{"id":898,"date":"2013-07-03T00:00:00","date_gmt":"2013-07-03T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2013\/07\/03\/las-marcas-de-la-violencia\/"},"modified":"2013-07-03T00:00:00","modified_gmt":"2013-07-03T03:00:00","slug":"las-marcas-de-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/las-marcas-de-la-violencia\/898\/","title":{"rendered":"Las marcas de la violencia"},"content":{"rendered":"<p>Para Carolina Carrera, presidenta de la Corporaci&oacute;n Humanas, el contexto de la conmemoraci&oacute;n de los 40 a&ntilde;os del golpe de Estado en Chile es propicio para debatir sobre la violencia sexual sufrida por miles de mujeres como forma de tortura durante la dictadura militar de 1973-1990. Hasta el momento la misma <i>&ldquo;no ha sido reconocida por el sistema judicial y se ha mantenido invisibilizada incluso por los organismos especializados en buscar la justicia y reparaci&oacute;n&rdquo;,<\/i> precis&oacute;. Pese al tiempo transcurrido desde el golpe que destituy&oacute; al gobierno de Salvador Allende y dio inicio a la dictadura de Augusto Pinochet, <i>&ldquo;la reparaci&oacute;n en el plano de la violencia sexual que sufrieron las mujeres prisioneras pol&iacute;ticas &ndash;y tambi&eacute;n muchos hombres&ndash; es un tema que sigue constituyendo una gran deuda, tanto del Estado como de la sociedad en su conjunto&rdquo;,<\/i> declar&oacute; Margarita Romero, presidenta de la Corporaci&oacute;n Parque por la Paz Villa Grimaldi de Chile.<\/p>\n<p>El Museo de la Memoria de Chile &ndash;espacio destinado a mantener vivo en el recuerdo colectivo las violaciones a los derechos humanos cometidas en la dictadura&ndash; fue el escenario elegido para la realizaci&oacute;n del Conversatorio <i>La violencia sexual como pr&aacute;ctica de terrorismo de Estado,<\/i> una de las primeras iniciativas chilenas destinadas a reflexionar sobre c&oacute;mo avanzar en el reconocimiento de estos delitos ignorados por la justicia.<\/p>\n<p>El encuentro fue organizado por <a href=\"http:\/\/villagrimaldi.cl\/\">Corporaci&oacute;n Villa Grimaldi<\/a>, ex Presas Pol&iacute;ticas Villa Devoto de Argentina y <a href=\"http:\/\/www.humanas.cl\/\">Corporaci&oacute;n Humanas<\/a>. Tuvo el apoyo del <a href=\"http:\/\/www.indh.cl\/\">Instituto Nacional de Derechos Humanos<\/a> y el <a href=\"http:\/\/www.museodelamemoria.cl\/\">Museo de la Memoria<\/a>. En la oportunidad se exhibi&oacute; el documental <i>Campo de batalla. Cuerpo de mujer,<\/i> que re&uacute;ne testimonios de 18 mujeres argentinas sobrevivientes de situaciones de violencia sexual y tortura.<\/p>\n<p>Particip&oacute; el Juez H&eacute;ctor Fabi&aacute;n Cort&eacute;s, miembro del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mendoza en los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos en esa ciudad, en San Rafael y en San Luis. El magistrado expuso los avances trasandinos en la materia, y confirm&oacute; que hoy ya se puede tipificar las violaciones sexuales y otras formas de tortura como cr&iacute;menes diferentes. Explic&oacute; que si bien en la etapa de instrucci&oacute;n de las causas penales todav&iacute;a vienen mezcladas las situaciones de abuso o violaciones sexuales como una forma de tormento o tortura, <i>&ldquo;esto puede ser corregido por los fiscales, quienes en dicha instancia deber&iacute;an separar ambos delitos. Para esto, hay que contar con la declaraci&oacute;n de la v&iacute;ctima, la cual otorga antecedentes que le permiten al fiscal iniciar una investigaci&oacute;n. Es s&oacute;lo un tema de aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica, pero no de dificultad te&oacute;rica. En Argentina, de hecho, ya existe un fallo judicial donde se atribuyen ambos delitos por separado&rdquo;,<\/i> afirm&oacute;.<\/p>\n<p>En Chile esa diferenciaci&oacute;n no ha sido establecida, pese a que la primera querella por <a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/entrevistas\/conteudo.asp?cod=7959\">violencia sexual como tortura<\/a> fue presentada ante el poder judicial en 2010 por la Corporaci&oacute;n Humanas. Fue una denuncia penal por los delitos de tortura, otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, secuestro y asociaci&oacute;n il&iacute;cita. Al a&ntilde;o siguiente, Humanas present&oacute; cinco nuevas querellas por casos de mujeres chilenas que fueron torturadas en Argentina, en el marco del Plan C&oacute;ndor.