{"id":909,"date":"2013-08-22T00:00:00","date_gmt":"2013-08-22T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2013\/08\/22\/inequidad-y-cultura-politica\/"},"modified":"2013-08-22T00:00:00","modified_gmt":"2013-08-22T03:00:00","slug":"inequidad-y-cultura-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/inequidad-y-cultura-politica\/909\/","title":{"rendered":"INEQUIDAD Y CULTURA POL\u00cdTICA"},"content":{"rendered":"<p>En Am&eacute;rica Latina, los movimientos de mujeres han recorrido un importante camino en la conquista de iguales derechos. Los avances se han dado con especial rapidez en los &uacute;ltimos dos decenios, en buena medida gracias a su inclusi&oacute;n en las agendas internacionales sobre desarrollo. Son particularmente visibles en pa&iacute;ses que sufrieron profundas transformaciones pol&iacute;ticas en un contexto en el que la equidad de g&eacute;nero se ha convertido en un tema ineludible. Pero la ponderaci&oacute;n de dichos logros requiere trascender el plano formal en el que son reconocidos y considerar otros aspectos que afectan la garant&iacute;a efectividad de derechos. Esto es patente en la esfera de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Pese a que en pa&iacute;ses de la regi&oacute;n el n&uacute;mero de mujeres electas y designadas para cargos p&uacute;blicos ha aumentado ostensiblemente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tambi&eacute;n reportan graves situaciones de acoso y violencia en su contra.<\/p>\n<p>El &Iacute;ndice de Equidad de G&eacute;nero 2007 de <a href=\"http:\/\/www.socialwatch.org\/\">Social Watch<\/a> &ndash;red internacional de organizaciones que luchan para erradicar la pobreza y toda forma de discriminaci&oacute;n&ndash; ubic&oacute; a Ecuador, junto a Guatemala, Panam&aacute; y El Salvador, entre los 10 pa&iacute;ses del mundo que reportaron m&aacute;s avances en materia de ingresos econ&oacute;micos y equidad de g&eacute;nero entre 2004 y 2007. El pa&iacute;s andino &ndash;el primero de la regi&oacute;n en aprobar el voto femenino en 1929&ndash; es tambi&eacute;n reconocido por su compromiso con la erradicaci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero y la formulaci&oacute;n de leyes y pol&iacute;ticas orientadas a garantizar una mayor participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres.<\/p>\n<p>Una serie de reformas legislativas y constitucionales iniciadas a mediados de la d&eacute;cada de 1990 elev&oacute; la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres de forma significativa. La Asamblea Nacional pas&oacute; de estar integrada en 1998 por 13,2% de mujeres a 46% en 2013. Y este a&ntilde;o, por primera vez, el cuerpo legislativo lleg&oacute; a ser dirigido por parlamentarias que ocuparon la presidencia y las dos vicepresidencias. A esto se suma la decisi&oacute;n de Rafael Correa de nombrar a lo largo de sus tres gobiernos un gabinete paritario en t&eacute;rminos de g&eacute;nero. Las medidas tambi&eacute;n impactaron el n&uacute;mero de mujeres votantes, que desde 2007 super&oacute; al de electores masculinos.<\/p>\n<p>En Bolivia, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica paritaria y la erradicaci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero han tenido un lugar central en la agenda pol&iacute;tica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La producci&oacute;n normativa al respecto se ha enmarcado en el reconocimiento de sectores hist&oacute;ricamente excluidos, como mujeres e ind&iacute;genas, as&iacute; como en el proceso de descentralizaci&oacute;n del Estado, que adem&aacute;s de otorgar mayor autonom&iacute;a a los gobiernos locales, ha incentivado la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres a nivel local. En la d&eacute;cada de 1990 se promulgaron leyes favorables a la equidad de g&eacute;nero en la esfera pol&iacute;tica, como la Ley de Partidos Pol&iacute;ticos y el C&oacute;digo Electoral, que determinaron una cuota m&iacute;nima de participaci&oacute;n femenina correspondiente al 30% e implementaron la alternancia entre hombres y mujeres en la conformaci&oacute;n de listas electorales. En 2009, la nueva Constituci&oacute;n pol&iacute;tica reconoci&oacute;, entre otros, el derecho a la &ldquo;equivalencia de condiciones entre mujeres y hombres&rdquo; y la igualdad en materia de participaci&oacute;n pol&iacute;tica.<\/p>\n<p>Los resultados de estas medidas son tangibles: seg&uacute;n la Corte Nacional Electoral boliviana, en 2009 se registr&oacute; un aumento de legisladoras en la C&aacute;mara de Senadores (cuyo porcentaje alcanz&oacute; el 44,45%) y en el nivel municipal 43% de las concejal&iacute;as titulares fueron ocupadas por mujeres ese a&ntilde;o. Al igual que su hom&oacute;logo ecuatoriano, Evo Morales conform&oacute; un gabinete paritario, compuesto actualmente por 50% de mujeres.