{"id":966,"date":"2014-04-03T00:00:00","date_gmt":"2014-04-03T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/clam.org.br\/es\/2014\/04\/03\/ciudad-segura-para-las-mujeres\/"},"modified":"2014-04-03T00:00:00","modified_gmt":"2014-04-03T03:00:00","slug":"ciudad-segura-para-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clam.org.br\/es\/noticias-clam\/ciudad-segura-para-las-mujeres\/966\/","title":{"rendered":"Ciudad segura para las mujeres"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;El anuncio de la intenci&oacute;n, por parte de la Secretar&iacute;a Distrital de la Mujer, de crear vagones exclusivos para mujeres en las unidades del sistema Transmilenio gener&oacute; una fuerte pol&eacute;mica en Bogot&aacute;, Colombia. La medida tiene por objetivo disminuir las agresiones sexuales contra las mujeres y contribuir a la creaci&oacute;n de espacios seguros en la ciudad. Pese a concordar con la gravedad de esas agresiones, muchos cr&iacute;ticos se oponen, al considerar que la medida promueve la segregaci&oacute;n de espacios por g&eacute;nero en la ciudad; lo que en su opini&oacute;n podr&iacute;a agudizar las desigualdades entre hombres y mujeres. Quienes la defienden argumentan la necesidad de detener las agresiones de forma inmediata, ya que acciones orientadas a atacar las dimensiones estructurales del problema requieren una acci&oacute;n prolongada en el tiempo antes de evidenciar resultados.<\/p>\n<p>Tras haber sido formulada a&ntilde;os atr&aacute;s sin mayor eco, la propuesta de los vagonespara mujeres en Bogot&aacute; volvi&oacute; al debate p&uacute;blico luego de que en febrero de este a&ntilde;o cobrara impacto medi&aacute;tico el caso de una mujer v&iacute;ctima de acoso sexual en un bus de Transmilenio. La mujer, que se dirig&iacute;a a su trabajo, not&oacute; que un hombre se masturbaba contra ella, por lo que pidi&oacute; ayuda a otros pasajeros y solicit&oacute; al conductor que detuviera el veh&iacute;culo. Al ver que los presentes hac&iacute;an caso omiso de lo sucedido, la mujer decidi&oacute; llevar al agresor por su cuenta ante agentes de la Polic&iacute;a, quienes lo condujeron a una estaci&oacute;n donde fue detenido. Luego de varias horas, el agresor fue dejado en libertad debido a que el delito imputable a su conducta (&lsquo;injuria por v&iacute;a de hecho&rsquo;) es excarcelable cuando no involucra menores de edad.<\/p>\n<p>Datos de la Polic&iacute;a de Bogot&aacute; se&ntilde;alan que esta situaci&oacute;n se ha tornado relativamente com&uacute;n en la ciudad.En 2013 fueron denunciadas 109 agresiones de este tipo (95% de ellas contra mujeres) y en el transcurso de este a&ntilde;o el registro supera el del a&ntilde;o anterior para la misma &eacute;poca. Asimismo, 14,09% de las mujeres que participaron en la Encuesta Distrital de Movilidad de 2011 se&ntilde;alaron haber sido v&iacute;ctimas de alg&uacute;n tipo de agresi&oacute;n en el transporte urbano, de las cuales 64%&nbsp;<i>&ldquo;conllevaban una clara connotaci&oacute;n sexual&rdquo;,<\/i>afirm&oacute; en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.eltiempo.com\/opinion\/salon-debate\/son-los-buses-rosados-exclusivos-pa_13495295-4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">columna de opini&oacute;n Martha S&aacute;nchez<\/a>, Secretaria Distrital de la Mujer.