{"id":888,"date":"2013-05-28T00:00:00","date_gmt":"2013-05-28T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2013\/05\/28\/los-derechos-de-las-trabajadoras-domesticas\/"},"modified":"2013-05-28T00:00:00","modified_gmt":"2013-05-28T03:00:00","slug":"los-derechos-de-las-trabajadoras-domesticas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/los-derechos-de-las-trabajadoras-domesticas\/888\/","title":{"rendered":"Los derechos de las trabajadoras dom\u00e9sticas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>por Pilar Pezoa, de Chile<\/em><\/p>\n<p>&lsquo;Trabajadoras de casa particular&rsquo;, &lsquo;empleadas dom&eacute;sticas&rsquo;, &lsquo;nanas&rsquo;, &lsquo;asesoras del hogar&rsquo; o &lsquo;muchacha del servicio&rsquo; son algunos de los nombres que reciben las personas que realizan servicios en millones de hogares en Am&eacute;rica Latina. El reconocimiento justo de su desempe&ntilde;o es especialmente complejo, porque al trabajar en una casa particular generan lazos afectivos y emocionales que dificultan un an&aacute;lisis objetivo de su profesi&oacute;n. Pese a ello, son frecuentes los abusos por parte de los empleadores.<\/p>\n<p>Al estar pobremente reglamentado su trabajo, ya sea <i>&ldquo;puertas afuera&rdquo;<\/i> o <i>&ldquo;puertas adentro, de planta o con cama&rdquo;,<\/i> las empleadas dom&eacute;sticas est&aacute;n expuestas a extensas jornadas laborales, bajas remuneraciones, sin derechos tales como una cobertura de salud, jubilaci&oacute;n, vacaciones pagas o indemnizaci&oacute;n por despido. En medio de tal precariedad laboral, la demanda de este tipo de trabajo va en aumento en el mundo y en Am&eacute;rica Latina.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.ilo.org\/global\/lang--es\/index.htm\">  La Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo &ndash; OIT<\/a> explica que los factores del aumento de esta demanda aluden a la crisis del modelo tradicional de cuidado, que se manifiesta en una menor capacidad de los miembros de la propia unidad dom&eacute;stica para brindar estos servicios; a la creciente participaci&oacute;n de la mujer en la fuerza laboral a nivel mundial; as&iacute; como a la feminizaci&oacute;n de la migraci&oacute;n internacional. Otros aspectos que marcan esta tendencia son el envejecimiento de la poblaci&oacute;n y la falta de pol&iacute;ticas que armonicen el trabajo con la familia. A esto se suma que el n&uacute;mero de trabajadoras en el mundo ha aumentado a m&aacute;s de 100 millones, de las cuales cerca del 14% son latinoamericanas &ndash;y esta cifra que sigue creciendo.<\/p>\n<p>Al ser considerado una proyecci&oacute;n del trabajo femenino de cuidado del hogar y de la familia, el trabajo de las empleadas dom&eacute;sticas se vuelve invisible y poco valorado, analiza Mar&iacute;a Ester Feres, ex directora del Trabajo durante la presidencia de Michelle Bachelet en Chile. La OIT corrobora esta afirmaci&oacute;n y explica que la vulnerabilidad del trabajo dom&eacute;stico est&aacute; vinculada, por una parte, a la persistente subvaloraci&oacute;n de actividades que concentran un gran porcentaje de mujeres, y por otra, a <i>&ldquo;las dificultades en la clasificaci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico como una actividad que genera una relaci&oacute;n laboral entre empleado y empleador&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Reunida en Ginebra el 16 de junio de 2011, <a href=\"http:\/\/www.ilo.org\/wcmsp5\/groups\/public\/---ed_protect\/---protrav\/---travail\/documents\/publication\/wcms_164520.pdf\">la OIT adopt&oacute; el Convenio 189 sobre Trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores dom&eacute;sticos que entrar&aacute; en vigencia el 5 de septiembre de este a&ntilde;o<\/a>. El acuerdo obliga a los Estados que lo ratifiquen a respetar, promover y materializar los principios y derechos laborales: la libertad sindical, el derecho de negociaci&oacute;n colectiva y la eliminaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n en materia de empleo y ocupaci&oacute;n. Adem&aacute;s, exige garantizar una jornada de trabajo en igualdad de condiciones al resto de trabajadores, con descansos que les permitan tener una vida digna y en familia.