{"id":875,"date":"2013-03-21T00:00:00","date_gmt":"2013-03-21T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2013\/03\/21\/padecer-el-parto\/"},"modified":"2013-03-21T00:00:00","modified_gmt":"2013-03-21T03:00:00","slug":"padecer-el-parto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/padecer-el-parto\/875\/","title":{"rendered":"Padecer el parto"},"content":{"rendered":"<p><i>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo pretendemos que el mundo cambie, si nacemos como nacemos hoy?&rdquo;<\/i>La pregunta del obstetra franc&eacute;s Michel Odent resum&iacute;a la inquietud de quienes participaron de la Conferencia Internacional sobre la Humanizaci&oacute;n del Parto, realizada en Fortaleza, Brasil, en el a&ntilde;o 2000. Alud&iacute;a a una violencia dif&iacute;cilmente visibilizada: la que se ejerce contra las mujeres en los establecimientos de salud a los cuales ellas deben recurrir durante el proceso de gestaci&oacute;n y nacimiento.<\/p>\n<p>Una d&eacute;cada y media antes en la misma ciudad la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) discut&iacute;a por primera vez las tecnolog&iacute;as apropiadas para la atenci&oacute;n del parto. De aquella deliberaci&oacute;n surgi&oacute; la <i><a href=\"http:\/\/ebookbrowse.com\/recomendaciones-de-la-oms-sobre-el-nacimiento-pdf-d41323559\">Declaraci&oacute;n de Fortaleza<\/a>.<\/i> Su objeto era garantizar el derecho fundamental de toda mujer a recibir una atenci&oacute;n prenatal apropiada. Destacaba su rol central en todos los aspectos de la atenci&oacute;n, as&iacute; como los factores sociales, emocionales y psicol&oacute;gicos que afectan la compresi&oacute;n e implementaci&oacute;n de una apropiada atenci&oacute;n prenatal. Sin embargo esta preocupaci&oacute;n hoy no ha perdido vigencia y se discute a&uacute;n la necesidad de modificar de manera urgente diversas pr&aacute;cticas relativas al nacimiento. En especial, evitar intervenciones innecesarias y t&eacute;cnicas invasivas, disminuir la tasa de ces&aacute;reas, asegurar el apego madre\/reci&eacute;n nacido y cautelar el bienestar emocional de las mujeres, entre otros aspectos.<\/p>\n<p>El uso de medicaci&oacute;n y de distintos procedimientos se ha vuelto usual en la atenci&oacute;n de todos los partos, sean regulares o con complicaciones, pese a que existen claras evidencias de que muchas de estas pr&aacute;cticas son innecesarias y pueden tener consecuencias negativas. Las mujeres y sus cuerpos son en este &aacute;mbito el objeto privilegiado de las intervenciones m&eacute;dicas.<\/p>\n<p>Michelle Sadler, especialista en antropolog&iacute;a m&eacute;dica, explica que hoy <i>&ldquo;el control de los cuerpos de las mujeres por parte del sistema m&eacute;dico es una pr&aacute;ctica extendida hasta ahora, [que] se manifiesta expl&iacute;citamente en la dependencia de las mujeres de tratamientos y diagn&oacute;sticos ajenos a su conocimiento&rdquo;.<\/i> Esta pr&aacute;ctica, contin&uacute;a, consiste en la imposici&oacute;n <i>&ldquo;del conocimiento biom&eacute;dico por sobre cualquier otra fuente de conocimiento, como es el de las experiencias previas de la mujer y el conocimiento que ella pueda aportar acerca del estado de su cuerpo, o sus tradiciones culturales. Quienes poseen el conocimiento autorizado son individuos, tanto hombres como mujeres, socializados en un sistema que privilegia la biomedicina como el saber legitimado&rdquo;. <\/i><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/noticias-clam\/conteudo.asp?cod=9139\">  Pese a movilizaci&oacute;n de quienes abogan por recuperar la agencia de las mujeres sobre sus cuerpos y reconocer otros