<\/p>\n<p>No obstante el desfaje en t&eacute;rminos de jurisprudencia, tanto en Chile como en Argentina los movimientos de mujeres y organismos de derechos humanos han sido protagonistas de la lucha por el reconocimiento de estos cr&iacute;menes y pol&iacute;ticas de reparaci&oacute;n. A trav&eacute;s de iniciativas propias, han encabezado una larga y valiente lucha, present&aacute;ndose ante la justicia para que estos delitos no queden en la impunidad y continuar su lucha por la verdad, memoria, justicia y reparaci&oacute;n.<\/p>\n<p><b>Las secuelas del silencio<\/b><\/p>\n<p>Avanzar en la visibilizaci&oacute;n de este delito ha sido dif&iacute;cil por el silencio, la verg&uuml;enza, la negaci&oacute;n, el bloqueo y el dolor que le genera a estas mujeres el tener que recordar y poner palabras a los vej&aacute;menes vividos y las experiencias extremas a las que fueron sometidas. La violencia sexual como tortura las afect&oacute; por sus actividades pol&iacute;ticas, sus v&iacute;nculos personales y familiares o su rol en la sociedad civil; pero tambi&eacute;n fue una forma de represalia por las actividades o ideas pol&iacute;ticas de sus maridos, parejas, ex parejas, hijos\/as, padres\/madres o dem&aacute;s familiares.<\/p>\n<p><i>&ldquo;Fui prisionera a partir del 12 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile. Ten&iacute;a 16 a&ntilde;os. La mayor&iacute;a de las mujeres prisioneras all&iacute; ven&iacute;an de la Universidad T&eacute;cnica; con ellas, inauguramos ese centro de detenci&oacute;n y tortura. Muchas de nosotras sufrimos violaci&oacute;n en los camarines y ni siquiera est&aacute;bamos vendadas. `Patota&acute; o `capote&acute; le llamaban a la pr&aacute;ctica de violaci&oacute;n sistem&aacute;tica realizada por un grupo de soldados&rdquo;, <\/i> revela Lelia P&eacute;rez Vald&eacute;s, directora de la Corporaci&oacute;n Parque por la Paz Villa Grimaldi. Fue en ese recinto de tortura, hoy transformado en parque por la paz, donde sufri&oacute; una segunda experiencia de detenci&oacute;n, violencia sexual y tortura. Ten&iacute;a 18 a&ntilde;os y 3 meses de embarazo que termin&oacute; en aborto por los golpes.<\/p>\n<p>Hoy, Lelia P&eacute;rez es capaz de identificar tres dimensiones de la violencia sexual de la cual fue v&iacute;ctima. Recuerda que en el Estadio Chile, el primer lugar de detenci&oacute;n en que estuvo, por ejemplo, la violaci&oacute;n era para mostr&aacute;rsela a los hombres. <i>&ldquo;La identifico como la satisfacci&oacute;n del vencedor que se encuentra vinculada al placer sexual de los violadores&rdquo;,<\/i> afirma. En cambio, explica la profesional, en el centro de detenci&oacute;n <a href=\"http:\/\/www.memoriaviva.com\/Centros\/00Metropolitana\/la_venda_sexy.htm\">Venda Sexy<\/a>, era usada como un mecanismo para obtener informaci&oacute;n. <i>&ldquo;En ese lugar, la violencia sexual fue una experiencia piloto, donde incluso se utilizaron animales. Una de las cosas m&aacute;s dolosas, es que los perros eran adiestrados por una mujer, la capitana de carabineros Ingrid Olderock&rdquo;,<\/i> narra Lelia. La tercera dimensi&oacute;n de violencia sexual que puede describir la directora del Parque por la Paz, fue en el centro de tortura Villa Grimaldi donde <i>&ldquo;las experiencias de violaci&oacute;n eran acotadas a ciertos momentos; si bien existi&oacute; mucho abuso sexual, no parec&iacute;a ser la t&eacute;cnica de represi&oacute;n, como lo era en otros lados&rdquo;,<\/i> precisa.<\/p>\n<p>Para P&eacute;rez esta experiencia es una herida abierta. Recuerda que lo convers&oacute; con un compa&ntilde;ero de celda s&oacute;lo 25 a&ntilde;os despu&eacute;s. En una oportunidad los hombres protestaron por la comida (hab&iacute;an llegado a ingerir ratas y materia fecal), pero nunca lo hicieron por las violaciones. <i>&ldquo;En ese momento, &eacute;l trajo lo ocurrido al presente y, llorando, me pide perd&oacute;n de rodillas&rdquo;,<\/i> recuerda.