<\/p>\n<p>Fueron 179 pa&iacute;ses los que aprobaron esta resoluci&oacute;n, pero s&oacute;lo lo han ratificado hasta ahora Bolivia, Filipinas, Italia, Mauricio, Nicaragua y Uruguay, el primer pa&iacute;s en hacerlo el 14 de junio de 2012. <a href=\"http:\/\/www.ilo.org\/dyn\/normlex\/es\/f?p=1000:11310:0::NO::P11310_INSTRUMENT_ID:2551460\">Faltan 173<\/a>.<\/p>\n<p><b>Uruguay a la vanguardia<\/b><\/p>\n<p>En Uruguay, la historia de las empleadas dom&eacute;sticas tuvo un giro en 2005 con la creaci&oacute;n del <a href=\"http:\/\/www.diarioelpueblo.com.uy\/generales\/sindicato-de-trabajadoras-domesticas-difundio-las-actividades-de-febrero.html\">Sindicato &Uacute;nico de Trabajadoras Dom&eacute;sticas &ndash; SUTD<\/a>. A este le llev&oacute; 3 a&ntilde;os consolidarse. Cada 19 de agosto celebran el D&iacute;a de la Empleada Dom&eacute;stica, que es feriado para las trabajadoras del sector. La fecha conmemora la primera vez que el Sindicato estuvo presente en una instancia de participaci&oacute;n colectiva (los Consejos de Salarios) que favoreci&oacute; la aprobaci&oacute;n de la ley 18.065 en 2008. La norma igual&oacute; sus condiciones laborales a las del resto de los trabajadores.<\/p>\n<p>Cerca de 87 mil personas trabajan en el servicio dom&eacute;stico uruguayo. Un estudio del Centro de Econom&iacute;a Aplicada de la Universidad de Montevideo estima que 1 de cada 10 hogares tiene una trabajadora de casa particular, de las cuales 99,2% son mujeres.<\/p>\n<p>Con este cambio legal, sumado a la entrada en vigencia del Convenio 189, Uruguay asume el liderazgo en la regi&oacute;n en materia de respeto a los derechos y garant&iacute;as laborales para trabajadoras dom&eacute;sticas, con avances significativos en la duraci&oacute;n de la jornada laboral y horas de descanso.<\/p>\n<p>M&eacute;xico tambi&eacute;n suscribi&oacute; el Convenio de la OIT, pero al igual que Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Per&uacute;, no lo ha ratificado a&uacute;n. En ese pa&iacute;s son m&aacute;s de 2 millones 200 mil personas las que realizan un trabajo remunerado en casas particulares. La ratificaci&oacute;n es un paso previo y necesario para la entrada en vigor del Convenio y para dotar de derechos a quienes trabajan en el servicio dom&eacute;stico, 95% mujeres, seg&uacute;n datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a (INEGI). La legislaci&oacute;n actual no les concede vacaciones remuneradas, horas extras o d&iacute;as libres y una amplia mayor&iacute;a no tiene un contrato escrito.<\/p>\n<p>La campa&ntilde;a <i><a href=\"http:\/\/multipress.com.mx\/responsabilidad-social\/inician-campana-sobre-derechos-de-empleadas-del-hogar\/\">Ponte los guantes por los derechos de las trabajadoras del hogar<\/a>&nbsp;<\/i>busca presionar para la ratificaci&oacute;n del Convenio y exige el reconocimiento de los mismos derechos laborales. Su promotora es Marcelina Bautista, directora del <a href=\"http:\/\/cacehmexico.blogspot.com\/\">Centro de Apoyo y Capacitaci&oacute;n para Empleadas del Hogar (CACEH)<\/a>, quien adem&aacute;s es secretaria general de la <a href=\"http:\/\/conlactraho.org\/page1\/page1.html\">Confederaci&oacute;n Latinoamericana y del Caribe de trabajadoras del Hogar<\/a>. El Convenio 189 <i>&ldquo;es un mecanismo para el respeto. Si no hay derechos no es un empleo, se trata de explotaci&oacute;n laboral&rdquo;,<\/i> denunci&oacute; en una reciente entrevista en medios locales. La dirigenta coment&oacute; la resistencia de la sociedad mexicana a modificar la legislaci&oacute;n sobre el tema, por lo que se&ntilde;al&oacute; la necesidad de un cambio cultural que dignifique su ocupaci&oacute;n y que las vea como algo m&aacute;s que <i>&ldquo;casi esclavas&rdquo;<\/i>.