{"id":917,"date":"2013-09-05T00:00:00","date_gmt":"2013-09-05T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2013\/09\/05\/sexo-saberes-y-mercado\/"},"modified":"2013-09-05T00:00:00","modified_gmt":"2013-09-05T03:00:00","slug":"sexo-saberes-y-mercado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/sexo-saberes-y-mercado\/917\/","title":{"rendered":"Sexo, saberes y mercado"},"content":{"rendered":"<p>El sexo y el deseo no son objetos fijos en el tiempo. Al guardar profundas y delicadas relaciones con otras dimensiones de la vida social, su operatoria, modalidades, efectos e incitaciones est&aacute;n sujetos a cambios hist&oacute;ricos. Tomarse en serio esta afirmaci&oacute;n &ndash;actualmente una verdad de Perogrullo&ndash;, no obstante, puede conducir a un examen cr&iacute;tico y enriquecedor sobre la producci&oacute;n de conocimiento sobre sexualidad. Las complejas y din&aacute;micas relaciones de estos elementos estructurantes del mundo en que vivimos plantean a los\/as investigadores\/as sobre sexualidad la labor epistemol&oacute;gica de revisitar la forma en que han sido definidos a la luz de cambios sociales como la desregulaci&oacute;n del sector p&uacute;blico y la privatizaci&oacute;n de las responsabilidades del Estado. Tambi&eacute;n conllevan la tarea de evaluar la idoneidad de los aparatos te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos a partir de los cuales se produce conocimiento en un mundo cada vez m&aacute;s globalizado, donde la l&oacute;gica neoliberal claramente ha desbordado lo econ&oacute;mico. Este fue el marco del di&aacute;logo <i>Ciencia, erotismo y pornograf&iacute;a &#8211; Las fronteras de la reflexi&oacute;n,<\/i> realizado por el CLAM como parte de las celebraciones de sus 10 a&ntilde;os de actividad. El evento tuvo lugar en el &aacute;mbito del IX Encuentro bianual de la Asociaci&oacute;n Internacional para el Estudio de la Sexualidad, la Cultura y la Sociedad &#8211; IASSCS, realizado en Buenos Aires del 28 al 31 de 2013.<\/p>\n<p>A partir de las premisas citadas, S&eacute;rgio Carrara (CLAM\/IMS\/UERJ) interpel&oacute; a tres investigadoras latinoamericanas sobre la forma como han cambiado sus campos de estudio en la &uacute;ltima d&eacute;cada y los modos en que ciertas convenciones tradicionales vienen siendo cuestionadas. Jane Russo (CLAM\/IMS\/UERJ), Maria Filomena Gregori (UNICAMP) y Mar&iacute;a Elvira D&iacute;az-Ben&iacute;tez (Museo Nacional\/UFRJ) hablaron sobre la redefinici&oacute;n de las fronteras entre legalidad e ilegalidad, moralidad e inmoralidad, normal y patol&oacute;gico, consentimiento y vulnerabilidad; as&iacute; como sobre la emergencia de nuevas moralidades o la reconfiguraci&oacute;n de otras ya existentes en el &aacute;mbito de la sexolog&iacute;a, el del mercado er&oacute;tico y en el de la industria pornogr&aacute;fica.<\/p>\n<p><b>Erotismo, mercado y la redefinici&oacute;n de moralidades<\/b><\/p>\n<p>Algunos an&aacute;lisis cr&iacute;ticos del mercado, con una perspectiva totalizante, suelen caer en una suerte de visi&oacute;n apocal&iacute;ptica respecto a sus efectos y alcances en la vida de las personas. Con frecuencia &eacute;ste aparece representado como una fuerza negativa y alienante que todo lo desencarna y recodifica como mercanc&iacute;a, ante la cual resultar&iacute;a f&uacute;til cualquier resistencia. Sin ignorar las violencias del capitalismo ni sus repercusiones como limitante de los derechos humanos, es importante ver su otra cara y considerarlo en su dimensi&oacute;n productiva. Este desplazamiento ha sido una de los movimientos m&aacute;s rentables en la trayectoria reciente de los estudios sobre sexualidad, afirm&oacute; Maria Filomena