{"id":944,"date":"2013-11-28T00:00:00","date_gmt":"2013-11-28T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2013\/11\/28\/las-mujeres-en-la-educacion-superior\/"},"modified":"2013-11-28T00:00:00","modified_gmt":"2013-11-28T02:00:00","slug":"las-mujeres-en-la-educacion-superior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/las-mujeres-en-la-educacion-superior\/944\/","title":{"rendered":"LAS MUJERES EN LA EDUCACI\u00d3N SUPERIOR"},"content":{"rendered":"<p>La equidad en el acceso a la educaci&oacute;n no significa apenas crear contextos de inclusi&oacute;n, sino transformar los roles que atrapan a las personas en un papel que les impide aprovechar su potencial al m&aacute;ximo. El punto de partida para enfrentar el rol subordinado de las mujeres en ese &aacute;mbito es el reconocimiento de una brecha hist&oacute;rica del orden patriarcal. La UNESCO ha establecido la cuesti&oacute;n de g&eacute;nero como prioridad en la planificaci&oacute;n de la educaci&oacute;n, desde las infraestructuras hasta el desarrollo de materiales y procesos pedag&oacute;gicos.<\/p>\n<p>La <a href=\"http:\/\/www.unesco.org\/education\/educprog\/wche\/declaration_spa.htm\"><i>Declaraci&oacute;n mundial sobre la educaci&oacute;n superior en el siglo XXI: Visi&oacute;n y acci&oacute;n<\/i> de la UNESCO<\/a> considera cinco grandes ejes para fortalecer la participaci&oacute;n y promoci&oacute;n del acceso de las mujeres: la sensibilizaci&oacute;n, el dise&ntilde;o curricular, la investigaci&oacute;n y difusi&oacute;n, la cultura institucional y la coordinaci&oacute;n interinstitucional. La participaci&oacute;n total y equitativa de las mujeres es vital para asegurar un futuro sostenible porque <i>&ldquo;los roles de g&eacute;nero son creados por la sociedad y se aprenden de una generaci&oacute;n a otra; son constructos sociales y se pueden cambiar para alcanzar la igualdad y la equidad entre las mujeres y los hombres; y empoderar a las mujeres es una herramienta indispensable para hacer avanzar el desarrollo y reducir la pobreza&rdquo;.<\/i> Las desigualdades de g&eacute;nero socavan adem&aacute;s la capacidad de ni&ntilde;as y mujeres de ejercer sus derechos.<\/p>\n<p>Acuerdos internacionales como el Programa de Educaci&oacute;n para todos de UNICEF, los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU y las Metas 2020 de la Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos (OEI), son directrices que los gobiernos asumieron &ndash;con diferentes grados de adhesi&oacute;n&ndash; para establecer el compromiso de generar contextos adecuados para la expansi&oacute;n de la educaci&oacute;n con una perspectiva de derechos y equidad de g&eacute;nero.<\/p>\n<p>Entre los Objetivos del Milenio se destaca el tercero, que busca <i>&ldquo;promover la igualdad de g&eacute;nero y el empoderamiento de la mujer&rdquo;.<\/i> En &eacute;l se incluye una meta obligatoria para los Estados que plantea <i>&ldquo;eliminar las desigualdades entre los g&eacute;neros en la ense&ntilde;anza primaria y secundaria preferiblemente para el a&ntilde;o 2005 y en todos los niveles de la ense&ntilde;anza antes de finales de 2015&rdquo;.<\/i> Este objetivo impuls&oacute; el desarrollo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la regi&oacute;n, con resultados diversos. Una variedad de eventos internacionales, como la D&eacute;cada de la Mujer de las Naciones Unidas y la Convenci&oacute;n sobre la Eliminaci&oacute;n de todas las formas de Discriminaci&oacute;n hacia la Mujer, tambi&eacute;n han favorecido un escenario mundial que legitime y promueva la equidad de g&eacute;nero en el aula.