saberes<\/a>, la hegemon&iacute;a biom&eacute;dica es pocas veces cuestionada. Sadler se&ntilde;ala que el no involucrar a las mujeres en las decisiones sobre el tipo de medicaci&oacute;n a ser suministrada o el instrumental a ser utilizado para conducir sus partos no son pr&aacute;cticas percibidas como formas de violencia. Extendiendo los efectos simb&oacute;licos de este orden, la antrop&oacute;loga ve el nacimiento como una poderosa met&aacute;fora del sistema de g&eacute;nero, que <i>&ldquo;desde nuestro primer asomo al mundo extrauterino [nos hace] testigos de la expropiaci&oacute;n de nuestros cuerpos y saberes [y] de la invisibilizaci&oacute;n de lo que las mujeres sienten, opinan y saben&rdquo;. <\/i><i>  Por siglos la mujer ha sido la encargada de atender el embarazo, el parto y el puerperio. Sin embargo a partir del siglo XVII el desarrollo de la ciencia m&eacute;dica occidental fue dando forma a la obstetricia como una pr&aacute;ctica masculina, donde <i>&ldquo;los saberes de las mujeres fueron desplazados y desvalorizados&rdquo;,<\/i> <\/i>afirma Sadler, quien tambi&eacute;n recuerda que la Inquisici&oacute;n llev&oacute; a la hoguera a miles de comadronas y parteras, acusadas de brujer&iacute;a.<i> <\/i><\/p>\n<p><i>  <\/i>Las universidades tambi&eacute;n marginaron a las mujeres, que s&oacute;lo en el siglo XIX el acceso a la educaci&oacute;n superior comenz&oacute; a adquirir legitimidad social. A diferencia de las pr&aacute;cticas y conocimientos que privilegiaban una concepci&oacute;n integral de la salud, en este nuevo escenario <em>&ldquo;se las form&oacute; en un sistema de salud constituido sobre una visi&oacute;n androc&eacute;ntrica y fragmentaria de los seres humanos&rdquo;<\/em>, analiza la especialista. En este contexto, &ldquo;el parto se transform&oacute; en una enfermedad que deb&iacute;a ser controlada e intervenida, y los saberes de las mujeres y sus familias, protagonistas del proceso, fueron desautorizados&rdquo;, explica.<i> <\/i><\/p>\n<p><i>  <\/i><b>Violencia Obst&eacute;trica y legislaci&oacute;n<\/b><\/p>\n<p>Feministas y otros actores civiles, sensibles ante este cuadro, se han movilizado en pos de reconocer la violencia obst&eacute;trica como una forma m&aacute;s de violencia de g&eacute;nero, lo cual ha tenido efectos en la legislaci&oacute;n de varios pa&iacute;ses. En 2007, Venezuela dict&oacute; la <em><a href=\"http:\/\/www.slideshare.net\/mhernandezroyett\/la-violencia-obstetrica-en-venezuela\">Ley Org&aacute;nica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia<\/a><\/em>, que incluy&oacute; por primera vez la violencia obst&eacute;trica, definida como <em>&ldquo;la apropiaci&oacute;n del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicalizaci&oacute;n y patologizaci&oacute;n de los procesos naturales, trayendo consigo p&eacute;rdida de autonom&iacute;a y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres&rdquo;<\/em>. La ley sanciona a m&eacute;dicos y profesionales de la salud que incurran en pr&aacute;cticas que vulneren los derechos de las mujeres.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, Argentina promulg&oacute; la <a href=\"http:\/\/www.oas.org\/dil\/esp\/Ley_de_Proteccion_Integral_de_Mujeres_Argentina.pdf\">Ley 26.485 de protecci&oacute;n integral a las mujeres<\/a>, que define la violencia obst&eacute;trica de manera similar a su hom&oacute;loga venezolana y promueve el reconocimiento de la mujer como protagonista de su gestaci&oacute;n y parto, as&iacute; como el respeto a su derecho a un parto natural, evitando pr&aacute;cticas invasivas y medicaci&oacute;n no justificada.