<\/p>\n<p><b>Brasil: &iquest;el fin de la lucha de clases?<\/b><\/p>\n<p>Brasil es el pa&iacute;s con el mayor n&uacute;mero de empleados dom&eacute;sticos del mundo, seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT); de los cuales 93% son mujeres. A principios de abril entr&oacute; en vigencia en el pa&iacute;s una enmienda constitucional &ndash;conocida como PEC de las dom&eacute;sticas&ndash; que dio una nueva base jur&iacute;dica al empleo dom&eacute;stico, reconociendo a la poblaci&oacute;n, mayoritariamente femenina, derechos laborales hasta entonces negados.<\/p>\n<p>Las directrices representan un hito no s&oacute;lo para las relaciones laborales, sino tambi&eacute;n para la sociedad brasile&ntilde;a como un todo, marcada por asimetr&iacute;as de g&eacute;nero que hist&oacute;ricamente permean el mundo del trabajo y el ambiente familiar. Com&uacute;nmente asociado al universo femenino, el empleo dom&eacute;stico s&oacute;lo fue reconocido como profesi&oacute;n por el Estado brasile&ntilde;o en 1972. La ley, sin embargo, no contemplaba plenamente los derechos previstos en la Consolidaci&oacute;n de las Leyes de Trabajo (CLT), dispositivo legal de los a&ntilde;os 1940 y que rige hasta hoy reglamentando las relaciones laborales a trav&eacute;s de una atenci&oacute;n privilegiada a la protecci&oacute;n del empleado. En ese sentido, la CLT instituy&oacute; una serie de prerrogativas, algunas de ellas promovidas en actualizaciones posteriores, tales como la jornada de trabajo fija, el salario m&iacute;nimo, horas extra, vacaciones, aguinaldo, jubilaci&oacute;n, Fondo de Garant&iacute;a por Tiempo de Servicio (FGTS), auxilios alimentarios y de transporte, as&iacute; como otras relacionadas con casos de enfermedad, licencia de maternidad, entre otros.<\/p>\n<p>Con la PEC, el trabajo dom&eacute;stico entra plenamente en el &aacute;mbito de la CLT, aunque algunos derechos dependen de la reglamentaci&oacute;n del Congreso, como el auxilio de desempleo, FGTS y el auxilio de guarder&iacute;a, lo que demuestra la naturaleza sinuosa del proceso. <a href=\"http:\/\/agenciabrasil.ebc.com.br\/noticia\/2013-05-21\/governo-apresenta-sugestoes-para-regulamentacao-do-trabalho-domestico\">Esta semana, el gobierno federal envi&oacute; al Congreso sugerencias para reglamentar algunos derechos<\/a>.<\/p>\n<p>De acuerdo con Clara Ara&uacute;jo, coordinadora del N&uacute;cleo de Estudios sobre Desigualdades Contempor&aacute;neas y Relaciones de G&eacute;nero (Nuderg\/UERJ), la PEC representa un marco simb&oacute;lico importante para el pa&iacute;s. <i>&ldquo;El no reconocimiento pleno, en la Constituci&oacute;n de 1988, del trabajo dom&eacute;stico daba un estatus menor al conjunto de actividades dom&eacute;sticas. Hab&iacute;a un presupuesto de que el trabajo en el &aacute;mbito dom&eacute;stico era inferior. El principal texto jur&iacute;dico normativo del pa&iacute;s reflejaba una visi&oacute;n descalificante de ese tipo de trabajo. La PEC muestra que Brasil inicia el siglo XXI con un gran marco social y jur&iacute;dico&rdquo;,<\/i> afirma.<\/p>\n<p>Para Clara Ara&uacute;jo, la PEC conlleva un avance no s&oacute;lo respecto a la precariedad de las relaciones de trabajo. Es posible, argumenta la investigadora, que tenga alg&uacute;n impacto en la configuraci&oacute;n de arreglos familiares y de las relaciones conyugales de las clases empleadoras. <i>&ldquo;No se puede afirmar con precisi&oacute;n qu&eacute; ocurrir&aacute;. Sin embargo, podemos suponer que habr&aacute; transformaciones en la divisi&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico, pudiendo generar conflictos entre los componentes de las familias. Al final, eso afectar&aacute; los roles de g&eacute;nero en la medida