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n un <a href=\"http:\/\/www.cinda.cl\/download\/informe_educacion_superior_iberoamericana_2007.pdf\">documento del Centro Interuniversitario de Desarrollo (CINDA)<\/a>, la matr&iacute;cula femenina representa 50 por ciento o m&aacute;s de la matr&iacute;cula total en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. No obstante el proceso de feminizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior, constatado por Mar&iacute;a Eugenia Correa Olarte en su libro <i>La feminizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior y las implicaciones en el mercado laboral y los centros de decisi&oacute;n pol&iacute;tica,<\/i> ese panorama plantea desaf&iacute;os espec&iacute;ficos para la b&uacute;squeda de equidad. En institutos, universidades y centros de investigaci&oacute;n las mujeres, sean profesoras, investigadoras o alumnas, enfrentan obst&aacute;culos y desventajas debido a una situaci&oacute;n de desigualdad acumulada hist&oacute;ricamente. La doble jornada (que al trabajo formal suma el trabajo dom&eacute;stico) y los estereotipos de g&eacute;nero son los aspectos m&aacute;s estudiados de ese fen&oacute;meno.<\/p>\n<p>En algunos pa&iacute;ses se han implementado una serie de acciones afirmativas para remontar las desventajas hist&oacute;ricas que las mujeres han enfrentado en su incorporaci&oacute;n al mundo universitario, pero hay &aacute;mbitos que a&uacute;n se resisten. En la Escuela de Ingenier&iacute;a Civil de la Universidad de Chile, apenas una de cada 12 estudiantes es mujer. Esta cifra llev&oacute; a las autoridades a disponer de cupos exclusivos para aumentar la matr&iacute;cula femenina. A pesar del aumento de vacantes, las mujeres no pasan del 20%. Esta medida funcionar&aacute; una vez que se cierre la lista de seleccionados, las primeras 40 postulantes mujeres que queden en lista de espera acceder&aacute;n a un cupo v&iacute;a admisi&oacute;n especial. Se busca subir la participaci&oacute;n femenina hasta en 10 puntos.<\/p>\n<p>La medida aplicada en la universidad chilena en una carrera <i>&ldquo;poco femenina&rdquo;<\/i> como la ingenier&iacute;a fue cuestionada como <i>&ldquo;innecesaria&rdquo;<\/i> por el presidente del Colegio de Ingenieros de Chile, Fernando Ag&uuml;ero, quien consider&oacute; que la incorporaci&oacute;n de las mujeres a las escuelas de ingenier&iacute;a se ha desarrollado de forma progresiva y sostenida durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. Teresa Vald&eacute;s, del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer (CEDEM), explic&oacute; por qu&eacute; estos incentivos son necesarios y permiten ir superando la brecha de desigualdad. <i>&ldquo;Si una examina la historia de estudios de esas mujeres, es altamente probable que no hayan tenido las mismas oportunidades de desarrollo; que no sea falta de capacidad, sino de oportunidades&rdquo;, <\/i>asegur&oacute;.<\/p>\n<p><b>&iquest;Qu&eacute; pasa con la educaci&oacute;n superior? <\/b><\/p>\n<p>La alta participaci&oacute;n de mujeres en las universidades no es sin&oacute;nimo de igualdad pues ese dato no supone en s&iacute; condiciones de equidad entre mujeres y hombres. En su <i>Breve panorama latinoamericano sobre la transversalidad de la perspectiva de g&eacute;nero de las instituciones de Educaci&oacute;n Superior,<\/i> Cecilia Anaya Gonz&aacute;lez alerta que para incorporar una perspectiva de g&eacute;nero no se trata s&oacute;lo de acceder a la educaci&oacute;n b&aacute;sica, secundaria e incluso superior, sino de evaluar la calidad de la misma y entender la cultura acad&eacute;mica.<\/p>\n<p>Durante la d&eacute;cada de 1960, comenta la experta, las universidades norteamericanas comenzaron a animar a las mujeres a que se doctoraran en Letras, ofreci&eacute;ndoles puestos de profesoras, aduciendo que las mujeres constitu&iacute;an una fuente importante y no reconocida todav&iacute;a para colegios y universidades que buscaban buenos profesores e investigadores. Se argumentaba que los obst&aacute;culos se eliminar&iacute;an si las mujeres realizaban estudios superiores. Se les ped&iacute;a que ocuparan profesiones de las que anteriormente se las hab&iacute;a excluido. <i>&ldquo;Aparecieron pronto posiciones feministas solicitando m&aacute;s recursos para las mujeres y denunciando la persistencia de desigualdades&rdquo;,<\/i> relata. Las feministas del mundo acad&eacute;mico hicieron ver que los prejuicios contra las mujeres no hab&iacute;an desaparecido, aun cuando estuvieran en posesi&oacute;n de t&iacute;tulos acad&eacute;micos o profesionales. Las mujeres se organizaron para demandar una serie de derechos que su titulaci&oacute;n les permitir&iacute;a en principio reivindicar.