{"id":952,"date":"2014-01-16T00:00:00","date_gmt":"2014-01-16T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2014\/01\/16\/padres-involucrados\/"},"modified":"2014-01-16T00:00:00","modified_gmt":"2014-01-16T02:00:00","slug":"padres-involucrados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/padres-involucrados\/952\/","title":{"rendered":"PADRES INVOLUCRADOS"},"content":{"rendered":"<p>Si las formas tradicionales de masculinidad se definen en oposici&oacute;n a lo femenino y a los roles de cuidado, &iquest;qu&eacute; sucede cuando los hombres se involucran m&aacute;s activamente en el cuidado de las personas y la crianza de los ni&ntilde;os? Algo de esos cambios es visible hoy en las sociedades latinoamericanas, donde ciertas &lsquo;masculinidades emergentes&rsquo; parecen apostar a la equidad de g&eacute;nero. Sin embargo, en esas mismas pr&aacute;cticas se filtran valores tradicionales acerca del rol del var&oacute;n en la familia. La idea de cuidado paterno sigue siendo concebida por los hombres a la luz de nociones de masculinidad relacionadas con las labores de provisi&oacute;n y protecci&oacute;n.<\/p>\n<p>La participaci&oacute;n de los padres en el cuidado de los hijos es un fen&oacute;meno relativamente nuevo en Am&eacute;rica Latina. <a href=\"http:\/\/www.eme.cl\/encuesta-images-chile-encuesta-internacional-de-masculinidades-y-equidad-de-genero\/\">La encuesta internacional IMAGES<\/a>, sobre varones e igualdad de g&eacute;nero, confirm&oacute; los hombres contin&uacute;an valorando el rol proveedor econ&oacute;mico como una de sus principales funciones. En el caso de Chile, un 87,5% declar&oacute; que <i>&ldquo;en general, tengo la mayor responsabilidad de proveer para mi familia&rdquo;,<\/i>en contrapartida con un 61,9% que sostuvo que su <i>&ldquo;rol en el cuidado de los hijos es principalmente como ayudante&rdquo;.<\/i> En el pa&iacute;s fueron entrevistados1.192 y 426 mujeres de entre 18 y 59 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>La investigaci&oacute;n <i>Ser padre en Santiago de Chile,<\/i> dirigida por el soci&oacute;logo <a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/uploads\/arquivo\/Entrevista%20con%20Jose%20Olavarria.pdf\">Jos&eacute; Olavarr&iacute;a<\/a>, constat&oacute; la coexistencia entre los discursos equitativos con otros tradicionales sobre el rol de los hombres, evidente en aparentes inconsistencias o contradicciones en los relatos de los entrevistados. Pese a que los participantes de la investigaci&oacute;n afirmaron con frecuencia el deseo de involucrarse m&aacute;s en la vida de sus hijos, ellos siguen siendo renuentes a realizar tareas dom&eacute;sticas, entre ellas las labores de cuidado. Los varones cesanteados de sus trabajos que hab&iacute;an asumido<i> &ldquo;labores del hogar&rdquo;<\/i> experimentaron malestar ante esa perspectiva, se&ntilde;ala Olavarr&iacute;a. <i>&ldquo;El var&oacute;n, especialmente al inicio, se siente indigno, no tiene dinero para sus gastos; la mujer le tiene que pasar dinero; siente que no se lo puede comentar a nadie, porque ser&iacute;a visto como un &quot;z&aacute;ngano&quot;&rdquo;,<\/i> relata el soci&oacute;logo. Pero con el tiempo los mismos varones asumen su nueva situaci&oacute;n y logran adaptarse hasta encontrar un nuevo trabajo. <i>&ldquo;La cesant&iacute;a es, para algunos, una oportunidad de sentir el amor, cari&ntilde;o y solidaridad de la mujer hacia &eacute;l, o por el contrario, el menosprecio y rechazo&rdquo;,<\/i> reconoce.<\/p>\n<p>Olavarr&iacute;a se&ntilde;ala que el modelo hegem&oacute;nico de masculinidad plantea a la condici&oacute;n adulta la exigencia de la paternidad. Al ser constitutiva de la masculinidad y uno de sus principales ejes, la paternidad reafirma mandatos y les da sentido en la vida cotidiana, entrecruzando dimensiones fundamentales de la identidad masculina con el hecho de ser padre. En palabras del soci&oacute;logo: <i>&ldquo;el padre es una persona importante, es el jefe de familia, la autoridad del hogar; su trabajo permite proveer a la familia y a los hijos; prueba y ejerce su heterosexualidad a trav&eacute;s de los hijos que procrea, y demuestra su poder siendo fecundo&rdquo;.<\/i> El padre as&iacute;, tiene un destino se&ntilde;alado: constituir una familia, estructurar relaciones claras de afecto y autoridad con la mujer y los hijos, que le permitan proteger, formar y proveerla en un espacio definido, el hogar.