en que los hombres estar&aacute;n m&aacute;s involucrados en la din&aacute;mica dom&eacute;stica&rdquo;,<\/i> observa. Seg&uacute;n la soci&oacute;loga, seguramente habr&aacute; una reorientaci&oacute;n, especialmente en la clase media. <i>&ldquo;No creo que sea un cambio f&aacute;cil, siendo posible tambi&eacute;n que haya un aumento de tareas para las mujeres. Es un cambio hist&oacute;rico importante. Los impactos s&oacute;lo podr&aacute;n ser determinados con mayor precisi&oacute;n en el futuro. En todo caso, creo que tendr&aacute; un impacto en los patrones y arreglos de g&eacute;nero&rdquo;,<\/i> completa Clara Ara&uacute;jo.<\/p>\n<p>Para la investigadora, la nueva legislaci&oacute;n marca incluso un cambio potencial en patrones culturales. <i>&ldquo;Incluso, m&aacute;s que una disposici&oacute;n legal, la PEC altera las formas de interacci&oacute;n, concediendo mayor estatus a las trabajadoras dom&eacute;sticas y afectando las relaciones de reciprocidad entre empleador y empleada. Podemos suponer que habr&aacute; un cambio en la din&aacute;mica de las relaciones de poder. Antes de la PEC, hab&iacute;a una especie de jerarqu&iacute;a doble: la del empleado y empleador propiamente y aquella relacionada con el empleador como alguien que concede una especie de favor a la dom&eacute;stica. La PEC, en ese sentido, posibilita una relaci&oacute;n m&aacute;s respetuosa, que afecta esa lucha de clase manifiesta de manera subliminar&rdquo;,<\/i> argumenta Clara Ara&uacute;jo.<\/p>\n<p>Angela Ara&uacute;jo, profesora del Departamento de Ciencias Pol&iacute;ticas e investigadora del N&uacute;cleo de Estudios de G&eacute;nero (Pagu), de la Universidad Estadual de Campinas, tambi&eacute;n cree que afectar&aacute; las relaciones familiares y el fortalecimiento de los sindicatos de este sector. Sin embargo, recuerda que avances legales anteriores no necesariamente fueron correspondidos por la pr&aacute;ctica cotidiana. <i>&ldquo;En el gobierno de Lula, por ejemplo, la legislaci&oacute;n pas&oacute; a permitir a los patrones que tuvieran a sus empleadas &lsquo;en blanco&rsquo; deducir los gastos en el Impuesto de Renta. No obstante, el crecimiento del n&uacute;mero de empleadas formalizadas no fue el esperado. Eso muestra que no siempre, en la pr&aacute;ctica, las leyes logran cambiar las relaciones sociales&rdquo;, <\/i> afirma.<\/p>\n<p>La aprobaci&oacute;n de la PEC suscit&oacute; cr&iacute;ticas en la medida en que, de acuerdo con algunas voces de la sociedad civil, generar&iacute;a desempleo para las dom&eacute;sticas por el costo que deben asumir las familias empleadoras. De acuerdo con Angela Ara&uacute;jo, ese discurso refleja un resentimiento clasista, conservador. <i>&ldquo;Hay una idea enraizada hist&oacute;ricamente de que familias con buenas condiciones requieren una criada, como una especie de posesi&oacute;n de la familia. Adem&aacute;s, no podemos desvincular la relaci&oacute;n de cierta concepci&oacute;n flexible y desregulada de las relaciones laborales que se han fortalecido en los &uacute;ltimos tiempos. Crear derechos, as&iacute;, choca con ciertos preceptos en boga. Por eso, derechos como los de las dom&eacute;stica aparecen como si fueran privilegios, en la boca de sectores conservadores&rdquo;,<\/i> observa Angela Ara&uacute;jo, para quien es cierto que la PEC puede representar un costo para las familias de clase media. <i>&ldquo;Eso no significa que se deban cuestionar tales derechos. Las familias empleadoras sin condiciones de mantener una dom&eacute;stica tendr&aacute;n que reorganizarse internamente&rdquo;,<\/i> concluye.<\/p>\n<p>En las familias de las empleadas, destaca Clara Ara&uacute;jo (Nuderg\/UERJ), es posible vislumbrar un efecto positivo ante la tendencia de reducci&oacute;n de la carga de trabajo fuera de la casa. <i>&ldquo;Eso abre una puerta para que las dom&eacute;sticas tengan m&aacute;s tiempo para sus hogares. Y abre las puertas tambi&eacute;n para que ellas aumenten sus ingresos&rdquo;.