<\/p>\n<p>En<i> <a href=\"http:\/\/148.202.18.157\/sitios\/publicacionesite\/pperiod\/laventan\/Ventana21\/7-43.pdf\">La Pol&iacute;tica de g&eacute;nero en la educaci&oacute;n superior,<\/a><\/i> Cristina Palomar revela como las feministas pusieron sobre la mesa las jerarqu&iacute;as que estructuran las profesiones y las organizaciones profesionales. El <i>&ldquo;dominio de la materia&rdquo;<\/i> y la <i>&ldquo;competencia&rdquo;<\/i> pueden ser tanto juicios expl&iacute;citos de la capacidad como excusas impl&iacute;citas de la parcialidad. De hecho, comenta la experta, los juicios sobre la capacidad est&aacute;n imbricados a menudo con valoraciones de la identidad social del individuo que nada tiene que ver con la competencia profesional. El desaf&iacute;o, precisa Cecilia Gonz&aacute;lez, es que la formaci&oacute;n recibida permita <i>&ldquo;derribar las estructuras discriminatorias del sistema educativo y econ&oacute;mico&rdquo;.<\/i> Seg&uacute;n explica la experta, que estuvo de paso por Chile, las instituciones educativas siguen replicando las desigualdades y manteniendo las brechas. Los procesos de evoluci&oacute;n y cambio social son lentos y responden adem&aacute;s a una diversidad de factores que tienen que confluir hasta llegar a una masa cr&iacute;tica, que permita dar ese <i>&ldquo;salto cualitativo en t&eacute;rminos de progreso en &aacute;mbitos significativos&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>En un<a href=\"http:\/\/lasa.international.pitt.edu\/forum\/files\/vol44-issue2\/Debates5.pdf\"> documento elaborado para la UNESCO<\/a>, Mar&iacute;a del Carmen Feijo&oacute; explica que efectivamente ya no es posible caracterizar la educaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina por la exclusi&oacute;n de las mujeres. Existe abundante informaci&oacute;n estad&iacute;stica que da cuenta de esta realidad. Sin embargo, precisa, deben considerarse <i>&ldquo;los efectos que estas discriminaciones desencadenan en el desarrollo de ciclos que mantienen la desigualdad e incluso, en la mayor&iacute;a de los casos, la profundizan&rdquo;.<\/i> Ese abordaje cuantitativo no se hace cargo de las crecientes demandas al sistema en t&eacute;rminos de calidad. Para Feijo&oacute;, es ese aspecto el que requiere una sinton&iacute;a fina, ya que la discriminaci&oacute;n persiste en el curr&iacute;culum y las pr&aacute;cticas escolares. <i>&ldquo;Las orientaciones que reciben las j&oacute;venes para la especializaci&oacute;n refuerzan estereotipos de g&eacute;nero que retroalimentan los modelos de divisi&oacute;n sexual del trabajo, que restringen el &aacute;mbito de acci&oacute;n de las mujeres principalmente a lo dom&eacute;stico, ya no s&oacute;lo en cuanto a su vida familiar, sino tambi&eacute;n en sus opciones laborales ligadas a la econom&iacute;a del cuidado de otros y otras&rdquo;,<\/i> explica la soci&oacute;loga. Este mecanismo refuerza la desconfianza en las capacidades cognitivas y explica la falta de est&iacute;mulos para potenciar otras &aacute;reas de su inteligencia. El ejemplo cl&aacute;sico es la distribuci&oacute;n del trabajo intelectual, con <i>&ldquo;menos matem&aacute;ticas, f&iacute;sicas y qu&iacute;micas y m&aacute;s auxiliares de laboratorio, asistentes o asesoras dom&eacute;sticas&rdquo;,<\/i> se&ntilde;ala la experta. Es as&iacute; como se mantiene una alta concentraci&oacute;n femenina en carreras como docencia, asistencia social, enfermer&iacute;a y otras asociadas a las profesiones del cuidado.