<\/p>\n<p>El caso de Lelia revela las rutas que han transitado varias mujeres como ella en el proceso de sanaci&oacute;n  y reparaci&oacute;n. Para la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Margarita D&iacute;az, terapeuta y supervisora del <a href=\"http:\/\/www.ilas.cl\/\">Instituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos (ILAS)<\/a>, el camino de silencio <i>&ldquo;no es una v&iacute;a de sanaci&oacute;n, sino que es consecuencia de la tortura&rdquo;,<\/i> indica. Precis&oacute; que existe un silencio porque no hay un contexto que valide y quiera o&iacute;r la experiencia de estas mujeres. <i>&ldquo;El silencio es resultado de la incapacidad de la sociedad de hacerse cargo, lo cual es agudizado por contextos sociales, pol&iacute;ticos y culturales que no brindan los suficientes espacios de reparaci&oacute;n para que las mujeres puedan hablar&rdquo;,<\/i> sostiene.<\/p>\n<p>En Chile, esta realidad se neg&oacute; durante muchos a&ntilde;os. Las mujeres afectadas guardaron el secreto por sentirse <i>&ldquo;culpables y cochinas&rdquo;<\/i> describe la experta, quien confirma las graves consecuencias derivadas de la experiencia en sus vidas afectivas y de intimidad sexual. <i>&ldquo;Aunque existan episodios que no recuerden, es el cuerpo el que habla a trav&eacute;s de sus s&iacute;ntomas, por lo que hoy no son pocas las mujeres que sufren de diabetes o enfermedades de mayor complejidad, como c&aacute;ncer&rdquo;,<\/i> advierte.<\/p>\n<p>Para salir de este silencio, sostiene la especialista, las terapias grupales permiten que las mujeres juntas sean capaces de recuperar recuerdos y reconstruir la historia. Es clave para sanar. Y si bien nunca es f&aacute;cil verbalizar episodios de esta naturaleza, <i>&ldquo;a las mujeres que les complica menos son, generalmente, ex militantes pol&iacute;ticas que se mantuvieron siempre en un contexto que las contuvo, lo que les permiti&oacute; empoderarse de su experiencia, trabaj&aacute;ndola y convirti&eacute;ndola en una acci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;,<\/i> agrega la terapeuta.<\/p>\n<p><b>El dolor: bandera de lucha para la reparaci&oacute;n<\/b><\/p>\n<p>Dentro del proceso vivido, muchas mujeres han dado sentido a este dolor enarbol&aacute;ndolo como bandera de lucha para lograr la verdad, la justicia y la reparaci&oacute;n en materia de derechos humanos. Pese a que a&uacute;n no ha logrado sanar, Lelia P&eacute;rez se encuentra en el camino de aprender para vivir con &eacute;l. <i>&ldquo;Aunque a&uacute;n duele mucho, me he sentido m&aacute;s tranquila al empezar a mirar y hacer otras cosas peque&ntilde;as, como tener una mascota, un jard&iacute;n, viajar&hellip; es decir, me he preocupado de conectar con otras cosas de la vida&rdquo;, <\/i> cuenta. Confirma que conversar esta realidad con los otros y otras, ha sido de gran ayuda. <i>&ldquo;Adem&aacute;s, he podido entregarle a mis hijas, herramientas para tratar a una mam&aacute; que est&aacute; en estas condiciones&rdquo;,<\/i> reconoce.<\/p>\n<p>Cruzando la cordillera, est&aacute; el testimonio de la periodista Miriam Lewin, una de las miles de v&iacute;ctimas de la dictadura argentina, donde se vivieron episodios de similar crudeza. Fue secuestrada en mayo de 1977, a los 19 a&ntilde;os, por un grupo de inteligencia de la Fuerza A&eacute;rea, en el <a href=\"http:\/\/www.institutomemoria.org.ar\/exccd\/cevallos.html\">centro clandestino de detenci&oacute;n Virrey Cevallos<\/a>. Estuvo detenida desaparecida; nunca la legalizaron ni pas&oacute; por una c&aacute;rcel. Despu&eacute;s la llevaron a la <a href=\"http:\/\/www.memoriaabierta.org.ar\/camino_al_museo3.php\">Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada (ESMA)<\/a>, donde estuvo secuestrada por la marina hasta enero de 1979. Vivi&oacute; en libertad vigilada hasta abril de 1981, cuando pudo salir del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>A trav&eacute;s de su profesi&oacute;n, Lewin dio un sentido a su vida a trav&eacute;s del testimonio. <i>&ldquo;Algunos hacen casi exclusivamente eso&rdquo;,<\/i> cont&oacute;. Se especializ&oacute; en periodismo de investigaci&oacute;n, y gracias a su trabajo, identific&oacute;, denunci&oacute; y colabor&oacute; para