<\/p>\n<p>El caso de Brasil es bastante particular. Pese a que en 2006 se aprob&oacute; la Ley 11.340, conocida como Ley Mar&iacute;a da Penha, este pa&iacute;s es &ndash;junto con Chile&ndash; ejemplo de medicalizaci&oacute;n excesiva en la asistencia obst&eacute;trica (v&eacute;ase <em><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/ES\/destaque\/conteudo.asp?cod=10221\">El mejor parto es el normal y fisiol&oacute;gico<\/a><\/em>). El pa&iacute;s lidera la realizaci&oacute;n de ces&aacute;reas en la regi&oacute;n, con 50% de partos atendidos a trav&eacute;s de este procedimiento, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe <a href=\"http:\/\/www.unicef.org\/spanish\/sowc2012\/index.php\">Estado Mundial de la Infancia de Unicef<\/a>.<\/p>\n<p>Brasil y Chile superan con creces las recomendaciones sanitarias de la OMS, que insta a los pa&iacute;ses a reducir este tipo de intervenciones en un proceso natural como el nacimiento. La organizaci&oacute;n se&ntilde;ala que s&oacute;lo debe practicarse una ces&aacute;rea cuando el parto no se puede desarrollar de manera normal, lo que sucede en un 15% de los casos, m&aacute;ximo 20%. Por encima de esa cifra se consideran intervenciones quir&uacute;rgicas innecesarias.<\/p>\n<p>Las <em><a href=\"http:\/\/www.who.int\/whosis\/whostat\/ES_WHS10_Full.pdf\">Estad&iacute;sticas Sanitarias Mundiales<\/a><\/em> (2011) de la OMS &ndash;que registran las tasas de ces&aacute;reas de m&aacute;s de 180 pa&iacute;ses en la d&eacute;cada 2000-2010&ndash; revelan que durante esos 11 a&ntilde;os Chile ocup&oacute; el cuarto lugar a nivel mundial con un 40,6% de partos v&iacute;a ces&aacute;rea. S&oacute;lo tuvieron m&aacute;s ces&aacute;reas Chipre (50,9%), Brasil (43%) y Republica Dominicana (41%).<\/p>\n<p><b>Chile y la cultura de la ces&aacute;rea<\/b><\/p>\n<p>Los avances en el acceso a los beneficios de la biomedicina han provocado una importante reducci&oacute;n de las tasas de morbimortalidad materna y neonatal en gran parte del mundo. Chile no es la excepci&oacute;n; el pa&iacute;s ocupa la segunda posici&oacute;n en las Am&eacute;rica, despu&eacute;s de Canad&aacute;.<\/p>\n<p>Sin embargo, logrados estos objetivos sanitarios, a&uacute;n no se han implementado modelos de atenci&oacute;n m&aacute;s integral de la gestaci&oacute;n. El pa&iacute;s, a diferencia de Argentina, Brasil y Venezuela, no cuenta con una ley que defina y sancione la violencia obst&eacute;trica. S&oacute;lo existe una recomendaci&oacute;n program&aacute;tica que desde el a&ntilde;o 1995 invita a los hospitales a permitir el ingreso de los varones en el parto, aunque la misma no se ha implementado en todos los hospitales y depende de la voluntad de los profesionales involucrados. No existen alternativas de atenci&oacute;n al parto biom&eacute;dico para las familias de clase trabajadora, ni alternativas de atenci&oacute;n intercultural, a pesar de las demandas de diversos grupos por incorporarla. Tampoco se fomenta la creaci&oacute;n de redes de apoyo femeninas como mecanismos de transferencia de saberes.<\/p>\n<p>En opini&oacute;n de Sadler, esta situaci&oacute;n evidencia un modelo de nacimiento que privilegia las jerarqu&iacute;as de g&eacute;nero por encima de las necesidades obst&eacute;tricas fisiol&oacute;gicas y psicol&oacute;gicas de las mujeres. Para ella, los partos en el pa&iacute;s <em>&ldquo;responden a culturas de nacimiento extremadamente intervencionistas, que no respetan la fisiolog&iacute;a del nacimiento, en las cuales se ha construido una visi&oacute;n patologizada de la mujer gestante y parturienta, y se define el parto como un evento que requiere de intervenci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;<\/em>.