<\/p>\n<p><b> Cambios en el coraz&oacute;n de la universidades <\/b><\/p>\n<p>La incorporaci&oacute;n de las tem&aacute;ticas de g&eacute;nero en los planes y programas de estudio del nivel superior tambi&eacute;n ha enfrentado grandes obst&aacute;culos de &iacute;ndole institucional, explica Cecilia Gonz&aacute;lez. <i>&ldquo;En el caso de M&eacute;xico, son contadas las universidades y las carreras que contienen de manera formal una o m&aacute;s materias con perspectiva de g&eacute;nero&rdquo;,<\/i> comenta. Lo que ha sucedido es que profesoras con orientaci&oacute;n feminista entretejen las tem&aacute;ticas de g&eacute;nero con el contenido de las materias que imparten para incorporar esta perspectiva en su ejercicio docente. Pero, <i>&ldquo;al no ser materias incorporadas en la estructura del plan de estudios, o sea, institucionalizadas, aparecen y desaparecen en funci&oacute;n del inter&eacute;s del profesorado&rdquo;, <\/i> advierte.<\/p>\n<p>Ha habido discusiones te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas acerca de c&oacute;mo incorporar estos temas en los curr&iacute;culos universitarios, desde la transversalizaci&oacute;n del tema en todo el programa de estudios, hasta la creaci&oacute;n de seminarios y materias particulares que aborden esta perspectiva. Para Feijo&oacute;, no obstante las dificultades, hay innovaciones interesantes como <i>&ldquo;la producci&oacute;n de libros de texto sensibles a los comportamientos de g&eacute;nero, los programas de capacitaci&oacute;n para la identificaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas sexistas en la vida diaria de las escuelas, la mayor concientizaci&oacute;n sobre la discriminaci&oacute;n&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>El libro <i>Ense&ntilde;anza universitaria sobre g&eacute;nero y sexualidades en Argentina, Chile, China, M&eacute;xico y Sud&aacute;frica<\/i>, compilado por Mario Pecheny y Adriana Ortiz-Ortega, en tanto, presenta un mapa del estado actual de la educaci&oacute;n superior en esos pa&iacute;ses en relaci&oacute;n con la ense&ntilde;anza sobre g&eacute;nero y sexualidades. A trav&eacute;s de los a&ntilde;os, indica la publicaci&oacute;n, los estudios sobre sexualidad se han encontrado con diversas barreras para la incorporaci&oacute;n de estas investigaciones en la curr&iacute;cula universitaria. Estos factores var&iacute;an seg&uacute;n el tipo de universidad y la zona geogr&aacute;fica en que est&aacute;n ubicadas.<\/p>\n<p>En el caso de Chile, por ejemplo, es la herencia de la dictadura de Pinochet <i>&ldquo;plasmada en el conservadurismo, la mediocridad intelectual, la burocracia y los puntos de vista tradicionales sobre la ciencia que consideran que el conocimiento cient&iacute;fico no debe contaminarse con lo que sucede en la sociedad&rdquo;,<\/i> advierte el texto, lo que dificulta la inclusi&oacute;n de esta tem&aacute;tica en &eacute;l &aacute;mbito acad&eacute;mico. A esto se suma el envejecimiento de los\/as acad&eacute;micos\/as y las dificultades para incluir nuevos temas, as&iacute; como las orientaciones ideol&oacute;gicas de algunas universidades que limitan las posibilidades de discutir cuestiones de g&eacute;nero y sexualidad.<\/p>\n<p>Las noticias auspiciosas se dan en torno a que los\/as acad&eacute;micos\/as de generaciones j&oacute;venes han abierto espacios para incluir los estudios de g&eacute;nero y sexualidad en los planes de estudios. Adem&aacute;s se cuenta con el trabajo de ONGs y centros acad&eacute;micos independientes que producen conocimientos y han dado legitimidad a los estudios de g&eacute;nero y sexualidad, todo esto en un contexto pol&iacute;tico favorable.