<\/p>\n<p>Ante esta situaci&oacute;n, la Alcald&iacute;a de la ciudad convoc&oacute; un consejo extraordinario de seguridad,del cual surgi&oacute; la propuesta. Entre quienes se pronunciaron en contra de la medida se encuentra Florence Thomas, reconocida feminista y coordinadora del grupo Mujer y Sociedad. En&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.eltiempo.com\/opinion\/salon-debate\/la-creacion-de-buses-rosados-no-es-la-solucion-florence-thomas-coordinadora-del-grupo-mujer-y-sociedad_13495355-4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">columna de prensa<\/a>, Thomas se&ntilde;al&oacute; que si bien los vagones exclusivos pueden traer tranquilidad para las mujeresa corto plazo, no representan una soluci&oacute;n a mediano y largo plazo en tanto no se aborde el problema de fondo, esto es, los imaginarios que legitiman las agresiones contra los cuerpos de las mujeres. En su opini&oacute;n,&nbsp;<i>&ldquo;los buses rosados ser&iacute;an una verg&uuml;enza para el pa&iacute;s, ser&iacute;a prueba de que no estamos logrando un m&iacute;nimo de aprendizaje de la convivencia entre los g&eacute;neros, de la posibilidad de respeto a la integridad f&iacute;sica y psicol&oacute;gica de las mujeres&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>En defensa de la medida, S&aacute;nchez argument&oacute; que en lugares donde se han llevado a cabo acciones similares, como Ciudad de M&eacute;xico, se ha registrado un descenso ostensible de las agresiones contra las mujeres, motivo por el cual se ha extendido la medida a otros medios de transporte como taxis. Frente a las cr&iacute;ticas que se&ntilde;alan el car&aacute;cter segregacionista de los vagones para mujeres, S&aacute;nchez record&oacute; que su uso no es obligatorio y rebati&oacute; las cr&iacute;ticas desautorizando a quienes las formulaban:<i>&ldquo;Las voces que se est&aacute;n escuchando en este debate, no son las de las v&iacute;ctimas de este tipo de violencias, no son de las mujeres que diariamente usan el servicio de transporte p&uacute;blico masivo; [sino las de] hombres pol&iacute;ticos,[&hellip;]mujeres pol&iacute;ticas [&hellip;] o incluso de acad&eacute;micas y acad&eacute;micos que habitualmente no usan estos medios de transporte&rdquo;.<\/i>S&aacute;nchez ahond&oacute; esa supuesta divisi&oacute;n entre intelectuales y personas comunes al postular que a las mujeres que sufren dichas agresiones<i>&ldquo;no les importa el marco te&oacute;rico, sino las acciones concretas&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Antes de ser implementada la medida, se evaluar&aacute;n los resultados de una prueba piloto que culminar&aacute; el pr&oacute;ximo 7 de abril. De ser exitosa, se extender&aacute; al resto del sistema de transporte.<\/p>\n<p>En las grandes ciudades del mundo, el transporte p&uacute;blico parece haberse configurado como uno de los escenarios m&aacute;s comunes de asedio. All&iacute; tienen lugar agresiones sexuales que involucran tanto insinuaciones, gestos y formas de mirar, hasta chistes, burlas, filmaciones sin consentimiento y violencia f&iacute;sica. En Brasil, por ejemplo, la pr&aacute;ctica de frotar los genitales masculinos contra los muslos (<i>&lsquo;coxas&rsquo;,<\/i>&nbsp;en portugu&eacute;s) y otras partes del cuerpo de las mujeres en el transporte urbano se conoce como<i>&lsquo;encoxar&rsquo;<\/i>&nbsp;y existen grupos de Facebook donde los&nbsp;<i>&lsquo;encoxadores&rsquo;<\/i>&nbsp;comparten relatos y sugerencias de lugares, situacionesy modos m&aacute;s &lsquo;apropiados&rsquo; de hacerlo.<\/p>\n<p>Ante situaciones semejantes, gobiernos de distintas partes del mundohan optado por medidas similares. Entre ellos se cuentan R&iacute;o de Janeiro, Ciudad de M&eacute;xico, Ciudad de Guatemala, Tokio, Osaka, Yakarta, Jerusal&eacute;n, El Cairo y Malasia. En el &uacute;ltimo caso, la empresa nacional de ferrocarriles design&oacute; vagones exclusivos para mujeres en rutas de tren intermunicipales. En Inglaterra, operadores privados de transporte tambi&eacute;n ofrecen servicios exclusivos como taxis manejados por mujeres para que las usuarias se sientan m&aacute;s seguras.