<\/p>\n<p>Aunque estas cifras constituyen avances hist&oacute;ricos, investigadoras y activistas de ambos pa&iacute;ses han denunciado pr&aacute;cticas que limitan el acceso de las mujeres al poder pol&iacute;tico, las disuaden de aspirar a posiciones en el gobierno y trasladan a este &aacute;mbito las relaciones de subordinaci&oacute;n y dominaci&oacute;n por g&eacute;nero.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n un estudio sobre acoso y violencia pol&iacute;tica contra mujeres autoridades p&uacute;blicas en Ecuador dirigido por la soci&oacute;loga Mar&iacute;a Arboleda, de 457 mujeres electas en 2009, por lo menos 100 denunciaron agresiones en su contra, as&iacute; como 85% de las que participaron en el proceso electoral. Entre las principales pr&aacute;cticas denunciadas se cuentan la exclusi&oacute;n de las mujeres en la toma de decisiones en el seno de los partidos, la invisibilidad electoral (manifiesta en mayor publicidad de candidatos varones), insultos sexistas por parte de sus colegas en cuerpos legislativos, aislamiento, amenazas, robo de planchas electorales y asaltos. Estas agresiones, se&ntilde;ala el estudio, se han dado en respuesta a denuncias por corrupci&oacute;n y nepotismo realizadas por mujeres contra hombres que ocupan altos cargos p&uacute;blicos; o bien por la negativa de las mujeres a acatar con sumisi&oacute;n la voluntad de sus copartidarios varones; e incluso por no comportarse seg&uacute;n modelos hegem&oacute;nicos de feminidad. En este sentido, afirma Arboleda, <i>&ldquo;los hombres pretenden que ellas se subordinen, les permitan que las tutoreen, que acepten ser tratadas como menores de edad o &lsquo;bonitas, como floreros&rsquo;, de &lsquo;pantalla, de presencias sin voz&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>En el caso de mujeres ind&iacute;genas y afroecuatorianas, las violencias se solapan con otras relacionadas con su pertenencia &eacute;tnico-racial. La investigadora ecuatoriana se&ntilde;ala, por ejemplo, que en espacios de deliberaci&oacute;n o toma de decisiones se suele ignorar la lengua hablada por mujeres ind&iacute;genas no biling&uuml;es, lo que en la pr&aacute;ctica las condena al ostracismo. <i>&ldquo;El establecimiento colonial del espa&ntilde;ol como lengua de dominio&rdquo;,<\/i> agrega, <i>&ldquo;se une a un mayor acceso de los varones ind&iacute;genas al biling&uuml;ismo &mdash;por su hist&oacute;rica y cultural movilidad entre los mundos &lsquo;de adentro y de afuera&rsquo;&rdquo;,<\/i> lo que adem&aacute;s dificulta la autorepresentaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres ind&iacute;genas que no cuentan con medios para ser traducidas.<\/p>\n<p>En Bolivia, el aumento de la participaci&oacute;n femenina ha sido acompa&ntilde;ado de un escalamiento de la violencia de g&eacute;nero. Para <a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/ES\/destaque\/conteudo.asp?cod=10893\">Ximena Machicao<\/a>, el aumento reciente de los feminicidios, las agresiones sexuales a ni&ntilde;as y la violencia intrafamiliar e institucional contra las mujeres debe ser entendido como respuesta a los avances en el reconocimiento de sus derechos. <i>&ldquo;Lo que veo es una reacci&oacute;n de tipo causa y efecto. Cuanto m&aacute;s ganen espacios de poder, m&aacute;s se exponen las mujeres a situaciones de riesgo y vulnerabilidad&rdquo;,<\/i> afirma.<\/p>\n<p>Machicao, quien lleva adelante una investigaci&oacute;n sobre violencia pol&iacute;tica en Bolivia, se&ntilde;ala que entre 92% y 93% de las agresiones contra mujeres electas en el pa&iacute;s provienen de militantes pol&iacute;ticos. <i>&ldquo;Se trata de mujeres dirigentes que son sometidas a una serie de violencias por sus propios compa&ntilde;eros. A estas mujeres que han sido elegidas por voto popular les est&aacute;n pidiendo la renuncia con pr&aacute;cticas violentas como el secuestro y agresiones f&iacute;sicas. Una mujer fue secuestrada durante 14 horas y la obligaron a firmar un papel en blanco, que se convirti&oacute; en su carta de renuncia. Otra tambi&eacute;n estuvo secuestrada por 12 horas para que firmara su dimisi&oacute;n&rdquo;,<\/i> relata la investigadora.<\/p>\n<p>La soci&oacute;loga boliviana denuncia adem&aacute;s la manipulaci&oacute;n de mecanismos que buscan promover la paridad de g&eacute;nero para servir a fines contrarios. Ejemplo de ello es la alternancia de g&eacute;nero, seg&uacute;n la cual hombres y mujeres deben conformar listas de forma intercalada con el fin de evitar que los cargos de elecci&oacute;n sean ocupados s&oacute;lo por los primeros. Al respecto relata Machicao: <i>&ldquo;A ellas se les est&aacute; exigiendo su renuncia, no a los hombres. Debido a la alternancia, si ellas renuncian, sube un hombre a ocupar su lugar. Y lo est&aacute;n haciendo de formas brutales. Hace un a&ntilde;o, por ejemplo, mataron a una de las l&iacute;deres de la Ley de Acoso y Violencia Pol&iacute;tica. Hay miembros del Concejo