<\/i> Sobre las cr&iacute;ticas a la PEC, Clara Ara&uacute;jo afirma que no cree que vaya a haber una onda de desempleo en el sector. <i>&ldquo;Creo que puede haber un crecimiento del emprendimiento, con agencias mediando las partes. Ser&aacute; preciso observar c&oacute;mo se da. Esto me lleva a otra cuesti&oacute;n: el reconocimiento de los derechos forzar&aacute; inevitablemente al Estado a pensar en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de soporte para balancear las relaciones entre empleador y empleada. &iquest;C&oacute;mo quedar&aacute; la cuesti&oacute;n de las guarder&iacute;as? &iquest;C&oacute;mo pensar la cuesti&oacute;n de los aparatos dom&eacute;sticos que ayudan en las tareas de la casa? Son desaf&iacute;os que el poder p&uacute;blico acabar&aacute; enfrentando&rdquo;,<\/i> concluye Clara Ara&uacute;jo.<\/p>\n<p><b>Chile: proyecto con &lsquo;urgencia&rsquo; en el Senado<\/b><\/p>\n<p>Siguiendo la tendencia mundial, la poblaci&oacute;n de trabajadoras de casa particular chilenas ha crecido de forma sostenida, registrando un aumento del 10% en los &uacute;ltimos 18 meses, de acuerdo con la <a href=\"http:\/\/www.fundacionsol.cl\/\">Fundaci&oacute;n Sol<\/a>. Su situaci&oacute;n laboral tambi&eacute;n est&aacute; marcada por la precariedad y la informalidad y se trata de un trabajo altamente feminizado, con cerca del 96% de trabajadoras. Este a&ntilde;o, el 11,5% de las mujeres ocupadas se han desempe&ntilde;ado en este oficio, sumando, 360.000 trabajadoras.<\/p>\n<p>En opini&oacute;n de Mar&iacute;a Ester Feres, quien asesor&oacute; a la Coordinadora de Trabajadoras de Casa Particular en sus negociaciones con el Parlamento, <i>&ldquo;esta desprotecci&oacute;n se ve acentuada por las discriminaciones legales que las afectan y que corresponde corregir o eliminar en la perspectiva de la igualdad y equidad de g&eacute;nero en el trabajo&rdquo;.<\/i> La Coordinadora est&aacute; formada por la <a href=\"https:\/\/es-la.facebook.com\/anecap.trabajadorascasaparticular\">Asociaci&oacute;n Nacional de Empleadas de Casas Particulares (ANECAP)<\/a>, la Fundaci&oacute;n para la trabajadora de casa particular adulta mayor &ldquo;Margarita Pozo&rdquo; y el <a href=\"http:\/\/sintracapchile.cl\/\">Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular (SINTRACAP)<\/a>.<\/p>\n<p>Chile ha ratificado los tres principales convenios igualitarios de la OIT: el Convenio 100 relativo a la igualdad de remuneraci&oacute;n entre la mano de obra masculina y la mano de obra femenina; el Convenio 111 que adem&aacute;s de avanzar en una definici&oacute;n de discriminaci&oacute;n a partir de una calificaci&oacute;n objetiva o de resultados, compromete a los Estados que lo ratifican a formular y llevar a cabo una pol&iacute;tica nacional a fin de eliminar toda forma de discriminaci&oacute;n laboral y ocupacional; y el Convenio 156 sobre trabajadores y trabajadoras con responsabilidades familiares.<\/p>\n<p>Feres aclara que pese a los avances, <i>&ldquo;la homologaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n chilena a sus  contenidos es exigua&rdquo;,<\/i> lo que no implica desconocer avances legislativos como la igualaci&oacute;n del Ingreso M&iacute;nimo Mensual (Ley 20.281), la extensi&oacute;n de cobertura de las normas de protecci&oacute;n a la maternidad, incluido el fuero maternal, logrados en gran parte por <i>&ldquo;las demandas persistentes de las organizaciones de trabajadoras de casa particular&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Pese a que en diciembre de 2011, 6 meses despu&eacute;s de que Chile aprobara el Convenio 189 en Ginebra, la C&aacute;mara de Diputados aprob&oacute; el proyecto que solicita al Presidente iniciar la ratificaci&oacute;n, nada ha pasado. El gobierno argumenta que la misma no es necesaria, atendiendo a la calidad de la legislaci&oacute;n nacional que &ndash;seg&uacute;n el equipo de expertos gubernamentales&ndash;, superar&iacute;a lo se&ntilde;alado por dicho Convenio en varios aspectos. Respecto de la necesaria fiscalizaci&oacute;n contemplada en el Convenio, postulan que es inadecuado que se fiscalice las condiciones laborales de las asesoras del hogar, por realizarse en el &aacute;mbito privado.