<\/p>\n<p>Esto da cuenta de la importancia que ha cobrado para muchos gobiernos la violencia contra las mujeres en contextos urbanos como problema p&uacute;blico que requiere soluciones espec&iacute;ficas. Sin embargo, expertas en el tema como Ana Fal&uacute;, investigadora y docentede la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba y ex Directora Regional de UNIFEM (hoy parte de ONU Mujeres), afirma que es un tema postergado en las agendas de cooperaci&oacute;n, en las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y en las agendas gubernamentales en general. Un avance en esta direcci&oacute;n podr&iacute;a ser el&nbsp;<a href=\"http:\/\/wuf7.unhabitat.org\/homepage-es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">7&ordm; Foro Urbano Mundial<\/a>), evento organizado por ONU-H&aacute;bitat que se llevar&aacute; a cabo en Medell&iacute;n del 5 al 11 de abril. Los temas discutidos en el evento tendr&aacute;n como marco la &lsquo;equidad urbana&rsquo; y los mecanismos necesarios para que las ciudades no contribuyan a reproducir las relaciones de desigualdad, entre ellas la de g&eacute;nero.<\/p>\n<p>Pese a la simplicidad de las medidas, expertas en el tema se&ntilde;alan aspectos medulares que evidencian la complejidad del problema. Cuestiones relacionadas con los enfoques de seguridad que orientan dichas acciones, los impactos culturales que podr&iacute;an tener las medidas, el lugar de los hombres en el combate a la violencia contra las mujeres y el modo de abordar los factores que estructuran dichas violencias requieren una discusi&oacute;n cuidadosa.<\/p>\n<p><b>Seguridad con perspectiva de g&eacute;nero<\/b><\/p>\n<p>De acuerdo con la&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.mujeresenred.net\/IMG\/article_PDF\/article_a1098.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">investigadora espa&ntilde;ola Mar&iacute;a Villellas Ari&ntilde;o<\/a>, el concepto de seguridad se ha transformado de forma significativa en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, en buena medida por las cr&iacute;ticas feministas a los enfoques estatales sobre el tema que se han concentrado en la defensa de las fronteras territoriales, las amenazas externas y los conflictos internos que ponen en cuesti&oacute;n la autoridad del Estado y que han conceptualizado la seguridad como&nbsp;<i>&ldquo;ausencia de amenazas o conflicto violento&rdquo;.<\/i>A partir de la d&eacute;cada de 1990, feministas se&ntilde;alaron que dicho enfoque privilegiaba la seguridad pol&iacute;tica y militar sobre las amenazas individuales que enfrentan de forma cotidiana los ciudadanos y ciudadanas, en las que el g&eacute;nero aparece como un elemento central. As&iacute;, afirma Villellas, hemos asistido a un paulatino desplazamiento del referente de seguridad que tomaba como objeto de protecci&oacute;n al Estado y que en la actualidad centra su atenci&oacute;n en la persona. Se ha se&ntilde;alado que con frecuencia el Estadofavoreceel aumento de la inseguridad, m&aacute;s que su reducci&oacute;n. Ejemplo de ello es la militarizaci&oacute;n de los territorios en situaciones de conflicto armado interno.&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/es\/noticias-clam\/conteudo.asp?cod=10048\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">En esos contextos, los valores, instituciones y patrones de comportamiento militares adquieren gran influencia en la sociedad y suelen estar asociados a una escalada de la violencia contra las mujeres tanto en la esfera p&uacute;blica como en la privada<\/a>. De este modo, est&aacute;n expuestas tanto a agresiones perpetradas por actores armados legales e ilegales, como a laspropinadas por sus esposos o compa&ntilde;eros sentimentales.