<\/p>\n<p>En Argentina, durante las dictaduras, las universidades fueron uno de los principales blancos de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica, en especial entre 1976 y 1983. Despu&eacute;s comenz&oacute; un lento proceso de <i>&ldquo;democratizaci&oacute;n interna, expansi&oacute;n de cobertura, ingreso gratuito, libre e irrestricto&rdquo;,<\/i> seg&uacute;n constata el libro. El inter&eacute;s acad&eacute;mico de la sexualidad surgi&oacute; m&aacute;s tard&iacute;amente y fue principalmente en el &aacute;rea de las ciencias sociales y humanidades, a menudo, a partir de la preocupaci&oacute;n por algunas consecuencias de la actividad sexual como el embarazo no deseado y adolescentes y la epidemia del VIH\/Sida.  Sin embargo, indica la publicaci&oacute;n, hoy se mantienen las barreras que limitan el desarrollo y visibilidad del campo de la sexualidad y g&eacute;nero en la curr&iacute;cula, y a&uacute;n se busca la integraci&oacute;n y legitimidad al interior de las facultades. Son barreras institucionales, epistemol&oacute;gicas y econ&oacute;micas.<\/p>\n<p>Los estudios sobre lesbianas, gays y trans o con perspectiva <i>queer<\/i> son muy recientes en el contexto argentino. Una revisi&oacute;n de investigaciones sobre derechos sexuales y reproductivos destac&oacute; la ausencia de estudios sobre diversidad sexual, erotismo, placer y pr&aacute;cticas sexuales, desde 2002. Seg&uacute;n datos, los cursos sobre g&eacute;nero y sexualidades se concentran en humanidades (40 cursos), psicolog&iacute;a (28), ciencias sociales (13), derecho (3) y medicina (7). La creaci&oacute;n del &aacute;rea <i>queer<\/i>, de Tecnolog&iacute;as de G&eacute;nero y Grupo de Estudios sobre Sexualidad en la Universidad de Buenos Aires, as&iacute; como otros ejemplos similares en Rosario y C&oacute;rdoba, revelan pasos hacia <i>&ldquo;una visi&oacute;n m&aacute;s amplia y cr&iacute;tica de la sexualidad&rdquo;<\/i>, constata el libro.<\/p>\n<p>En resumen, los cursos sobre sexualidad se ofrecen de manera desigual entre disciplinas y se dan principalmente a nivel de posgrado. Los docentes que se dedican a este tema consideran que hay <i>&ldquo;un clima de lo pol&iacute;ticamente correcto (en relaci&oacute;n con el rechazo al sexismo), y el papel cada vez m&aacute;s importante de las mujeres en la vida p&uacute;blica y acad&eacute;mica, junto con el reconocimiento de las virtudes metodol&oacute;gicas de las perspectivas de g&eacute;nero&rdquo;<\/i> para avanzar en la incorporaci&oacute;n de la sexualidad y g&eacute;nero en la curr&iacute;cula universitaria. Adem&aacute;s, hay un cambio del financiamiento para investigaci&oacute;n y becas de estudios en tem&aacute;ticas de g&eacute;nero y sexualidad, <i>&ldquo;est&aacute;n de moda&rdquo;<\/i>; y las agencias financiadoras muchas veces exigen un enfoque de g&eacute;nero como requisito en sus convocatorias, volvi&eacute;ndose estrat&eacute;gicamente &uacute;til.<\/p>\n<p><b>La cultura acad&eacute;mica <\/b><\/p>\n<p>En<i> <a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?pid=S0185-26982011000500018&amp;script=sci_arttext\">Transversalizaci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero en la educaci&oacute;n superior. Problemas conceptuales y pr&aacute;cticos<\/a>,<\/i> Ana Gabriela Buquet Corleto (PUEG\/UNAM) explica que para fortalecer la equidad entre mujeres y hombres en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n superior se debe generar un conocimiento cr&iacute;tico y de vanguardia ante diversas problem&aacute;ticas sociales. No obstante, adem&aacute;s de producir conocimiento y transmitirlo, las universidades <i>&ldquo;deben promover la equidad de g&eacute;nero al interior de sus comunidades, atendiendo de manera directa todas las dificultades, vastamente documentadas, a las que se enfrentan las mujeres en la academia&rdquo;,<\/i> se&ntilde;ala. Esto significa impulsar acciones, programas y pol&iacute;ticas institucionales dise&ntilde;adas espec&iacute;ficamente para generar <i>&ldquo;cambios