &ldquo;una preocupaci&oacute;n que diferentes personas estamos denunciando; no debemos estar obligadas\/os a decirlo, m&aacute;s bien las personas con VIH deben estar empoderadas en todos los aspectos de la vida, la responsabilidad debe ser compartida, tanto de quien tiene como de quien no tiene el virus&rdquo;. <\/i><\/p>\n<p>Adem&aacute;s de reforzar la discriminaci&oacute;n hacia las personas que viven con el virus, la estigmatizaci&oacute;n repercute de forma negativa en el control de la epidemia. De acuerdo con ONUSIDA, la evidencia se&ntilde;ala que en los pa&iacute;ses donde la transmisi&oacute;n del VIH es penalizada, el temor a la discriminaci&oacute;n y la violencia relacionada con la infecci&oacute;n es mayor, lo que aleja a las personas de los servicios de salud y apoyo, desestimula la realizaci&oacute;n de pruebas y la revelaci&oacute;n voluntaria del propio estado serol&oacute;gico y genera relaciones de desconfianza hacia los profesionales de la salud, dificultando la atenci&oacute;n de calidad. Adicionalmente, se&ntilde;ala la organizaci&oacute;n en su <i>Informe de Pol&iacute;tica, &ldquo;es muy probable que los procesamientos y las condenas recaigan desproporcionadamente sobre los miembros de grupos marginados, como los profesionales del sexo, los hombres que tiene relaciones sexuales con otros hombres y las personas que se inyectan drogas&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>En el documento, ONUSIDA tambi&eacute;n se&ntilde;ala que <i>&ldquo;las mujeres y las ni&ntilde;as son especialmente vulnerables al VIH debido a las normas culturales que aprueban las parejas m&uacute;ltiples para los hombres, la coacci&oacute;n sexual y otras formas de violencia por raz&oacute;n del sexo, as&iacute; como la discriminaci&oacute;n en materia de educaci&oacute;n y empleo, que dificultan a las mujeres abandonar relaciones que las ponen en riesgo de exposici&oacute;n al VIH&rdquo;,<\/i> y explica que, parad&oacute;jicamente, la aplicaci&oacute;n del derecho penal podr&iacute;a derivar en una judicializaci&oacute;n desproporcionada de ellas. En este sentido, insta a los Estados a desarrollar alternativas al derecho penal que se focalicen en la garant&iacute;a de derechos. Promulgar leyes que protejan a las mujeres de la violencia sexual, de la discriminaci&oacute;n por sexo\/g&eacute;nero y que garanticen la igualdad de oportunidades en &aacute;mbitos como el laboral y educativo, as&iacute; como el derecho a la salud, ser&iacute;an mucho m&aacute;s efectivas que la criminalizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No obstante, en pa&iacute;ses como Rep&uacute;blica Dominicana, la criminalizaci&oacute;n de la transmisi&oacute;n del VIH avanza paralela al menoscabo de estos derechos. En octubre la C&aacute;mara de Diputados de ese pa&iacute;s aprob&oacute; en primer debate un nuevo C&oacute;digo Penal que, entre otras caracter&iacute;sticas, elimina de la ley la sanci&oacute;n a la &lsquo;violencia de g&eacute;nero&rsquo; y la penaliza s&oacute;lo en el &aacute;mbito de la violencia intrafamiliar, la cual considera grave en caso de muerte de la v&iacute;ctima o cuando &eacute;sta recibe una incapacidad superior a 90 d&iacute;as. El proyecto de ley reduce adem&aacute;s la pena a los cr&iacute;menes de incesto y acoso sexual, disminuye la sanci&oacute;n a los casos de violaci&oacute;n sexual de menores &ndash;cuya pena ser&iacute;a an&aacute;loga a la del robo simple&ndash; y penaliza la interrupci&oacute;n del embarazo en todas las circunstancias.<\/p>\n<p>Lo anterior plantea un interrogante respecto a qu&eacute; es lo que en el fondo castigan estas leyes. <i>&ldquo;Castigar a los enfermos es una pr&aacute;ctica muy antigua en nuestras sociedades, que asimila en muchos casos al enfermo con su enfermedad. Anteriormente se segregaba a los enfermos, pero con el combate de las ETS en el siglo XX y la criminalizaci&oacute;n de su transmisi&oacute;n, el aparato legal empez&oacute; adem&aacute;s a condenarlos por su enfermedad, no s&oacute;lo por las &lsquo;conductas riesgosas&rsquo; asociadas a ella. Un ejemplo de ello es la lucha contra la s&iacute;filis, cuya historia nos recuerda mucho lo que ocurre actualmente con el VIH&rdquo;,<\/i> explica Rivera.<\/p>\n<p>Tanto la s&iacute;filis como el sida son consideradas enfermedades impuras derivadas de &ldquo;placeres culpables&rdquo;, afirma la investigadora, y explica que <i>&ldquo;en ambos casos se penaliza toda conducta desviada del modelo ciudadano seg&uacute;n el cual las personas deben anteponer el bien de la sociedad respecto a su propio placer. El castigo de la transmisi&oacute;n de ETS considera que las personas enfermas ponen el placer de primero y son incapaces de controlarse, lo que las hace objeto de condena social y penal&rdquo;.<\/i> Por lo que concluye que el placer sigue siendo uno de los elementos centrales en la tipificaci&oacute;n de la transmisi&oacute;n del VIH.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, la tendencia a tipificar la transmisi\u00f3n del VIH como delito ha aumentado en todo el mundo. 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