<\/p>\n<p>Otros desarrollos del tema han contribuido a profundizar el modo en que se entiende la inseguridad, los factores que contribuyen a ella y a descentrarla mirada sobre el individuopara enfocarse adem&aacute;s en los elementos estructuralesque lo afectan. Al respecto, Ana Milena Montoya, integrante del&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.colectivodelinterespublico.org\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Colectivo del Inter&eacute;s P&uacute;blico<\/a>, Tutora Adjunta de la Maestr&iacute;a en G&eacute;nero Sociedad y Pol&iacute;tica de Prigepp-FLACSO y Docente de la Universidad de Medell&iacute;n, destaca el enfoque de seguridad humana:<i>&ldquo;Esta es una propuesta integral que asume una mirada del riesgo compleja y trasciende la de la seguridad ciudadana y la defensa de la integridad e indemnidad personal, de tal manera que las fuentes de riesgo que aquejan a las mujeres en las ciudades son estructurales y corresponden con la no satisfacci&oacute;n plena de distintas dimensiones: comunitaria, pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, ambiental, personal&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>La investigadora colombiana se&ntilde;ala la importancia de preguntarse hasta qu&eacute; punto la segregaci&oacute;n al interior del transporte p&uacute;blico contribuye aresolver el problema bajo una perspectiva integral de seguridad.&nbsp;<i>&ldquo;A mi juicio, una medida como esta solamente toca la dimensi&oacute;n personal y mitiga el peligro de que se causen agresiones f&iacute;sicas contra las mujeres, pero no les proporciona una seguridad completa para disfrutar los distintos espacios que ofrece la ciudad&rdquo;.<\/i>&nbsp;Por ello considera que el uso diferencial del transporte urbano debe ser una medida transitoria, que est&eacute; acompa&ntilde;ada de acciones pedag&oacute;gicas sobre el respeto a y el reconocimiento de las mujeres. De lo contrario, ser&aacute; dif&iacute;cil transformar los aspectos culturales que sustentan dichas agresiones e incidir en las otras dimensiones de la seguridad humana.<\/p>\n<p>Por su parte, Fal&uacute;coincide en la necesidad de entender el problema de seguridad de las mujeres en contextos urbanos de forma compleja.&Eacute;ste, afirma,se relaciona con el&nbsp;<i>&ldquo;rol subordinado y el ejercicio de poder que se ejerce sobre las mujeres, el cual es inhibitorio de sus libertades y puede afectar, incluso, los derechos adquiridos, en un retorno al espacio &lsquo;privado&rsquo; como refugio ante la creciente percepci&oacute;n y\/o vivencia de inseguridad en el &aacute;mbito p&uacute;blico&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Para la investigadora argentina, un enfoque de seguridad integral debe referirse no s&oacute;lo a las criminalidades y violencias, sino tambi&eacute;n a los derechos que inciden en la calidad de vida de las personas y que involucran &aacute;reas como la salud, la econom&iacute;a, el medio ambiente, la pol&iacute;tica, entre otros. Adem&aacute;s implicatrascenderla mirada del ciudadano como un sujeto neutro para reconocer factores como el g&eacute;nero, la clase y la edad, entre otros, que afectan la vida de las personas en las ciudades y que conllevan experiencias distintas de los espacios urbanos.<\/p>\n<p><i>&ldquo;Am&eacute;rica Latina tiene m&aacute;s de 50 ciudades con m&aacute;s de un mill&oacute;n de habitantes por ciudad, sin contar las megal&oacute;polis como M&eacute;xico DF, S&atilde;o Paulo, Buenos Aires, entre otras. Lo dicho demanda una mirada desde la planificaci&oacute;n urbana y desde las pol&iacute;ticas de seguridad que rompa con la neutralidad de los sujetos sociales. Esto es prioritario. Es posible que cuando los decisores de pol&iacute;ticas internalicen que la diversidad de actores sociales debe ser considerada, en particular las mujeres que somos m&aacute;s del 50% de la poblaci&oacute;n, podamos avanzar en las acciones&rdquo;,<\/i>&nbsp;explica.