positivos en las relaciones de g&eacute;nero&rdquo;, <\/i>y no apostar a cambios <i>&ldquo;inerciales que llevar&iacute;an, sin duda, mucho m&aacute;s tiempo de lo deseado&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Cecilia Anaya Gonz&aacute;lez y Cristina Palomar coinciden en se&ntilde;alar que no ha habido una disposici&oacute;n institucional para que las nuevas generaciones cuenten con los elementos cr&iacute;ticos que otorgan los estudios de g&eacute;nero. Para Anaya, en el &aacute;mbito de la formaci&oacute;n est&aacute;n los programas, normalmente de posgrado, destinados a la especializaci&oacute;n en g&eacute;nero, y esto debe diferenciarse de la introducci&oacute;n de estos temas en los curr&iacute;culos universitarios, porque quienes se inscriben a un programa de posgrado especializado en g&eacute;nero tienen una intenci&oacute;n clara y directa de conocer y trabajar desde esta tem&aacute;tica. Sin embargo, contin&uacute;a la experta, cuando se plantea que deben incorporarse materias de g&eacute;nero en todas las carreras, <i>&ldquo;no se busca la especializaci&oacute;n de las nuevas generaciones en temas de g&eacute;nero&rdquo;<\/i>, sino que el alumnado conozca esta perspectiva de an&aacute;lisis dentro de la disciplina en la que se est&aacute; formando, lo que le dar&iacute;a herramientas para el an&aacute;lisis cr&iacute;tico de los propios paradigmas de su disciplina.<\/p>\n<p>Para Palomar, lo dif&iacute;cil es institucionalizar la perspectiva de g&eacute;nero en las universidades, a pesar de que en estos espacios se producen importantes aportes te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos. Lo que se busca promover es un <i>&ldquo;cambio &eacute;tico en las instituciones para que &eacute;stas incorporen en sus sistemas axiol&oacute;gicos el respeto a la diversidad y la b&uacute;squeda de la equidad, particularmente la de g&eacute;nero&rdquo;<\/i>. En su art&iacute;culo queda manifiesto el desfasaje en el desarrollo de esas vertientes de la transversalizaci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero en la educaci&oacute;n superior, tomando como ejemplo la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Explica que no basta con conocer datos desagregados por sexo tales como el comportamiento de la matr&iacute;cula, el n&uacute;mero de titulados, la diferencia en el n&uacute;mero de becarios o, ya en el plano laboral, los niveles salariales o los puestos de direcci&oacute;n ocupados por hombres o mujeres: <i>&ldquo;Importa tambi&eacute;n saber si no hay una diferencia sustantiva en la manera en que, a partir del sexo de las personas y de todo un esquema de g&eacute;nero, puede accederse al prestigio y la notoriedad en los mismos t&eacute;rminos y con las mismas oportunidades, hombres y mujeres; y tambi&eacute;n importa calibrar el valor simb&oacute;lico que tienen las tareas que desempe&ntilde;an los sujetos en su seno, dependiendo de si son &eacute;stas realizadas por varones o por mujeres; o qu&eacute; sofisticadas formas toman la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero, el sexismo y la homofobia en el mundo acad&eacute;mico&rdquo;<\/i>, revela el texto de Palomar. Las universidades deben transformar positivamente las relaciones de g&eacute;nero en el seno de sus comunidades, haciendo hincapi&eacute; en el potencial transformador de dichas instituciones hacia el conjunto de la sociedad, concluye.<\/p>\n<p><i><i> <\/i><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar de una s\u00f3lida participaci\u00f3n femenina en la educaci\u00f3n superior, las cifras positivas no son indicio de igualdad de oportunidades o el fin de los padrones de discriminaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-944","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias-clam"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - 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