<\/p>\n<p>El estudio IMAGES corrobora que todav&iacute;a se est&aacute; muy lejos de alcanzar la equidad de g&eacute;nero y aun m&aacute;s lejos de poder afirmar que el machismo ha muerto. Las madres siguen asumiendo una parte desproporcionada de la atenci&oacute;n del ni&ntilde;o y las tareas del hogar en comparaci&oacute;n con los padres. En el caso de Chile los resultados de la encuesta son elocuentes: la actividad donde el padre (u otro hombre en el hogar) tuvo una mayor participaci&oacute;n fue preparar comidas: 23,6% se&ntilde;al&oacute; que lo hac&iacute;a de manera frecuente y 32,6%, a veces. Sin embargo en el aseo, lavado y limpieza, un 52,6% se&ntilde;al&oacute; que su padre (u otra figura masculina) nunca hac&iacute;a aseo, un 64,2% nunca lavaba ropa y un 69,5% nunca limpiaba el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Existen a la vez cifras reveladoras de hombres m&aacute;s c&oacute;mplices con la equidad de g&eacute;nero y dispuestos a involucrarse en la crianza y el cuidado de sus hijos. Seg&uacute;n los sondeos del <a href=\"http:\/\/www.pewresearch.org\/\">Instituto Pew<\/a>, a partir de 2011 los varones dedicaron siete horas a la semana al cuidado de ni&ntilde;os y 10 horas a la semana a tareas dom&eacute;sticas. Eso es aproximadamente la mitad de lo que hacen las madres, pero es un gran salto desde 1965, cuando los padres dedicaban apenas dos horas y media a la semana a la atenci&oacute;n infantil y cuatro horas a tareas dom&eacute;sticas, seg&uacute;n afirma Gary Barker, director internacional de la ONG <a href=\"http:\/\/www.promundo.org.br\">Promundo<\/a>, coordinador de la <a href=\"http:\/\/www.men-care.org\">campa&ntilde;a global de Paternidad MenCare<\/a> y participante invitado en el seminario <a href=\"http:\/\/www.eme.cl\/seminario-paternidad-cuidado-y-corresponsabilidad\/\"><i>Paternidad Activa, Cuidado y Corresponsabilidad<\/i><\/a> celebrado el a&ntilde;o pasado en Chile.<\/p>\n<p>En sentido dado a esas actividades se combinan diferentes valores. Seg&uacute;n constata la encuesta IMAGES Chile, 97,8% de los encuestados considera importante que el padre est&eacute; presente en la vida de sus hijos, incluso si est&aacute; separado de la madre y ocho de cada diez hombres (75,9%) que viven con sus hijos y trabajan indicaron que les <i>&ldquo;gustar&iacute;a trabajar menos si eso significara pasar m&aacute;s tiempo con mis hijos&rdquo;;<\/i> mientras que un 61,7% se&ntilde;al&oacute; que <i>&ldquo;dedican muy poco tiempo a sus hijos por motivos de trabajo&rdquo;.<\/i> Sin embargo, el 46% afirm&oacute; que cambiar pa&ntilde;ales, ba&ntilde;ar y alimentar a los ni&ntilde;os es responsabilidad de la madre. A esto se suma que, seg&uacute;n resultados de la investigaci&oacute;n, la madre fue por lejos el familiar que cuid&oacute; m&aacute;s a los hombres durante su infancia con un 94,4%. Mientras 69,8% tambi&eacute;n se&ntilde;alaron haber sido cuidados por su padre. Un porcentaje menor se&ntilde;al&oacute; a otros parientes como la abuela, con un 10,8%, y el abuelo, alcanzando un 7%.<\/p>\n<p>Coexisten entonces, confirma Olavarr&iacute;a, dos modelos de paternidad, una patriarcal, donde el hombre es proveedor, figura de autoridad y protector, y otra m&aacute;s democr&aacute;tica, &iacute;ntima, afectiva y cercana, que acarrea complejas demandas para los varones como padres. <i>&ldquo;Ser un buen padre capaz de satisfacer este rango de demandas o mandatos es imposible. Hay demasiadas demandas contradictorias para un simple mortal que, despu&eacute;s de todo, es lo que son los hombres&rdquo;,<\/i> afirma el experto.<\/p>\n<p>Francisco Aguayo, psic&oacute;logo e investigador en paternidades y masculinidades, y coordinador de la <a href=\"http:\/\/www.campanapaternidad.org\/\"><em>Campa&ntilde;a de Paternidad: amor, presencia y compromiso de padre<\/em><\/a>, reconoce que si bien se habla mucho de la paternidad 2.0, esto es, de la emergencia de un nuevo padre, esta aseveraci&oacute;n es bastante discutible. <i>&ldquo;En el panorama global, mirando 8 pa&iacute;ses y m&aacute;s de 15 mil hombres, se observa que todav&iacute;a tenemos un orden de g&eacute;nero muy tradicional &ndash;en familias de pareja heterosexuales&ndash; donde gran parte de las tareas de cuidado la tienen las mujeres. Tambi&eacute;n hay hombres que ayudan y existe un segmento que lo hacen s&oacute;lo ellos, pero es menor&rdquo;,<\/i> afirm&oacute; recientemente en una entrevista. Sostuvo que en este nuevo escenario aparece el <i>&ldquo;<a href=\"http:\/\/www.campanapaternidad.org\/neomachismo-la-nueva-formula-de-crianza-de-los-hombres-chilenos\/\">neomachismo<\/a>&rdquo;,<\/i> donde muchos hombres dicen que comparten las tareas dom&eacute;sticas, que no son machistas y creen que la carga de cuidado es compartida, mientras que las encuestas revelan lo contrario.