Gregori, quien invit&oacute; a ver las positividades del mercado en t&eacute;rminos foucaultianos. De acuerdo con la antrop&oacute;loga, &eacute;ste ha sido el resultado de un trabajo consistente que se viene realizando durante a&ntilde;os en Am&eacute;rica Latina, que busca una conceptualizaci&oacute;n nueva y fluida sobre el mercado, que sin dejar a un lado su potencial cr&iacute;tico someta a una minuciosa revisi&oacute;n cualquier forma anticipada de entenderlo. <i>&quot;Si bien el mercado crea desigualdades, tambi&eacute;n produce nuevas moralidades&quot;,<\/i> se&ntilde;al&oacute; en el evento. Esto puede apreciarse en el lugar que han empezado a ocupar las mujeres en el mercado er&oacute;tico. Hist&oacute;ricamente &eacute;ste ha favorecido a los hombres heterosexuales y ha relegado a las mujeres al lugar de objeto, pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ellas han adoptado el rol de consumidoras.<\/p>\n<p>En Estados Unidos durante la d&eacute;cada de 1970, relat&oacute; Gregori, oper&oacute; un cambio en el lugar social del erotismo: de ser considerado clandestino, transgresor y sucio, empez&oacute; a formar parte de la esfera &iacute;ntima de las parejas y a relacionarse positivamente con la salud y la autoestima individual. Este proceso tuvo lugar en pa&iacute;ses latinoamericanos como Brasil dos d&eacute;cadas despu&eacute;s y abri&oacute; un abanico de posibilidades para aproximarse al cuerpo y la sexualidad de formas diferentes a las convencionales, lo que para muchos represent&oacute; una forma de liberaci&oacute;n. Pero adem&aacute;s de los cambios operados en la moralidad sobre el deseo y el cuerpo, esto tambi&eacute;n supuso nuevas normatividades. Mujeres mayores de 35 a&ntilde;os con alto poder adquisitivo, que tem&iacute;an perder sus matrimonios, comenzaron a buscar ayuda en establecimientos como <i>sex shops.<\/i> Con el tiempo, coment&oacute; la investigadora, esto pas&oacute; a constituir para muchas mujeres una suerte de tercera jornada laboral, en la que ellas deb&iacute;an dedicar trabajo, tiempo y esfuerzo para revitalizar su relaci&oacute;n de pareja mediante una inversi&oacute;n en las relaciones sexuales. En este sentido, los cambios en la moralidad no supusieron un desaf&iacute;o a la heterosexualidad obligatoria. Por el contrario, se asent&oacute; en ella. No obstante, coment&oacute; Gregori, en t&eacute;rminos de positividad podr&iacute;a se&ntilde;alarse que hubo una instituci&oacute;n de nuevas pr&aacute;cticas y nuevas cuestiones alrededor del matrimonio. Se instaur&oacute; la necesidad de construir matrimonios m&aacute;s \u00abpicantes\u00bb.<\/p>\n<p><b>Lo normal y lo patol&oacute;gico<\/b><\/p>\n<p>Cambios similares han tenido lugar en las nociones de normal y patol&oacute;gico en la sexolog&iacute;a y otros saberes sobre sexualidad. Ejemplo de ello es la paulatina despatologizaci&oacute;n de las parafilias, afirm&oacute; Jane Russo, que han ingresado en el terreno de la sexualidad normal y saludable. Tal vez lo &uacute;nico que quede de ellas sea el abuso sexual, explic&oacute;, que sigue siendo patologizado, donde se aprecia el lugar central que ha adquirido recientemente la noci&oacute;n de consentimiento en la delimitaci&oacute;n de dichas fronteras. La ahora coordinadora general del CLAM abord&oacute; este cambio a partir de ejemplos como el sadomasoquismo, para lo cual cit&oacute; el trabajo de maestr&iacute;a de Bruno Zilli, investigador del CLAM, quien en comunidades virtuales articuladas en torno a estas pr&aacute;cticas observ&oacute; una suerte de normativizaci&oacute;n de las mismas, plasmada en el lema &quot;sano, seguro y consentido&quot;, referido al sexo S\/M.