<\/p>\n<p><i>&ldquo;El a&ntilde;o electoral parece ser un escenario adverso para la validaci&oacute;n, mirado desde el gobierno, ya que los cambios que supone la ratificaci&oacute;n del Convenio podr&iacute;an limitar la creaci&oacute;n de empleos para las mujeres pobres&rdquo;,<\/i> aduce Teresa Vald&eacute;s, coordinadora del <a href=\"http:\/\/www.observatoriogeneroyequidad.cl\/ \">Observatorio de G&eacute;nero y Equidad<\/a> que asesor&oacute; a la Coordinadora de Trabajadoras de Casa Particular, como uno de los motivos que retrasar&aacute; el tr&aacute;mite para este a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Ruth Olate, presidenta de SINTRACAP, aboga por la ratificaci&oacute;n del acuerdo por parte del Estado y el cumplimiento de sus compromisos internacionales. <i>&ldquo;Sin esta plataforma es muy dif&iacute;cil que el gobierno de Chile se comprometa a avanzar en generar leyes o pol&iacute;ticas que igualen los derechos de todas las trabajadoras y en la necesidad de fiscalizar los derechos existentes&rdquo;,<\/i> puntualiza.<\/p>\n<p>La legislaci&oacute;n que regula el trabajo de las empleadas dom&eacute;sticas se encuentra en el C&oacute;digo del Trabajo bajo el t&iacute;tulo <i>&ldquo;Del Contrato de Trabajadoras de casa Particular&rdquo;,<\/i> que no contempla aspectos como feriados, maternidad, seguridad y salud en el trabajo, entre otros. Feres advierte que bajo esta normativa, <i>&ldquo;las trabajadoras de casa particular se encuentran, por ley, excluidas del seguro de cesant&iacute;a&rdquo;<\/i> y explica que existe <i>&ldquo;una importante diferencia con la legislaci&oacute;n com&uacute;n que regula los tiempos de trabajo y el descanso&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>En el caso de las empleadas <i>&ldquo;puertas adentro&rdquo;,<\/i> las discriminaciones van mucho m&aacute;s all&aacute;: no existe jornada laboral, sino tiempos m&iacute;nimos de descanso, los cuales son dif&iacute;ciles de controlar ante la ausencia de registros y de fiscalizaci&oacute;n. <i>&ldquo;Seg&uacute;n una interpretaci&oacute;n laxa de la ley ser&iacute;a posible sostener que la trabajadora que vive en la casa del empleador podr&iacute;a consider&aacute;rsela disponible las 24 horas del d&iacute;a&rdquo;,<\/i> afirma la experta.<\/p>\n<p>De acuerdo a la informaci&oacute;n de la <i><a href=\"http:\/\/www.isl.gob.cl\/?cat=69\">Encuesta Nacional de Condiciones de Empleo, Trabajo, Salud y Calidad de Vida &ndash; ENETS<\/a> 2009-2010,<\/i> s&oacute;lo el 26,7% de las asesoras del hogar que trabaja puertas afuera cuenta con empleo protegido. En el caso de las trabajadoras de casa particular puertas adentro, es de un 68,9%. Las cifras revelan que un 48,5% ten&iacute;a contrato de manera verbal y s&oacute;lo 24,6% escrito. El 43,7% no estaba afiliado a ning&uacute;n sistema previsional y, de las afiliadas, s&oacute;lo el 58% ten&iacute;a sus cotizaciones previsionales al d&iacute;a.<\/p>\n<p>Para discutir esta situaci&oacute;n, la Coordinadora de Organizaciones de Trabajadoras de Casa Particular realiz&oacute; el Seminario <i>&ldquo;Las Trabajadoras de Casa Particular y sus derechos. Avanzando hacia la ratificaci&oacute;n del Convenio 189 de la OIT&rdquo;,<\/i> en noviembre de 2011. Un mes despu&eacute;s fue difundida en medios de comunicaci&oacute;n la situaci&oacute;n del condominio <i>Las Brisas de Chicureo,<\/i> cuyo reglamento proh&iacute;be el ingreso de las trabajadoras dom&eacute;sticas al casino y a la piscina del club de golf, adem&aacute;s de establecer la obligatoriedad del uso de uniforme dentro de la propiedad. <i>&ldquo;Qued&oacute; en evidencia la discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n social que viven las trabajadoras de casa particular en residencias de barrios exclusivos de Santiago. As&iacute; se puso en el centro del debate las condiciones precarias en las que trabajaban y las situaciones de vulneraci&oacute;n de derechos que muchas de ellas viven cotidianamente&rdquo;,<\/i> afirma Teresa Vald&eacute;s.