<\/p>\n<p>Sin embargo, un espacio donde los varones s&iacute; han entrado con fuerza, dice el psic&oacute;logo, es la comunicaci&oacute;n. <i>&ldquo;Hablan m&aacute;s con sus hijos, est&aacute;n m&aacute;s en contacto y buscan conocerlos. A diferencia de la generaci&oacute;n anterior, que no se preocupaba mucho por los hijos, ahora ellos quieren ser m&aacute;s cercanos. Pero de ah&iacute; a compartir tareas de cuidado hay un salto&rdquo;,<\/i> explica. Relata que lo que los hombres m&aacute;s hacen es jugar con los hijos y sienten que cumplieron con su cuota. Pero falta mucho camino por recorrer cuando se observa todo el repertorio de acciones de cuidado que hay que resolver en un hogar.<\/p>\n<p><b>Varones y cuidado<\/b><\/p>\n<p>Cuando se habla de paternidad, en la actualidad resulta dif&iacute;cil ignorar los derechos y necesidades de las mujeres, as&iacute; como desconocer la perspectiva de los derechos del ni&ntilde;o. El art&iacute;culo 18 de la Convenci&oacute;n Internacional de los Derechos del Ni&ntilde;o se&ntilde;ala que <i>&ldquo;los Estados miembros deben velar porque ambos padres sean igualmente responsables del cuidado del ni&ntilde;o\/a&rdquo;.<\/i> De esa manera la corresponsabilidad del padre en la crianza ha empezado a concebirse no s&oacute;lo como una obligaci&oacute;n de los varones sino tambi&eacute;n como un derecho que cada ni&ntilde;o y ni&ntilde;a tiene al nacer.<\/p>\n<p>Diversos estudios dan cuenta de los beneficios para madres e hijos de la participaci&oacute;n de los padres en las tareas de cuidado. Cuando los &uacute;ltimos tienen una presencia de calidad en la vida de sus hijas e hijos, &eacute;stos muestran mayores &iacute;ndices de salud f&iacute;sica y mental, desarrollo cognitivo, motivaci&oacute;n para el estudio y rendimiento acad&eacute;mico. Tambi&eacute;n mejoran las habilidades sociales, aumenta la autoestima, disminuyen los problemas de conducta y se observa mayor tolerancia al estr&eacute;s (<a href=\"http:\/\/www.fira.ca\/cms\/documents\/29\/Effects_of_Father_Involvement.pdf\">Allen y Daly, 2007<\/a>; <a href=\"http:\/\/www.promundo.org.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Mens%20Participation%20as%20Fathers%20in%20the%20Latin%20American%282008%29-ESP.pdf\">Barker, 2003<\/a>; <a href=\"http:\/\/www.fatherhood.org\/Document.Doc?id=136\">Nock y Einolf, 2008<\/a>). El ingreso familiar tambi&eacute;n aumenta cuando los hombres llevan a cabo m&aacute;s tareas de cuidado. Cuando los hombres est&aacute;n involucrados en el trabajo dom&eacute;stico, los ni&ntilde;os muestran actitudes m&aacute;s equitativas de g&eacute;nero.<\/p>\n<p>La participaci&oacute;n de los hombres en la paternidad y el cuidado de los otros puede ser una motivaci&oacute;n poderosa &ndash;aunque a menudo desde&ntilde;ada&ndash; para que se involucren de manera positiva en la vida familiar. Quienes promueven esos cambios en la sociedad han pasado a prestar m&aacute;s atenci&oacute;n, en sus investigaciones e intervenciones, al desarrollo y las necesidades personales del padre, as&iacute; como a las perspectivas de los propios hombres acerca de su rol en la familia. Cada vez es m&aacute;s com&uacute;n que en las investigaciones sean escuchadas las voces de los hombres respecto a sus creencias, percepciones y emociones, as&iacute; como sus propios balances en materia de paternidad.<\/p>\n<p>En cinco pa&iacute;ses del llamado Sur Global, M&eacute;xico, Chile, Brasil, Sud&aacute;frica e India, Barker y colegas registraron 83 historias de vida de varones que asumieron tareas del cuidado en un contexto de desempleo. Los entrevistados hab&iacute;an salido del mercado laboral. Para Gary Barker, <i>&ldquo;son hombres que se ve&iacute;an a s&iacute; mismos como perdedores en el mercado capitalista&rdquo;,<\/i> explica el experto. En &eacute;l, si <i>&ldquo;no reciben un ingreso mensual, no existen&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>El estudio mostr&oacute; que la mayor&iacute;a no sab&iacute;a c&oacute;mo desarrollar el trabajo de cuidado. Carec&iacute;an de referencias y se sent&iacute;an confundidos en sus nuevos roles: <i>&ldquo;&iquest;mis hijos me ver&aacute;n como hombre?&rdquo;<\/i> fue una de las preguntas m&aacute;s recurrentes, relata el director de Promundo. Escuchar las voces masculinas en la investigaci&oacute;n permiti&oacute; confirmar la hip&oacute;tesis sobre la confusi&oacute;n que experimentan algunos hombres de cara a la transformaci&oacute;n de las normas y roles de g&eacute;nero, as&iacute; como a las nuevas expectativas que esto ha implicado para los hombres en el hogar.