<\/p>\n<p>En el caso de las agresiones contra mujeres en el transporte urbano es clave entender tanto las condiciones en las que ellas lo usan, los roles que desempe&ntilde;an en la sociedad y el modo en que est&aacute;n dise&ntilde;ados dichossistemas.Fal&uacute; explica que las mujeres suelen hacer recorridos m&uacute;ltiples en la ciudad debido a la persistente divisi&oacute;n sexual del trabajo en virtud de la cual, adem&aacute;s de trabajar por un ingreso econ&oacute;mico, asumen tareas de cuidado y responsabilidades reproductivas.<i>&ldquo;Esto implica m&aacute;s n&uacute;mero de recorridos (atenci&oacute;n a menores, adultos mayores, enfermos, personas con discapacidad, etc.)en un sistema de transporte que est&aacute; pensado m&aacute;s para vincular la casa y el trabajo, en contextos con barrios populares y populosos con carencia de servicios de cercan&iacute;a y dificultades serias de accesibilidad, no s&oacute;lo en recorridos sino tambi&eacute;n en frecuencia del transporte urbano, y tambi&eacute;n en costos de tiempo y monetarios&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>La ex Directora Regional de UNIFEM est&aacute; de acuerdo con la asignaci&oacute;n de vagones o buses exclusivos para las mujeres, en tanto la medida reconoceque la mayor&iacute;a de usuarias del transporte p&uacute;blico son mujeres de bajos ingresos o pobres, que deben hacer largos recorridos despu&eacute;s de extenuantes jornadas de trabajo.&nbsp;<i>&ldquo;Pareciera ser una pol&iacute;tica urbana que comienza a mirar a la ciudadan&iacute;a seg&uacute;n los roles y situaciones que la diferencia&rdquo;,<\/i>&nbsp;afirma. No obstante, aclara la importancia de que tales acciones afirmativas sean de car&aacute;cter temporal y est&eacute;n acompa&ntilde;adas de otras acciones que aseguren el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias, as&iacute; como campa&ntilde;as de sensibilizaci&oacute;n sobre sus derechos y de empoderamiento para que los ejerzan de forma efectiva.<\/p>\n<p>Uno de los programas paradigm&aacute;ticos en la materia es el implementado en Ciudad de M&eacute;xico. Viajemos Seguras, ha sido fuente de inspiraci&oacute;n en otras capitales latinoamericanas.&nbsp;<i>&ldquo;Este es un caso muy bien llevado a la pr&aacute;ctica. En una megal&oacute;polis como M&eacute;xico DF parece ser un acierto. M&aacute;s aun cuando esta alternativa es acompa&ntilde;ada de otros servicios conexos vinculados a los nodos del transporte urbano: lugares para denuncias de la violencia, acompa&ntilde;amiento policial capacitado, entre otros. Es importante decir que este transporte alternativo para las mujeres no las obliga a usarlo, es una oferta que seg&uacute;n las encuestas desarrolladas por el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal tiene m&aacute;s del 80% de acogida y benepl&aacute;cito de las usuarias mujeres&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p><b>&iquest;Podemos vivir juntos?<\/b><\/p>\n<p>Una de las mayores cr&iacute;ticas a la destinaci&oacute;n de espacios exclusivos para mujeres en los sistemas de transporte p&uacute;blico tiene como centro los posibles impactos culturales que pueda generar. La popularidad de esta medida radica mayormente en su eficacia. Adem&aacute;s de disminuir las agresiones sexuales de hombres contra mujeres, ha fomentado la denuncia de las mismas en los casos en que se han dispuestopuntos de atenci&oacute;n destinados a tal fin en el sistema de transporte. No obstante, para algunas personasdicha reducci&oacute;n se lograr&iacute;a a costa de un impacto regresivo en t&eacute;rminos simb&oacute;licos, al plantear la imposibilidad de convivencia respetuosa entre hombres y mujeres,y profundizar la visi&oacute;n de la sexualidad masculina como una fuerza natural e incontrolable,representandola violencia como un atributo connatural a los hombres.