CLAM – ES

Muy pequeñas para ser grandes

 Hace un año Patricia notó que su hija Juanita, de 7 años, estaba rara. No quería ir a clase de educación física, lloraba sin decir por qué y se le veía retraída. Pero un día la niña explotó en llanto y le contó a su mamá lo que le atormentaba. Su cuerpo estaba cambiando, sus senos habían empezado a crecer y ella se sentía muy mal en frente de sus amigas que todavía eran «planas». Como era de esperarse, Patricia se alarmó. «No podía imaginar a mi hija lidiando con los asuntos de mujer a los 7 años», dice. En su época la pubertad apenas comenzaba a los 12 o más. Pero la sorpresa fue aun mayor cuando el pediatra le dijo que esos cambios a esa edad eran normales.

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