<\/p>\n<p>Muchos hombres reconocieron sentir que <i>&ldquo;el mundo no valorizaba su trabajo&rdquo;.<\/i> Se sent&iacute;an <i>&ldquo;solitarios y deprimidos&rdquo;.<\/i> En resumen, constataron los investigadores, su discurso era muy parecido al de algunas mujeres que trabajan en el &aacute;mbito dom&eacute;stico. Pero fue a trav&eacute;s de esa experiencia que los hombres desarrollaron comportamientos m&aacute;s equitativos, afirma el experto. El cuidado los transform&oacute; en nuevos hombres y no al rev&eacute;s: <i>&ldquo;las actitudes equitativas de g&eacute;nero no eran una v&iacute;a para el cuidado; el cuidado fue un camino hacia las actitudes de igualdad de g&eacute;nero&rdquo;,<\/i> afirma el profesional.<\/p>\n<p><b>Una lenta transformaci&oacute;n<\/b><\/p>\n<p>En la b&uacute;squeda de caminos o procesos de cambio entre los hombres no se deben esperar cambios dr&aacute;sticos o revolucionarios. Las transformaciones en las normas de g&eacute;nero y actitudes individuales a menudo son graduales, con paradigmas viejos y nuevos que existen simult&aacute;neamente. El llamado a los hombres a involucrarse en la promoci&oacute;n de la equidad de g&eacute;nero se hizo m&aacute;s patente durante la d&eacute;cada de los noventa, a partir de las conferencias de El Cairo (1994) y Beijing (1995). A su vez, cambios demogr&aacute;ficos, migraciones y las propias din&aacute;micas del mercado laboral impactaban profundamente los papeles del hombre y la mujer en las familias. Numerosas investigaciones y an&aacute;lisis apuntan a una creciente <i>&ldquo;incorporaci&oacute;n de las mujeres en la modernidad&rdquo;<\/i> y su reconocimiento como sujetas de derechos. Seg&uacute;n datos del <a href=\"https:\/\/www.imf.org\/external\/spanish\/pubs\/ft\/sdn\/2013\/sdn1310s.pdf\">Banco Mundial<\/a>, ellas constituyen el 40% de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa a nivel global y aunque a los hombres a&uacute;n se les pagan salarios m&aacute;s altos &ndash;se estima que a nivel global las mujeres ganan 22% menos que los hombres por el mismo trabajo&ndash; esas brechas tienden a reducirse. En educaci&oacute;n tambi&eacute;n ha habido avances significativos. A nivel regional, las mujeres latinoamericanas lideran su participaci&oacute;n en estudios universitarios.<\/p>\n<p>En materia de conyugalidad, se registra que en Am&eacute;rica Latina m&aacute;s matrimonios terminan en divorcio o separaci&oacute;n, que la edad de casamiento ha aumentado y que m&aacute;s ni&ntilde;os nacen fuera de uniones formales. Tambi&eacute;n se observa una creciente subcontrataci&oacute;n para el cuidado de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, aun en pa&iacute;ses con ventajosas licencias postnatales para hombres y mujeres.<\/p>\n<p>Otro aspecto que ha nutrido el debate sobre el tema en los &uacute;ltimos a&ntilde;os es el reconocimiento legal de las uniones del mismo sexo en varios pa&iacute;ses. Con relaci&oacute;n a las mismas se ha indagado el papel que gays, lesbianas, bisexuales, y personas transg&eacute;nero desempe&ntilde;an como padres y madres. Para Barker, la cuesti&oacute;n pasa por tener dos o m&aacute;s cuidadores, sin importar el sexo de los mismos. <i>&ldquo;Dos es generalmente mejor que uno&rdquo;,<\/i> afirma. De hecho, indica el experto, algunos programas en Norteam&eacute;rica y Europa Occidental han empezado a usar t&eacute;rminos como <i>&ldquo;paternidad cooperativa&rdquo;, &ldquo;alianza paternal&rdquo;<\/i> o <i>&ldquo;paternidad en equipo&rdquo;,<\/i> para enfatizar la cooperaci&oacute;n en pareja.<\/p>\n<p>Estos cambios, as&iacute; como la mayor atenci&oacute;n a la participaci&oacute;n de los hombres en la toma de decisiones en materia de salud sexual y reproductiva, parecen haber contribuido a la transformaci&oacute;n de las relaciones de g&eacute;nero en el seno de la familia, pero no lo suficiente como para promover una participaci&oacute;n m&aacute;s activa en su rol de padres, pese al aumento del inter&eacute;s por parte de varones.<\/p>\n<p>Sin embargo, a juicio de Olavarr&iacute;a, algunos hombres vislumbran o tienen conciencia de que la paternidad tal como la vieron en el propio padre y que aprendieron hoy ya no es posible, se ha comenzado a desmoronar. Los j&oacute;venes de sectores medios y altos especialmente comienzan a plantearse nuevas formas de paternidad. Gary Barker reconoce que muchos hombres son conscientes de y responden a normas sociales cambiantes sobre la paternidad; sin embargo aclara que la internacionalizaci&oacute;n de estas nuevas normas &ndash;que muchos hombres se sienten obligados a cumplir&ndash; no es un proceso sencillo.