<\/p>\n<p>Cuarenta a&ntilde;os atr&aacute;s el psicoan&aacute;lisis y la psiquiatr&iacute;a hubieran clasificado a una comunidad de este tipo en el universo de las perversiones; mientras que ahora son las comunidades sadomasoquistas las que utilizan categor&iacute;as psiqui&aacute;tricas para, precisamente, desmarcarse de ellas. Es ese di&aacute;logo lo que le ha permitido al sadomasoquismo borrar la marca patologizante, explic&oacute; Russo. Con esta \u00ablimpieza de la perversi&oacute;n\u00bb, el sadomasoquismo y otras pr&aacute;cticas sexuales que antes formaban parte de las parafilias han ido incorpor&aacute;ndose en el men&uacute; de lo que pueden &ndash;e incluso \u00abdeben\u00bb&ndash; hacer las parejas para mantener viva la relaci&oacute;n y salvar el matrimonio.<\/p>\n<p>Si bien las categor&iacute;as patol&oacute;gicas no han desaparecido totalmente de manuales diagn&oacute;sticos como el DSM V, ahora se distingue entre las parafilias como comportamientos sexuales normales y los &lsquo;trastornos paraf&iacute;licos&rsquo;, caracterizados porque causan da&ntilde;o y producen sufrimiento, lo que los hace susceptibles de ser tratados por la psiquiatr&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero as&iacute; como en los &uacute;ltimos a&ntilde;os algunas pr&aacute;cticas han salido del terreno de lo anormal, otras han ingresado en &eacute;l. Russo se&ntilde;al&oacute;, por ejemplo, c&oacute;mo desde el lanzamiento del Viagra se ha ampliado de forma exponencial su indicaci&oacute;n cl&iacute;nica, lo que tambi&eacute;n evidencia el cruce entre mercado, industria farmac&eacute;utica e investigaci&oacute;n m&eacute;dica. Con el Viagra se ha privilegiado la <i>performance<\/i> sexual masculina como un ideal infalible. El medicamento ha empezado a ser consumido por personas cada vez m&aacute;s j&oacute;venes, quienes temen no alcanzar una \u00abcalidad er&eacute;ctil\u00bb apropiada.<\/p>\n<p><b>Entre el consentimiento y la vulnerabilidad<\/b><\/p>\n<p>Para Mar&iacute;a Elvira D&iacute;az-Ben&iacute;tez, en la producci&oacute;n pornogr&aacute;fica que circula en Internet, peri&oacute;dicos y videos de alquiler el debate estar&iacute;a situado m&aacute;s del lado de la moralidad que de la legalidad. <i>&quot;Cuando se piensa la ilegalidad en pornograf&iacute;a se hace en relaci&oacute;n con la pornograf&iacute;a infantil, la cual es ilegal en todas partes&quot;,<\/i> se&ntilde;al&oacute;. Otra pr&aacute;ctica que se sit&uacute;a en las fronteras simb&oacute;licas entre lo inmoral y lo ilegal es el sexo con animales. Justamente en relaci&oacute;n a esa frontera, uno de los aspectos que suscitan m&aacute;s debate est&aacute; relacionado con el consentimiento y la vulnerabilidad.<\/p>\n<p>En Brasil, explic&oacute; D&iacute;az-Ben&iacute;tez, el sexo entre humanos y animales no es ilegal. La actual legislaci&oacute;n no lo condena como tal porque en ese pa&iacute;s la idea de abuso se relaciona con la categor&iacute;a de sujeto y los animales no responden a esa condici&oacute;n. Si bien no existen leyes, lo que s&iacute; existen son normas morales que lo consideran una atrocidad. En parte porque, como en el caso de los ni&ntilde;os, se da por sentado que en el sexo con animales no existe consentimiento. Es notable, ante esa interdicci&oacute;n, como en las producciones de pornograf&iacute;a con animales los roles de g&eacute;nero se organizan de modo de eludir lo que para el sentido com&uacute;n humano contempor&aacute;neo constituir&iacute;a abuso: en relaciones que siempre involucran una pareja animal-humano, el <i>partenaire<\/i> animal raramente ocupa el lugar de penetrado; se trata siempre de un animal macho en la posici&oacute;n de penetrador