<\/p>\n<p>Esta coyuntura medi&aacute;tica coincidi&oacute; con el momento en que la Coordinadora &ndash;con la mediaci&oacute;n de la OIT&ndash;, negociaba con el gobierno los contenidos del proyecto de Ley que ingres&oacute; a la C&aacute;mara de Diputados el 8 de mayo de 2012. Vald&eacute;s precisa que este Proyecto se hizo cargo de dos de las demandas del sector, quedando pendientes otros aspectos como el Convenio 189.<\/p>\n<p>El proyecto &ndash;hoy con el visado de <i>&ldquo;suma urgencia&rdquo;<\/i>&ndash;, modifica la jornada, descanso y composici&oacute;n de la remuneraci&oacute;n de los trabajadores de casa particular. En concreto reduce progresivamente (en el lapso de 3 a&ntilde;os) la jornada de las trabajadoras de casa particular <i>&ldquo;puertas afuera&rdquo;<\/i> y estipula un descanso diario &ndash;no imputable a la jornada&ndash; de 30 minutos. Tambi&eacute;n contempla una bolsa de horas de trabajo extraordinario de hasta 15 horas semanales, que deber&aacute;n ser pagadas como horas extraordinarias; esto es, con un recargo de 50%. Adem&aacute;s establece dos d&iacute;as adicionales de descanso al mes y la alimentaci&oacute;n y habitaci&oacute;n de la trabajadora de cargo del\/a empleador\/a, en el caso de las trabajadoras <i>&ldquo;puertas adentro&rdquo;<\/i>.<\/p>\n<p>Olate aclara que demandar&aacute;n que el Proyecto recoja al menos tres puntos: la igualaci&oacute;n de jornada para todas las trabajadoras dom&eacute;sticas (sean puertas adentro o puertas afuera) de manera inmediata y no progresiva; la especificaci&oacute;n del tipo de funciones y lugar donde se desarrolle su trabajo quedando por escrito en el contrato y el establecimiento de procesos claros para fiscalizaci&oacute;n y elaboraci&oacute;n de protocolos para dicha labor por parte de las y los inspectores de la Direcci&oacute;n del Trabajo.<\/p>\n<p>Es de esperar que mientras se vote el proyecto, se mantenga la sensibilidad medi&aacute;tica sobre el tema y se d&eacute; visibilidad a la reivindicaci&oacute;n de entender el trabajo de casa particular como una actividad profesional y no <i>&ldquo;una extensi&oacute;n de las tareas dom&eacute;sticas asignadas a las mujeres&rdquo;,<\/i> concluye Vald&eacute;s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan la OIT, la demanda de servicio dom\u00e9stico particular se encuentra en aumento en todo el mundo, sin embargo, esto no ha representado una mejora de las condiciones laborales. Uruguay, Bolivia, Brasil y Chile han dado pasos importantes al respecto, pero otros pa\u00edses de la regi\u00f3n parecen reacios a reconocer los derechos de las empleadas dom\u00e9sticas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-888","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias-clam"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Los derechos de las trabajadoras dom\u00e9sticas - CLAM - ES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/los-derechos-de-las-trabajadoras-domesticas\/888\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Los derechos de las trabajadoras dom\u00e9sticas - CLAM - ES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Seg\u00fan la OIT, la demanda de servicio dom\u00e9stico particular se encuentra en aumento en todo el mundo, sin embargo, esto no ha representado una mejora de las condiciones laborales. 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