<\/p>\n<p><b>Equidad de g&eacute;nero: el dif&iacute;cil camino de su promoci&oacute;n<\/b><\/p>\n<p>Promover la equidad de g&eacute;nero es un proceso complejo que implica ser sensible a c&oacute;mo la clase social, el acceso al trabajo y a la educaci&oacute;n formal, la edad y generaci&oacute;n inciden en la b&uacute;squeda de justicia social. No se trata de un proceso lineal ni homog&eacute;neo. Los investigadores se&ntilde;alan que los cambios suceder&iacute;an con mayor intensidad ah&iacute; donde los influjos culturales de la modernidad calan m&aacute;s hondo: en los sectores sociales ligados a la globalizaci&oacute;n, a la universalizaci&oacute;n de ciertos valores, a la convivencia con distintas visiones de mundo y estilos de vida. Otros sectores, en cambio, se opondr&aacute;n a estos cambios, guiados por una visi&oacute;n de mundo que encuentra refugio en la tradici&oacute;n, o signados por un acceso diferenciado a los beneficios concretos de la modernidad, sea por su realidad socioecon&oacute;mica o la disponibilidad de recursos simb&oacute;licos.<\/p>\n<p>Olavarr&iacute;a confirma que en los sectores m&aacute;s populares, ser jefe de hogar y proveedores es uno de los mandatos de la masculinidad hegem&oacute;nica que tiene m&aacute;s arraigo. La inestabilidad laboral, la inclusi&oacute;n de las mujeres al trabajo y transiciones en el rol de g&eacute;nero, entre los cambios socioculturales m&aacute;s relevantes del &uacute;ltimo tiempo, han transformado <i>&ldquo;el hogar en el espacio m&aacute;s importante en el que el hombre puede ejercer dominio&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>En cambio, contin&uacute;a el investigador, esto no sucede as&iacute; con los varones de clase media alta, a quienes estos cambios no les han afectado en su calidad de proveedores principales, y su mundo social y las redes de la que forman parte les permiten convivir en distintos espacios adem&aacute;s de su hogar y ejercer normalmente dominio en otros, por ejemplo en su trabajo. Asimismo las mujeres de este sector son las que en mayor n&uacute;mero han ingresado al mercado de trabajo, con altos niveles de escolaridad, y hacer aportes econ&oacute;micos al hogar.<\/p>\n<p>La investigaci&oacute;n <i>Ser padre en Santiago de Chile<\/i>constat&oacute; que la divisi&oacute;n sexual del trabajo se ve cuestionada por una proporci&oacute;n creciente de varones, especialmente los m&aacute;s j&oacute;venes y de sectores medios alto, que estiman que las mujeres tienen los mismos derechos y deberes que ellos, <i>&ldquo;considerando que ellas pueden decidir libremente lo que desea hacer, dentro de un clima de respeto y comprensi&oacute;n mutua&rdquo;.<\/i> Para estos varones, tanto las mujeres como los hombres deben ocuparse de la crianza y sustento del hogar. Muchos participan ya en las actividades del hogar, cuando ellas hacen trabajo remunerado y aportan al hogar, detalla la publicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Los varones desean cada vez m&aacute;s que las mujeres participen como proveedoras o ellas as&iacute; se lo est&aacute;n planteando. Las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes comienzan a ponerlo como condici&oacute;n para establecer una relaci&oacute;n de pareja, especialmente en los sectores medios altos. <i>&ldquo;Es as&iacute; que el mandato de que el var&oacute;n sea el proveedor de la familia comienza a perder fuerza y se comienza a esperar que ese rol sea compartido&rdquo;,<\/i>observa Olavarr&iacute;a.<\/p>\n<p>En Chile, al igual que en otros pa&iacute;ses latinoamericanos, los hombres m&aacute;s j&oacute;venes est&aacute;n aceptando m&aacute;s la equidad de g&eacute;nero que los mayores. Participan m&aacute;s en las tareas dom&eacute;sticas, en los controles prenatales, en el parto, y en el cuidado de los hijos. Sus actitudes de g&eacute;nero tambi&eacute;n son m&aacute;s equitativas seg&uacute;n el <a href=\"http:\/\/www.eme.cl\/encuesta-images-chile-encuesta-internacional-de-masculinidades-y-equidad-de-genero\/\">estudio de IMAGES<\/a>. En este &iacute;tem los hombres chilenos son los campeones entre los pa&iacute;ses encuestados en t&eacute;rminos de participaci&oacute;n en el parto. La encuesta revela que cerca de la mitad de los hombres, un 49,8%, se&ntilde;alaron haber estado en la sala de partos al momento del nacimiento de su &uacute;ltimo hijo, un 22% declar&oacute; haber estado en la sala de espera o en otro lugar del hospital y un 28,2% de los hombres indic&oacute; no haber estado en el hospital al momento del nacimiento. Estos datos var&iacute;an seg&uacute;n el nivel educacional y la edad, donde los hombres con m&aacute;s escolaridad y m&aacute;s j&oacute;venes aparecen con m&aacute;s frecuencia.