<\/p>\n<p>La antrop&oacute;loga se&ntilde;ala que durante el trabajo de parto las mujeres son obligadas a acostarse de espaldas, a mantenerse quietas a pesar de las contracciones y se les proh&iacute;be la ingesta de l&iacute;quidos y alimentos. Tambi&eacute;n son aisladas de sus seres queridos. Esto les ocasiona estr&eacute;s y sufrimiento f&iacute;sico y psicol&oacute;gico, <em>&ldquo;que no pueden calmar con masajes de otra persona, ni con palabras de aliento&rdquo;<\/em>. Como resultado, el parto se ralentiza, e incluso se detiene, por lo que los m&eacute;dicos optan por administrar oxitocina artificial.<\/p>\n<p>Las consecuencias inmediatas de esta acci&oacute;n son contracciones con mucho dolor, que conlleva el uso de anestesia, cuando est&aacute; disponible. <em>&ldquo;Probablemente se le haga rotura artificial de membranas y otra serie de intervenciones derivadas del no respetar el tiempo fisiol&oacute;gico de ese trabajo de parto, ni las necesidades de esa mujer. En estas condiciones, es mucho m&aacute;s probable que esos partos concluyan en ces&aacute;reas&rdquo;<\/em>, afirma.<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo aparte son las ces&aacute;reas programadas por la comodidad de los horarios m&eacute;dicos, para evitar largos trabajos de parto, y por una serie de criterios instrumentales, funcionales a los centros de salud o equipos m&eacute;dicos, pero que no responden a las necesidades y expectativas de las mujeres. Las cifras parecen corroborar esta afirmaci&oacute;n. Mientras en el a&ntilde;o 2000 en el sector p&uacute;blico y privado las ces&aacute;reas representaban un 36% del total de partos, en 2011 esta cifra alcanz&oacute; un 48%.<\/p>\n<p>En la actualidad, tanto sector p&uacute;blico como el privado presentan porcentajes m&aacute;s altos. En los &uacute;ltimos 12 a&ntilde;os, el sector privado aument&oacute; el n&uacute;mero de ces&aacute;reas de 60% a 70%. En otras palabras, <em>&ldquo;2 de cada 3 ni&ntilde;os que en Chile nacen en una instituci&oacute;n privada lo hacen a trav&eacute;s de una ces&aacute;rea, muy lejos de la recomendaci&oacute;n 2 de cada 10 propuesta para estos tiempos&rdquo;<\/em>, advierte Gonzalo Leiva en su reportaje<em><a href=\"http:\/\/revoluciondelamor.wordpress.com\/2012\/12\/01\/el-parto-robado-los-numeros-que-nos-entrega-el-nacimiento-en-chile\/\"> El Parto Robado: los n&uacute;meros que nos entrega el nacimiento en Chile<\/a><\/em>.  Por su parte, el sector p&uacute;blico aument&oacute; sus tasas de un 30,4% en 2000 a un 38% en 2011.<\/p>\n<p>A esto se suma que las familias muchas veces consideran la ces&aacute;rea como la forma m&aacute;s segura, menos dolorosos y m&aacute;s pr&aacute;ctica de dar a luz y participan en lo que se puede llamar la <em>&ldquo;cultura de la ces&aacute;rea&rdquo;<\/em>, que destaca s&oacute;lo los beneficios aparentes de dicha operaci&oacute;n, sin discutir sus peligros. Los estudios contempor&aacute;neos revelan que una ces&aacute;rea no implica ning&uacute;n beneficio para la madre o el ni&ntilde;o. En su lugar, se multiplica por diez el riesgo de que el beb&eacute; ingrese en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), seg&uacute;n la OMS.<\/p>\n<p><b>Por la Humanizaci&oacute;n del Parto<\/b><\/p>\n<p>Ha adquirido cierta vigencia en los discursos p&uacute;blicos la idea de humanizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n de salud. Esta perspectiva postula que un excesivo tecnicismo de la biomedicina occidental ha ido en detrimento de la integralidad del ser humano, al tratar &uacute;nicamente sus aspectos fisiol&oacute;gicos.