acusados de este delito: el presidente, el vicepresidente y la primera secretaria del Concejo. Este no es s&oacute;lo un problema de hombres, es de mujeres tambi&eacute;n. Ellos est&aacute;n imputados por el delito de asesinato, pero est&aacute;n libres&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>En ambos pa&iacute;ses lo que parece estar en juego es la lucha por la transformaci&oacute;n o la conservaci&oacute;n de un orden pol&iacute;tico excluyente. Seg&uacute;n Arboleda, la violencia pol&iacute;tica es correlato de tensiones que surgen entre un sistema hegem&oacute;nico androc&eacute;ntrico y otro emergente que, mediante la introducci&oacute;n de un elemento for&aacute;neo (la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres), buscar&iacute;a subvertirlo. Frente a esto, el sistema hegem&oacute;nico desplegar&iacute;a distintas formas de violencia conservadora.<\/p>\n<p>Sin embargo, aclara Mar&iacute;a Eugenia Rojas Valverde, dicho orden no s&oacute;lo est&aacute; consignado en la letra de la ley, sino anclado en la cultura pol&iacute;tica y la institucionalidad pol&iacute;tica informal del pa&iacute;s; &aacute;mbitos que con frecuencia se muestran todav&iacute;a m&aacute;s refractarios al cambio. Tanto la cultura como la institucionalidad pol&iacute;tica informal se consolidan mediante un proceso hist&oacute;rico que sobrevive los cambios de gobierno, incluso cuando estos son neoliberales o de izquierda. Este efecto se hace evidente en el caso boliviano y en el ecuatoriano, donde las acciones de gobiernos que ven en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres una condici&oacute;n necesaria para la ampliaci&oacute;n de la democracia se topan con la oposici&oacute;n de una fuerza diseminada en una multiplicidad de discursos y pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas que parecen inasibles para las herramientas jur&iacute;dicas.<\/p>\n<p>Machicao se&ntilde;ala que, parad&oacute;jicamente, los relatos sobre violencia pol&iacute;tica recabados para su investigaci&oacute;n corresponden a mujeres integrantes del &ldquo;Proceso de Cambio&rdquo;, el proyecto pol&iacute;tico de Evo Morales. <i>&ldquo;Esta violencia se ha incrementado fuertemente en los &uacute;ltimos meses porque estamos en campa&ntilde;a electoral. Muchas organizaciones sociales y comunitarias creen que los hombres pueden garantizar de mejor manera la reelecci&oacute;n de Evo Morales que las mujeres. Entonces se est&aacute; apelando a que ellas salgan para que esos espacios sean retomados por los hombres. Esto evidentemente responde a una lucha de poder. En 2010, cuando se dio este avance sustantivo en la participaci&oacute;n de las mujeres, al recoger sus credenciales y volver a sus municipios muchas concejalas electas empezaron a ser presionadas para renunciar&rdquo;,<\/i> afirma.<\/p>\n<p>Esto no significa, sin embargo, que los cambios legales en la materia hayan sido f&uacute;tiles. Como se&ntilde;ala Arboleda, el acoso y la violencia pol&iacute;tica contra las mujeres autoridades p&uacute;blicas responden a una <i>&ldquo;re-territorializaci&oacute;n de la subordinaci&oacute;n y el control de las mujeres en el espacio p&uacute;blico, en el gobierno y en los procesos sociales de formaci&oacute;n de autoridad&rdquo;,<\/i> y <i>&ldquo;se corresponden con penalidades y castigos tambi&eacute;n informalizados que son los que configuran el fen&oacute;meno de violencia pol&iacute;tica en raz&oacute;n de g&eacute;nero&rdquo;.<\/i> En este sentido, es necesario entenderlas y abordarlas m&aacute;s all&aacute; de la norma escrita y considerar los marcos sociales y culturales en los que se inscriben. De lo contrario, se corre el riesgo de que las leyes sobre el tema sean arrastradas por una corriente mayor que impida su sedimentaci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las herramientas jur\u00eddicas que actualmente promueven la paridad de g\u00e9nero en la pol\u00edtica parecen ineficaces frente a pr\u00e1cticas que las burlan sistem\u00e1ticamente. Investigadoras y activistas abogan por una transformaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las leyes, que incida de forma efectiva en la cultura pol\u00edtica de cada naci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-909","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias-clam"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>INEQUIDAD Y CULTURA POL\u00cdTICA - CLAM - ES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/inequidad-y-cultura-politica\/909\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"INEQUIDAD Y CULTURA POL\u00cdTICA - CLAM - ES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las herramientas jur\u00eddicas que actualmente promueven la paridad de g\u00e9nero en la pol\u00edtica parecen ineficaces frente a pr\u00e1cticas que las burlan sistem\u00e1ticamente. 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