<\/p>\n<p>Olavarr&iacute;a corrobora que los padres, especialmente los mayores, se mantuvieron en los primeros meses m&aacute;s bien distantes del ni&ntilde;o, hasta que &eacute;stos comenzaron a hacer manifestaciones de mayor sociabilidad. Se sent&iacute;an torpes y en un espacio, en gran medida, privativo de la madre. Ellos eran m&aacute;s bien observadores. Los padres j&oacute;venes, confirma el investigador, en cambio, consideran que les corresponde involucrarse activamente en la crianza de los primeros meses y as&iacute; lo hacen. <i>&ldquo;Yo hac&iacute;a de todo. Desde ponerle la cremita, que hab&iacute;a que desinfectarle el ombligo, las leches, todo, absolutamente todo. Jam&aacute;s pens&eacute; que esa fuera una labor que a m&iacute; no me correspondiera&rdquo;,<\/i> reconoce Patricio, de 32 a&ntilde;os y estrato socio-econ&oacute;mico medio alto.<\/p>\n<p><b>Licencias parentales<\/b><\/p>\n<p>Las instituciones juegan un papel activo en la promoci&oacute;n o exclusi&oacute;n de los varones del ejercicio de la paternidad activa y democr&aacute;tica. Cuestionarse y reflexionar sobre la exclusi&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero y la inclusi&oacute;n efectiva de los varones en los discursos de instituciones y profesionales es crucial para hacer efectiva esta transformaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aguayo corrobora que <i>&ldquo;la pol&iacute;tica de que los varones entren al parto ha sido modelo a nivel latinoamericano y los hombres han confirmado la importancia de esa experiencia en el v&iacute;nculo con su hijo. Ahora se necesitan otras pol&iacute;ticas, porque s&iacute; participan en el parto y en la ecograf&iacute;a, pero necesitamos que lo hagan en los controles de salud, porque ah&iacute; van poco, s&oacute;lo alrededor de un 15%. &iquest;Por qu&eacute;? Porque hay m&aacute;s mujeres en la casa, las barreras del trabajo de los hombres que no los dejan salir y los horarios son dif&iacute;ciles&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>A juicio de Olavarr&iacute;a, una de las grandes dificultades para que los varones asuman de un modo diferente su rol como padres se encuentra en la organizaci&oacute;n del trabajo. Por ello, es necesario revisar las agendas pol&iacute;ticas, las negociaciones colectivas, fortalecer los sindicatos y redefinir las reglas del juego de la producci&oacute;n, con el fin de propiciar otras relaciones entre los varones y la familia. Parte de su problema es asumir las condiciones laborales y <i>&ldquo;dejar tiempo para el n&uacute;cleo familiar&rdquo;.<\/i> Para Olavarr&iacute;a el neocapitalismo es una <i>&ldquo;m&aacute;quina de moler carne&rdquo;<\/i> que tiene <i>&ldquo;presas&rdquo;<\/i> a las personas.<\/p>\n<p>Es obvio que las pol&iacute;ticas y legislaciones que excluyen a los trabajadores varones de los derechos de la crianza hacen que &eacute;sta siga siendo una responsabilidad femenina, donde los derechos relacionados al cuidado siguen ligados exclusivamente a las mujeres. En ese orden, el rol de los varones ser&iacute;a a lo sumo subsidiario de las mujeres en esas tareas. Seg&uacute;n algunos estudios, la licencia postnatal para hombres ser&iacute;a una de las principales herramientas en la promoci&oacute;n de este cambio. En efecto, pocos hombres cambian espont&aacute;neamente, o solos; los cambios en actitudes y conductas generalmente requieren tambi&eacute;n cambios en el significado social que se da a sus acciones.<\/p>\n<p>En Europa Occidental, Australia y Am&eacute;rica del Norte hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os que se impulsan pol&iacute;ticas para propiciar la participaci&oacute;n masculina en la crianza y cuidado de los hijos. Destaca Noruega con uno de los permisos postnatales m&aacute;s avanzados del mundo. Desde 1977, el pa&iacute;s escandinavo otorga participaci&oacute;n activa a ambos progenitores con el objetivo de incentivar la participaci&oacute;n del padre en el primer a&ntilde;o de vida de sus hijos, adem&aacute;s de estimular la fuerza laboral femenina en la actividad econ&oacute;mica. Cuando las mujeres vuelven al trabajo luego de nueve meses, los hombres toman su posnatal, que tiene una duraci&oacute;n de dos meses y medio.