y una mujer en el lugar del par penetrado. Al tener erecci&oacute;n y eyacular, simb&oacute;licamente se hace posible considerar que el animal siente placer y la posibilidad de abuso es borrada, explic&oacute; D&iacute;az-Ben&iacute;tez. Por otro lado, <i>&quot;esa dupla de mujer y animal (macho) obviamente tambi&eacute;n responde a las expectativas del mercado y son los consumidores que desean que as&iacute; sea, por eso creo que cuando muchos hombres consumidores transportan la idea de masculinidad activa al animal est&aacute;n levantando enunciados de heterosexualidad compulsoria&quot;,<\/i> se&ntilde;al&oacute;.<\/p>\n<p>Sin embargo, si el sexo con animales no es ilegal, &iquest;por qu&eacute; suscita reacciones de aversi&oacute;n?, interrog&oacute; la antrop&oacute;loga. En su opini&oacute;n, se debe en buena medida a ciertos l&iacute;mites &eacute;ticos y est&eacute;ticos, as&iacute; como entre naturaleza y cultura, que son tensionados por este tipo de im&aacute;genes. Tambi&eacute;n a consideraciones sanitarias relacionadas con el sexo con animales, que para muchas personas lo har&iacute;an no s&oacute;lo sucio sino tambi&eacute;n nocivo para la salud humana. Para otras personas, ese tipo de sexo es humillante para la mujer, y es producido tambi&eacute;n en relaci&oacute;n al enorme mercado que existe alrededor de la humillaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Un aspecto de la pornograf&iacute;a donde los l&iacute;mites entre consentimiento y vulnerabilidad se har&iacute;an presentes es el dolor, componente central en este tipo de producciones y en torno al cual existe un mercado importante. D&iacute;az-Ben&iacute;tez se&ntilde;ala que la industria pornogr&aacute;fica es productora de verdades sobre el placer y tiene un discurso preciso sobre el dolor como fantas&iacute;a para complacer al consumidor. En la industria pornograf&iacute;a se hace uso de productos farmac&eacute;uticos como hormonas y sustancias anabolizantes, con el fin de dar forma a los cuerpos que ponen en escena el sexo; Viagra, para garantizar potencia pero tambi&eacute;n de analg&eacute;sicos, relajantes musculares y un conjunto de t&eacute;cnicas corporales para evitar que los actores salgan lastimados en la ejecuci&oacute;n de ciertas pr&aacute;cticas, como la doble penetraci&oacute;n anal o el <i>fist fucking,<\/i> relata la antrop&oacute;loga.<\/p>\n<p>El mercado de los fetiches de humillaci&oacute;n es un ejemplo importante con relaci&oacute;n a la fantas&iacute;a del dolor y al placer. All&iacute;, a pesar de las t&eacute;cnicas aprendidas por los ejecutantes y de que lo que se vende al consumidor es una fantas&iacute;a de dolor y no necesariamente un dolor real, es innegable que el dolor es sentido tambi&eacute;n <i>&quot;tras bambalinas&quot;.<\/i> Ese dolor real que se vende como fantas&iacute;a es una buena puerta para pensar aquello que Maria Filomena Gregori caracteriz&oacute; como <i>&quot;l&iacute;mites de la sexualidad&quot;,<\/i> o sea la <i>&quot;zona fonteriza donde habitan norma y transgresi&oacute;n, consentimiento y abuso, placer y dolor&quot;<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El CLAM celebr\u00f3 sus 10 a\u00f1os en el marco de la IX conferencia IASSCS abordando la redefinici\u00f3n del sexo y el deseo en los \u00e1mbitos de la sexolog\u00eda, el mercado er\u00f3tico y la industria pornogr\u00e1fica. \u00bfSus incitaciones configuran nuevas moralidades y normatividades sexuales?<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-917","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias-clam"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - 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