<\/p>\n<p>Nancy Prada, filosofa e investigadora de la Escuela de Estudios de G&eacute;nero de la Universidad Nacional de Colombia, se&ntilde;ala que lo que se est&aacute; planteando en Bogot&aacute; no es una restricci&oacute;n en el acceso de los hombres a determinados espacios para garantizar la seguridad de las mujeres, sino la construcci&oacute;n de una ciudad m&aacute;s peque&ntilde;a para ellas en t&eacute;rminos de seguridad. Si medidas como esta funcionan, afirma, se debe a que las mujeres dejan de habitar espacios en los que est&aacute;n presentes los hombres, pero no porque se haya avanzado en la creaci&oacute;n de escenarios de convivencia.&nbsp;<i>&ldquo;Eso nos pone a nosotras en una situaci&oacute;n de desventaja, porque el n&uacute;mero de espacios es menor&rdquo;,<\/i>&nbsp;afirma.Esto contribuir&iacute;a adem&aacute;s a ahondar el problema en tanto se responsabilizar&iacute;a a las mujeres por su seguridad. Pese a que los vagones exclusivos para mujeres no son de uso obligatorio, Prada advierte que si una mujer decide por alg&uacute;n motivono hacer uso de los mismos, no s&oacute;lo se expone m&aacute;s a las agresiones, sino que puede ser culpada por las mismas.<\/p>\n<p>En su libro&nbsp;<i>Placeres peligrosos. Discursos actuales sobre la sexualidad de las mujeres en el peri&oacute;dico El Tiempo,<\/i>la investigadora analiza, entre otros aspectos, los mensajes que circulan en la prensa respecto a las agresiones sexuales. Algunos de estos mensajesse inscriben en dicha l&oacute;gica:<i>&ldquo;Recuerdo mucho un titular de prensa que dec&iacute;a: &lsquo;Los 10 espacios vedados para las mujeres en Bogot&aacute;&rsquo;. En el desarrollo de la noticia se se&ntilde;ala que hay espacios donde se han documentado numerosas violaciones o agresiones sexuales, por lo que resultan peligrosos para las mujeres. Pero en lugar de preguntarse qu&eacute; medidas deben ser tomadas para transformar dichos espacios y evitar que este tipo de cosas sigan ocurriendo, el mensaje que transmite es &lsquo;mujeres, no pasen por ah&iacute;&rsquo;. Entonces, siento que con el tema de Transmilenio pasa lo mismo: se identifica un problema y la medida que se propone es: &lsquo;mujeres, no ingresen a esa parte del bus&rsquo;, en lugar de decir&lsquo;hombres, hay que respetar a las mujeres&rsquo;. De suerte que el d&iacute;a que tomemos esos buses, que pasemos por esa esquina, se nos puede decir: &lsquo;pero si estabas advertida, &iquest;por qu&eacute; pasaste por esa esquina en donde violan mujeres? En parte la culpa es tuya&rsquo;&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Discursos de este tipo circulan con bastante frecuencia, aunque su menci&oacute;n suscita cada vez m&aacute;s cr&iacute;ticas por parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Ejemplo de ello es la controversia&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/ES\/destaque\/conteudo.asp?cod=11330\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">suscitada en 2013 a ra&iacute;z de las declaraciones del due&ntilde;o de un prestigio restaurante a las afueras de Bogot&aacute;, quien responsabiliz&oacute; a una mujer de su violaci&oacute;n en las instalaciones del establecimiento por estar ebria y usar minifalda<\/a>.<\/p>\n<p>La otra cara es el lugar que ocupan los hombres en el combate de la violencia contra las mujeres. La mayor&iacute;a de las campa&ntilde;as regionales dirigidas a tal fin han tenido como destinatarias a las mujeres y han sido pocas las que han intentado interpelar directamente a los hombres. Una notable excepci&oacute;n es la campa&ntilde;a&nbsp;<i><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/es\/entrevistas\/conteudo.asp?cod=10379\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Reacciona Ecuador: el Machismo es violencia<\/a>,<\/i>&nbsp;que goz&oacute; de gran acogida, a diferencia de su hom&oacute;loga chilena&nbsp;<i><a href=\"http:\/\/www.clam.org.br\/publique\/cgi\/cgilua.exe\/sys\/start.htm?from_info_index=51&amp;infoid=7524&amp;sid=21\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Maric&oacute;n es el que maltrata a una mujer<\/a>,<\/i>&nbsp;fuertemente cuestionada por transmitir un mensaje homof&oacute;bico en su intento de interpelar a los hombres.