<\/p>\n<p>De acuerdo con la experiencia de algunos pa&iacute;ses europeos, que los hombres se involucren m&aacute;s como padres es considerado positivamente por amplios sectores de la sociedad. Les da a los padres involucrados un estatus social especial. Los noruegos asumen el cuidado con orgullo. <i>&ldquo;Con otros amigos que tambi&eacute;n estaban en su posnatal hac&iacute;amos &lsquo;grupos de pap&aacute;s&rsquo; y nos junt&aacute;bamos a cocinar o a hacer actividades con los ni&ntilde;os, lo que nos ayud&oacute; a compartir experiencias y a resolver dificultades. Lo &uacute;nico que no podemos hacer es alimentar a nuestros hijos con leche materna, pero incluso en eso podemos ayudar llev&aacute;ndolos al trabajo de nuestras esposas para que los puedan amamantar a tiempo&rdquo;,<\/i> coment&oacute; un empresario de 31 a&ntilde;os en <a href=\"http:\/\/mujer.latercera.cl\/2012\/11\/18\/01\/contenido\/23_4105_9.shtml\">reportaje del diario <i>La Tercera<\/i> de Chile<\/a>.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n el estudio <i><a href=\"http:\/\/www.americalatinagenera.org\/es\/infografia\/parentalidad.pdf\">El cuidado compartido: hacia una propuesta de parentalidad<\/a>,<\/i> del PNUD\/OIT (2013), todos los pa&iacute;ses en la regi&oacute;n ofrecen actualmente alg&uacute;n tipo de licencia por maternidad y, recientemente, 16 pa&iacute;ses han aumentado esta licencia dando cumplimiento a convenciones apoyadas por la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo. Sin embargo en 2003 s&oacute;lo ocho pa&iacute;ses (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Guatemala, Paraguay y Uruguay) ofrec&iacute;an licencias remuneradas por paternidad. A&uacute;n en esos casos el per&iacute;odo de la misma era bastante reducido: entre dos y ocho d&iacute;as de duraci&oacute;n seg&uacute;n constata la base de datos de condiciones de trabajo y empleo de la OIT.<\/p>\n<p>En Brasil y Chile, este permiso es de 5 d&iacute;as, Argentina y Paraguay cuentan con 2 d&iacute;as. En Uruguay la normativa solo alcanza a los funcionarios p&uacute;blicos y es de 3 d&iacute;as, pero es una pr&aacute;ctica extendida en los convenios colectivos. En Colombia, se contempla la facultad de la madre de ceder al padre una de las 12 semanas de su descanso por maternidad. Chile tambi&eacute;n le otorga a la madre la facultad de poder traspasar al padre del ni&ntilde;o una o m&aacute;s semanas de dicho permiso. En el caso de Brasil, cursa un proyecto legislativo de un miembro del Partido de los Trabajadores para ampliar a 15 d&iacute;as la licencia de paternidad para empleados p&uacute;blicos, que actualmente sigue la regla de los 5 d&iacute;as como cualquier otra empresa. Pero nadie asegura que este eventual cambio modifique sustancialmente esta realidad.<\/p>\n<p>De hecho, en Chile destaca la alta proporci&oacute;n de hombres que no se tomaron un per&iacute;odo postnatal &ndash;remunerado o no: tres de cada cuatro hombres, un 76,6%, no la tom&oacute;. Un 20,6% se&ntilde;al&oacute; tomar una licencia pagada &ndash;que en Chile es de 5 d&iacute;as para los padres trabajadores con contrato de trabajo&ndash; y un 2,6% indic&oacute; haber tomado una licencia no pagada, seg&uacute;n la encuesta IMAGES. Este indicador tambi&eacute;n revela una relaci&oacute;n estrecha entre los permisos postnatales, la edad y el nivel educacional: las personas con menor edad y mayor nivel educacional se tomaron m&aacute;s permisos postnatales. Cerca de la mitad, un 51,9%, se&ntilde;al&oacute; que el trabajo no se lo permiti&oacute;, mientras que un 13,9% manifest&oacute; que no ten&iacute;a condiciones econ&oacute;micas para hacerlo y un 10,2% se&ntilde;al&oacute; que simplemente no quiso tomarse el permiso.<\/p>\n<p>Aguayo recomienda como pieza clave de la pol&iacute;tica p&uacute;blica que exista una licencia postnatal para los padres exclusiva y remunerada de al menos 4 semanas de duraci&oacute;n, siguiendo modelos como el Noruego, Sueco o Alem&aacute;n. Adicionalmente sugiere incorporar incentivos para que los padres usen la licencia de modo compartido con la madre.<\/p>\n<p>Si bien estos cambios pueden contribuir en cierta medida a un mejor reparto de las labores de cuidado y crianza, feministas han llamado la atenci&oacute;n respecto de la efectividad de las licencias y si son los pasos m&aacute;s adecuados para garantizar el cuidado compartido. Tanto en Brasil como en Chile, se aprob&oacute; la extensi&oacute;n de la licencia por maternidad a 6 meses hace pocos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>En Brasil, los hombres y las mujeres deben compartir dicha licencia remunerada, que es obligatoria, como en el caso de Dinamarca. Sin embargo, los resultados de la medida no han sido los esperados.