<\/p>\n<p>En el &aacute;mbito de la salud p&uacute;blica, a fines de la d&eacute;cada de 1990 en Chile tuvo comienzo un incipiente movimiento de personalizaci&oacute;n del nacimiento. Nuevas pr&aacute;cticas fueron tomando forma hasta que en el 2008 se public&oacute; la nueva normativa para la atenci&oacute;n de la gestaci&oacute;n y nacimiento en el <em><a href=\"http:\/\/www.redsalud.gov.cl\/portal\/url\/item\/795c63caff4fde9fe04001011f014bf2.pdf\">Manual de Atenci&oacute;n Personalizada en el Proceso Reproductivo<\/a><\/em>, que fomenta el protagonismo de la familia en el proceso y plantea la importancia de disminuir intervenciones innecesarias de rutina en un modelo m&aacute;s integral de atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>En septiembre de 2009, durante el gobierno de Michelle Bachelet, se cre&oacute; mediante la <a href=\"http:\/\/www.diarioficial.cl\/actualidad\/20ulle\/20379.html\">Ley 20.379 el Sistema de Protecci&oacute;n Integral a la Primera Infancia <em>Chile Crece Contigo<\/em><\/a>, destinado a apoyar integralmente a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y sus familias, desde la gestaci&oacute;n hasta su ingreso a la educaci&oacute;n formal. El Sistema contempla el <em>Programa de apoyo al desarrollo biopsicosocial<\/em> que, entre otras cosas, reconoce el derecho de la madre a estar acompa&ntilde;ada por el padre, otro familiar o persona significativa durante el parto. Este programa ha reportado algunos beneficios. En 2001, en un 20,5% de los nacimientos ocurridos en el sistema p&uacute;blico de salud las madres estuvieron acompa&ntilde;adas, cifra que aument&oacute; a un 71% en 2008, trat&aacute;ndose en la mayor&iacute;a de los casos del padre, seg&uacute;n revela el <em><a href=\"https:\/\/docs.google.com\/fileview?id=0B86ZMfDoWobLMDFjMWI1N2UtYjNiOC00YWU4LWFmMDYtZmU5NTU0ZGE1NjQ0&amp;hl=es\">Informe 2007-2008. Observatorio de Equidad de G&eacute;nero en Salud<\/a><\/em>.<\/p>\n<p>No obstante, afirma Sadler, para seguir avanzando se necesita un Estado dispuesto a implementar pol&iacute;ticas que fomenten la transformaci&oacute;n del modelo de atenci&oacute;n y no dejen al libre arbitrio de cada instituci&oacute;n las normativas de atenci&oacute;n del nacimiento. Probablemente sea preciso implementar incentivos para las maternidades que reduzcan sus tasas de ces&aacute;reas, o a la inversa, <em>&ldquo;castigos&rdquo;<\/em>  a quienes no lo hagan.<\/p>\n<p>Pero los desaf&iacute;os van m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito legislativo, puesto que el asunto involucra nociones culturales sobre el parto y su inscripci&oacute;n entre lo normal y lo patol&oacute;gico. En este sentido, la antrop&oacute;loga considera <em>&ldquo;urgente reformular el tratamiento actual del parto, para volver a considerarlo un proceso natural, normal y saludable, cuya experiencia afecta profundamente a las mujeres y sus familias&rdquo;<\/em>, devolvi&eacute;ndoles su autoconfianza y saberes.<\/p>\n<p>En su opini&oacute;n, para impulsar estas transformaciones culturales es necesario que las comunidades de usuarios\/as de la salud se empoderen y se gestionen cambios significativos en la formaci&oacute;n de profesionales m&eacute;dicos que trabajan en torno al nacimiento.<i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reconocimiento y sanci\u00f3n de la violencia obst\u00e9trica en Argentina y Venezuela dan cuenta de los avances del movimiento por la humanizaci\u00f3n del parto en la regi\u00f3n. Sin embargo, Brasil y Chile a\u00fan reportan altas tasas de intervenciones m\u00e9dicas invasivas e injustificadas. 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