<\/p>\n<p>Ana Milena Montoya recalca la importancia de vincular a los hombres en las pol&iacute;ticas con perspectiva de g&eacute;nero y llevar a cabo acciones orientadas a replantear las formas de masculinidad hegem&oacute;nicas.&nbsp;<i>&ldquo;Ellos deben ser parte de la transformaci&oacute;n social, por lo cual deben participar desde la autocr&iacute;tica para as&iacute; aumentar su conciencia sobre el lugar de las mujeres en la sociedad y superar las falacias que hist&oacute;ricamente han usado para someter y discriminar a las mujeres&rdquo;,<\/i>&nbsp;afirma.<\/p>\n<p>La investigadora se&ntilde;ala adem&aacute;s que si bien la segregaci&oacute;n de espacios para hombres y mujeres en el transporte p&uacute;blico ha reportado &eacute;xitos inmediatos,&nbsp;<i>&ldquo;es importante pensar no s&oacute;lo en los efectos pr&aacute;cticos, sino tambi&eacute;n en las representaciones simb&oacute;licas que requieren transformaci&oacute;n, as&iacute; como en la eliminaci&oacute;n de los estereotipos de g&eacute;nero&rdquo;.<\/i>En su opini&oacute;n, existen alternativas no segregacionistas que pueden tener alto impacto en la disminuci&oacute;n de las agresiones como el uso de botones de emergencia, el incremento en la vigilancia y monitoreo en los buses, la realizaci&oacute;n de juicios simb&oacute;licos a abusadores y la implementaci&oacute;n de mecanismos judiciales efectivos. Dejar de lado otras alternativas implicar&iacute;a conformarse con&nbsp;<i>&ldquo;un paliativo para un problema estructural&rdquo;,<\/i>&nbsp;asevera.<\/p>\n<p>Al respecto, Prada considera que se han desaprovechado espacios en los que las acciones pueden tener un impacto mayor y m&aacute;s duradero, al promover transformaciones culturales profundas. Este ser&iacute;a el caso delos niveles b&aacute;sico y medio del sistema educativo, donde si bien se han implementado acciones, los logros reportados siguen siendo menores. En su opini&oacute;n, ese es el escenario privilegiado en el que hombres y mujeres pueden aprender a vivir juntos de forma respetuosa. El gobierno distrital ha adelantado acciones en materia de masculinidades, explica,pero esfuerzos de este tipo son escasos en el resto del pa&iacute;s, pese a que existe una gran necesidad de trabajar con los hombres en el respeto a las mujeres.<\/p>\n<p>Para la investigadora colombiana existe un problema adicional relacionado con la asignaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos destinados a abordar la violencia contra las mujeres: estos suelen ser muy limitados, por lo que la priorizaci&oacute;n de determinadas acciones puede suponer algunos riesgos, como dejar de lado acciones urgentes como el empoderamiento de sujetos hist&oacute;ricamente discriminados con el fin de atender las necesidades en materia de educaci&oacute;n.&nbsp;<i>&ldquo;El ejercicio de priorizaci&oacute;n no puede volcarse al tema de nuevas masculinidades, abandonando acciones afirmativas que todav&iacute;a son necesarias para las mujeres. Hay que hacerlo, s&iacute;, en la medida en que los recursos lo permitan, pero sin abandonar procesos que siguen siendo necesarios&rdquo;,<\/i>&nbsp;afirma.<\/p>\n<p><b>El ritmo de los cambios culturales<\/b><\/p>\n<p>Tanto cr&iacute;ticos como defensores de los espacios exclusivos para mujeres en el transporte urbano coinciden en que medidas de este tipo deben ser temporales, ya que son los cambios culturales, sumados a otros cambios estructurales, los que permitir&aacute;n construir espacios libres de violencia. No obstante, es bien sabido que las anheladas transformaciones culturales toman tiempo y que los avances en materia de derechos suelen suscitar violencias reaccionarias. Dos preguntas aparecen con frecuencia en la b&uacute;squeda de la justicia de g&eacute;nero:&iquest;cu&aacute;ndo alcanzar&aacute;n las sociedades formas de vivir incluyentes para hombres y mujeres? y, mientras eso ocurre, &iquest;de qu&eacute; modo podemos garantizar el derecho a una vida libre de violencias?