<i>&ldquo;En Dinamarca y Suecia, cuando una mujer tiene un hijo, la madre puede permanecer hasta seis meses en su casa, y su padre tambi&eacute;n. &Eacute;l tiene derecho a un permiso de paternidad obligatorio de igual duraci&oacute;n. Aqu&iacute; [en Brasil] se ha aumentado la responsabilidad de las madres sin extender el per&iacute;odo para los padres para que puedan compartir esta responsabilidad con ellas, es decir, para que la carga se puede dividir entre hombres y mujeres&rdquo;,<\/i> comenta la investigadora <a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/publique\/cgi\/cgilua.exe\/sys\/start.htm?infoid=4567&amp;query=simple&amp;search_by_authorname=all&amp;search_by_field=tax&amp;search_by_headline=false&amp;search_by_keywords=any&amp;search_by_priority=all&amp;search_by_section=all&amp;search_by_state=all&amp;search_text_options=all&amp;sid=43&amp;text=lena+lavinas\">Lena Lavinas<\/a>, profesora asociada del Instituto de Econom&iacute;a, Universidad Federal de R&iacute;o de Janeiro (UFRJ ).<\/p>\n<p>La legislaci&oacute;n laboral sobre maternidad en Chile es considerada una de las m&aacute;s protectoras de la regi&oacute;n. El pa&iacute;s cuenta adem&aacute;s con una red de salas-cuna que el gobierno, a trav&eacute;s de la Junji (Junta Nacional de Jardines Infantiles), implement&oacute; en todo el pa&iacute;s durante el gobierno de la presidenta Bachelet (2006-2010). Sin embargo, frente a la extensi&oacute;n del postnatal de 6 meses, organizaciones feministas chilenas se preguntan c&oacute;mo aumentar la corresponsabilidad de los padres y facilitar una mayor conciliaci&oacute;n en el seno de la familia, para que la medida no produzca un efecto negativo en el &aacute;mbito laboral de las mujeres. Actualmente, existe una suerte de &quot;castigo remuneracional&quot; o de competencias para las mujeres profesionales al tener que alejarse por tanto tiempo de su trabajo para atender la maternidad. Esto las hace menos atractivas que los hombres para el mercado laboral, porque con la extensi&oacute;n del postnatal su ausencia alcanzar&aacute; los 7 meses y medio.<\/p>\n<p>Al igual que feministas chilenas, Lena considera que una licencia de maternidad prolongada pero restringida a algunos segmentos ocupados puede aumentar las diferencias en el mercado laboral. A esto se suma que el beneficio de la licencia de maternidad deja fuera a un importante porcentaje de mujeres que no cuenta con contrato de trabajo y se desempe&ntilde;a en el sector informal. El desarrollo de una infraestructura adecuada &ndash;jardines infantiles y guarder&iacute;as seguras&ndash; que permita aliviar la doble carga que pesa sobre las mujeres tambi&eacute;n ha sido una demanda de organizaciones feministas y de mujeres en Brasil.<\/p>\n<div>A nivel regional son escasos los esfuerzos para involucrar a los hombres en sus roles como padres. Algunos entes gubernamentales &ndash;ya sea a nivel nacional, regional o municipal&ndash; y de la cooperaci&oacute;n internacional han apoyado campa&ntilde;as de medios sobre la importancia de la participaci&oacute;n de los varones en la paternidad, como la campa&ntilde;a global <i>MenCare.<\/i> Esta iniciativa conocida en Am&eacute;rica Latina como <a href=\"http:\/\/www.campanapaternidad.org\/\"><i>Paternidad: amor, presencia y compromiso de padre<\/i><\/a> est&aacute; presente en 26 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, &Aacute;frica, Asia y Europa, y busca que los padres se involucren m&aacute;s en el cuidado diario de sus hijos, establezcan un buen trato y compartan equitativamente con la pareja las tareas de cuidado, crianza y labores dom&eacute;sticas.<\/div>\n<p>A partir de estas intervenciones, orientadas a un cambio cultural y en las actitudes, sus promotores buscan activar debate sobre los roles de los hombres y su inclusi&oacute;n en las agendas estatales. Su ideal es un modelo alternativo de maternidad y paternidad que vaya m&aacute;s all&aacute; de <i>&ldquo;resignificar lo que es ser hombre as&iacute; como reconocer que cuidar no es un atributo masculino o femenino, sino uno humano&rdquo;,<\/i> concluye Barker.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cambios sociales de las \u00faltimas d\u00e9cadas han impactado los roles de g\u00e9nero en el seno de la familia. 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