llevar a dos curas abusadores ante la justicia. Tambi&eacute;n contribuy&oacute; a la identificaci&oacute;n de los pilotos de los <i>&ldquo;vuelos de la muerte&rdquo;<\/i> &ndash;operaciones en las cuales, tanto en Chile como en Argentina, se lanzaba al mar los cuerpos de personas secuestradas luego de haber sido torturadas, con el fin de hacerlas desaparecer definitivamente. <i>&ldquo;Pongo mi energ&iacute;a en eso, en encontrar justicia por lo que pas&oacute;, pero tambi&eacute;n buscando justicia para los que sufren hoy. Si bien actualmente no me encuentro enrolada en ning&uacute;n partido pol&iacute;tico, es en causas de este tipo donde vuelco toda la energ&iacute;a que destinaba a mi antigua militancia&rdquo;,<\/i> afirma la investigadora.<\/p>\n<p>Lelia P&eacute;rez, en tanto, ha participado en movimientos de mujeres, que para ella se han transformado en espacios de sanaci&oacute;n y acogida. <i>&ldquo;El desempe&ntilde;arme como una de las directoras de Villa Grimaldi &ndash;lugar donde sufr&iacute; experiencias que, pese a mi calidad de ling&uuml;ista, ni siquiera soy capaz de describir en palabras&ndash; me permite resignificar, procesar y transformar lo vivido, promoviendo una cultura distinta&rdquo;,<\/i> reconoce.<\/p>\n<p>La psic&oacute;loga Margarita D&iacute;az explica que los traumas que acompa&ntilde;an a las v&iacute;ctimas de los cr&iacute;menes cometidos en dictadura no pueden ser sanados exclusivamente a trav&eacute;s de terapia. <i>&ldquo;Para que exista sanaci&oacute;n, debe haber reparaci&oacute;n social&rdquo;,<\/i> afirma. El cine documental, los testimonios, actos y espacios de encuentro en los lugares donde ocurrieron las torturas son importantes. Insiste en que se requiere que la sociedad y el Estado se hagan cargo de la reparaci&oacute;n a trav&eacute;s de las leyes, de los actos pol&iacute;ticos y lugares de memoria. <i>&ldquo;Debemos generar una cultura de memoria, de lo contrario, no hay reparaci&oacute;n posible&rdquo;,<\/i> sostiene. <i>&ldquo;Todos somos parte de una sociedad en que se tortur&oacute;, se silenci&oacute; y se neg&oacute;. En la medida en que la sociedad sea capaz de reconocer y generar pol&iacute;ticas permanentes de reparaci&oacute;n, podr&aacute;n sanar las mujeres y tambi&eacute;n la sociedad. Sanar y reparar nos corresponde a todos&rdquo;,<\/i> advierte.<\/p>\n<p>Miriam Lewin declar&oacute; en el juicio por el plan sistem&aacute;tico de apropiaci&oacute;n de beb&eacute;s. En casi todos los casos los apropiadores han sido condenados a prisi&oacute;n perpetua o de m&aacute;s de 18 a&ntilde;os. Miriam afirma que para ella la reparaci&oacute;n significa hacer justicia en el primer centro clandestino de detenci&oacute;n donde estuvo detenida, que es peque&ntilde;o y del cual a&uacute;n no existe ning&uacute;n represor detenido. Reconoce, no obstante, los avances en el tratamiento jur&iacute;dico de los cr&iacute;menes de la dictadura, del cual la reciente muerte en la c&aacute;rcel del uno de los principales art&iacute;fices del golpe de estado del &rsquo;76 y del secuestro y tortura de decenas de miles de argentinas y argentinos es emblema. <i>&ldquo;Me siento parte y me hace feliz haber logrado que un dictador como Videla haya muerto en una c&aacute;rcel com&uacute;n&rdquo;,<\/i> concluye.<\/p>\n<p>En materia de reparaci&oacute;n, las asignaturas pendientes del estado chileno son graves. Como directora del parque por la Paz Villa Grimaldi, Lelia aspira a cumplir con tres puntos. Primero, denunciar que la violencia sexual como tortura es un problema social e hist&oacute;rico; por lo tanto, hay patrones culturales necesarios de modificar. Segundo, el ejercicio ciudadano de conocer e incidir en la formaci&oacute;n que reciben los uniformados. Y por &uacute;ltimo, que se haga justicia por los cr&iacute;menes cometidos contra las prisioneras pol&iacute;ticas y contra todas las mujeres que han sido v&iacute;ctimas de violaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La violencia sexual como forma de tortura fue una pr\u00e1ctica sistem\u00e1tica y generalizada del terrorismo de estado en las dictaduras del Cono Sur. 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