<\/p>\n<p>Al respecto, Fal&uacute; se&ntilde;ala:&nbsp;<i>&ldquo;Sin duda lo deseable es el empoderamiento de las mujeres para la defensa de sus derechos, al igual que el cambio de conductas masculinas para que los hombres entiendan que cuando una mujer dice &lsquo;NO&rsquo;, es no, y que los cuerpos de las mujeres no son un bot&iacute;n para ser arrasado y abusado, llev&aacute;ndolo incluso a la muerte. Los asesinatos de mujeres siguen ocurriendo en este inicio del siglo XXI, luego de haber transitado el siglo XX, el llamado &lsquo;siglo de los derechos&rsquo;, de los derechos humanos y de las mujeres. Es en el marco de la persistencia de las violencias, de las caracter&iacute;sticas urbanas de nuestras ciudades, ciudades extensas, con territorios segregados, algunos de los cuales carecen de servicios y accesibilidad, que conviven poblaciones con carencias no solo econ&oacute;micas sino de derechos, a trav&eacute;s de fronteras reales o virtuales con otras de opulencias obscenas&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>A la luz de este panorama, la investigadora argentina se&ntilde;ala que medidas como las que planean implementarse en el transporte urbano de Bogot&aacute;, as&iacute; como en otras ciudades del mundo, no son regresivas puesto que buscan ofrecer tranquilidad a las mujeres en sus largos recorridos por la ciudad. Por el contrario, afirma, esto&nbsp;<i>&ldquo;habla de una gesti&oacute;n capaz de visibilizar estas necesidades y el recorrido temporal que implican los cambios culturales para que tales violencias no ocurran&rdquo;.<\/i><\/p>\n<p>Para la especialista en h&aacute;bitats urbanos y derechos de las mujeres, las estaciones de Transmilenio podr&iacute;an articularse con guarder&iacute;as infantiles, lugares de denuncia y controles policiales, as&iacute; como con otras l&iacute;neas de transporte que hagan m&aacute;s eficientes los recorridos. Asimismo, se&ntilde;ala que a diferencia de la violencia contra los hombres, que afecta m&aacute;s a quienes est&aacute;n involucrados en grupos de criminalidad, la violencia contra las mujeres es aleatoria, por lo que puede afectar a cualquiera. Por lo tanto,&nbsp;<i>&ldquo;es posible que estas medidas en lugar de cuestionar los avances pongan en evidencia la carencia de derechos y permitan a las mujeres el ejercicio de elecci&oacute;n acerca de su tranquilidad para trasladarse&rdquo;,<\/i>&nbsp;puntualiza.<\/p>\n<p>Fal&uacute; agrega que es necesario plantear medidas de largo aliento que transformen de forma profunda los espacios urbanos:&nbsp;<i>&ldquo;es preciso suturar las fragmentaciones urbanas, apuntar a ciudades m&aacute;s compactas, o a distintas centralidades con servicios de cercan&iacute;a, trabajo, accesibilidad, es decir, ciudades con transporte que asegure llegar a los distintos barrios de manera m&aacute;s equitativa, con paradas y calles iluminadas, con se&ntilde;alizaci&oacute;n clara que nos diga d&oacute;nde estamos y ad&oacute;nde vamos, potenciando la acci&oacute;n comunitaria, la articulaci&oacute;n de actores sociales, con permanentes campa&ntilde;as de sensibilizaci&oacute;n a la sociedad en general y a los decisores y pol&iacute;ticos\/as en particular; es decir acciones diversas y convergentes que busque dar respuesta a la complejidad del problema&rdquo;,<\/i>&nbsp;concluye la especialista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Suscit\u00f3 fuerte pol\u00e9mica en Bogot\u00e1, la propuesta de crear vagones exclusivos para mujeres en los buses del sistema masivo de transporte Transmilenio. 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